Un Sigfrido particular

– José, ¿has tenido fiebre hoy?

Tenía preparada una lista de improperios para dedicar a cualquiera a quien, sin conocerme, se le ocurriese usar mi nombre de pila y tutearme cuando me llegara la hora, pero ya veo que no voy a ganar para broncas y que más valdrá tomárselo por el lado de la buena intención. Pero tampoco me molesto en advertir que me llamo José Luis a la enfermera que me habla tras la cabecera de la camilla en la que me han instalado, en la antesala de uno de los boxes del servicio de urgencias, habilitada para disponer de un par de plazas más.

– No, no he tenido fiebre.
– ¡Qué bien! ¡Ya sólo te faltaba eso!

No creo que lo dijera por haberme perdido el Siegfried que a esas horas debía estar acabando en el Metropolitan de New York y en el Cine Yelmo de la Villa Olímpica, donde, al poco de aparecer el caminante, había dejado la ópera para vivir mi propia aventura, finalmente, una vulgar gastroenteritis, pero que, con Wagner de por medio, no podía conformarse y resolverse con unos cuantos paseos más o menos apresurados hasta el lavabo:  bastaba con añadir un buen corte de digestión favorecido por el calor que hacía en la sala, y ya tenemos las condiciones para un hermoso síncope con pérdida de conocimiento y  de unos cuantos litros de todo lo que se puede perder por vías naturales. Me quedé seco y se formó un buen jaleo.

Cuando uno está hecho una piltrafa, se siente, más que se piensa, y se siente de otra forma. Las ansiedades habituales desaparecen, la mano de la persona que quieres importa más que la misma vida, y las miradas preocupadas de los amigos se reciben como un abrazo. Tampoco percibo al médico que me atiende desde el primer momento como alguien que actúa por imperativo profesional. Salvo que uno combine en su persona al Dr. House y al inspector Gadget, encontrarse en el local al que se ha acudido para disfrutar de un espectáculo con una persona que ha caído inconsciente y tratar de averiguar lo que ha sucedido y atenderle a oscuras y en el mínimo espacio entre las filas de butacas, ha de ser un marrón muy considerable, y no es ética lo que empuja al que se sabe mejor preparado para asumir la responsabilidad del auxilio, y en este caso, a perderse media ópera. He sentido muy intensamente que soy querido por quien ya sabía, pero que también quien no me conoce cuida de mí. Y si nada de esto es espectacular, será que el amor, la amistad, la bondad y la solidaridad son, afortunadamente, normales. Tampoco está tan mal nuestra especie. Gracias a todos.

Ya en el vestíbulo, el médico puede hacer bien poca cosa mientras espera la ambulancia del 061. Está alerta, me va hablando y tomando el pulso, asegurándose de que las cosas no empeoren. Y me asiste espléndidamente, porque asistir, también (si no principalmente) significa estar presente, acompañar. Gracias muy particulares, amigo. Y también a otro aficionado a la ópera que retrasó su vuelta a la sala y que observaba a cierta distancia. No me extrañaría que fuese otro médico que, viendo que un colega estaba haciendo el trabajo perfectamente, se mantenía a la expectativa; quizá un especialista poco ducho en primeros auxilios, un odontólogo, un cirujano plástico o un psiquiatra que (en ese momento) podían hacer menos por mí. Parecía muy pensativo, pulvis reverteris… (Ahora pienso que también podría ser un encargado del cine preocupado por su responsabilidad, y yo, Antoñita “La Fantástica”)

Luego, dos traslados en ambulancia, el segundo salvaje, primero a un CUAP, que creo significa “Centro de Urgencias de Asistencia Primaria”, y de allí a  un Hospital del que saldré por la mañana. Conductores, socorristas, auxiliares, enfermeros/as (bastantes “os”), médicos (todas “as”), de correcto (con alguna reserva por exceso y defecto en distancia)  a excelente, y en el caso de las doctoras, de excelente a excelente, cordialidad incluida. Pacientes no todos pacientes, unos de forma más tristemente comprensible que otros. Familiares de pacientes bastante impresentables, supongo que la minoría sonora a la que todo le parece poco, tan cargados de derechos como ligeros de deberes y bastante más lesivos para nuestro sistema sanitario de lo que parece creerse. Lo peor de la velada.

