Menudo corte

Siempre me han gustado los cortes. De pequeño también los polos, mucho más el Popeye que el Marisa, que se quedaba transparente en cuanto chupabas un poco fuerte, pero los cortes eran aún mejores, como de persona mayor, sobre todo si en vez del bicolor vainilla y chocolate pedías uno de nata, mucho más respetable. El tricolor, nunca, porque el rosa de la fresa era un color prohibidísimo para los niños.

El caso es que, aún ahora, para los postres de una comida de verano,  más que las tartas heladas o los polos de smoking, prefiero una barra de helado aunque la compañía se ría o me tome por un roñoso. Es fundamental servir los cortes con sus galletitas de barquillo y muy conveniente ambientarlos con esas finísimas y mínimas servilletas de bar que siempre olvido. También me gustaría usar la plancha con que marcaban la barra para que las porciones fuesen exactas, una operación que me fascinaba y que recuerdo tan vivamente como el orgullo de pedir con toda naturalidad un “doble” y la felicidad de sentir que ni los dedos ni luego la boca daban casi para abarcarlo.

Anoche bajé al Super para coger cuatro cosas que faltaban, y al pasar junto a la nevera de los helados se me ocurrió comprar la primera barra del verano. Pero no había. En su lugar, unas cajitas con lo que parecían ser cortes en bolsitas independientes. Ya hecho a la idea de tomarme un helado, cogí una junto con un paquete de las correspondientes obleas, sin pensar en lo que más de uno ya estará pensando: Los cortes siglo XXI, envasados en asépticas bolsitas monodosis, vienen naturalemente con la galleta incluida, húmeda, horrible, que en vez de crujir y contrastar con el helado, forma con él una pasta tibia, asquerosa, con gusto a medicamento, como las chucherías de los niños de ahora. Esta mañana aún no me había recuperado del corte y se me ha ocurrido mirar si es que había que pasarlo antes por el microondas. No dice nada; será que no. Aunque para un buen corte (y no digo de qué ni de quiénes), ver esto:

-.-

Esto otro es lo primero que he encontrado para tratar de olvidar sin perjudicar el hígado.

Ketelbey – Wedgwood Blue (New Symphony Orchestra of London, Robert Sharples)

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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23 respuestas a Menudo corte

  1. allau dijo:

    No sé hacia donde vamos, pero lo suscribo totalmente. ¡Muerte a las galletas húmedas!

  2. XPG dijo:

    El video dels gelats de Mayaguez: IMPRESIONANT! Je, je…. hay que comprar galletas ecologicas para el CORTE.

    • José Luis dijo:

      Hola! He arribat a pensar que fos broma, però res de res. I esta fet al 2010. Brutal.

      Ja va caure Benzemá (i Diarra), aquesta nit toquen Coentrao, Pepe y Ronaldo. Una abraçada

  3. Imma Barba dijo:

    Totalment d’acord amb tu, las galletes dels gelats asèptics son “casi” fastigoses i mes si tenim en compte que els gelats no tenen gust a res. Jo també recordo el que expliques dels dobles cortes tricolors, era una festa baixar a buscar una barra de gelat al costat de casa meva i repartir-lo a parts iguals entre tots els membres de la família i quina precisió la de la meva mare amb la mida dels talls….. Desprès entre les germanes ens canviaven el tros de maduixa pel de xocolata o pel de vainilla, una festa.

    • José Luis dijo:

      Ahir vaig decapar un d’aquests i li vaig posar galetes com Deu mana, i va millorar, però el gust del gelat era una barreja rara com de xarop per la febre dels nens.

      Molt sovint compro tricolors perquè es puguin fer intercanvis i tothom sigui content. Tot plegat, molt mes divertit que un polo de luxe, oi?

  4. kalamar dijo:

    JL,
    el enlace de Vicicle lleva a mi casa, cámbialo cuando puedas.

  5. angels dijo:

    He recordado los tiempos en que comía helados de corte !!que ricos que eran !! ahora no sé donde se pueden encontrar algunos parecidos .Nos has despertado las ganas de tomar helados buenos
    !!Gracias y MUASSSsssss!!!

