Hilary Hahn: La gata en el tejado

Vi  a Hilary Hahn en L’Auditori hace unos  4 o 5 años, creo que con el Concierto para violín de Dvorak y una espectacular propina de Ysaye. Google dice que fue en Noviembre de 2007 con la BBC  Philarmonic Orchestra, pero yo no recuerdo  esa orquesta, y la página de L’Auditori sólo ofrece información retrospectiva de las internacionales a partir de 2008, que también tiene gracia. Al final he encontrado el programa y fue Dvorak pero con la UBS Verbier Festival Orchestra dirigida por Herbert Blomstedt en Noviembre de 2006. En la segunda parte tocaron la Sinfonía Nº 1 de Mahler, la misma que esta semana,  rodeado de cariñosos kalamares, he oido a una entusiasta ESMUC con un chipirón en los contrabajos.  Hahn y la Titán, otra vez, cuatro años después. Qué casualidad… y encima, rima.

El caso es que el concierto de Dvorak no era y sigue sin ser uno de mis preferidos, pero la señorita Hahn resultó fascinante. Y todos los calificativos que me vinieron entonces a la cabeza (agilidad, elegancia, energía, destreza, elasticidad)  tenían mucho que ver con su felino aspecto, no sólo atribuible a unos ojos que conocía por las portadas de sus discos pero que desde mi localidad no alcanzaba a ver. Esta tarde la he vuelto a ver y a oir, esta vez muy cerca (regalo de aniversario), en el Concierto para violin de Menotti, que, tal como ha comentado Joaquim en su crónica ha sido lo mejor del programa. Aunque no de la sesión, porque cuando ha empezado a sonar el regalo que nos  ha ofrecido, ha bajado Dios y se ha oido algo parecido a esto:

Parecido, porque no estoy seguro de que sea esta Sarabande de la  Partita No 2 de Bach lo que ha tocado, pero he repasado todas las Sonatas y Partitas para violín solo, y no he logrado identificar con certeza la que era. Parecido en cualquier caso, porque el directo ha sido diferente, inenarrable. La emoción me ha pillado por sorpresa y he tenido que hacer un esfuerzo para no montar un numerito, porque las lágrimas se pueden dismular pero los hipidos son otra cosa, y he estado en un tris. Jamás me había ocurrido. Voy atesorando una buena colección de momentos musicales memorables, pero emocionalmente es lo más  intenso que he vivido nunca. Puede que sean cosas de la edad.

__________________________RECTIFICACION__________________________

Era una Sarabande pero la de la Partita No 1. Anoche me acabó de confundir un YouTube de Hahn en que, a pesar de anunciarlo ella misma, interpreta en realidad otro movimiento. Ella no tiene grabada esa Partita, y aunque he localizado otro YouTube suyo que acaba con esa Sarabande, está a años luz de lo que sonó anoche, más parecido a esta muy buena interpretación de James Ehnes.

 

 

Por otro lado, a lo largo del día he comprobado con consuelo que no he sido el único conmocionado, de manera que no parece que mi crisis haya sido otro síntoma de senilidad.

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Hoy Hilary Hahn me ha parecido distinta, más gracil, más espiritual, menos fiera. El felino era el violín, domado por un talento tras el que sin duda habrán miles de horas de trabajo.  Escuchémosla ahora en su vertiginosa interpretación del tercer movimiento  Allegretto non troppo – Allegro molto vivace del Concierto para violin y orquesta de Mendelssohn, con Hugh Wolff al frente de la Oslo Philharmonic Orchestra

 

 

Aunque esta versión siempre me parece al empezar excesivamente acelerada, en cuanto se le coge el paso es sensacional, y al final, insuperable.

Sin embargo, para poner a prueba la pericia de Hahn, casi nada como este Grand caprice pour violon seul sur ‘Le Roi des Aulnes’ de Franz Schubert (Op. 26) de Heinrich Wilhelm Ernst. Rey de los alisios o Rey de los elfos, pues se trata del Erlkönig, un poema de Goethe muy musicado, al que maac dedicó una de sus páginas HQ hace bien poco. En el video se puede leer (y, los que dominéis el inglés, hasta entender) como en el violín van alternando las cuatro voces de la canción, se puede ver a Hilary Hahn tocando esa pieza imposible con una increible soltura y se puede deducir la desesperación del cámara.

Un ultimo medio segundo lastimosamente decapitado, aunque con la moda de los aplausos anticipados para-que-me-se-note-lo-mucho-que-me-ha-gustado-y-lo-puesto-que-estoy, ya estamos acostumbrados a que no nos dejen ni escuchar ni respirar los finales. Aunque hoy, lo de Bach ha sido tan sobrenatural que creo que han habido dos o tres preciosos segundos de silencio.

Este otro video es una galería de fotos de la violinista con el tema Will You Help Me? compuesto por James Newton Howard, que interpretó para la película de M. Night Shyamala, El Bosque (The Village).

