La OBC con Eiji Oue en L’Auditori – La octava de Bruckner

La OBC con Eiji Oue en L’AuditoriVuelve Oue. Y aunque sus incondicionales no van a dejar de aplaudirle tras un final tan enorme como el de la octava de Bruckner, veremos hasta que punto logra que su música nos seduzca completamente. Digo esto pensando más en nuestra capacidad que en su acierto, después de leer aquí unas citas de Celibidache sobre el compositor:

¿La tradición de Bruckner? Yo lo llamaría “crimen cultural”. ¿Los directores de Bruckner? Ellos son los autores del crimen. Hay supuestos directores de Bruckner que en su vida han dirigido una sinfonía de Bruckner. Estos embaucadores no han entendido nada de Bruckner. Me pregunto si Bruckner ha sido interpretado ni siquiera una vez.

Bruckner es todavía muy difícil para usted. Debe ensanchar su conciencia: si usted desea hacer una tortilla con huevos de dinosaurio, en vez de con los típicos huevos de gallina, lo tendrá difícil si utiliza una sartén pequeña…  ¡Se necesita algo mucho más amplio!

Lo que uno aprecia en Bruckner no es su música, sino lo que sus sonidos dejan en ti, algo que no se puede entender ni definir.

Fue el mayor sinfonista de todos los tiempos. Nadie ha penetrado tan profundamente en el cosmos como Bruckner, con su capacidad de relacionar sonidos.

La octava de Bruckner es la corona de la literatura sinfónica.

La octava de Bruckner es la mejor lección para el hombre que aún está encadenado a su ego.

Y Brahms se sumó a la ovación general el día de su estreno mientras Hanslick, el crítico que amargó la existencia de Bruckner, abandonaba la sala entre silbidos. Y debe ser cierto lo que dice Celibidache: Habrá que eliminar alguna otra de las barreras que el ego o el conservadurismo de los sentidos levanta para poder entender esta enorme sinfonía, repleta de hermosos cuando no sublimes pasajes pero con una estructuración y unas rupturas, para mí, desconcertantes. El maravilloso final del primer movimiento, el precioso trío del segundo, todo el bellísimo adagio, la abrumadora coda con que acaba la sinfonía… no hay ninguna parte despreciable, pero salvo en el segundo movimiento (que sin embargo y nada casualmente es el que me parece menos interesante), en los demás pierdo más de una vez el hilo de tanta grandeza, que a veces me parece desmesurada, desproporcionada en el conjunto.  Incluso en el adagio, curiosamente más humano o menos místico para mí  que el de la novena de Mahler, me descolocan tantos contrastes. Aunque no precisamente sus primeros minutos:

He leído bastantes cosas sobre esta sinfonía, pero nada me ha ayudado a irla disfrutando cada vez más como escucharla una y otra vez. Esta versión de Karajan con la Wiener Philarmoniker en la Abadía de San Florian en que trabajó y yace Anton Bruckner  me parece excelente.

De nuevo Celibidache:

Para cualquier persona, el tiempo es lo que viene después del principio. Para Bruckner, es lo que viene después del fin. Sus apoteósicos finales, su esperanza en otro mundo, su esperanza en la salvación, en volver a sumergirse en la luz… eso no se encuentra en ningún otro sitio.

Al final de una sinfonía de Bruckner experimentamos un sentimiento de perfección: el sentimiento de haber pasado por todo.

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De la web de la OBC:

Enorme y monumental. Estos son los adjetivos que se asocian habitualmente a la Octava sinfonía en Do menor de Anton Bruckner. Compuesta en uno de los pocos momentos de euforia del músico, feliz después del éxito de la Séptima, es una de las sinfonías más apasionantes del repertorio. Cuando Bruckner la presentó al director judío Hermann Levi, un gran defensor de su obra, éste la encontró demasiado difícil de tocar. Como es habitual, el compositor la revisó ad nauseam hasta encontrar el intríngulis que satisficiese sus dudas. Dedicada al emperador Francisco José I de Austria, la versión revisada fue estrenada por el gran maestro Hans Richter en 1892, e inmediatamente se convirtió en un éxito inmortal. El compositor Hugo Wolf acostumbraba a describirla como la creación de un gigante, superior a cualquier otra creación bruckneriana por lo que hace a dimensión espiritual y magnitud. Bruckner mezcla momentos de alto clímax (como los instantes previos al final del primer movimiento o el explosivo final de la pieza) con oasis de meditación religiosa que, según Furtwängler, “pretenden dialogar o, incluso, atraer lo divino a nuestro humano mundo”

