La OBC y el Requiem de Verdi en L’Auditori (1)

La OBC y el Requiem de Verdi en L'Auditori

...ópera en hábitos eclesiásticos (von Bülow)
…sería mejor no decir nada (Wagner)
…esta obra sólo puede estar hecha por un genio (Brahms)

Desechadas las dos vitriólicas reacciones de Wagner y el director von Bülow ante el Réquiem de Verdi, el público primero y la historia después dieron la razón al doble reconocimiento, al autor y a su obra, con que replicó inmediatamente Brahms. Desde luego, nunca una “ópera en hábitos eclesiásticos”, algo absurdo para alguien tan anticlerical como Verdi, su Réquiem ni siquiera es una oración dirigida a un Dios en quien no creía, sino una misa laica, un monumento fúnebre dedicado a su admirado Alessandro Manzoni, el referente político, cultural y ético del Risorgimento cuyo nombre no resalta gratuitamente en el título de la obra,

Per l’anniversario della morte di ALESSANDRO MANZONI. XXII Maggio MDCCCLXXIV MESSA da REQUIEM di GIUSSEPPE VERDI

Requiem de Verdi

y al que Verdi profesaba auténtica adoración:

Es un impulso, o mejor dicho, una necesidad del corazón lo que me impele a honrar, tanto como pueda, a este Gran Hombre, a quien tanto he admirado como escritor y venerado como hombre, modelo de virtud y patriotismo

Luto y homenaje, dolor sin paliativos (sólo hay que escuchar el Dies Irae, que aparece además reiteradamente para no dejar lugar a la menor esperanza) pero también exaltación de la figura de Manzoni y de la Italia que nacía. Nada pues de sotana, pero tampoco una ópera, al menos para Verdi,

Uno no debe cantar esta Misa de la misma forma en que se canta una ópera. Por tanto, los fraseos y dinámicas que encontramos en el teatro no me pueden satisfacer aquí, de ninguna manera.

que ni intentó ni debía intentar dejar de ser Verdi, como defendió Giuseppina Strepponi, su esposa,

…un hombre como Verdi debe componer como Verdi, es decir, de acuerdo con su propio modo de sentir y de interpretar el texto. El espíritu religioso y el modo de  expresarlo deben exhibir la impronta de su tiempo y de la personalidad de su autor.

pero cuya impronta era realmente bastante más operística que religiosa.

Vayamos con algunos de los momentos principales de este monumento. Nada más empezar, tras una sombría frase de los cellos con los que descendemos a lo más profundo,  la orquesta expone un doliente y bellísimo tema mientras un temeroso coro va emergiendo poco o poco, recitando frases del Requiem aeternam, hasta abordarlo a capella de forma ya decidida. Escuchemos estos sobrecogedores minutos iniciales que preceden al Kyrie con que se presentarán luego los cuatro solistas.

Sigue el Dies irae, una secuencia de más de media hora que se inicia con el verso que le da título y el fragmento más famoso y tremendo del Requiem, que se repite y da unidad a este largo primer movimiento, pero que, rompiendo con la liturgia, también aparecerá de nuevo al final de la obra, cuando ya se está hablando de perdón y de una esperanza que Verdi quiere negar así. La irrupción del metal y los timbales pueden provocar más de un sobresalto y que alguien eche de menos una sabana para taparse. Abbado con la Filarmónica de Berlin en 2002.

Inmediatamente, unas trompetas primero distantes y pronto ensordecedoras, llaman a juicio en el Tuba mirum, que escuchamos ya totalmente hundidos en el asiento, si no acurrucados bajo él, seguido del  Mors stupebit, aquí cantado por José van Dam. Karajan y la Filarmónica de Viena en 1984.

Saltamos al esperanzado Ingemisco, cerca ya del final de este Dies irae, con un jovencísimo y maravilloso Luciano Pavarotti, también con Karajan, en 1964, en La Scala.