Para acabar la audición, hay que salir de casa, pero merece mucho la pena (si es que da pena). Hilary Hahn y Natalie Zhu. MozartSonata para Piano y Violín en Sol  K. 301: I. Allegro con spirito. Nada de reclinatorio, que con tanta comodidad se pierde la concentración. Está aquí.

__________________*__________________

Ahora vamos con la vertiente filosófica del asunto, que es a dónde quería llegar. Porque, digo yo, ¿no es curioso que Hahn me pareciera una violinista tan elegante, enérgica y ágil como ya sugiere su felino aspecto? ¿Por qué los calificativos que aplico a su forma de tocar coinciden curiosamente con su físico? Y se me ocurren tres explicaciones:

1.- La música también se ve.

En el mar de kalamar, para compensarme por un regalo que se les mojó un poco, los Reyes Magos me dejaron además un video de Valery Gergiev dando una clase de dirección, en el que se ve al maestro corrigiendo la postura y los movimientos del alumno por lo que pueden confundir al público, al que, por lo visto, también tienen en cuenta. “Esto no ayuda visualmente, el público no coincidirá”, dice. Y es evidente que hay directores cuya gestualidad, en principio destinada a la orquesta, facilita la inmersión en la música, otros a los que prefieres ni mirar y otros que ni fu ni fa. De lo que, estirando un poquito, se desprende la primera posibilidad: El físico y los movimientos del artista también cuentan.

2.- La cara es el espejo del alma

Es decir, Hilary Hahn es felina. Y así toca.

3.- Hay mucho cuentista suelto

Por lo que a mí respecta, mi delicada y espontánea prosa se reduce a tratar de evitar lugares comunes y repeticiones, de modo que procuro alternar precioso con maravilloso, espectacular con sensacional y estupendo con fantástico. Pero maac reconocía que le daba al bombo, y es probable que el físico del artista cargue un poco las bolas o nos dé ideas a los que buscamos variedad.

Con lo que podemos acabar por fin con otra maravillosa, sensacional y fantástica encuesta: El físico y la música.  Sólo por si alguien ha llegado aquí tras una comprensible lectura en picado, aclararé que no se refiere a ninguna novia secreta de Einstein ni a su conocida afición por el violín. Como las opciones no se excluyen mutuamente, pueden seleccionarse las tres antes de pulsar “Vote”. Esta vez no hay “Otras”, porque tengo ganas de marcha y prefiero que las probables nuevas explicaciones aparezcan como comentarios. Incluso hirientes, que antes muerta que ignorada.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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12 respuestas a Hilary Hahn: La gata en el tejado

  1. maac dijo:

    JL, siento defraudarte, pero lo del bombo fue una ocurrencia del momento, pero es verdad que lo he pensado alguna vez.
    Respecto a tu encuesta me has recordado a una campaña publicitaria del PMV que decía “La música que se escucha con la piel”, creo que iban alternando órganos pero no me suena que llegaran a la nariz.
    No sé que votar, la música se debe apreciar en el cerebro y el físico no tendría que ver nada en ese asunto, pero no sé hasta que punto los humanos somos capaces de realizar tal discriminación, sobre todo en la ópera -esos comentarios sobre lo guapo que es tal tenor o lo buena que está Netrebko, aunque ahora un poco rellenita pero todavía muy atractiva y morbosa-. Así que concluiré diciendo que a nadie le amarga un dulce, que es como un no pero sí. En todo caso lo fundamental siempre es lo que se oye, una conditio sine qua non.

    • José Luis dijo:

      Me defraudas profundamente, y más después de haberte dado el premio a la mejor falda. Ya te imaginaba yo con el bombo al lado del teclado, y ahora resulta que elijes adjetivos razonablemente (o emocionalmente).

      La encuesta no pregunta si lo visual influye en el producto final, sino en el adjetivo que escojes para calificarlo, y ahora me doy cuenta de que el título confunde y la orienta más hacia lo primero, que es de lo que hablas en el comentario. Uno de mis lios, pero bueno. Ayer ya me dí cuenta de que, además, tampoco se deben hacer entradas con tantos palos.

      ¿Qué te ha parecido tu Erlkonig al violin?

  2. Josefina dijo:

    Estoy de acuerdo con Maac.
    La Música, se oye, se siente en profundidad e inunda el alma siempre sedienta de Belleza; moldea nuestras emociones y tiene mucho de nuestra intimidad, de nuestra historia, de los momentos en que se vive.
    Si le añadimos lo visual y nos complace, mejor y así todos los sentidos.
    Me alegra mucho, mucho, que te gustara tanto que, al fin, hizo brotar la emoción que
    llevabas dentro.
    UAssssss

    • José Luis dijo:

      No fue al final, fue al principio, y fue brutal por lo inesperado. Oyes el Liebestodt y te emociona, pero te va cargando poco a poco y se controla (y disfruta) muy bien. Ayer, despues de un muy buen concierto lleno de color y ritmo y virtuosismos, una pocas notas de violin solo, me dieron como una puñalada, que de verdad nunca habia sentido nada igual, porque empezó por el estómago, como un sobresalto y una especie de inquietud. Estas piezas desnudas de Bach, tocadas debidamente y en directo, deben ser siempre así.

