James Joyce / John Huston – Los muertos

Cada vez me emociona más el final de Los muertos, tanto el de la película como el de Dublineses. No creo que sea por ser más viejo y sentimental, ni por tener más cerca mi muerte, ni por las que me pesan ya. Quizá sea porque Joyce y Huston supieron expresarse a un nivel más poético que racional, y la buena poesía, como la buena música, cala cada vez más hondo.

Tampoco el protagonista de la historia entiende muy bien sus sentimientos. Inesperadamente, su esposa le ha revelado la existencia de Michael Furey, un muchacho que la había amado hasta llegar a morir de frío por no resignarse a perderla. The lass of Aughrim, la canción que han escuchado en la velada pasada en casa de sus ancianas tías, ha reavivado su recuerdo y su dolor.

If you’ll be the lass of Aughrim
As I am taking you mean to be
Tell me the first token
That passed between you and me
O don’t you remember
That night on yon lean hill
When we both met together
Which I am sorry now to tell
The rain falls on my heavy locks
And the dew wets my skin;
My babe lies cold within my arms;
But none will let me in
Si eres la chica de Aughrim  como veo que dices ser, dime cuál fue la primera prenda que se cruzó entre nosotros. Oh, ¿no recuerdas la noche en aquella colina cuando nos encontramos, de la que ahora me apena hablar? La lluvia cae sobre mis pesados mechones y el rocío humedece mi piel; mi hijo yace aterido en mis brazos; pero nadie me deja entrar.

Luego, cuando ella ya duerme, se le agolpan las emociones y reflexiona sobre aquel amor y el suyo, sobre aquella joven que había tenido un amor así en su vida y sobre ellos dos, que se iban convirtiendo ambos en sombras.  Y al pensar en cómo la mujer que descansaba a su lado había evocado en su corazón, durante años, la imagen de los ojos de su amante el día que él le dijo que no quería seguir viviendo, siente por ella algo nuevo que sólo puede llamarse amor, y que le aproxima a Michael Furey y a esa región donde moran las huestes de los muertos. Y el relato concluye con uno de los párrafos más emocionantes que se han escrito nunca:

Leves toques en el vidrio lo hicieron volverse hacia la ventana. De nuevo nevaba. Soñoliento, vio cómo los copos, de plata y de sombras, caían oblicuos hacia las luces. Había llegado la hora de variar su rumbo al Poniente. Sí, los diarios estaban en lo cierto: nevaba en toda Irlanda. Caía nieve en cada zona de la oscura planicie central y en las colinas calvas, caía suave sobre el mégano de Allen y, más al Oeste, suave caía sobre las sombrías, sediciosas aguas de Shannon. Caía así en todo el desolado cementerio de la loma donde yacía Michael Furey, muerto. Reposaba, espesa, al azar, sobre una cruz corva y sobre una losa, sobre las lanzas de la cancela y sobre las espinas yermas. Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos.

Suficiente para abandonar cualquier prevención derivada de malas experiencias con el Ulises de Joyce y leer Dublineses, un extraordinario fresco de la clase media del Dublín de inicios del siglo XX, cuyo último relato es Los muertos.  Como los cuadros de la época azul de Picasso, gusta mucho también a los que no se entusiasman con las obras más emblemáticas de estos artistas.

Pero ni Huston ni tampoco Donal MacCann desmerecen:

Y si este aperitivo ha interesado, pasarse por aquí.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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12 respuestas a James Joyce / John Huston – Los muertos

  1. alopez47 dijo:

    José Luis, después de leer tu post, revisitaré a Joyce y a Huston, no lo dudes. Vida, amor, muerte, y la nieve que cae levemente…

  2. timamót dijo:

    És una pel·lícula que he vist diverses vegades i sempre, sempre, sempre m’ha emocionat. S’ha de ser un gran director per convertir una breu narració (en la traducció al català de Joaquim Mallafré, molt bona per cert, només té 50 pàgines de petit format) en un film tan aconseguit com aquest, sabent a més en les condicions en que la va rodar.
    Gràcies per recordar-me-la avui.

    • José Luis dijo:

      Aquesta es la qüestió, com pot aconseguir emocionar tant, per molt que la vegis, i cada cop mes. Es com la música (bona).

      Uns tous copets al vidre el van fer girar cap a la finestra.
      Havia començat a nevar altra vegada. Va mirar amb ulls de
      son els flocs, plata i ombra, caient obliquament a la llum del
      fanal. Li havia arribat l’hora d’emprendre el viatge cap a
      ponent. Sí, els diaris tenien raó: la neu era general per tot
      Irlanda. Queia en cada part de la fosca planúria central, a les
      muntanyes sense arbres, queia flonjament als aiguamolls
      d’Allen i, més a ponent, en flonja caiguda, a l’oneig negrós
      amotinat del Shannon. Queia, també, en cada part del fossar
      solitari al turó on Michael Furey era enterrat. N’hi havia un
      tou acumulat a les creus tortes i a les làpides, a les llances de
      la petita reixa, a les bardisses estèrils. La seva ànima s’esvaní
      a poc a poc mentre sentia caure la neu calmosament per tot
      l’univers i en calmada caiguda, com el descens a la seva
      darrera fi, damunt de tots els vius i els morts.

  3. vicicle dijo:

    Me encantó la película de Huston. Me encantaron los cuentos de Joyce. El complemento de Huston yo diría que es Ford con “El hombre tranquilo”. La otra cara de la moneda. El de Joyce apunta más bien al país de Gales, y a un cachorro, no un adolescente 😯

    • José Luis dijo:

      Para esta película y para el libro, quiza sería mas complemento “La salida de la luna”, pero todo queda en Ford. La última frase no la entiendo.

      Acabo de autorizar un comentario tuyo en el que aceptabas el humillante cero del concurso, que ya sabrás que se convirtió en un 2.5. Había quedado como spam, vete a saber por qué, quizá porque el controlador temía un merecido exabrupto… 🙂

  4. vicicle dijo:

    Comprendo que no la entiendas porque es una solemne tontería. Si Joyce tiene el “Retrato del artista dolescente”, Dylan Thomas -como si fuera la otra cara de la moneda- escribió “Retrato del artista cachorro”. 🙂 La verdad es que nos has contagiado la costumbre de hablar como por pistas 🙂 Habrá que revisitar esta perla de Ford porque me he quedado con las ganas de seguir viendo cine del bueno.

  5. Jaci1955 dijo:

    He vist la pel·licula de Houston moltes vegades, em sé el final de memòria, però sempre acabo emocionat. Són uns personatges adorables. Desprès vaig llegir Joyce i vaig entendre millor. Només de pensar se m’esborrona la pell. Gràcies pel record i la bona feina.

    • José Luis dijo:

      Es un final poderosíssim, i es això mateix que dius, la capacitat de commoure per molt que sàpigues el que passa, el que em sembla prodigiós.

      Benvingut i fins quan vulguis

  6. Uno Que Pasaba Por Aquí dijo:

    Por norma general, yo recelo de las adaptaciones literarias, porque creo que las imágenes cinematográficas son parásitas; conquistan la imaginación de quien lee y suplantan las imágenes mentales que se forman durante la lectura. Pero la película de Huston me parece una obra maestra a la altura del cuento de Joyce.

    • José Luis dijo:

      Coincidimos, pero es que hay parásitos y parásitos, chupones y cooperadores. Esto es una simbiosis perfecta, y creo que no sólo son dos obras maestras sino que cada una hace más grande a la otra.

      Si vuleves a pasar por aquí, no dejes de llamar a la puerta 😉

  7. Pingback: Nada Importa » Reglas Nada Importa. Capítulo final

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