Michel Houellebecq – El mapa y el territorio

Muy pocos libros he leído con tanta avidez como éste. Y ninguno con tanta desconfianza y tan intrigado por el desarrollo de la historia como por saber cuánto tiene su autor de artista y cuánto de embaucador.

Desde luego, sólo por la foto de Houellebecq en la solapa ya hubiera pasado de largo en la librería, pero presentado como una de las cumbres y actual enfant terrible de la literatura francesa, había que leerlo. Y ahora ya no sé cuánta intención hay en la elección de esa fotografía, igual que tras una frase tan lamentable como esta,

Efluvios de hedor se escapaban de la casa, transportados por la brisa que agitaba suavemente los botones de oro sobre la pradera de un verde luminoso.

o un párrafo escandalosamente malo en una obra, por lo demás, muy pulcramente escrita, o en el mismo hecho de que el escritor sea personaje principal de la novela y se harte de presentarse como “el autor de Las partículas elementales”, todo lo cual quizá no sean sino provocaciones, carnaza o pararrayos que pretenden distraer de sus auténticas debilidades. Me he sentido permanentemente manipulado por alguien que conoce perfectamente los recursos de su oficio, y lo que me parece seguro es que Houellebecq ha escrito esta novela para agradar a un público muy específico, incluyendo para ello mucha tecno y gastro-enología, mucha marca, mucha cultura de la gente rica y guapa del arte, y mucha erudición ya de vuelta de cosas de las que los lectores medios no estamos ni de ida. Pero también un crimen gore, que eso siempre vende bien, aunque la resolución de la trama policíaca está muy por debajo de las expectativas, y la de la novela me pareció un artificio y me dejó pensando que en vez de una copa de Champagne, lo que había acabado era una Mirinda.

Sin embargo, dudo mucho de que Houellebecq no sea plenamente consciente de lo que hace, por ejemplo por esta cita de Tocqueville hablando de Lamartine…

“Tampoco he conocido un espíritu menos sincero ni que mostrara por la verdad un desprecio tan grande. Cuando he dicho que la despreciaba me equivoco; no la honraba lo bastante para ocuparse de ella en manera alguna. Al hablar o escribir, se sale de la verdad o vuelve a entrar en ella sin el menor cuidado; le preocupa únicamente un determinado efecto que quiere producir en ese momento…”

… teniendo en cuenta que su libro, salvando las páginas que dedica a su padre, las mejores para mi gusto, si algo me parece, es muy alambicado y poco sincero. Pero también dudo cuando me siento aludido por esta otra de Wittgenstein:

 “De lo que no puedo hablar tengo la obligación de callarme.”

Pausa meditativa.                              Fin de la pausa. De lo que puedo hablar es de que obtuvo el Goncourt por esta novela, que debe haber sobrepasado ya los 300.000 ejemplares. Pero también de que fue acusado y reconoció haber copiado en ella fragmentos de la wikipedia, denuncia obviamente previsible y que podría haber evitado sin problemas,  cosa sabida por cualquier bloguero y que me ha permitido a mí seguir hablando sin desobedecer al amigo Witt. En cambio, debiera callarme que el considerado “fastidioso asedio por plagio” que se “temía” la editorial, pudiera ser la guinda de una estupenda campaña publicitaria, que no llegó a producirse porque un bloguero parisino reaccionó colgando la novela en la red, argumentando jurídicamente que se trataba de una obra derivada y que por tanto carecía de derechos de autor.

-♦-

Dice el escritor que escuchó mucho a Liszt mientras trabajaba en la novela, en la que puede leerse lo siguiente a propósito de la Oración a los ángeles custodios (por cierto, muy Parsifalesca)

No hay quizá ninguna música que exprese tan bien como los últimos fragmentos de música de cámara compuestos por Franz Liszt ese sentimiento fúnebre y suave del viejo al que ya se le han muerto todos sus amigos, cuya vida está fundamentalmente terminada, pertenece ya en cierto modo al pasado, y que siente a su vez que la muerte se aproxima y la ve como a una amiga, como la promesa del regreso a la casa natal.
Liszt – Angelus! Prière aux anges gardiens. Arpeggione Kammerorchester, Robert Bokor.