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EL POST

Nada más empezar ha quedado claro que la OBC responde ante Oue, y que cuando la OBC responde, es una orquesta magnífica.  Con lo que cualquier queja tras el concierto habría que dirigirla al oyente todavía encadenado a su ego, a Oue o a Bruckner. Y a medida que avanzaba una octava mucho más romántica que mística y mucho más espectacular que profunda, ha quedado también claro que, para los no devotos (de cualquiera de los dos) se habían juntado el hambre y las ganas de comer. Porque -el gesto también es el espejo del alma-  Oue es exagerado y desproporcionado, y las cuerdas habrían agradecido algún decibelio menos  del sensacional metal, y nosotros que algún piano hubiese sonado pianísimo y que las pausas durante un movimiento no durasen casi tanto como las que los separan. Y a Bruckner, que además de construir bellísimos sonidos hubiese dispuesto sus famosos bloques de forma que al final uno no tuviese la sensación de haber hecho un viaje a ninguna parte. Claro que el conductor era Oue y el pasajero no está para exámenes, de modo que mantendremos la prudencia. Pero pienso que quizá sea la perfección del perfeccionista Bruckner la que encandila a los profesionales y a unos pocos aficionados dotados de una especial sensibilidad, mientras que esa misma elaborada perfección es lo que a algunos nos suena a poco auténtico,  a grandiosamente hueco.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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10 respuestas a La OBC con Eiji Oue en L’Auditori – La octava de Bruckner

  1. lluisemili dijo:

    Hi anirem el divendres i també em faig preguntes sobre com ho resoldrà Oue (de qual sóc un condicional).
    Recomano molt les versions de Günter Wand de les simfonies de Bruckner – de la 4 a la 9- en DVD de TDK dirigint, en anys successius, al festival de Schleswig-Holstein. A més de les formidables inrterpretacions és emocionant anar veient com va envellint -entre 1990 i 2001- fins a la sublim novena del Juliol de 2001. Wand va morir als 90 anys el febrer del 2002.
    Per a mi Bruckner segueix essent un assignatura pendent: no puc escoltar-lo sense que, un moment o altre, em distregui pensant en altres coses. Em fa ràbia per que estic segur que és problema meu. Potser quan tingui 90 anys…

    • José Luis dijo:

      Un condicional…ja ja.

      No miro gaires videos de música, pero prenc nota. Vaig descobrir Wand fa molt poc. Les seves simfonies de Beethoven amb la NDR son extraordinaries. I aquesta vuitena de Bruckner, també de RCA, grabada al Gener de 2001, es la que mes m’agrada de les que he sentit. Si ho fan aixi, es posible que superem l’asignatura, que ja veig que coincidim. I els que han caigut del cavall parlen meravelles… encara que, ara que penso, els dos que conec pasan molt llarg dels 80…🙂

  2. Josep Olivé dijo:

    Un dels concerts més esperats de la temporada. Al.licients? El bon estat de l’OBC, la visita i la direcció de l’apreciat Oue i és clar, la sensacional octava de Bruckner. Dels concerts que repeteixo segur. Divendres i dissabte.

    Escriu Harold C. Shonberg (en un dels millors llibres mai escrits sobre grans compositors) que els detractors d’aquest enorme compositor deien que va fer la mateixa simfonia nou vegades. No els hi faltava raò. Ben segur encara ara ho podem sentir o llegir en detractors actuals, que tenir-ne en té. I no els hi falta raò, insisteixo, perquè les similituts formals en les estructures, els formats, moviments, estil, líneas melòdiques, l’ús del cromatisme, etc…són una constant en gairebé totes les seves simfonies. Els abruptes canvis, els contrastos, tots els seus finales amb acords resonants suspesos a l’aire, tots els seus scherzos, adagios (a partir de la 5ª)…sí, sí, d’acord, tot això que li escoltem en una simfonia qualsevol ben segur li hem escoltat en un altra d’opus anterior, i en això hi penso tot sovint, però sóc dels que quedo mut i perplexe davant les columnes sonores amb que Bruckner m’aclapara com ningú. I com era un home profundament religiós, li escau perfectament el fet de catalogar les seves simfonies com autèntiques catedrals sonores. Perque tenen similars característiques: grandesa, solemnitat, religiositat. Estem davant d’edicifis imponents: uns arquitectònics, els altres musicals. Jo disfruto amb aquestes “moles” que són les seves nou simfonies, tot sentint aquest so compacte, imponent, “catedralici”, aquest so que et presiona des de totes direccions d’una manera que et deixa estorat. I què passa amb la octava? Doncs que és la més llarga, la més imponent encara, o sigui, que estem davant de la catedral més gran. I quan un està davant de la de Colonia, per exemple, oi que queda amb la boca oberta? Doncs lo mateix, però amb les orelles!

