Mahler Chamber Orchestra & Mitsuko Uchida en L’Auditori (y 3) – y más Mozart

De segundo plato, no mejor, porque es imposible, pero sí más contundente, como procede, el Concierto para piano No 25, una obra que Beethoven escogió para una de sus primeras actuaciones como solista en Viena, lo cual ya dice bastante de élla.

Considerada como un anticipo de la Sinfonía Júpiter, su vocación de gran sinfonía es patente desde las primeras notas del Allegro maestoso, que, con quince minutos, es la composición orquestal más larga de Mozart. O de gran ópera, porque de nuevo se escuchan Las bodas de Fígaro, aunque en el primer movimiento también es fácil recordar la obertura de La Flauta mágica y a Papageno rodeado por cuatro en vez de los tres acordes masónicos (en los que se ha querido ver la famosa llamada del destino que abre la Quinta de Beethoven), y anticipando también La Marsellesa. Todo lo cual justifica el siguiente inciso, especialmente teniendo en cuenta la aportación personal que supone esta adición de Papageno a la serie…

Parecidos (más o menos) razonables, sospechosos o casuales

parecido-razonable

Tres en uno: La llamada del destino, La Marsellesa y La canción de Papageno, todos en el Allegretto del Concierto para piano No 25 de Mozart. ¿Hay quien dé más?

Pues sí que lo hay: Angels ha encontrado un parecido de los cuatro acordes bastante más cercano que el de la Quinta de Beethoven: El “Bon cop de falç” de “El segadors”, el himno nacional de Cataluña, música de Francesc Alió (1862-1908) basada en una canción popular. 

_________________________________Fin del inciso____________________________________

Aquí sigue el concierto con Uchida en la misma compañía en la que escuchamos el otro, la English Chamber Orchestra y Jeffrey Tate. Es muy interesante comparar los dos Andantes, éste mucho más reflexivo y grave. Y los finales, nada que ver entre la feliz jovialidad de aquel canto del estornino y la intensidad del apasionado Rondó que es este otro Allegretto.

El estribillo del poderoso final proviene de la Gavotte del ballet de Idomeneo, pero más interesante es la observación del crítico Michael Steinberg que descubre como “una epifanía” el sonido del piano acompañado únicamente por cellos y contrabajos, algo único en Mozart que podemos escuchar en 3:44 en el siguiente Youtube, unos pocos compases que se repiten con acompañamiento de oboe y flauta. El audio es espantosamente chirriante, pero la interpretación es muy buena y vale la pena ver la energía y pasión que pone Uchida, aquí con Riccardo Muti y la Orquesta Filarmónica de Viena. Aunque, por poder apreciar mejor la belleza de ese par de frases, especialmente poderosa la segunda, escuchemos antes ese breve fragmento con mejor sonido.

Ojalá Mozart pudiera recibir los aplausos que sin duda arrancará tamaña intérprete con tamaño concierto.

________________________________________________________________

EL POST

Un emocionantísimo Andante del Concierto No 17, con unas pausas que cortaban la respiración y que fueron mágicamente respetadas, la cadenza del Allegro inicial del 25 y su brillante Allegretto final bastarían para justificar la fama de Uchida y la asistencia a su recital. Pero también la magnífica Mahler Chamber Orchestra y el Divertimento para cuerdas de Bartok que interpretaron sin director, de pie (salvo los violoncelos, naturalmente), con gran sentimiento y entrega, y con una sonoridad espectacular.

La sesión no había empezado muy bien, porque en el  17 de Mozart, Uchida quedaba muy apagada por la orquesta, y visto cómo el problema se resolvió en la segunda parte, era ella la que no tocó con la intensidad requerida.  Con una gestualidad muy parecida a la de un aficionado (a la música y al tai-chi), más dirigido por la orquesta que dirigiéndola a ella, tampoco su equilibrio fue el más adecuado. Pero el Andante fue de los soñados, o de los que los grandes intérpretes nos hacen creer que hemos soñado alguna vez.

Quizá alertado por JO, me pareció que alguna nota se le había “olvidado”, aunque en la tertulia de la media parte su sabia opinión era que había “rascado” un par. Nada de importancia, como tampoco la tuvo el monumental patinazo en el Allegretto final del No. 25, cuando tocando maravillosamente tanto élla como la orquesta, la pianista se despistó en una entrada, lo que resolvió tras un gemido saltándose unos compases. Caídas que puede tener el mejor patinador y que son preferibles a ejercicios  impecablemente aburridos, o mejor, como comentó el mismo JO, la demostración de que no está acostumbrada a dirigir desde el piano.  Pero es igual, escuchamos un maravilloso concierto, la epifanía se produjo, maravillosa, ayudada por un primer violoncelo de mucho cuidado y Mozart lució esplendoroso.