Y será una coincidencia, pero no sé si también en gustos y ambiciones:

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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8 respuestas a Michel Houellebecq – El mapa y el territorio

  1. allau dijo:

    Ante alguien tan deliberadamente provocador, casi da pereza darle cancha. Creo que con lo que le leí anteriormente basta, que ésta es muy larga.

  2. maac dijo:

    No entiendo muy bien por qué tanta manía con este autor de apellido imposible, todo el mundo se empeña en que es un povocador, un embaucador, incluso aquellos a los que le gusta su última novela. Parece que si te gusta tengas que pedir perdón, o no pedirlo pero justificarte. Lo honesto sería enfrentarse a la novela sin saber quién la ha escrito, evidentemente en este caso parece imposible.
    Yo lo que sé es que me lo pasé estupendamente mientras leía El mapa y el territorio y que me hizo reflexionar sobe varios asuntos de los que trata, el arte, la existencia, el tiempo, la representación y la realidad, la soledad -sobre todo en la vejez-. Al poco tiempo de haberla leído tuve la sensación de que no le había dedicado suficiente tiempo, las prisas por saber como acabará. Creo que algún día la volveré a leer.
    Lo del uso de la Wikipedia creo que lo desveló, como una provocación más, el propio autor en una rueda de prensa, no es que fuera acusado, igual es que lo entendí mal pero creo que no.
    No juzgo a casi nadie sobre si escribe mal o no , no me siento capaz tal y como yo escribo, lo único que suelo decir es si la lectura es o no fluida, o si me parece que está muy bien escrito. Es una cuestión, lo de escribir bien o mal, sobre la que me siento muy inseguro.
    Saludos,

    PD.: Por fin pude insertar el comentario. Por cierto, no tiene nada que ver con lo que quería escribir esta mañana: marca de la casa. 🙂

    • José Luis dijo:

      Juro por …… (pon a quien quieras) que no sabía nada de este señor, y que no he leido ni una sola opinión ajena, y que me lo recomendaron positivamente, todo lo cual, por una vez 🙂 hace mi opinión absolutamente libre y honesta.

      Lo que dices de la wiki, confirma la idea de que lo hizo expresamente para hacer publicidad. Comprendo que también tengas prisa por llegar al final de mis escritos, pero vas a tener que releerlo.

      Respecto a la forma de escribir, no sé lo inseguro que te sentirás, pero yo, como en música, solo sé si me gusta o no. Y no me negarás que los dos párrafos que he puesto son malos de solemnidad, aunque en el segundo, puede que el traductor tenga algo de culpa. Tan malos, que, me da la sensación de que los ha puesto para que hablemos de él. De verdad, que no me fío… sólo hay que verle la pinta…

      P.D. Puede que al estar cerrados los comentarios me haya librado de una buena. 🙂

      • maac dijo:

        Me había parecido que decías que fue acusado de copiar de la wikipedia y que luego lo había reconocido, yo tenía entendido que fue él el primero en decir que había copiado.
        El segundo texto seleccionado no sé si es malo pero no hay quien lo entienda, no sé que porcentaje de culpa será del taductor.
        El primero no es que sea maravilloso pero no sé lo que le pasa. Peste y flores amarilas balanceándose en una pradera muy verde.
        No, sencillamente, hubiera escrito otra cosa.

        • José Luis dijo:

          Pues tienes razón, y el que voy con prisas soy yo… Eso es lo que digo, pero no sé lo que es cierto ni en cualquier caso va en contra de la idea de que podía ser una maniobra publicitaria, más bien la confirma. Pero la verdad es que todo esto es igual. Aunque a tí te resultó estimulante, el mérito puede ser tuyo. A mi me dejó como estaba, y la culpa también puede ser mía. Pero opinamos. 😉

        • maac dijo:

          Perdona por la maac-chorrada en tu blog, no he podido evitar recordar esta canción de Moustaki: Rien n’a changé et pourtant tout est différent / Rien n’est pareil et pourtant tout est comme avant… por lo demás nada que ver con el tema 🙂

        • José Luis dijo:

          No conocía esa canción, tan oportunamente traida aunque digas lo contrario. Estas conversaciones en el vacio tienen ese peligro, pero estimulan más que ciertos libros. Pourtant.

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