La OBC y el retorno de Foster a L’Auditori

La OBC y el retorno de Foster a L’Auditori

Esta vez no hay que prepararse nada más que para disfrutar del programa con que el maestro Lawrence Foster vuelve a dirigir la orquesta de la que fue titular entre 1996 y 2002. Y lo hace trayendo de nuevo a Alisa Weilerstein, la violoncelista que presentó aquí como una niña prodigio en Marzo de 1998, hace casi quince años, en el que según su página web fue el segundo gran debut y el primero fuera del país de esta americana nacida en Rochester, New York, en 1982.

“Arriba, la niña prodigio Alisa Weilerstein…”

Anunciada como una de las atracciones principales de una “programación estelar”, tenía entonces dieciséis años e interpretó el concierto de Dvorak. En la crónica firmada por Xavier Montsalvatge (de quien escucharemos un Bach desintegrado en este concierto) se lee lo siguiente:

Para referirse a ella es inevitable acudir al manido calificativo de genial por su completísima técnica y más aún por su temperamento. De una verdadera penetración expresiva, llegó a producir asombro, teniendo en cuenta que se trataba realmente de una niña, si bien por su palmarés, por su aplomo y actitud en el podio podía deducirse que dominaba un profesional claramente adquirido. El violoncelo es un instrumento duro que requiere una energía física sin frustraciones para adecuarse a la dinámica sonora que le es propia. A la joven violoncelista le falta aún algo -años sin duda- para alcanzar plenamente una suficiente proyección acústica, pero se aproxima más a esta exigencia de lo que podíamos haber imaginado.

Un poco antes de esas palabras, Montsalvatge le atribuía erróneamente catorce años, pero más o menos niña, ya era genial. Sólo habían pasado dos años cuando volvió a tocar con la OBC, dirigida en esa ocasión por Jesús López Cobos, el día en que este gran director propuso bautizar la Séptima de Shostakovich como Sinfonía Ernest Lluch asegurando contar con el beneplácito del autor. Alisa Weilerstein eligió Schelomo, la rapsodia hebrea de Bloch y Antoni Batista escribió entonces:

Tiene esta celista un sentido de lo que es su instrumento que la puede convertir en muy poco tiempo en una número uno. Su potencia y seguridad en el ataque recuerdan a la Du Pré, su afinación es excelente y su expresividad es generosa, amplia.

Ha pasado ya suficiente tiempo y, o los años le han dado ese algo que le faltaba o los designios de las multinacionales han intervenido, lo cierto es que en Mayo de 2010 actuó en Oxford con la Berliner Philarmoniker bajo las ordenes de Barenboim, tocando precisamente con él nada menos que el Concierto de Elgar, el más emblemático de los frutos de la colaboración musical del argentino con la que fue su esposa, la legendaria Jacqueline du Pre,

y a los pocos meses era fichada por Decca, que a finales del año pasado editó su primer disco, también con Barenboim ahora al frente de la Staatskapelle Berlin interpretando los conciertos para violoncelo de Carter y Elgar. El uso del blanco y negro en el video de promoción, no puede ser casual.

Aquí, además de orquesta y director, repetirá con el mismo Concierto para Cello de Dvorak con el que debutó en 1988. Los que asistieran entonces y conserven vivo el recuerdo, podrán valorar el peso de los años.

Dvorak – Cello Concerto. Alisa Weilerstein. Orquesta Simón Bolivar, Gustavo Dudamel.

Antes, habremos escuchado la Desintegració morfològica de la Xacona de Bach de Monsaltvage, una obra que timamot me descubrió aquí

y cuyo título es suficientemente explícito. No es nada probable que Weilerstein nos reintegre de propina una transcripción para violoncelo de la Chacona original, que las hay, pero bien pudiera caer una Sarabande o algo de las suites, aunque no me parece que se sienta muy cómoda en ese terreno.

En la segunda parte, la monumental Cuarta sinfonía de Brahms, de la que los que saben podrían explicar muchas cosas y los que no sabemos solo podemos decir que es maravillosa, desde la primera melodía del maravilloso primer movimiento hasta el chin-pum final del maravilloso último (tengo averiado el bombo de los calificativos). Aunque, estando Bach de por medio, debo señalar que el grandioso (se arregló el cacharro) cuarto movimiento es un Pasacalle, como una Chacona  pero con la leve diferencia de que el tema puede aparecer en más voces y no solo en el bajo, y que para ese tema, Brahms adaptó el de la maravillosa Mein Tage in den Leiden con que el coro concluye la maravillosa cantata (encallado otra vez), Nach dir, Herr, verlanget mich, BWV 150. Juzguen ustedes mismos, aprovechando una instructiva versión animada de esa coral (para desintoxicarse, ver al final*) aunque no creo que nadie vaya a atreverse a contradecir a la mismísima Wikipedia.

Brahms – Sinfonia No. 4, Allegro energico e passionato. Wiener Philarmoniker, Zubin Mehta

Y como no parece que Foster se entienda mal con Brahms,

Brahms – Concierto para piano No.1, Adagio – Leon Fleisher. Sinfonica Nazionale de la RAI, Lawrence Foster

sólo hará falta que todos tengamos un buen día.