Ni media entrada y comentaban que la mitad de la platea por invitación. Público entusiasmado, excesivamente en mi opinión tras el primer concierto, pero muy justamente con la orquesta y su Bartok, y al acabar el recital. Primer bis repitiendo el final del movimiento de la catástrofe, y segundo, la misma Sarabande de la Suite Francesa No 5 de Bach que tocó en el Palau hace un par de temporadas según nos había comentado timamót, bastante menos acertado que el del video que nos regaló.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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24 respuestas a Mahler Chamber Orchestra & Mitsuko Uchida en L’Auditori (y 3) – y más Mozart

  1. angels dijo:

    Los similes que has encontrado ,5ª Beethoven , La marseillesa (yo le añadiria al final en las 3 notas últimas) “un bon cop de falç” son buenísimos y no digamos de Papageno.Lo de la falç, es seguro que como estoy hasta la sopa del “movimiento soberanista” me ha salido directo.En conclusión que el concierto será estupendo .!Que lo disfruteis! .U.A.y adióooos

    • José Luis dijo:

      Las premisas clarísimas, la conclusión que sacas no tanto, pero esperemos que se cumpla🙂 Ya digo que mi aportación es el Papageno, que lo otro lo he leido. Y ahora vienes tu y aportas Els Segadors: Al final va a estar hasta aquello de las Montañas nevadas 😆 Mañana mismo pongo el cop de falç en el apunte,

  2. angels dijo:

    El fracmento del concierto del que has puesto el video ,creo que lo vi (Mezzo) en el año Mozart que si no recuerdo mal fué el 2010. Si no me he confundido tambien participaron la Bartoli y Thomas Hampson. Es una constatación. adióoooos

  3. Josep Olivé dijo:

    1.- JL, es en el allegro donde suenan esos motivos “parecidos”, ¿no? Precisamente pertenecen al tema principal.
    2.- También el 24 (que junto con el 20 son los únicos en tonalidad menor) era de los favoritos de Beethoven. A su compañero de butaca (ahora no recuerdo quién era) le dijo en voz baja: “¿Podremos algun día componer algo igual?”
    3.- He estado muy atento a la epifania que citas…y es verdad…”ese instante fugaz donde se nos revela la vida (música) con una claridad y luminosidad…”. Maravilloso!
    4.- Y la gavotte de Idomeneo…
    5.- Y el youtube con Muti…
    6.- ¿Y aún me lo estoy pensando? Seré idiota sino hago todo lo posible por ir!🙂

    • José Luis dijo:

      1.- Si
      2.- A mi nadie me ha preguntado nunca nada así, qué raro.
      3.- Sí que es verdad, es de esos instantes que te remueves un poco por dentro, pero como pasan tan rápido luego ni te acuerdas.
      4.- Y…
      5.-Y…
      6.-Y no te lo pienses, que será glorioso, me lo huelo. La combinacion de esos dos Mozart es perfecta.

    • kalamar dijo:

      Josep! els abonats tenim entrades 2×1, acabo de comprar! yupiyupi

  4. Marga dijo:

    Buena crónica de una noche memorable. Es un lujazo contar con expertos como tú y JO en los descansos para comentar las mejores jugadas. La segunda parte mejor que la primera, patinazo incluído. A lo mejor, ese monosílabo que exclamó la señora era un taco en japonés…

    • kalamar dijo:

      te gustó más la segunda parte por el sitio, Marga 😉

      A mí me pareció una magnífica orquesta, cómo tocaban y cómo se movían, qué fagot, qué oboes..Bartok, lo mejor! me emocionó y mucho. (mucho más que la que acompañó a JDD)
      Ella, muy bien, aunque no importara su poca técnica en dirección, me resultó muy simpática y mozartiana, con incluso ui! incorporado, absolutamente perdonable, como eso de tragarse alguna nota, que por cierto, pasa muchas veces en los pianistas.

      • José Luis dijo:

        Yo no me moví, y en la segunda parte se oia perfectamente. Ya digo que creo que fue ella, que empezó con poca fuerza.

        Veo que eres peor que yo con las comparaciones, jamás se me hubiera ocurrido compararla con un grupo barroco, amén de que Il Complesso es buenísimo, pero lo deslumbrante el día de DiDonato fue el violinista. Tampoco diría que lo mejor fuese Bartok. La orquesta sonó increiblemente en el Allegretto del 25, y Uchida estuvo magnífica (como pianista) de principio a fín.

