Donde esté el Adagio que se quite el Adagietto

Está muy feo desnudar a un santo para vestir a otro, pero así son las cosas. Desde Visconti, el nombre de Mahler se asocia inevitablemente al Adagietto de su quinta sinfonía, cuando el honor le corresponde, incluso por delante del «Der Abschied» de La canción de la tierra, al Adagio de la novena que hoy ha hecho enmudecer a L’Auditori.

Daniele Gatti y la Orquesta Nacional de Francia, que la pasada temporada debutaron aquí mismo con una buena Consagración de la primavera y una exquisita sexta de Beethoven, han protagonizado una velada memorable, a mayor honor y gloria de Mahler. Muy buen primer movimiento, de clímax a clímax hasta el paro cardíaco, en lo que me ha parecido una lectura muy cuidadosamente preparada. Con el segundo y el tercero he añorado algo la versión que mejor conozco, Bernstein en directo con la BPO en 1979. Momentos muy brillantes pero cierta desconexión y la sensación de que la orquesta anda algo perdida, aunque mucho más probablemente el perdido seré yo, que para cortar tanta tela, además de ir bien cenado y descansado hay que ser un buen sastre, pero lo cierto es que el patético crítico de señorita Pepis que se me encarama a la cabeza estaba empezando a darme la lata, cuando ha empezado el Adagio, y se han acabado las tonterías: Ni orquesta, ni director y hasta casi ni Mahler, lo que ahí se estaba produciendo era un milagro, la trascendencia hecha carne, el anhelo inefable e inalcanzable sentido desde un corazón que no se sabe si se encoge o se ensancha, aunque entre los zarpazos y las caricias de la música está más bien en un puño, arrodillado en presencia de una belleza tan sobrenatural que casi duele.

Como ayudante de palanganero que soy no me gusta nada dar el primer bravo, pero se me ha escapado en cuanto han sonado los primeros aplausos tras casi medio minuto de increíble e imprescindible silencio total, y luego se han repetido hasta que la orquesta ha abandonado el escenario, sin una propina que nadie pedía y que hubiera resultado absolutamente fuera de lugar… salvo que hubiesen repetido el Adagio tras la ejecución pública de los miserables que nos han birlado de forma irremisible los últimos minutos de una experiencia única. Porque, tras el bravo, he oído, no muy fuerte pero muy cerca, un «la madre que los parió», dedicado a los de siempre, claro: Frufrús de una vecina que buscaba no sé qué en la chaqueta, el zumbador de un móvil que ha sonado por dos veces hasta agotar el tiempo de llamada, nada del otro jueves hasta que, cuando íbamos por la mitad del Adagio y las fuerzas del mal que tanto temía en ese movimiento parecían haber sido vencidas, una tos contenida y razonable ha levantado la veda de la caza mayor. A partir de ahí, ni un silencio sin su golpecito de tos, descarado, franco, libre, abierto, feliz, encantado de hacerse oír, atraído por la inmensidad del vacío. En los eternos pianísimos finales,  además de abundante variedad de toses, diez filas atrás, algo que no podía ser humano se ha pasado dos minutos desenvolviendo un caramelito que debía llevar una docena de fajas de papel de aluminio para no manchar. Se ha escuchado hasta cómo se lo metía y lo paseaba por la boca. Quizá todos han sido estrangulados por sus respectivos vecinos y por eso, milagrosamente, la música se ha apagado hasta el más absoluto, prolongado y emocionado silencio que nunca he escuchado. Ese es mi deseo, y en cualquier caso, espero que paguen su pecado con el fuego eterno, y por lo que se oía a la salida, no seré el único.

Bendito sea Mahler.

Mahler – Symphony Nº 9 – Wiener Philharmoniker – Daniele Gatti

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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19 respuestas a Donde esté el Adagio que se quite el Adagietto

  1. maac dijo:

    Hablando de toses, mira lo que me han enseñado hoy:

    y esto que yo lo conocía:

  2. OLYMPIA dijo:

    Així que tu has estat el primer que ha cridat? Jo he aplaudit amb ganes tot i que em sembla una sinfonia desigual -tota ella molt mada- però com feta a pinzellades, resistent a la melodia llarga i generosa en un mostruari de el que ja he dit, pinzellades a quina més bella. M’ha encantat en Gatti i m’ha encantat l’orquestra. Un senyor concert. L’Adagietto el guardem per altres ocasions. No ens cal triar.
    Salutacions José Luis!