Y gota a gota hasta dos o tres litros, una noche no tan larga como temía, con cambio de pareja de box-vestíbulo en la madrugada. Varón de 84 años, 48 de feliz matrimonio, aspecto de clochard entre Nietzsche y Constantino Romero venido a menos. Voz cazallera, tos de fumador de los buenos (una doctora le pregunta “¿Cuantos cigarrillos fuma al día?“ y pienso que equivoca la táctica: Se pregunta por paquetes y litros). Se ha caído y parece que los médicos temen algo de la cabeza. Hace un caso relativo de las preguntas que le formulan, afirma no tener ninguna enfermedad pero poco a poco va saliendo que toma pastillas para el corazón, la tensión, el azúcar, para dormir y para no sé que más. El Ventolín lo dejó porque le molestaba en la garganta. “¿Colesterol? No, yo no tengo bobadas de esas”. Le hacen una exploración muy meticulosa de la sensibilidad y la fuerza muscular, en el curso de la que le piden que sonría:

Sonría.
– Si, para risas estoy yo ahora, doctora.
– Quiero ver sus dientes.
– Pues se va a quedar con las ganas, porque ya no me queda ni uno… ¿ve?

De modo que, teniendo en cuenta que esto ha sido un breve resumen (y ya veremos si no saco un serial para cuando acabe el de India) es fácil comprender que lamente más el susto que he dado, que haberme perdido este Siegfried. Porque además, parece que me he “ganado” su DVD, y sobre todo, porque Siegfried y su oro del Rin pueden esperar, que el juego va de pan y cebolla.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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38 respuestas a Un Sigfrido particular

  1. Josep dijo:

    José Luis,
    M’alegra molt llegir el relat d’aquesta “aventura” sabatina, poder-ho explicar es bo i més, si es fa amb l’humor “british” a que ens tens acostumats.
    Llàstima del Siegfried… però això te remei oi?
    Una abraçada ben forta i fins aviat

  2. “Menus” mal!
    Em vaig espantar per un comentari que vaig llegir aquí.
    La meva filla i tu vau coindidir; un tall de digestió, tu no sé quin dia, però ella el mateix dissabte a la nit. EM va distreure veure’t a casa la Lolita Lagarto. Vaig pensar, ah! doncs no li passa res.
    M’ha agradat molt l’escrit, l’humor que tens.
    Vinga, a recuperar-se! I amb calma (si pots).
    Ànims.

    Anna

  3. Isabel dijo:

    Me alegro de que estés bien.
    Entré en los comentarios del blog “IN FERNEM LAND” para saber algo de ti. Yo estaba en la misma fila de butacas. En el descanso pregunté a uno de los encargados del cine; pero es hoy, después de entrar en vuestros blogs, cuando he podido alegrarme de que sólo se tratara de “una vulgar gastroenteritis”.
    Aprovecho para mostraros mi admiración por vuestros conocimientos musicales y mi agradecimiento por poder compartirlos.
    Saludos.

    Isabel

    • José Luis dijo:

      Muchas gracias, creo que es la primera vez que comentas aquí, bienvenida.

      En los blogs amigos hay aficionados con grandes conocimientos y cultura musical. No es falsa modestia, pero yo estoy a otro nivel, y voy aprendiendo casi al mismo tiempo que “enseño”. Lo de “ancha es mi casa”, también me lo aplico a mí…

      Gracias de nuevo

      • Isabel dijo:

        Sí, es la primera vez que entro y comento en este blog.
        Descubrí el de Joaquim ( “IN FERNEM LAND”), escuchando la cadena SER, este verano.
        Comparto con vosotros la pasión por la música; pero no tanto, vuestros amplios conocimientos y cultura musical. En mis paseos por vuestros blogs seré más lectora que comentarista. Estoy encantada de haberos descubierto.
        Lo que ofreces en tu casa (“Amor, humor y arte”) me gusta.