      Assss

  3. Joaquim dijo:

    La excepcionalitat del bis, també el divendres, comença efectivament des de el buit de l’estomac que s’obre com un cos abocat al vertigen d’un precipici, atret per la immensitat que té al davant.
    El concert de Menotti, va ser una demostració del virtuosisme interpretatiu, tenint com a vehicle una obra plaent i amb prou seducció per tal de que una gran del violí, com és Hahn, el trii per demostrar-nos la immensitat del seu virtuosístic art, però la propina bachiana va ser quelcom més íntim, més intens, més a prop de la perfecció sensorial i la comunió entre el creador i l’intèrpret.
    M’importa ben poc la qüestió física, quan sento el que Bach i Hahn em van fer sentir, tanco els ulls.

    • José Luis dijo:

      Vaja, es un consol veure que no son ‘cosas de la edad’ . Sabía que t’havia agradat, pero no tant com veig ara, que sembla com si fossis a la meva pell. Aixó, vertigen, fisic, em va semblar que anava a caure, i un cert desconcert per el que em pasava. I pasat el cop, el cel, si existís. Una autentica nova experiencia. Jo tampoc ho vaig veure.

      De fet, tocar aquell Bach va ser una p. per el Menotti d’abans i el Sibelius de despres. Elgar es va lliurar, perque era lluny i, encara que de un altre qualitat també va deixar moments d’emoció.

  4. Maribel y Victor dijo:

    Como tenemos la buena o mala costumbre de guardar todos los programas, puedo decirte que Hilary Hahn actuó en l’Auditori los días 5, 6 y 7 de mayo de 2006 interpretando el Concierto para Violín y Orquesta en re mayor op 61 de Beethoven y dirigida por el maestro Ros Marba, que por cierto estaba esta mañana en l’Auditori escuchando a esta gran violinista, que hoy también iba de amarillo, con un vestido que he encontrado bonito, pero que no le iba a su piel. Dejando aparte la crónica rosa, podemos entenderte José Luis, porque Victor también estaba emocionado. ¡ Vaya interpretación ! El concierto de Menotti me ha mantenido sobrecogida, pero el bis de Bach ha sido lo mejor.

    • José Luis dijo:

      Hola, pareja! ¡Encantado de veros por aquí!

      La conmoción por lo de Bach ha sido general, y creo que somos unos privilegiados porque estas cosas deben pasar muy pocas veces. El vestido 🙂 debía ser el mismo, pero además de no irle a la piel, tampoco destacaba con el amarillo del escenario 🙂

      No, el concierto al que yo me refiero fue de la serie internacional, no con la OBC, segurísimo, pero si yo tuviera vuestra buena costumbre o/y fuera algo ordenado, podría confirmarlo ahora. Desde luego, gracias de todas formas, y ya sabeis que aquí teneis sitio reservado.

    • José Luis dijo:

      Y si no fuese también tan perezoso (para según qué), no os marearía con cosas que puedo encontrar yo: Me ha costado un buen rato, pero en mi organizado caos he localizado el programa. Fué un poco despues, en Noviembre de 2006, y con el Dvorak que decía.

      Gracias por haberme hecho poner las pilas!

  5. kalamar dijo:

    qué buena otra coincidencia!
    Y Además yo también estuve en el concierto de Hahn del 2006. Aunque yo diría que nos ha visitado más veces. Muchos hacen sus propinas con padre Bach, el público calla como nunca y es éxito asegurado.
    La música si que se ve, y mucho. Por eso tengo mi abono de la OBC en un lateral, para ver al director de cara y mis adorados contrabajos de frente.
    Gracias por el apunte esmuc. La próxima vez lo harán mejor. Tenías razón con aquello del director-dictador, varios esmukeros lo confirmaron. Pero tiene razón este sr cuando se lamenta de que no haya la asignatura de orquesta en un grado superior.

    • José Luis dijo:

      Maribel y Victor han comentado que tocó Beethoven con la OBC, y no creo que haya venido más que estas tres veces, al menos a l’Auditori.

      Bach, sí, siempre bien, pero lo de Hahn fué de lo que de verdad no se olvida.

      El Mahler de la ESMUC tuvo sus cosillas justas, especialmente los pianísimos como decías tú, pero hubo bastantes pasajes en que como orquesta me gustaron mucho y en una sinfonía tan archiconocida como esta, aún descubri alguna cosa nueva gracias a su interpretación.

      UAss

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