    • José Luis dijo:

      Sí, no sé si s’ha sentit molt o si algú altre s’haurà apuntat a l’hora, però al primer Bravo hi era jo. Per mi es una simfonia molt bona, tota, el dos moviments lents, de lo milloret del senyor, i el Adagio, ja dic, al cim. El segon i el tercer, ahir em van semblar una mica el que dius tu. I també tens raó en que no cal triar sempre, però ¿que podria escriure jo si no?

      Cóm varem gaudir, oi? Salutacions!

  3. maria teresa dijo:

    Yo sólo oigo toser en los teatros..Puedes hacer un trayecto en el metro de veinticinco estaciones y no oyes ni un «ejem», y nada más entrar en el teatro ya se empiezan a oir. Buena crónica!!

  4. glòria. a. dijo:

    Aunque el tema no sea para tomarlo a risa….. está muy ocurrente el » Gran Concierto para ruidos «, me he reido mucho……

  5. josep dijo:

    Gran crònica. Els estossecs, malauradament sembla ser que es converteixen en una «plaga» quan comença un concert. És realment increïble, però entre estossecs, desemblicament de caramels, mòbils sonant, i collarets sorollosos de senyores grans, avui en dia, poder gaudir d’un concert sembla una «missió impossible».
    Ah! per cert, a mi m’es ben igual si es tracta d’un adagio o un adagietto, si es de Mahler, el gaudi per l’oida està assegurat.
    Una abraçada

    • José Luis dijo:

      L’Adagi es ple de silencis i pianíssims, i el drama es que ahir anàvem força be fins que li va arribar el torn. Ja sé que es un tema constant i repetitiu, però mai he vist la gent tan emprenyada perquè mai han estat tan inoportuns de forma reiterada. Pianíssimo: paperets i tosidors continguts; silenci: una bona tos de gos; pianissimo: segueix el paperet… Dona la sensació de que es cosa dels nervis, com un vertigen que fa tosir precisament quan més gran es el silenci. Sempre molesten, ahir van ser assassins. I ara, en lloc de recordar aquest immens moviment, parlem de sorolls…

      Per l’oïda, adagietto i adagi tots dos molt bé; per emoció, molt més l’adagi. I més llarg 😉

      Gracies i una abraçada!

  6. Joaquim dijo:

    I a mi que se’m va passar, defensor a ultrança del mestre Gatti com sóc?
    Vaig oblidar, suposo que amb les emocions berlineses, que dilluns hi havia aquest concert. Sort que no havia comprat l’entrada.
    Me’n alegro que fos tan bo com tothom esperava.
    No crec que haguem d’escollir entre els adagis mahlerians, cadascun dels escrits per aquest geni toquen allò que han de tocar, en el moment precís, Jo me’ls quedo tots.
    A Berlín també estosseguen, potser no tant com aquí però també. Això si quan és fa el silenci, com aquí, talla la respiració

    • José Luis dijo:

      Quasi millor; L’Adagi amb el Liebestodt tant recent pot ser massa per un cor sensible 😉

      Ja recordava que segueixes a Gatti des de fa molt. Doctores tiene la ciencia, pero l’Adagi d’ahir em va semblar insuperable.

  7. kalamar dijo:

    A mi me gustaría saber además qué piensan los músicos y oírles manifestarse realmente contra tanta mala educación. A mi me chafa el concierto algo así. A los tísicos descarados hay que añadir los que les falta un tornillito. Ayer mismo en el cine había una bruja que comentaba en voz muy alta lo que le pasaba por la cabeza. Yo los multaba, con lo que me cuesta la entrada y mi disfrute!
    Al menos, algo pudisteis saborear de un buen Mahler.. tengo pendiente un Gatti.