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De la web de L’Auditori:

“Si hubiese visto que se podía componer un concierto así, habría hecho uno ya hace mucho tiempo!” Palabras de Brahms dedicadas al compositor Antonín Dvorák a propósito de  su Concierto para violoncelo y orquesta en Si menor, op. 104. El bohemio lo escribió a punto de concluir su período neoyorquino (del que nacieron la Sinfonía del Nuevo Mundo y el Cuarteto americano, obras en que Dvorák quería hacer patente el hermanamiento del folclore con la música de concierto). La obra es un canto de añoranza a la tierra de Bohemia, candente sobre todo en su precioso Adagio, en que el compositor cita su canción Lasst mich allein,

Dvorak: Lass’ mich allein (Cuatro canciones, Op. 82). Magdalena Hajossyova, soprano

favorita de su cuñada (y antiguo amor platónico) Josefina Cermáková, enferma de sífilis. La pieza se emparenta con la Cuarta de Brahms, que el compositor calificaba amistosamente de “colección de polcas i valses”, expresión socarrona para una obra culminante del sinfonismo, que incluye citaciones de danzas como la Passacaglia i un constante homenaje al “padre” Bach. Mirar atrás con voluntad de homenaje es precisamente lo que hace nuestro Montsalvatge con la Desintegración morfológica (1963), una pieza que se apropia del famoso tema inicial de la Chacona de Bach hasta sincronizarlo con el lenguaje inconfundible del gerundense.

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(*) Bach como Bach manda, por Gardiner & Co:

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EL POST

El programa era precioso y el concierto ha estado a la altura. Quizá dos tercios del aforo, extraordinariamente silencioso para las circunstancias gripales, salvo en alguna pausa que Foster ha prolongado hasta que el respetable acabase sus abluciones.

Con Bach no puede ni una bomba atómica. Muy bien desintegrado por Montsalvatge (en los aplausos, Foster se ha llevado la partitura al corazón) sus protones, neutrones y demás partículas siguen siendo muy interesantes, y la OBC ha jugado con ellas estupendamente. Cabe preguntarse si a Bach le sorprendería hoy más la electricidad o la evolución de su arte. En la música es donde da más pena que los compositores no puedan ver lo que les apreciamos, escuchar lo que se hizo después de ellos y darnos su opinión.

El concierto de Dvorak, maravilloso. Para Alisa Weilerstein mi voto a la mejor instrumentista de lo que llevamos de temporada por su bellísima y emotiva musicalidad. Su dúo con la flauta y los segundos previos en los que sólo suena su cello ya bastarían para ello. Magnífica la OBC, mención también para el precioso solo de la tuba en el primer movimiento  y para el concertante con el primer violín en el último. Por poner un pero, algunos pasajes en que la orquesta tapaba el cello, me temo que atribuibles a una acústica de campo sin puertas que penaliza brutalmente a los solistas.

De propina, un movimiento de las Suites para cello de Bach, más romántico que barroco, pero muy bonito. Si no me traiciona la memoria, la “Courante” de la Suite No 1.

Y para acabar, un Brahms excelente y bastante personal, especialmente en un primer movimiento bastante  más rápido y menos mórbido de lo habitual, en el que creo que los metales han sonado excesivamente fuertes, única queja de la sesión. Después de un brillantísimo scherzo se han escuchado aplausos, absolutamente incomprensibles para los que no gozan de la amistad de Josep Olivé, que en el descanso nos había llamado la atención sobre la ausencia de ese movimiento en el programa: Si solo eran tres movimientos, tocaba aplaudir tras el tercero… Esperemos que escarmienten estos atrevidos imprudentes que no conocen la obra y, como párvulos, parecen querer demostrar lo contrario, porque al fabuloso final tampoco se le ha dejado respirar ni un segundo. Ha sido muy interesante escucharlo con Bach en mente y su chacona tan cercana, como una re-integración romántica de su música. En la cola del café, un francés criticaba a Montsalvatge  por “recurrir a Bach”, con lo que se estaba cargando uno de los movimientos sinfónico más inmensos que se han escrito. La flauta ha vuelto a destacar, pero los honores para toda la orquesta y para Foster, que ha recibido muy prolongados y sentidos aplausos y se ha despedido muy cariñosamente de los músicos. Ojalá vuelva pronto, esta es la interesante entrevista que le hicieron para La Vanguardia de este jueves.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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11 respuestas a La OBC y el retorno de Foster a L’Auditori

  1. Anem el proper diumenge… El teu escrit ens han fet ganes de que la resta de setman pasi ben rapidament.

  2. angels dijo:

    El concierto de Europa de 2010 lo escuché en directo y el locutor recordaba que hacía más de 30 años que Barenboim no lo quería dirigir ,me refiero al concierto de cello y orquesta de Elgar: Pero Alisa Wellesteirn lo interpretó de una forma perfecta y emocionante.El resto del programa es de verdad magnífico y el director Foster ¿cuántos años hace que no dirige la OBC? , era muy bueno.
    Vais a disfrutar de lo lindo. U.A.y adióoooos.