Y ahora al también muy lírico  Lacrimosa, con el que concluye el “Dies irae” tras una nueva irrupción del tema principal.  Para él,  Verdi empleó una de las piezas que había tenido que eliminar del Don Carlos francés, un concertante en el que el rey Felipe lamenta la muerte de Rodrigo, “Qui me rendra ce mort?”, que en la versión italiana queda reducido a la frase “Chi rende a me quest uom?”, “¿Quien me devolverá este hombre?”, un sentimiento claramente apropiado para llorar la perdida de Manzoni, igual que las palabras que Don Carlos le dedica al final a su amigo

Ô mon ami, donne-moi ta grande âme, / ¡Oh, amigo mío, que tu espíritu me dé fuerza!
Fais de moi le héros de ton monde nouveau! / ¡Haz de mí el héroe de tu mundo nuevo!
Remplis mon coeur de la divine flamme, / Llena mi corazón con la divina llama,
Ou fais moi près de toi place dans le tombeau. / Hazme sitio junto a ti en la tumba.

Podemos escucharlo casualmente al mismo José Van Dam, con Roberto Alagna y la Orquesta de Paris y el Coro del Théâtre du Châtelet dirigidos por Antonio Pappano.

Aqui sigue el emotivo y poderoso Lacrimosa en el que, aun no conociendo el fragmento del Don Carlos francés, se reconoce claramente la ópera. Lo interpreta el fantastico cuarteto de la versión de Karajan con la Filarmónica de Viena que está completo al final de la segunda parte de este apunte: Agnes Baltsa, José Van Dam (unos añitos atrás), Anna Tomowa-Sintow y José Carreras (cuyo Ingemisco también es sensacional)

(continuará)

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
Esta entrada fue publicada en Música, Opera, Sacra y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

16 respuestas a La OBC y el Requiem de Verdi en L’Auditori (1)

  1. angels dijo:

    !!Oh ,has puesto una de mis obras favoritas,! me la pongo algunos dias ,cuando estoy sola, porque si no ,no entienden como me puede gustar una música tan !tremenda! A Alex le puse el “dies irae” y el “tuba mirum “, y se quedó con la boca abierta. Le voy adoctrinando a mi manera
    Vino hace 2 dias porque le había invitado a escuchar a una orquesta de jazz del “Lincoln Center” que sumado a la Berliner interpretando jazz era !fantástico el resultado!.U.A.y adióooooos

    • José Luis dijo:

      Pues yo no lo había escuchado completo hasta ahora. Ya veremos que tal va el domingo, que como los solistas no son de relumbrón, a lo mejor la cantan como quería Verdi.

      La Lincoln Center ha estado alguna vez por Barcelona, con el trompeta Wynton Marsalis, que es ahora el jefe. Creo que te refieres a esto, tu nieto va a acabar doctrinadísimo🙂

  2. angels dijo:

    No hago nada de particular pero como nos tenemos un especial”feeling”,pues me aprovecho ,y a él tambien le gusta (toca el “bajo” en un conjunto)y en respuesta a tu pregunta .Te digo que sí ,el jefe de la banda es Wynton Marsalis y sus muchachos forman la pequeña orquesta !!qué es de fábula!!
    Los músicos de la Berliner estaban contentísimos y 3 participaron haciendo birguerías en plan solista:un viola ,un trompa,y un clarinete.Definitivo.!!Tu eres como la enciclopedia Espasa!! pero con piernas.U.A.y adióoooooos

    • José Luis dijo:

      Lo dejamos en un Google con dedos, aunque esta vez no lo he hecho servir. A Wynton Marsalis le vi una vez con un septeto en el palacio de deportes, brutal, y luego con esa orquesta en el Palau, que me decepcionó un pelin. Pero es un trompeta estupendo. A ver que te parece aquí el jazz que toca:

      Y a Alex, ponle esto

  3. Alex dijo:

    Gracias por el vídeo y por dedicármelo! Las manos del pianista son increíbles y todavía más las del trompetista! Simplemente Genial!