      • Marga dijo:

        Creo que cambiar de sitio hizo mucho y también poder ver la cara de emoción que tenía Mitsuko que, más que dirigir, bailaba al ritmo de la orquesta. Se oía genial desde el lateral (sin haberlo preparado me ha salido un pareado)

    • José Luis dijo:

      Si yo fuera JO y no fuera lo bellísima persona que es, me mosquearía mucho de que me comparasen conmigo mismo🙂 Yo soy un lanzado con bastante caradura y el sabe latín. Pero gracias por el dulce. El 25 mucho mejor, aunque, ahora que pienso, me he olvidado de comentar que el andante de este último, mucho más necesitado de orquesta, no acabó tampoco de hacerme el peso. Me gustaron mucho las cadencias del primero y el del patinazo. Ojalá hubiese venido con un director, verdad? El ruido me sonó a “Uig” , que vete a saber lo que quiere decir: Metedura de pata entre lotos a la luz de la luna, por ejemplo

  5. Josep Olivé dijo:

    Disfruté muchísimo. Por varios motivos. Uno de ellos es que no tenia este concierto en mi agenda (de hecho ha sido esta ancha casa quién me ha empujado) y siempre es agradable pensar en que no te has perdido lo que te hubieras perdido. Frecuentes viajes me impiden programarme con tiempo y además no es (mejor dicho, era) Mitsuko Uchida uno de mis referentes pianisticos. A partir de ayer lo será. Y no por su técnica, que no es deslumbrante, no por sus interpretaciones, en las ayer hubo de todo, sino por su carisma, su personalidad, su empatía, su comunicación con el público y su enorme calidad musical. Siempre he sostenido que con un Rachmaninov puedo descubrir a un gran virtuoso, pero con Mozart puedo descubrir a un gran músico (y con eso no quiero desmerecer en absoluto los maravillosos conciertos del ruso, tan solo deseo “exagerar” los conceptos para hacerlos más patentes). Solo se puede tocar el andante del 17 como se tocó ayer si eres un músico de pies a cabeza. Fué lo mejor de la noche y hasta el poco público presente en la sala se puso de acuerdo, de manera sorprendente, en no perturbar pausas y silencios cargados de música excepcional. Esas pausas cobran sentido no por ellas mismas, que también, sino porque intuyes que se acercan, caes suavemente en ellas, y te hacen salir de ellas con unos milagrosos golpes de tecla. Música en estado puro. Dicho esto, hay que ser ecuánimes y decir que en su conjunto el 17 fue interpretado de manera un tanto irregular. No hubo equilibrio entre piano y orquesta, muchos pasajes del allegro inicial ni se oyeron desde donde yo estaba y en el allegretto la cosa mejoró, ya que sus variaciones, al menos las de más bravura, levantaron un poco el tono un tanto alicaído de los movimientos extremos. Cambié de posición en la segunda parte porque quería ver las expresiones faciales (encantadoras) y los movimientos de dirección de Uchida. Siempre he opinado que a los pianistas hay que verles de frente, ver y sentir su lenguaje corporal y facial y no de espaldas con el propósito de ver como corren ágiles los dedos por el teclado. Pues eso. Pues que la sonoridad cambió por completo. Sin duda mi cambio de posición tuvo que ver. Sin duda el carácter heroico del 25 también tuvo su influencia. Peró estoy de acuerdo contigo en que en la media parte Uchida debió hablar con los solistas de la orquesta y analizar lo poco destacado que sonó el piano en el 17. Y es que el 25, tal vez de los 27 conciertos mozartianos el de más bravura (que no virtuosismo), sonó espléndido, rico, enérgico, luminoso. Y mientras avanzaba el concierto me decía…”…hoy esta Uchida me esta haciendo quedar mal….ha fallado solo dos notas en el 17 y estamos acabando el 25 sin ningún error…”. Quién piense que soy de los que cuentan errores se equivoca. Pero es que resulta que los errores en Uchida me caen muy simpáticos y aunque no los deseo los espero y cuando aparecen y veo su desparpajo al teclado quedo estupefacto. Pues bién. A poco de la coda final, Uchida, completamente absorbida por la dirección va y se olvida de que…de que…de que es ella, precisamente ella, la solista! Un compás entero que se le pasó, así como quien no quiere la cosa, hasta que se da cuenta y sin esconder en absoluto el descomunal error, y con una espontaneidad que solo hace que honrarle, nos deja alucinados con una interjección irreconocible pero bien audible, que si una cosa despierta es simpatía por su sinceridad para con el público y para con la orquesta. Y ese, ese error, que no estamos acostumbrados a ver, en lugar de movernos hacia la mueca disconforme, nos conmueve positivamente. Y así es Uchida, un alma al piano.

