Recuerdos (IV)

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En el cole te explicaban que la electricidad imantaba los metales y el que luego no lo intentaba en casa con un cuchillo, lo hacía con unas tijeras, por cerrar el circuito. Doy fé.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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6 respuestas a Recuerdos (IV)

  1. angels dijo:

    !Cómo me hubiera gustado ser un chico en aquella época ! porque en el cole ,solo niñas y monjas, no nos enseñaban nada interesante. !suerte que cuando llegaban las vacaciones nos ibamos a la masía y allí me esperaba Miquel y nos divertíamos en plan silvestre! Y allí hacíamos todas las burradas que en la ciudad y en el cole no estaban permitidas.U.A.y adióoooooos

    • José Luis dijo:

      La ventaja es que tenías menos riesgo de acabar chamuscada. Pero no creas que nos enseñaban muchas cosas interesantes, poca física recreativa, que el programa sería el mismo.

  2. maac dijo:

    Yo aprendí pronto que los metales y la electricidad, según como, no eran buenos compañeros, aunque ya lo sabía, menos mal, porque tuve la precaución buscar un cuchillo con mango de madera para empujar el enchufe de la nevera que se había soltado y no encajaba bien, así que más que aprenderlo lo corroboré; como veía la clavijas tan expuestas no me atrevía a meter los dedos y pensé que mejor hacerlo con un instrumento, fue lo más a mano que encontré y lo hice en un complicado escorzo y con tanta maña que, al intentar empujar las clavijas contra la toma de corriente, las conecté entre sí a través de la hoja del cuchillo, aquello pegó un chispazo que hizo saltar los plomos, a mí y al cuchicho, que salió volando y quedó con una muesca de recuerdo por los siglos de los siglos, yo también quedé con muesca, la que me dejó la bronca que me metió mi madre con toda la razón del mundo.

    • José Luis dijo:

      Yo recuerdo un fogonazo, las tijeras chamuscadas, la bronca -con toda la razón, ya veía yo también, pero naturalmente no me sentía culpable, y en esos casos, no duelen- y sobre todo, una gran frustración porque me había quedado sin el imán que pretendía.🙂

  3. Vicicle dijo:

    Yo tenía un imán del tamaño y forma de un terrón de azúcar. Iba por todos los sitios con el dichoso imán. Imagínate la llanda que podía llegar a dar. La luz la teníamos a 125 v. y nos confiábamos. Luego me enteré que el voltaje no es lo más peligroso, sino los amperios sumados al voltaje… y me entró pavor retroactivo. En casa, los plomos, con estos antecedentes, saltaban cada dos por tres, pero siempre recordaré aquella tarde de invierno en que no paraba de dar vueltas a la mesa del comedor -puede que imaginando ser un pistard🙂 mientras mi madre planchaba. Enganché el cordón, la plancha fue a tierra y se hizo la obscuridad más absoluta. Ya te puedes figurar el resto. Gracias de nuevo por el enlace, Contigo tengo un enchufe de 220 v. Un abrazo.

    • José Luis dijo:

      Tras fracasar patéticamente con la adivinanza, veo esto de “llanda” (me he permitido poner después un “que” que se te había caido) y me entran sudores frios, aunque después de un tour y alguna consulta más ortodoxa, ya veo el juego que da la palabra y el jugo que le sacas. Por lo mismo, debo suponer que las vueltas las dabas con un triciclo; yo las daba al piso entero (enterito, dado el tamaño) entre bocado y bocado, no había tiempo que perder. Y de nada, lo que lamento es que haya mucho voltaje y muy poca resistencia pero pocos amperios.

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