Boris Pahor – Necrópolis

Boris Pahor habla de un compañero que conseguía evadirse mentalmente de los barracones del campo. Acaban de anunciarles un traslado a Dachau.

Esta página,  que bastaría para justificar un libro y hasta un autor, es una de las dos razones por las que no olvidaré “Necrópolis” mientras pueda.  Creo que la poderosa emotividad que la hace absolutamente genial puede ser advertida incluso fuera de contexto y leída en una pantalla de ordenador.

Recuerdos, ensoñaciones y reflexiones de un superviviente del otro holocausto, podría ser el subtítulo de este libro, que no conocería si Neus no me hubiese enviado el estupendo prólogo que firma alguien de tanto crédito como Claudio Magris.

«Una de las obras maestras de la literatura del Holocausto, un libro excepcional que logra combinar el absoluto del horror con las complejidades de la historia, de la relatividad de las situaciones y de los límites de la inteligencia y la comprensión humanas» (Claudio Magris)

Pero otra historia sobre el holocausto… qué pereza, siempre dándole vueltas a lo mismo… ya me lo sé… aunque quizás… Finalmente, Magris me decidió a favor, y no lo he lamentado.

Boris Pahor, nacido en Trieste en 1913 y propuesto para el premio Nobel en varias ocasiones, fue deportado a los campos de concentración nazis por colaborar con la resistencia antifascista, y como era de esperar en escritores de este nivel, su “Necrópolis” no es una novela de complaciente autocompasión y denuncia, sino un retrato seco, un viaje en ocasiones alucinado alrededor de la humillación, el espanto y el horror (patrimonio no exclusivo de un paisaje ni de una época determinados), así como un recuerdo a la capacidad de resistencia, a la solidaridad y a lo que él llama “cultura del corazón” que incluso en el infierno puede aparecer.

No es una obra amable ni tampoco siempre de fácil lectura, especialmente en su parte central (no tiene capítulos), en la que Pahor parece ensimismado y transmite sensaciones más que ideas, y que, salvando muchas distancias y sin nada de su tremendismo bíblico, me recordó a Faulkner y tambien al Conrad de “El Corazón de las tinieblas”. El tercio final, espléndido, acaba planteando ya nítidamente la cuestión de la responsabilidad y el asombro ante la condición humana.

La segunda razón por la que lo recordaré es por haberme supuesto el impactante descubrimiento de otro holocausto: No el del asesinato sino el de la muerte en vida de los prisioneros, el de la aniquilación física y moral (por resumir) a la que se puede llevar a un ser humano. En “Un Hilo de humo”, el capítulo más breve de “El Danubio” (las cuatro lineas que siguen) Claudio Magris pasa por Mauthausen dejando una sugerencia estremecedora:

En el museo del castillo de Linz, un grabado ochocentista muestra una imagen del castillo de Mauthausen. Colinas serenas, casas acogedoras, barcas sobre el Danubio llenas de gente que saluda de modo festivo, un aire idílico de excursión campestre. De los barcos, sobre el rio se levanta, alegre, un hilo de humo.

En Necrópolis, Pahor nos revela el espanto que antecedía a otros hilos de humo. Su testimonio no es el de los hornos crematorios y la muerte, sino el de los barracones y las cebras, el de la continuada muerte en vida en los campos. Las cebras eran los prisioneros.

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Entrevista con Boris Pahor (El País, 04/06/2010)

Reseña de “Anagrama” con un enlace que permite leer las primeras páginas del libro, incluyendo el prólogo completo de Claudio Magris.

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Mauthausen

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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7 respuestas a Boris Pahor – Necrópolis

  1. kalamar dijo:

    Qué tristes estáis hoy todos, dia de difuntos, que si requiems, necrópolis, uniformes de rayas..este libro tan duro lo pongo en la lista del periodo vacacional. 😥

  2. Neus dijo:

    También a mi me ayudó a decidir leerlo el prólogo de Magris, pero si no lo hubiera hecho seguro que lo haría ahora, después de leer tu hermoso, meditado y delicado escrito.
    Pahor, además de tener una salud a prueba de…campos de concentración, debía y debe tener la cabeza y el corazón muy bien puestos. De otra manera ¿cómo no sucumbir?

  3. Joaquim dijo:

    Tot i ser de lectura obligada, m’hauré d’esperar, ara crec que no ho suportaria. I el tema m’atrau enormement, però no estic en el millor moment per fer front a un llibre com aquest.
    En qualsevol cas, apuntat està.

  4. alopez47 dijo:

    No lo conocía, José Luis, tomo nota, aunque últimamente estoy leyendo otro tipo de cosas… El fragmento de Magris en el que se contrasta la serenidad del paisaje (incluso el mundo de la cultura, en tanto que es un grabado el que sugiere la contraposición) con la trágica realidad de los campos, es uno de los motivos centrales en La escritura y la vida de Semprún.
    ¡Hasta otra!

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