Mario Vargas Llosa – Los réprobos

A propósito de la decisión del Gobierno francés de suspender los actos del cincuentenario de Céline, el siempre comprometido Mario Vargas Llosa ha publicado en El País un interesante artículo sobre las relaciones entre talento artístico y moralidad, que acaba con una amarga denuncia de la hipocresía social.

El texto completo aquí

Si de momento sólo quieres unos titulares, aquí están:

– Céline fue, políticamente hablando, una escoria. Pero también un extraordinario escritor.

– La genialidad artística no es un atenuante contra el racismo -yo la consideraría más bien un agravante.

– El talento literario puede coexistir con la ceguera, la imbecilidad y los extravíos políticos, cívicos y morales, como lo afirmó, de manera impecable, Albert Camus.

– La literatura no es edificante, ella no muestra la vida tal como debería ser.

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ACTUALIZACION 20/02/2011

El asunto sigue coleando y Javier Rodriguez Marcos ha publicado hoy en el suplemento vida&artes de El País el reportaje ¿Qué hacemos con los genios infames? que puede leerse en este enlace, pero del que dejo aquí el interesantísmo y más breve texto complementario que lo acompaña. Las negrillas son mías.

La bondad de Stalin y las preciosas manos de Hitler

“¿Cómo puede ser gobernada Alemania por un hombre de tan escasa formación como Hitler?” La pregunta es de Karl Kaspers. La respuesta, de Martin Heidegger: “¡La formación es indiferente por completo, mire usted solamente sus preciosas manos!” El hechizo que Hitler ejerció sobre Heidegger, afiliado al partido nazi en 1933, serían solo una tétrica curiosidad si no fuera porque el autor de Ser y tiempo es tal vez, con Ludwig Wittgenstein, el filósofo más influyente del último siglo. Como decía Jean-François Revel, “si el fascismo y el comunismo solo hubieran seducido a los imbéciles, habría resultado más fácil librarse de ellos”. Céline es el gran emblema de la seducción del lado oscuro, pero nombres no faltan.

Para unos fue un sarampión -Mies van der Rohe, Mircea Eliade, Günter Grass-; para otros -Giuseppe Terragni, Pierre Drieu La Rochelle o el Nobel noruego Knut Hamsun-, una enfermedad crónica. Eso en la versión fascista, porque la versión estalinista del sarampión afectó a medio Parnaso, de Pablo Neruda a Rafael Alberti, que en 1937, durante una visita a la URSS, quedó fascinado por Stalin, por “su bondad, su conocimiento de la gente, su deseo de verla feliz”.

En España, la Guerra Civil fue la prueba de fuego para muchos escritores. Y, en cierto sentido, lo sigue siendo. En octubre de 2009, el Ayuntamiento de Sevilla vetó un homenaje literario a Agustín de Foxá después de haberlo autorizado. El motivo: la filiación franquista del escritor. Volvía a tener razón el ya clásico aserto de Andrés Trapiello, autor del imprescindible Las armas y las letras: “Los que ganaron la guerra perdieron la historia de la literatura”. Una lectura lastrada por las anteojeras ideológicas que su propio libro ha ayudado a matizar. Para Jordi Amat, estudioso de Foxá, “en ningún caso” se debe ignorar su obra -por más que solo sea “interesante” frente a la de Céline, “que es excelente”-. Tampoco que existe un conflicto moral: “Si el pasado fuese una película de dibujos animados, sería muy sencillo, pero está lleno de muertos y de arte nacido de la abyección.

La obligación del Estado es dar respuesta intelectual pública a un personaje conflictivo. Si se limita a canonizar lo mejor de nuestro pasado o a blanquear los conflictos, está falseando la historia. Debemos ayudar a contar esa complejidad porque venimos de ella, para bien y para mal”.

“Que la inhumanidad moral genera calidad literaria es una realidad”, continúa Amat. “Y si solo es literaria es una suerte. La posibilidad de experimentar el mal a través de la literatura hace grande a esta última porque pulsa resortes del individuo que no son encomiables pero que existen”. El antisemitismo de Céline es, dice, “una forma de desprecio del otro, y pensar que nosotros no despreciamos a alguien es una ingenuidad. Una de las funciones de la literatura es enseñarnos hasta qué punto el mal anida en nosotros“.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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5 respuestas a Mario Vargas Llosa – Los réprobos

    • José Luis dijo:

      No. Acabo de darle un vistazo, mañana lo leo, pero no sabía nada de que Quevedo fuera tan porc. Y a pesar de que eso apoya la tesis, me sabe mal. Lo pondré arriba, para seguir con la monografia “Arte y Vida”

      Gracias por estar al quite.

    • José Luis dijo:

      Vaya joya Don Francisco. Pero Goytisolo no analiza el asunto; sólo nos detalla un ejemplo particular y según lo mires relativamente lógico: Quevedo practicaba el arte de herir.

  1. kalamar dijo:

    y una novedad literaria que no sé dónde ponerla:
    La muerte de Montaigne (Tusquets), de Jorge Edwards
    la mencionan en el blog literario del País,
    como seguro que te haces con un ejemlar, ya me la dejarás.. 😉

    • José Luis dijo:

      Pues no creas. Leo aquí que es una ficción sobre su vida, y me parece que voy a pasar, que no quiero que me toquen la imágen que tengo de él. Cuando hayas leido Los Ensayos, opinarás como yo.

      ESto podría ir como entrada en Libros, por si alguien ahora o más adelante lo comenta, y ahora que pienso, no me cuesta nada ponerlo.

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