  6. maac dijo:

    Gracias por avisar, cuando vea estos sucedáneos en el Mercadona sabré a qué atenerme. A mí también me fascinaban aquellos artefactos de plástico que marcaban los cortes, ahora estaba recordando a la señora de la “paraeta” de al lado de casa, nos cortaba los helados con absoluta falta de higiene, así hemos salido algunos, a prueba de bombas.

    • José Luis dijo:

      O todo lo que no mata engorda. Las chufas de por aquí tampoco parecían muy controladas. Respecto a las inmundas galletas, ya sabía yo que estaba cumpliendo con un deber ciudadano: Ni se te ocurra hacer la prueba 😉

  7. Josep Olivé dijo:

    No todo son avances. La desaparición del “corte” como debe ser, es decir, como los tres que muestras (que estan para arrancarlos de la pantalla!) es un claro retroceso de la humanidad. ¿Sabes? El disgusto de su paulatina desaparación causó que dejara de ser cliente habitual de las heladerías. Ya me pueden poner la fotografia satinada de una espectacular copa de helado, o ya me pueden mostrar el más tentador “cornetto” que jamás les perdonaré que me roben una ilusión. Y es que me pregunto: ¿Por qué ahora, en estos tiempos en que vas a una panaderia y te muestran de todo menos pan, por qué también si vas a una heladeria en la que hay de todo en helados no pueden haber también los “cortes” de toda la vida? ¿No es muy injusto? Misterio. Misterio total para mi.

    • José Luis dijo:

      Estoy encantado con el consenso; siento que por fin voy a dejar un rastro para la historia: La reivindicación del corte. Y en segunda lectura, de todas las cosas (y no solo las cosas) que creemos que han desaparecido porque no las anuncian, y como no las anuncian no se piden y como no se piden acabarán por desaparecer. Curiosamente, el escrito de vicicle que puedes ver si te encaramas a la tapia de esta casa 😉 va en esa dirección, aunque bastante más lejos. Lo que podríamos hacer es ir a la heladeria con una barra comprada en el super y que nos la descorchen. Pero, por si acaso, lleva también las indispensables galletas, que con cuchara, no es lo mismo, desde luego.

  8. vicicle dijo:

    Lo primero, agradecerte el enlace, eres muy amable, de verdad. Lo segundo, ¿lo del Ketelbey no será un avance de lo que nos espera la temporada que viene de “qué es esto”? Porque yo de este hombre, me sacas del comienzo del Mercado Persa y me pierdo. Lo tercero, el reparto de helados, no comment. Y lo último, yo los polos de hielo me los comía a bocados porque no soportaba que perdieran el gusto. Cómo dolían los dientes! Lo más de lo más eran los Apolo con el capuchon de chocolate, que a mí, tan delicado siempre, me molestaba. Los cortes eran todo un lujo que se puso a nuestro alcance con la irrupción de Camy en el mercado valenciano. La desaparición de la barra de litro de corte de helado es una prueba irrefutable de la decadencia de la res pública. De alguna forma compartíamos barra con el vecindario, anónimo y conocido. Ahora, todo es individual, particular, privado, cada vez hay menos cosas públicas, colectivas, sociales. Gracias por tantos recuerdos.

    • José Luis dijo:

      Lo primero, no tiene mucho que ver con la amabilidad. Me parece un escrito excelente y a los que no damos para más nos gusta demostrar que sabemos reconocer las perlas que encontramos. Lo segundo, estamos igual con Ketelbey y no tengo intención de ir en esa línea. Me lo encontré en la sección ofertas del youtube, y me pareció que el contraste con el otro video era como el “Singin in the rain” de La naranja mecánica. Ese otro video, lo tercero, también casualidad, no comment, la realidad es surrealista. Y de lo último, los Popeye nunca se volvían transparentes ni perdían gusto, y a mordiscos tenían su gracia, porque la textura era como de fibras, no como hielo sino más bien como nieve prensada, pero se acababan más pronto. También aquí los helados eran más lujo, pero alguno caía. Creo que Frigo era más fuerte, y ya tenía barras cuando llegó Camy. Y tiene razón en lo último porque las barras, de pan o de helado, como las del rey y las del papa. Y me parece que la razón última de la decadencia debe ir por ahí: servir de una barra común, como comer de un mismo plato, no queda bien. La higiene es una excusa. Bueno, perdón por el rollo, pero es que se nos ha ido la tele 🙂