        Saludos

  4. OLYMPIA dijo:

    Fa pocs dies a la ràdio, un metge deia que no existeix el “tall de digestió”. I ja veus. Celebro que estiguis bé. Sigfrieds en queden molts dels que podràs gaudir amb pa, ceba i caviar.

    • José Luis dijo:

      El que sembla que era un mite era aquella broma tan pesada de que no podíem mullar-nos ni un dit fins tres hores desprès d’haver dinat (que amb allò altre de dejunar per combregar feia una parella ben curiosa). Pot ser no es un terme mèdic molt adient, però si amb l’estomac ple et poses a fer una marató al desert, es molt probable que et peti alguna cosa.

      Caviar, o bones sardines fresques, no?

  5. Angels dijo:

    Mira deseo que ya estés recuperado del todo y pasa del “vicio” que tienen algunas enfermeras
    a la hora de tratar a algunos enfermos, sobre todo si ya hemos superado la enseñanza primaria.
    No te la pongo por ejemplo (porque no se ha de imitar pero un poco de razón tenía) Mi hermana
    ingresada en el Hospital de Barcelona por fractura de femur,cuando se despierta por la mañana
    aparece una enfermera que (con buena intención ,no lo dudo)le pregunta ¿has pasado bien la
    noche Rosita ? mi hermana muy entonada como siempre y con 89 años a cuestas pega un res-
    pingo y le contesta “yo no me llamo Rosita soy la Señora Lacambra ” todos nos quedamos corta-
    dos ,pero en el fondo y dicho de otra manera no estaba mal.
    Conclusión queda comprobado que tienes buen caracter y reaccionas con santa paciencia, ahora
    yo te pido que te cuides y descanses que nos hace mucha falta tu sentido del humor y tu pacien-
    cia y !!!tus conocimientos tanbien explicados!!!
    Cuidate ,nos haces mucha falta, unfuerte abrazo y muchos besos

    • José Luis dijo:

      Muchas gracias, Angels. No me halagues tanto, que una cosa es predicar y otra dar trigo. La verdad es que cuando te sientes tan mal, ya pueden tratarte de tu o de tonto, mientras te ayuden, pero esta familiaridad es como lo de la naturalidad, que si es fingida consigue lo contrario de lo que pretende. La anécdota de tu hermana, redonda. Genio y figura.

  6. kalamar dijo:

    Pues ya veo que tu Sigfrido no acabó hasta bien tarde. Cuando te llevaron afuera pensé que estabas en buenas manos y nos tranquilizamos un poco. Pero vaya torturita, las salas de urgencia (hospital del mar?). A los del Icaria se les ocurrió ventilar (un poco, sólo) la sala más tarde.
    No sabes como me alegra verte en plena acción.
    Cuídate mucho que has de estar muy fuerte para el Faust de Jonás 😉 y lo que venga

    un abrazo bien fuerte con todos mis tentáculos!

    • José Luis dijo:

      Seguramente es más tortura para el acompañante que para el enfermo (siempre que no te duela mucho nada). Como estás medio grogui, igual te da 2 que 22, y, en lo que importa, estuve muy bien cuidado.

      Para lo que habrá que estar fuerte es para lo de Ligeti, que es antes y seguro que no va a ser La viuda alegre…

      Gracias!

  7. vicicle dijo:

    No querría disonar, José Luis, pero has pensado en la remota posibilidad, pero posibiidad al fin, de la difícil digestión de Sigfrido? 🙂 Bueno, ahora en serio. Espero que te encuentres recuperado y con fuerzas suficientes para Wagner 🙂 Lo siento, soy incorregible. Por cierto, yo te echaba 48 de edad y 84 de casado. Creo estar en lo cierto. Un abrazo mozartiano.

