Alban Berg – Lulú en El Liceo (Primer piso por 30 €)

Si hubiera titulado “Lulú en Las Ramblas, 30 €” casi hubiera parecido más creíble, pero me lo he hecho jurar sobre la Biblia: Los asientos no llevan cilicio, no te ponen de cara a la pared, ni te obligan a llevar orejas de burro (aunque eso a mí no me afectaría) ni nada por el estilo. Y es cierto: Hasta agotarse, todas las entradas para la Lulú de mañana a 30 €. Quedan muchas plateas, pero las dos últimas de primer piso-primera fila se las ha llevado servidor, que mañana tendrá que hacerse hasta la manicura. Y anoche estuve a punto de darle al botoncito fatídico y sacar dos terceros pisos laterales por más del triple cada uno.

Dos localidades por persona, sólo en las taquillas del Liceo. A la pregunta “¿y esto pasa a menudo?” la respuesta ha sido “No”. Y la deducción es que Lulú no vende. Aunque para este viaje, tampoco hacían falta alforjas. De hecho, no dejo aquí ningún fragmento de esta ópera, porque no quiero que me acusen de inducir al suicidio.

¿Y entonces porque estoy tan contento con mis entradas? ¿Sólo por poder sentarme donde la Julia Roberts de “Pretty Woman”?

Pues no, y por eso he hecho esta entrada. Creo que me va a gustar, porque con una sola excepción (*) siempre que he oído en directo música “de esa” (dodecafónica, atonal, o simplemente rara), he salido o encantado o al menos mucho más satisfecho que con la grabación de casa, aunque fuese versión de campanillas. Para estas composiciones sin melodía (al menos fácilmente reconocible) la instrumentación es básica y el sonido directo les da un color y un relieve que muy difícilmente puede lograrse en la práctica en una audición doméstica. Y luego está el asunto, crucial, de la concentración que exigen, mucho más fácil cuando “sólo” te distraen algunas toses (lamentablemente aún más frecuentes en estos casos…) Finalmente, la ópera es también teatro, y la Lulú que te desquicia desde el disco, puede ser un espectáculo fascinante si no se le amputa ese elemento esencial. Hay músicas que no son para acompañar canturreando mentalmente, y algunas tampoco para oir en disco porque no han sido pensadas para andar sólas por la vida.

¿Y para qué dices que has hecho esta entrada?

Pues para avisar a cualquiera que aún llegue a tiempo, y como siempre, para explicar lo que a duras penas voy aprendiendo por ahí. Pero compensaré al que haya tenido la paciencia de llegar hasta aquí (y premiaré al listo que haya ido directo al grano) con una breve preciosidad de las que puede disfrutarse hasta en el metro, y que refleja bastante bien mi estado de ánimo: J.S. Bach – Deposuit potentes [Magnificat BWV 243] (Anthony Rolfe Johnson, English Baroque Soloists, John Eliot Gardiner)

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(*) La excepción fue una “cosa” compuesta por Lorin Maazel, que dirigió él mismo el año pasado en el Auditori de Barcelona, con James Galway de flautista. Ojalá le hubiera dejado tocar baladas y cancioncillas irlandesas de las suyas, porque aquello pareció (y quizás era) un impuesto revolucionario.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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10 respuestas a Alban Berg – Lulú en El Liceo (Primer piso por 30 €)

  1. Joaquim dijo:

    Para que luego digan que no hay que hacer pedagogía de la ópera del siglo XX, post la post romántica.

    Tengo un comentarista muy boludo, que me echó en cara que hiciera el post de la Lulu a estas alturas, para intentar convencer a la gente que fuera, pues la realidad es otra.

    El teatro pese a ser función de abono, está medio lleno (visión optimista) y el Liceu desprestigiándose con esta medida de urgencia que es a todas luces, un intento de mostrar una sala decente, ya que ver los asientos en rojo en el plano del teatro, no es señal que estén ocupados, hay abonados que dejan perder las entradas 😥 😥 😥

    En cualquier caso bienvenido el parche, aunque es muy preocupante. Se avecinan temporadas de Bohèmes, Traviatas y reposiciones de Carmen, Lucias y todo eso.

    La crisis es enorme, más de lo que nos quieren hacer creer en el Liceu y encima los operófilos de toda la vida, dan la espalda, aún, a estas óperas. Estamos faltos de mucha educación y pedagogía y lo que haga falta.

    Más allá dePuccini i Strauss, a temblar!!!

    Qué disfrutéis mañana, yo seguramente no iré hasta el domingo. 30€ es una ganga, pero de ir, tendré que conformarme con las de sin visión y luego….

    • José Luis dijo:

      Me sumo a tus lágrimas por las entradas perdidas (que no por los abonados que las dejan perder: al fuego eterno).

      Ya leí a tu “boludo” 🙂 comentarista. Y no estoy de acuerdo, claro. Al final, si nadie vende la moto, se impone la idea de que eso son mamarrachadas, y que mi nieto pinta lo mismo que Miró. A mí me hubiera ido muy bien que “antes”, me hubieran explicado que esa música se oye de otra forma, que no has de esperar lo que habitualmente esperas, que la debes escuchar (y no oir) en buenas condiciones, etc. etc. Pero también es verdad que es plato para paladares un poco educados, y hay lo que hay. Y si nos afecta, porque sólo nos ponen hasta Puccini y Strauss, pues bailaremos con lo que nos pongan, que al final sólo se trata de bailar, no? (lo digo poco convencido, para consolarme.. 😉 )
      Gracias por tus deseos.

  2. miquelgascon dijo:

    Me alegro mucho por ti Jose Luis. Como va la manicura ?. Yo estuve en el ensayo general y la produccion me encanto tal y como deje escrito en “Voltar i Voltar”. La musica dificil para mi, pero sali satisfecho.

  3. kalamar dijo:

    Qué chollito! estreno y en platea! Bueno, he de deciros que el curso pasado fui al estreno del Rapto por el mismo precio en palco frontal de platea. Y era Mozart!
    Por cierto, leed los artículos sobre Lulús, Lolitas, Cármenes de La Vanguardia de hoy.
    Aunque se te ve muy pletórico con tus entradas, te deseo igualmente
    Feliz Lulú mañana!

  4. maac dijo:

    Al leer el título pensaba que vendías. Lulú es eso, para verla en el teatro. No sé la de intentos que llevo de escucharla en casa de una tacada, y oye, que no hay manera,: “esto no está mal… a ver si mañana me acuerdo de comprar yogures… no sé si me habré dejado el ordenador apagado en el trabajo… no, no está mal, lo que suena ahora mismo incluso me gusta, aunque comienza a ser un poco peñazo… tengo hambre, no sé que comería ahora… no, no si no está mal… pero mira… casi que lo quito y me pongo otra cosa… no, si gustarme me gusta a ratos… pero que no me da tiempo a escucharla hoy entera… mejor la dejo para otro día…”

    • José Luis dijo:

      Bueno, voy aprendiendo a titular, a ver si pican… Me ha quedado clarísimo lo que te sucede. Yo la he oido dos veces, pero escucharla, ninguna. Y no lo dudes : Tu género es el “monólogo interior” (“stream of consciousness”) como Joyce: Arrasarías.

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