    • José Luis dijo:

      Amb les orelles d’aplaudir, vols dir, no? perquè, renoi, quin altre comentari… sembla que coincideixes amb Celibidache: “Lo que uno aprecia en Bruckner no es su música, sino lo que sus sonidos dejan en ti, algo que no se puede entender ni definir” Tinc moltes ganes de veure que pasa amb aquesta. Vaig sentir la “Wagner” que em va deixar bastant inverosimil🙂 y una setena que em va agradar moltíssim… però també em vaig perdre més de una vegada.

      • Josep Olivé dijo:

        Amb la tercera el que va passar és que Minkowski ens va oferir la primera versió, purista de mena que és ell, que ja ens va fer escoltar la “nulle” fa uns anys, és a dir, la 0 (i n’hi ha un altre que és la 00). I aquella primera versió (n’hi han un munt entre revisions i edicions) és molt poc executada i tampoc em sembla a mi massa galdosa. Pel que fa la setena és una obra fantàstica però filant molt prim hi ha un cert desequilibri, introduit sobretot pel darrer moviment, que francament desentona de tots els anteriors…sobretot de l’adagio miraculós. Aquesta octava és definitiva. Ves a l’auditori amb GPS, que no és bo perdres cap moment!🙂

        Altament recomenable tambè la versió de Boulez del 96 amb la Wiener Philharmoniker i en el mateix marc que la de Karajan que ens mostres, és a dir, a San Florian.

  3. kalamar dijo:

    Lo he estado escuchando un rato, me parece un tostón en algunos momentos, esta catedral tiene algunos contrafuertes desproporcionados. Espero que lo disfrutéis, yo me quedo en casita esperando noticias vuestras.

  4. Josep Olivé dijo:

    Fluix, molt fluix concert de l’OBC el divendres, i molt millor dissabte. Jo diría que el divendres va ser quasi un assaig general aplicadet que va fer que el dissabte la cosa funcionés millor. Si no, no s’enten. Ha baixat pel de nivell l’OBC en els dos últims concerts, en una temporada que portava esplèndida, amb una ben vulgar i sorollosa sisena de Beethoven (imperdonable) i aquesta vegada amb una simfonia per a lluir-se que va passar el primer dia sense pena ni gloria, en una partitura que de pena en té ben poca i de gloria molta. Ahir, en canvi, vaig sortir bastant més satisfet i al menys s’havien complert les meves expectatives. L’excels adagio va sonar força bé, encara que no em va deixar conmogut com hauria. Bé el trio del scherzo i els moviments extrems. Pel que fa al volum sonor potser si que els metalls van “apretar” massa i efectivament no hagués estat malament no sentir-se tan absolutament aclaparat, encara que el so del Bruckner pur demana aquesta mena de sensació d’apocalipsi que m’agrada molt. I en Oue, com sempre, extrovertit quan dirigeix (i quan no dirigeix), però massa, al meu parer. Poc a poc s’està convertint en una caricatura de si mateix. I és una llàstima, perque dirigeix molt bé, els seus gestos transmeten i comuniquen molt bé, però certs excessos espatllen el resultat final, i fins i tot la concentació dels propis músics.

    • José Luis dijo:

      Excessos, com quan es doblega fins fregar el terra per fer una indicació mínima, es sorprenent que tot i aquestes pallassades encara se’n surti. En Lluis Emili diu que es com Song Goku 🙂 La orquestra, per mi avui ha estat superba, pot ser seguia la progressió. ¿Qui va dirigir la sisena?

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