    • José Luis dijo:

      JeJe, como la ocasión la pintan calva, aprovechamos para una cornadita 🙂 El médico que me atendió al principio también me despidió diciendo que podia ser alergia a Wagner… Pero mira lo que lei hace un par de días

      “… No es un pecado detestar o aburrirse con Wagner. Le pasa a más de uno y, a más de los que están dispuestos a confesarlo, se les emploman los párpados en los prolijos y germánicos recitados con que Wagner se empeña en contarnos lo que ya sabíamos dos óperas atrás. Pero en el arte, como en el amor, no hay más remedio que zambullirse irresponsablemente en él para saber si lo que se nos abre son las puertas del cielo o del tedio. ”

      No aciertas en los numeros (por desgracia) pero lees tan bien como escribes. Un abrazo… mozartiano, venga.

  8. colbran dijo:

    Te había enviado un anterior comentario (hubiera sido el tercero de los que tienes ahora) pero en mi PC-Windows Vista ha desaparecido y no podía introducir ni mi nombre ni mi e-mail, enfín…

    Me alegra que sigas con tu buen humor y que de una jornada dramática extraigas un “chascarrillo”. Es bueno mirar los malos momentos con la distancia que produce el humor. Yo no me siento casi nunca con esa diposición y me sale la Sicilia que llevo dentro.

    Bienvenido de nuevo a casa. Seguro que alguien te facilitará ese “Siegfried” cuando esté disponible.

    Un abrazo muy fuerte.

    • José Luis dijo:

      Esta claro que lo tuyo con los ordenadores no es una historia de amor… Respecto a mi humor, ya sabes aquello de “quien canta”, y sobre todo, que tampoco fue tan duro. No he hecho ni haré broma y ni quiero mentar un buen dolor de muelas, o una extracción en la que la anestesia no funcionó y …. calla, calla.

      No sabía (ni nunca hubiera dicho) que llevases Sicilia en la venas, y tomo buena nota 🙂 . Y en cuanto al Siegfried, efectivamente, alguien tiene esa intención, más de agradecer que poder disfrutar de esa representación tan buena.

      Gracias y un abrazo.

  9. allau dijo:

    Ya me enteré por “In Fernem Land” del percance (ya ves que esto es un patio de vecinas), pero entendí que ya te habías restablecido. Como no aparecías ni por tu casa, he estado a punto de indagar en el privé. Veo que el sentido del humor te ha quedado intacto, que es lo que importa. Un fuerte abrazo, José Luis.

  10. Mari-Carmen dijo:

    Bueno José Luis, falto unos días y la que has liado !! Me alegro de que todo haya pasado, te encuentres bien y saques material para lucir tus habilidades narrativas y mostrar tu fino humor. Te felicito sobre todo por el humor. En estos tiempos que corren, es mucho mejor agarrarse al humor porque el horizonte pinta muy negro ! Un fuerte abrazo y ponte fuerte … je, je, en mi gimnasio admiten nuevos socios ….

    • José Luis dijo:

      Pues no me digas que es aquello de pedir halagos rechazándolos (que no me acuerdo como era), pero me sorprende no ser lapidado por mis bromitas.

      Agarrados al humor y al pan y a la cebolla (y al arte, con lo que ya sale el lema de la casa), pero bien agarrados. Tengo casi tanto miedo como curiosidad por vivir lo que se nos viene encima.

      Un gimnasio es demasiado para mí. Estoy en otra fase. Mil gracias y un abrazo!

  11. Joaquim dijo:

    Els que et miràvem amb cara més aviat espantada (tu ho sabràs millor que nosaltres) mentre el Vianant li anava deixant anar les seves màximes al llefiscós Mime, ens en alegrem molt que no fos res més que una evacuació descontrolada d’efluvis jolius i que te’n hagis sortit tan bé i amb el teu sentit del humor més que reforçat.
    A la propera vine dejú i després ja ens fotarem la pizza.
    Una abraçada

    • José Luis dijo:

      “Evacuació descontrolada d’efluvis jolius” Quin domini! 🙂 🙂 🙂

      Però, perdona’m, la cara espantada que no oblido es la teva mirant-me quan era estirat al vestíbul. Gracies també per la teva immediata i efectiva resposta… i per el Siegfried promès 😉

  12. Titus dijo:

    Me alegro de que al final te encuentres mejor y todo haya quedado en un susto. Un abrazo.