    • José Luis dijo:

      Pues eso, que hay mucho maleducado suelto. Y que no hay remedio, porque no lo hay. Es cuestión de suerte, en este caso mala. El pianista Volodos dijo en una entrevista que había dejado de ir a los conciertos por eso.

  8. alopez47 dijo:

    Hola Jose Luis:
    He disfrutado mucho con tu crítica, a pesar de las circunstancias que recreaba, o precisamente por ello y tu magnífico sentido del humor. Espero poder disfrutar algún día de algún concierto memorable, cosa que todavía no he hecho (ya sabes que soy un simple aficionado y no tengo por costumbre asisitir a ellos). Gracias por tu comentario en mi blog. Reconozco que el tuyo lo he tenido descuidado demasiado tiempo, pero te aseguro que no es por ganas. Simplemente, me falta tiempo. Mientras escribo este comentario, estoy disfrutando del 4º movimiento de la 9ª de Mahler. Prometo visitarte con mayor frecuencia.
    ¡Hasta pronto!

    • José Luis dijo:

      Muchas gracias, no te creas que estaba de muy buen humor. Fantasías asesinas…

      El Gatopardo es una novela que me gusta mucho y tu reseña está muy bien, y esa vez he querido dejar constancia, pero no debes sentirte obligado a pasar por aquí, comente o no algo en tu blog. Vamos, prefiero que pases un día a gusto que siete por cumplir 😉

      Envidio la impresión que tendrás el primer día que escuches en directo a una gran orquesta, y aunque la vida es larga y con los hijos ya criados hay más tiempo para estas cosas, yo no esperaría… aunque haya que programarlo como un viaje. Si haces caso, nos lo cuentas.

  9. Josep Olivé dijo:

    Pel tard escric aquesta vegada… Fantàstic l’adagio que varem escoltar el dilluns passat. Meravellós! En canvi, els tres primers moviments, ben interpretats això si, no van destacar d’altres versions escoltades. Les d’Abbado, per descomptat però és que a l’auditori és va poder escoltar una novena amb l’OBC i l’Oue d’altissim nivell que encara recordo i recordaré.

    No té sort en Gatti amb alguns del solistes de l’ONF. Si a l’any passat el fagot li va jugar una mala passada aquesta vegada ha sigut l’arpa, que en la seva primera entrada, ben just a l’inici del primer moviment de la simfonia, ha «pifiat» una corda i ha sonat una nota clarament escanyada, la qual cosa ha denotat una clara falta de concentració de la instrumentaista. A banda d’aquest petit accident tot ha anat com de Gatti i una orquestra de tanta qualitat s’espera.

    Lo dels estossecs al final del sublim adagio són de querella criminal i estic segur que van emprenyar a Gatti molt perque tenia previst fer un bis o una propina. Efectivament, els musics tenien un altre partitura en el seu faristol, signe inequivoc d’intenció de fer propina. I no la van fer perque Gatti, us ho dic, estava molt empipat.

    Altre cosa és que jo (i molts) no arribem a compendre que és pot interpretar desprès del gloriós adagi de la novena de Mahler. Millor no oferir res més, perque està ja tot dit.

    • José Luis dijo:

      Mai es tard quan el comentari es tan bo i amb tant coneixement de causa i veig que compartim la impressió, tant de la excepcionalitat de l’adagi com del mal que van fer els quatre mal educats de torn, maleïts siguin per els segles del segles. Recordo la entrada del fagot a La consagració l’any passat, però no vaig sentir la pífia de l’arpa a un primer moviment que em va agradar molt. Els centrals em van fer pensar que difícil ha de ser dirigir aquesta simfonia. I amb l’últim vaig passar de ser un esperit davant de quelcom indefinible a un vulgar assassí en potencia. Coincidència també en no voler de cap manera un bis, encara que em moro de ganes de saber que havia triat el mestre. Com que va sortir a saludar durant deu minuts, ni em va passar per el cap que lògicament ell es va emprenyar amb més motiu encara que nosaltres.

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