    • José Luis dijo:

      No sé si vendría luego como invitado; como titular su último año fue el 2002. Es interesante lo que recuerdas de Barenboim, debió ser muy emocionante ver como volvía a dirigirlo. Y sí que es un programa estupendo, lástima que no puedas apuntarte, pero ya falta menos 😉

      • Josep Olivé dijo:

        Disculpa JL, disculpa Angels….seguixo de viatge i per tant entro via “responder”.
        Caram, concert plagat de conexions amb el passat. Quan torni a casa intentaré trobar el programa de mà del concert de 1998, al Palau tenia que ser. Els guardo tots i serà bonic repassar-lo. La veritat és que el concert d’Elgar amb Barenboim i Weilerstein té el seu què, i seria bonic saber què passa pel cap de Barenboim i com el viu interiorment mentres dirigeix a una solista que per força li ha de portar moments molt emotius. S’ha d’estar molt atent en el quart moviment de la magistral simfonia per detectar l’utilització del tema de Bach. Gràcies als fragments compartius que ens has possat l’he detectat nítidament avui per primera vegada. L’adagio del concert de Dvorak és sublim, sobretot les dues entrades del cello en els primers compassos. Tot un corprenedor lament. Per cert, l’última actuació de Foster amb l’OBC va ser tambè amb aquesta simfonia i no li va sortir massa bé. No va estar gens fina l’orquestra, sobretot les cordes. Ben segur aquesta vegada tot anirà més bé, donat que és bon director del periode romàntic. Per acabar, us heu fixat que deia La Vanguardia al 1998 en relació a l’assitència de públic als concert de l’OBC? lo mateix es podria dir ara canviant més per menys. Una pena.

        • José Luis dijo:

          He triat la cosa aquesta de les barres perquè, al marcar tant la melodia, es mes fàcil recordar-la. Jo no la trobo exacta, però sí que sento compassos amb el mateix ritme que semblen derivats de ella.

          No m’havia fixat en el requadre, captivat per el musical buffet de bodas Romeo y Julieta. Tens raó, el mateix que ara 😥

          Esperem que Foster hagi fet els deures, que temps ha tingut.

  3. gloria aparicio dijo:

    Me gustaba en especial este concierto, por eso lo elegí, ahora después de estos comentarios todavía me hace más “ilu” aún i con catarro no me lo perderé el Domingo, que no sufra nadie que tenga que asistir, tengo un método infalible para que nadie tenga que soportar mis inoportunos sonidos derivados del mismo y las pastillitas las llevo ya desenvueltas de casa y es que lo que me molesta enormemente a mí no lo deseo para los demás…soy tan maja…
    De escuchar alguna que otra tos, me ofenderá cualquier sospecha, feliz concierto !

  4. Josep Olivé dijo:

    Llamar la atención del público hacia la partitura siempre me ha parecido un gesto de agradecimiento, que sin querer entrar en el curioso debate de si la partitura es arte o no es arte, bueno es reconocer que la mayor parte del tiempo que nos pasamos en auditorios y teatros de ópera se lo debemos a genios que se darían de bruces si supieran que su música aún se interpreta. Así és. Hasta bien avanzada la época romántica ningún compositor era consciente de que creaba para la posteridad. Ya ves, si nos visitaran hoy Juan Sebastián y Johannes lo primero que dirían es que qué hacemos aún tocando su música. Y como ellos otros cuantos (menos Wagner, claro, menudo el).

    Es cierto que en algunos pasajes arpegiados de Alisa ha llegado el sonido de su cello muy debilitado, pero no creo que haya sido debido a que la orquesta la tapara (Foster ha estado muy sensible en este aspecto) sino a que en primer lugar su interpretación es cálida e intensa pero no potente, y en segundo lugar por una clara intención de la solista de no inteferir el lirismo de esos pasajes orquestarles. Tal vez, ese cuidado haya sido excesivo.

    Concierto con materia prima bachiana, unos “deconstuyéndola”, otros “variándola” (efectivamente inmenso cuarto movimiento), y en medio una gran cellista (que va para grandísima) “romantizándola”. Ya vés JL, ¿Se quedaría otra vez sin perruca vez papa Bach?¿O de vuelta a casa aún nos haría unas buenas invenciones y fugas con todo lo escuchado hoy? Quién sí tiraría los trastos al editor o redactor del progama de mano sería Johannes, que también solia tener muy malas pulgas el hombre. ¡Mira que escamotearle su brillante scherzo!

    Y hoy una clara demostración de un ley física: para encontrarse no hay que buscarse, sino tropezarse! Un placer saludarte.

    • José Luis dijo:

      En ningún caso me ha parecido culpa de Foster, pero tampoco que a ella le faltase potencia. Pensaba en la acútica, pero en lo que tu sugieres, una intención de pasar a segundo plano que ha llevado demasiado lejos, no habia pensado.

      Yo también me lo he pasado de miedo. Coincidirás en que lo importante de la paella es el arroz, pero unos buenos tropezones acaban de redondear la fiesta, verdad?

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