  13. maac dijo:

    Ay, ay, José Luis, algo leí en ca Joaquim pero no le di mucha importancia, pensaba en una sencilla indisposición. Me alegro que te hayas recuperado. Un abrazo.
    Por cierto, me ha gustado mucho la forma en que nos lo has contado.

  14. ramon (india) dijo:

    Jose Luis, despues de esto creo que tienes que poner tu talento a comentar “les retallades”, si siguen recortando veremos donde acabamos, por lo que dices , el servicio de urgencias funciono bastante bien…
    Me alegro de que todo quedara en un episodio menor ya superado, toda adversidad es una oportunidad y a ti te ha dado la inspiracion para este magnifico “post”…. fantastico…
    ramon

    • José Luis dijo:

      Y la ocasión de convocar al pueblo y de que en vez de llevarme naranjas al hospital me halaguen los oidos.

      Para poner humor a las “retallades” hay que ponerse primero muy filosófico y abordar la historia desde la perspectiva, pongamos, de Montaigne. Por ejemplo, pensar que es mejor caer enfermo una noche lluviosa con futbol en época de recortes que un 15 de Agosto sin recortes. O que lo que te pille, te pille en un sala de cine de Barcelona (aunque las camillas se hayan de quedar en la calle porque no hay rampas…) que de excursión por la montaña… Desde mi perspectiva, lo peor de los recortes en la línea que estan tomando, va a ser la sobrecarga de los médicos. O sea que también me pido caer enfermo al empezar el turno. 😉

      Me alegro mucho de ver que sigues por aquí, siempre además tan amable. Muchas gracias, ramón (india) 🙂

  15. Pau dijo:

    El teu humor britànic és la més bona de les teràpies, fins i tot quan un mateix està en el “limbo” ja sigui de forma real o perceptiva cosa que ens ajuda a tots a seguir en aquesta vida incomprensible!
    Prendre’s las coses amb humor ens fa recordar que, collons, la vida és un punyeter regal que no entenem i que mai entendrem més enllà del nostre dia a dia.
    Me’n alegro molt que estiguis bé i res, des de la meva humil cadira absorta i avorrida d’oficina d’ara mateix, només et puc animar el dia amb la música, que és el que ens agrada!
    Cuida’t!

    PD: Curiosament, avui al bloc he posat un Magnificat (exaltació a “Déu”, en aquest cas a tu, al deu (10) de l’humor jeje), inconscientment o no, te’l dedico.

  16. Imma dijo:

    Fins ara no hem pogut escriure dos lineas nomes per dir.te que ens ha encantat la manera en que expliques el teu Sigfrid particular que segur que no vas viure com ho expliques però que has giravoltat de tal manera que provoca el nostre somriure. Ens alegrem moltttttt que tot quedés en un ensurt i ja saps, a cuidar-te. Un petó.
    Imma i Miquel.

  17. mortadel.la dijo:

    No erets tu, no. Ja m’estranyava.
    I mai parlo en segones, Lluís. No m’agraden.
    Millorat!

  18. eva dijo:

    Me ha encantado leer tus periplos y sobre todo cuando al final todo ha quedado, en eso, un buen relato.
    Un fuerte abrazo.

  19. Glòria A. dijo:

    Y yo, en babia! como siempre…. y no pregundo el qué, como y cuando de lo que te pasó pués entre tantos i mimosos amigos ya lo ha deducido, en primer lugar me alegro que estés de nuevo en el portal de tu ancha casa para recibirnos y aderezarnos el
    dia a dia con ese optimismo y buen humor que desprendes aún y estando algo enfermito……la gastro -enteritis te deja algo pachu-chitis no es cierto? bueno no te quiero cansar más, es bueno tener amigos pero con dosificador, cuidate mucho, un abrazo.
    Lo del pan y la cebolla me lo he perdido, .tendré que estar más atenta…….

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