La música de la pasión

Emma pensaba en el día de su boda, y se veía allá, en medio de los trigales, en el pequeño sendero, cuando se dirigían a la iglesia. ¿Por qué no resistió, por qué no suplicó como ésta? Al contrario, estaba contenta, sin ver el abismo al que se precipitaba… ¡Ah!, si en la lozanía de su belleza, antes de las mancillas del matrimonio y de la desilusión del adulterio, hubiera podido poner su vida en algún gran corazón fuerte, entonces la virtud, el cariño, las voluptuosidades se habrían unido y nunca habría descendido de una felicidad tan alta. Pero seguramente esa felicidad era una mentira imaginada para desesperación de todo deseo. Ahora conocía la pequeñez de las pasiones que el arte exageraba. (…/…)
…cuando, al fondo del escenario, bajo el dintel de terciopelo, apareció un hombre con una capa negra.
En un gesto que hizo, cayó su gran sombrero a la española; e inmediatamente los instrumentos y los cantantes entonaron el sexteto. Edgardo, resplandeciente de furia, dominaba a todos los demás con su voz más clara; Ashton le lanzaba en notas graves unas provocaciones homicidas; Lucía emitía su querella aguda; Arturo, a distancia modulaba sonidos medios, y la voz de bajo del ministro zumbaba como un órgano, mientras las voces de las mujeres, repitiendo sus palabras, volvían a atacar en coro, deliciosamente. Gesticulaban todos en la misma línea, y la cólera, la venganza, los celos, el terror, la misericordia y la estupefacción se exhalaban a la vez de sus bocas entreabiertas. El enamorado ofendido blandía su espada desnuda; su gorguera de guipur subía y bajaba siguiendo los movimientos del pecho, e iba de derecha a izquierda, a grandes pasos, haciendo sonar contra las tablas las espuelas bermejas de sus botas flexibles,  que se ensanchaban en el tobillo. Tenía que sentir, pensaba Emma, un inagotable amor, para derramarlo sobre la multitud en tan grandes efluvios. Todas sus veleidades de denigración se esfumaban bajo la poesía del papel que le invadía, e impulsada hacia el hombre por la ilusión del personaje, procuró imaginarse su vida, aquella vida resonante, extraordinaria, espléndida, aquella vida que ella habría podido vivir, sin embargo, si el azar lo hubiera querido. ¡Se habrían conocido, se habrían amado! Con él habría viajado de capital en capital por todos los reinos de Europa, compartiendo sus fatigas y su orgullo, recogiendo las flores que le echaban, bordando ella misma sus trajes; después, todas las noches, desde el fondo de un palco, detrás de la reja de barrotes de oro, habría recogido, boquiabierta, las expansiones de aquella alma que no habría cantado más que para ella sola; y desde el escenario, mientras representaba, la miraría. Pero se volvió loca:  ¡la miraba, seguro! Le dieron ganas de correr a sus brazos para refugiarse en su fuerza como en la encarnación del amor mismo, y de decirle, de exclamar: «¡Llévame contigo, llévame, partamos! ¡Para ti, para ti todos mis ardores y todos mis sueños!»
Cayó el telón.
Gustave Flaubert – Madame Bovary

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Lucía di Lammermoor: Joan Sutherland
Sir Edgardo (Edgard) di Ravenswood: Alfredo Kraus
Lord Henry Ashton: Pablo Elvira
Lord Arturo (Arthur) Bucklaw: Jeffrey Stamm
Raimondo Bidebent: Paul Plishka
Alisa: Ariel Bybee
Normanno: John Gilmore
Metropolitan Opera Chorus.
Director: Bruce Donnell
Metropolitan Opera Orchestra
Conductor: Richard Bonynge
1983

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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8 respuestas a La música de la pasión

  1. vicicle dijo:

    Si de pasiones amorosas hablamos, el Dichterliebe de Schumann -por Wunderlich- es mi pasión particular. De hecho, estos días estoy con él y con esta frase de Chejov que me tiene cautivado: “Cuando amas, si reflexionas sobre este amor, tienes que partir de algo más elevado, más importante que la felicidad o la infelicidad, el pecado o la virtud, en su sentido general, o es mejor no reflexionar nada”. Emma hubiera adorado a Chejov, seguro. Un abrazo.

  2. angels dijo:

    ¿de la pasión personal ?,bueno pues ahi va mi respuesta : la mayoria de canciones francesas de finales de los 50 y principios de los 60.No sé si es la respuesta que esperabas o la que era preceptiva pero es la mia .Un fuerte abrazo y Adiós

  3. kalamar dijo:

    aquí hay tanta pasión que te ha salido la letra de todo el post y las respuestas en cursiva

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