El Baltasar de Salvador Giner

El festín de Baltasar (Vasily Surikov)

Si William Walton no es muy conocido fuera de Gran Bretaña, tampoco Salvador Giner lo es fuera de su patria chica, pero este valenciano (de Valencia-Valencia) que murió el año pasado hizo un siglo y es considerado el patriarca de la música nacionalista valenciana también compuso un pequeño poema sinfónico titulado El festí de Baltasar.

La única información que he encontrado sobre este festín, es que “fue estrenado por la Sociedad de Conciertos de Valencia en el Teatro Pizarro el 20 de julio de 1893 con motivo de la fiesta de la Caridad, durante la Feria de julio de Valencia y dedicado al maestro Luis Mancinelli”. Y a falta de otra fuente de “inspiración”, no se me ha ocurrido mejor idea que escribir el guión de la música sugerida por el ya conocido argumento a Salvador Giner y que, después de haberla escuchado las seis o siete veces que la tarea ha requerido, no me parece muy original pero sí interesante. De modo que, lamentando no haber conseguido más que esta versión para banda, paso a someter su música y mi letra a vuestra sabia pero comprensiva consideración:

Una sombría introducción llena de amenazadores avisos nos presenta la ciudad de Babilonia en la noche. La cámara inicia un lento ascenso (1:16)  descubriendo las murallas del iluminado recinto que domina la ciudad desde la cima de una montaña, a las que nos va acercando luego poco a poco hasta atravesarlas y mostrarnos el esplendor de la fachada del palacio de Baltasar (1:51) (Hasta aquí, muy parecido al inicio del lied de Schumann que protagonizará el próximo capítulo y que bien pudo haber escuchado Giner; la lectura cinematográfica, sin especulaciones, es una miserable copia de la que, como se verá, hace el pianista Graham Johnson de la canción. Del resto de la película ya no puedo culpar a terceros.)

Estamos ahora (2:19) en una elegante fiesta al aire libre, no exenta de toques falleros, deslizándonos entre bailarines y conversaciones amables hasta llegar a la mesa del rey, que justo en ese momento se está poniendo en pie (3:00) y pide y vuelve a pedir ostentóreamente las copas sagradas. Murmullos de preocupación entre los cortesanos (3:21) que sin embargo pronto se apagan y dejan paso al vals (3:43). Pero se anuncia ya la llegada de las copas (3:56), enorme expectación. Nitocris, la madre de Baltasar (ver Handel), le ruega con gran dulzura que no ose cometer el sacrilegio de beber en ellas (4:09) y que recuerde el poder de Jehová, pero su altanero hijo pasa de castigos divinos y usando casi sus mismas palabras (volver a ver Handel) le replica breve e indolentemente que recuerde el poder de sus propios dioses y no el de los judíos (4:58). La apenada madre, tras echar unas lagrimitas (5:04), prefiere no ver lo que va a suceder y abandona la fiesta repitiendo su copla (5:17)

Volvemos al jolgorio y al baile (5:55), ahora todos con copas sagradas. Baltasar, cada vez más bebido (7:09) se va envalentonando y acaba retando a Dios (7:37). En el silencio que sigue, aparece una mano que, como una ráfaga de viento en la arena, escribe tres misteriosas palabras en la pared (7:47). El rey parece que ya no pasa tanto (8:12) y pide que le traigan a Daniel para interpretarlas (8:40). El profeta debía estar escuchando tras la puerta, porque entra casi inmediatamente (8:51), hecho una furia y poniendo verde a Baltasar por sus tropelías. Este le promete rectificar y cubrirle de honores (9:47) si le explica lo que significan esas palabras mientras Daniel sigue con su indignación (en un estupendo pasaje de la obra) hasta que finalmente las traduce (10:50): MENE, TEKEL, PERES =  NENE, ME TEmo  KE TE Las PiRaS, o sea, KE TE vas a freir esPáRragoS. Y de nada valen ya los propósitos de enmienda (11:11), porque las imprecaciones de Daniel se funden con el estruendo de las tropas persas que están invadiendo la ciudad, y aunque la cámara evita piadosamente el momento del magnicidio, las trompetas proclaman con toda solemnidad la justa muerte de Baltasar y se acabó.

Aunque dicen que tenía buen humor, no sería de extrañar que los restos de Don Salvador Giner estuvieran ahora mismo removiéndose en su tumba, ni que si alguno de sus exegetas se pasase por aquí me hiciera decir Daniel donde digo Baltasar, para empezar. Pero el cliente siempre tiene la razón, y si está solo en la tienda, seguro que nadie se la quita.