    • José Luis dijo:

      Pues eso. O como a veces oigo: “Yo no lo hubiera dicho mejor” y pienso , “Desde luego, no hace falta que lo jures”🙂
      Me queda una duda, profe: ¿Te gustó el andante del 25? Es donde más eché en falta un director…

      • Josep Olivé dijo:

        Es que el andante del 17 hay más diálogo contrastante piano-orquesta, y eso cautiva más la atención. Fíjate que en el 17, después de la introducción orquestal, el piano expone su tema sin red, solo, desnudo de acompañamiento orquestral y con notas de larga duración que dejan una expectación inusitada en el oyente, todo ello en un largo y espeso vacio que solo llena el piano. En el 25, apenas la orquesta deja solo al piano. Solo unos compases con breve introducción de su tema y la orquesta ya le acompaña. Además su línea melódica es muchísimo más galante y su relativo contraste orquestal hace más difícil lograr el “pathos” emocional del 17. Fíjate también en el 17 como el piano irrumpe, inmediatamente después de la exposición del tema principal por el mismísimo piano en solitario y tras una breve y plácida pausa, con entradas de acordes arpegiados en forte que nos ofrece, de manera súbita e inesperada, una fuerte sensación de tensión y contraste. Ejemplo preclaro de movimiento lento de similares características lo tenemos en el mismo Mozart en el andantino del 9. Y la cumbre de todas las cumbres lo tenemos en el andante con moto del cuarto de Beethoven, ejemplo sin par de diálogo contrastante piano-orquesta. Por todo ello, interpretado por una gran pianista como Uchida, en el andante del 17 se puede crear, con más facilidad a mi entender que en el andante del 25, toda una catarsis entre el publico de un auditorio. Es esa sensación tan maravillosa de saber que lo que te esta pasando a ti le esta pasando a mucha más gente, y al mismo tiempo. Aquella sensación de que, después de haber oido esa música muchas otras veces, algo grande esta pasando esta vez.

        • José Luis dijo:

          Tus dos ejemplos, escogidos para estar a la altura de las circunstancias…

          Este Arrau me ha dejado acongojado.

          Desde luego, cualquiera te lleva la contraria🙂 Muy de acuerdo en que el Andante del 17 es emocionalmente más potente. Pero no estaba haciendo comparaciones; al andante del 25 no le pido lo que no tiene, pero tiene mucho, una gravedad que tambien puede llegar a ser emocionante, pero requiere más que una gran pianista. Creo que la orquesta iba sóla, y ahí no cuajaron.

          • Josep Olivé dijo:

            Y tienes toda la razón…se me ha ido un poco la olla y el “entusiasmo” por los dos andantes me ha desviado del asunto que realmente planteabas. Pero no doy por inutil mi “divagación”🙂 puesto que ha servido para que me dejaras dos regalos, y en especial el de Arrau, tremendos! Muchas gracias!🙂 Qué grande Arrau!!!🙂

    • José Luis dijo:

      Y otra: Estoy casi seguro de que los decibelios de la orquesta no variaron: ¿Es posible que un pianista necesite coger también calor para pulsar con suficiente energía?

      • Marga dijo:

        Yo soy una pianista de la altura de Utchida, salgo al escenario y veo el auditorio vacío y se me cae el alma a los pies. Bastante hizo la pobre. En el descanso, puede que le animasen los entusiasmados bravos del “bravo”, que menos mal que estaba por allí para darle ambiente a la noche…

      • Josep Olivé dijo:

        En pianistas de este nivel no. El piano del 17 es más lírico y menos impetuoso que el del 25 y a ambas caraterísticas se adaptó Uchida, solo que claro, si la orquesta suena al mismo volumen, el 25 siempre sobresaldrá respecto del 17. La orquesta debió sonar con menos volumen en este concierto y al no hacerlo pasó lo que pasó. Y lo que observa Marga pues también. Salir y ver tanta butaca vacia (que pena!) no es motivador precisamente.

      • José Luis dijo:

        No solo el braveador compulsivo (menudo personaje: pasará a la historia), que la verdad es que se la aplaudió mucho. Pero, estando de acuerdo con todo, sigo pensando que en el 17 fué ella la que tocó demasiado flojito.😎

  6. Pingback: La OBC y la Fantástica de Berlioz en L’Auditori | Ancha es mi casa

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