EBNDCD – Sarabande de la Suite Nº 5 (Rostropovich)

Hoy toca el Bach más exigente de las Suites para cello, porque de éllas he escogido uno de sus movimientos más serios, la Sarabande de la Suite Nº 5 BWV 1011.

El violoncelista Paul Tortelier describía esta pieza como una extensión del silencio, y para disfrutarla (o sufrirla) plenamente, se le debe dedicar atención exclusiva, y en nuestro caso, aprovecharnos de que además podemos ver la música en las manos y el rostro de Mstislav Rostropovich.

Para mí, ésta no es una música fácil y la enorme carga emocional que alberga sólo me llega si la escucho con total concentración, relajado, y sin pretender dominarla ni poseerla, sino dejándola fluir a su aire. Es la misma actitud que me es útil cuando me enfrento a obras poco clásicas, y es que Bach es intemporal hasta en este sentido, que ya quisieran muchos vanguardistas ser tan modernos.

Lo más sorprendente es que no hay acordes: Toda la pieza sin una doble cuerda. Una sóla línea, un sólo dedito si fuera piano, y el efecto es tan poderoso como si se tratase del más complejo tutti orquestal.

Esta es la Saraband que dio bastante más que el título a la última y gran película de Ingmar Bergman,  estructurada como esa danza por parejas que se acercan y se alejan, con preludio, coda y mucha música. Pero él mismo la había utilizado ya antes en Gritos y Susurros, junto con la Mazurka op. 17/4 de Chopin que acompaña las bellísimas imágenes finales (¿Vermeer y  Monet?) de esa película.

El contraste con Bach es muy provocador y una opción que puede servir para hacerse el interesante, ahora que ya ni con sus suitesse epata a nadie. ¿Se acuerda alguien de en qué película, una chica dando los últimos toques al apartamento para recibir a un ligue, desistía de ponerlas porque se daba cuenta de que era un recurso ya muy gastado? Como premio anticipado, esa Mazurka en La menor op. 17/4 de Chopín, ahora completa, interpretada por Murray Perahia.

Y la misma pieza por Ivan Moravec, otro color, más contrastes, otra maravilla.

Finalmente, no va a resultar ahora que ponemos más Chopin que Bach, y pulsando en la foto tendremos la Suite Nº 5 BWV 1011 completa en la excelente grabación de Jean-Guihen Queyras, el violoncellista que hace pocas semanas actuó en L’Auditori.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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14 respuestas a EBNDCD – Sarabande de la Suite Nº 5 (Rostropovich)

  1. kalamar dijo:

    buen domingo soleado con sarabanda JL,
    mucho Monet, pero Vermeer..la peli de la adivinanza es de W Allen?
    Escucho Bach Nana Domingo Cuna Divina
    me vuelvo a la cama 😮

  2. Pilar dijo:

    Si toca un violoncel ja és massa i si a sobre és Bach i les suites ,encara més . Molt bé viure un matí de diumenge amb Bach , ara mateix corro a escoltar ses suites .

    besades

    Pilar

  3. Joaquim dijo:

    I la de Casals?, el so és més precari però la versió és la més excelsa, no trobes?

    • José Luis dijo:

      M’agraden quasi totes les que he sentit, i no crec que hi hagi una definitiva, o jo no ho se veure. No tinc video d’en Casals amb la No 5 , i aquesta de Queyras em sembla esplendida… Pero acabo de trovar una preciositat. Ves al minut 1.

  4. Angels dijo:

    Me ha gustado mucho la de Queyras y las variaciones Goldberg a ritmo de jazz. De esta manera impide que te duermas (ya conoces el motivo de dichas variaciones ¿no?)
    Adios y UAsssss

    • José Luis dijo:

      El pianista de jazz, que debe ser un aficionado, lo hace muy bien. Y sí, ya sabía lo que pretendía con las variaciones, pero más allá del aria no lo veo muy claro, que alguna vale más bien de despertador, ¿no?

      “En las frías noches del XVIII en las Cortes de Dresde, Alemania, había un conde llamado Hermann Carl von Keyserlingk, embajador ruso, que no podía conciliar el sueño porque padecía de insomnio. Este conde tenía a su servicio al joven (14 años) clavicembalista (el piano no aparecería hasta tiempo después) Johann Gottfrieb Goldberg y al maestro de este, Johann Sebastián Bach y le encomendó a Bach la composición de unas piezas para el teclado de carácter suave que le permitiesen entretener sus noches de insomnio. Así, en 1741, Bach concluyó la composición de lo que el llamaría Aria con diversas variaciones para el clavicémbalo con 2 manuales y que el conde rebautizaría con el nombre de Las Variaciones de Goldberg ya que era el joven quien las interpretaba noche tras noche. Para pagarle esta partitura el conde le entregó a Bach una copa de oro llena de monedas, también de oro, lo que suponía el salario normal de Bach a lo largo de un año. “

  5. Angels dijo:

    No sé entonces ,pero ahora mismo el valor más seguro es el oro,o sea que fué un buen regalo,(que prosaica que me he puesto ) Adiós y UAsssssss

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