Salvador Giner Vidal (1832 –1911)  fue el prolífico autor de más de doscientas cincuenta obras religiosas (incluido un Réquiem para los funerales de la reina María de las Mercedes), treinta zarzuelas y cinco óperas, además de música orquestal, de cámara, para coro, para banda y didáctica. Considerado creador del ambiente musical valenciano, fundador de la sociedad coral “El Micalet”, director del conservatorio y director artístico de la banda municipal de la ciudad, con motivo de cuya creación compuso su más popular obra, el pasodoble L’entrà de la murta (ninguna muerta sino el aromático mirto que se esparce por las calles de los pueblos en fiestas),  basta repasar los títulos de sus obras para comprobar lo mucho que se dedicó a su tierra: El Carnaval de València, Entre el Júcar y el Turia, La Fira de València, Goigs a la Verge dels Desemparats, las zarzuelas Foc en l’era y Les enramaes, la ópera ¡Sagunto! y los poemas sinfónicos sobre tradiciones valencianas, Correguda de Joies, Nit d’albaes, y un habitual en el repertorio de las bandas de esa comunidad,  Es xopà… hasta la moma, descripción de una procesión de Corpus que acaba pasada por agua y en la que se cala hasta la “Moma”, virtuosa protagonista de una danza popular.

-♦-

El nombre de Salvador Giner me sonaba muy vagamente, y si no hubiese sido porque maria teresa lo dio como primera respuesta en el concurso, puede que me hubiese llevado algún capón levantisco por poner el Baltasar de Johnny Cash y saltarme en cambio el suyo, de modo que, gracias, maria teresa. Pido casi disculpas por el casi fallo, aunque los amigos del próximo Sur ya saben de mis lagunas (o islas) y tengo en mi favor el ser el primero en traer su músico al pueblo.  😉

Proximo capítulo: El Baltasar de Schumann

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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10 respuestas a El Baltasar de Salvador Giner

  1. allau dijo:

    De todos modos, el Salvador Giner más frecuente es el sociólogo barcelonés nacido el año 34. Pero, como diría la Cotxet, ¿a qué huele un sociólogo?

  2. angels dijo:

    Me han pisado la respuesta.a este Sr.si que lo conocia ; pero me alegra que vayamos descubriendo nuevos músicos de calidad que da la casualidad que todos son de Valencia.U:A:
    adióoooooooooos

    • José Luis dijo:

      Pues solo sabía que fuera valenciano Martin Soler, y veo que también Tárrega, Chapí, Serrano, y hasta Joaquin Rodrigo, que lo hacía andaluz. UA

      • maac dijo:

        Me ha sonado muy familiar lo de Salvador Giner, lo debo llevar en la sangre.
        Me parto, te has dejado otros compositores, y no te lo recrimino, me parece hasta lógico que así sea, pero es que te has dejado uno de los que se celebran este año 300 años de su muerte, pero lo que me hace gracia es la pieza que te voy a poner, que sé que te encantan en general las de este tipo:

        • José Luis dijo:

          Je je. Ya dije que con la de Geminiani había tenido que retirar la pata, en mi habitual línea, al escuchar a Antonini en directo, pero sí: la que has puesto se va al saco de las cargantes.

          He visto Cabanilles en la página de la wiki, pero como sólo me sonaba remotamente, no lo he puesto, que tampoco se trataba de hacer un corta y pega de los 100 😉

          Vengo de ver los Troyanos de Pappano, Mac Vicar, Westboek y un tal Brian Hymann, que no conocía y es la monda de bueno. Menudo espectáculo. Y se oía muy bien. Creo que le voy a hacer un homenaje a ese cine, que no es el Icaria, ahora mismo.

        • maac dijo:

          No sé yo si por aquí si retransmiten esas óperas de la ROH, en todo caso a ver esos Troyanos no hubiera podido ir, ya me hubiera gustado.

        • José Luis dijo:

          Seguro que te hubiera gustado. Está en DVD, aunque la grandiosidad del escenario merece la pantalla grande. Es una ópera sensacional y esa producción está a la altura. El único pero se lo pondría a las cámaras, seguramente pensando en la televisión, abusando de planos cortos y primeros (Westbroek tiene granitos como de grasa 🙂 ) y no siempre dirigidos a quien corresponde. Mala realización para el cine, pero repito ahora mismo.

          En el otro apunte comento que no pasábamos de las tres docenas; a 12 €, no sacaron 500. Ahora que os habéis asociado, quizá no sería mala idea valorar la posibilidad de negociar con alguna sala para que hagan más proyecciones de estas, o os las alquilen a comisión. Entre semana los cines están vacios.

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