  9. OLYMPIA dijo:

    Doncs jo aprecio Ketelbey. Quan ets una criatura melòmana t’ajuda a passar a músiques més elaborades.
    Jo encara compro el gelat de “corte” o “de tall” a algunes geladeries de Badalona com La Jijonenca o Lillo Pico. Em venen la barra i les galetes i em duren el temps d’un sospir. No m’agrada la maduixa. Trio xocolata i vainilla i, com tu amb excel·lent poder d’evocació, recordo els talls dobles i també el motlle que marcava per on calia tallar-los. O tempores O mores, José Luis!

    • José Luis dijo:

      No dic que em desagradi Ketelby, però el tinc absolutament ocupat per el mercat persa, i les poques altres coses que he sentit de ell em semblen entreteniments agradables, propis per un bis, com ara he fet jo. Però per el concurs em sembla molt difícil… Ara, pensant amb els gustos, m’has fet recordar un de vainilla amb fruites que no estava gens malament. Però de maduixa, res, i es el gust que domina a aquesta immundícia amb galetes pastoses.

  10. kalamar dijo:

    no entiendo nada.. qué problema tienen las esferas de helado como alternativa al corte cuadrado? lo importante es que sea de muy buena materia prima y las galletitas, te la compras aparte y a disfrutar.

    • José Luis dijo:

      Se trata de morder (punto 1) y de morder a la vez (punto 2) la crujiente (punto 3) galleta con el helado. Todo lo cual es imposible con una patética bola, que lleva el cucurucho debajo. En este caso, si es buen barquillo, no importa que quede luego algo blandurcio, pero te lo comes después, con lo que el frescor del helado se va a freir monas. No. Siempre mejor el corte.

  11. Lluis Emili Bou dijo:

    M’incorporo tard al fòrum més apassionant de la temporada.
    Vull fixar posicions: 1er) Defensa aferrissada del Polos, especialment de menta incomprensiblement 10 cts més econòmics que els de vainilla o xocolata que eren molt inferiors (paladar de 9 anys d’edat). Si que quedaven blancs a la primera xarrupada pero… el gust de menta pura d’aquesta era inenarable. 2on) Defensa del “corte” (mai ningú en va dir tall) però amb la tècnica de fer-lo durar a base d’anar llepant lateralment i arrodonint-lo fins a la inexorable desaparició. Això de clavar-li les dents amb crueltat em sembla d’un poc refinament i sibaritisme poc adient en persones que prefereixen Bach i Guardiola a “el niño judio” i Mourinho. ¡Visca la falta d’higiene! ¡Morin els envasats i les crostes de plàstic de color de xocolata i la gordura vegetal amb carragenato! (vegeu la lletra petita dels envasos).
    ¡I visquen els nens dels anys 40 i 50 !

    • José Luis dijo:

      Transsubstanciar el verd del polo a la llengua era realment una experiència sublim, i es una vergonya que un mentófil com encara soc hagi atacat aquells polos, però, del 51, vaig ser seduït per els Popeye, vulgars taronja o llimona, encara que amb un de xocolata realment bo. També els polos es podien mossegar o llepar deixant-los com un llapis, però encara que la mossegada furtiva era com un pecat groller que es va anar imposant amb el pas dels anys, si que tenia present, i de fet volia haver parlat de la consumició i mort lenta del corte, que a més a més s’anava axafant mentre l’arrodonies, llepant-lo també verticalment perquè no es perdés ni una gota… oooooooo…

      Aqueste preferencies son inalterables, pero venga de donde venga, que me importa ser judio, si por serlo soy amado… 🙂

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