    • José Luis dijo:

      Gracias a tí por pasarte por aquí! El blog de un amigo dice que “no sólo de ópera vive el hombre”, y el jazz es un gran invento. Escogí el video por el primo de lo que tu tocas, pero desde luego todos son grandes músicos, me alegro de que te haya gustado

  4. Josep Olivé dijo:

    La verdad es que la primera vez que oyes el Dies irae piensas que efectivament ha llegado el dia de la ira y que al salir del concierto te espera el juicio final seguro. Brutal. Qué gran partitura toda ella. Y tengo que decir que por más vueltas que se le de al hecho del carácter operístico-dramático de esta misa de difuntos lo mejor es abstraerse de este hecho en su audición. Cuesta si los cantantes no colaboran, pero tengo que decir que muy a menudo lo consigo.

    ¿Dices que hay un fragmento del Don Carlos en el Lacrimosa? No acierto. En cambio, en la entrada de Van Dam en el Ingemisto de Carreras desde luego es voz y música de Don Carlos puro y duro, en matiz y expresión. Un Don Carlos que precisamente interpretó el mismo Van Dam en muchas ocasiones tiempo más tarde.

    Cierta la frase de Bülow, pero en honor a la verdad hay que decir que más tarde elogió de manera bien patente y sin dejar lugar a dudas esta obra, pidiendo incluso perdón por no haberla valorado en su justa medida en el pasado. Gran músico Bülow, y virtuoso pianista, capaz de memorizar en un viaje toda una partitura por extensa que fuera y tocarla enterita al piano nada más llegar y en pleno concierto.

    Un lujazo soberbio repasar esta obra con señores como Abbado y Karajan. Rostros y manos hechos de música.

    • José Luis dijo:

      Totalmente de acuerdo. No sé si es ópera o misa, pero lo que es seguro es Verdi, y me gusta imaginarla como homenaje a un amigo. Pero vamo a vé: En el texto explico que el Lacrimosa “es” un aria eliminada del Don Carlos francés, que he puesto en un audio antes, precisamente por el mismo Van Dam, como comentas. Pero si te refieres a por qué digo que, aun sin contar con eso se huele el Don Carlo, es por las notas de la madera que se oyen por primera vez en 0.54, y que se repiten de fondo continuamente, mi-fa, tarí, tarí, tarí, y que me parecen la firma del Don Carlo. Si has logrado entenderme, quizás sepas explicarme como definirlas algo mejor🙂

      • Josep Olivé dijo:

        Ops! Lapsus tremendus! Pues parace ser que iba siempre al Lacrimosa del segundo párrafo y el primero me lo he saltado. He leido el post pero esta claro que ese párrafo me lo he saltado. Tan cierto esto como que también ambos post dedicados a este Requiem pretendo repasarlos bien cuando ande por casa que vuelvo a estar de viaje. Y antes del fin de semana, of course. El estudio incluirá, por cierto, una parada y fonda en el punto kilométrico 0,54 del recorrido, que estoy muy interesado en el. Me encantan estos detalles musicales. Volveré!

        • José Luis dijo:

          Aquí estaremos esperando, si es que no me da un infarto diferido por el partidito…. j

          • Josep Olivé dijo:

            Si, si, si, si, si, si, si, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…🙂 …es Don Carlos, es el duo de Felipe II y Carlos tras el asesinato del Marqués de Posa! Hallazgo! Y pensar que esa ária se eliminó para que el público pudiera coger el último tren! Con lo facil que era empezar la función antes y ya esta! La Grand Operà francesa tenia unas cosas… Por cierto, creo que en la versión de Modena (italiana, con acto de Fontainebleau) si se incorpora ese duo, y ya actualmente incluso la versión de Milan (italiana, sin dicho acto), también aparece completo. Así fué por ejemplo en el Don Carlo de La Scala con Gatti de hace tres o cuatro años y que inauguró la temporada. Por el contrario en el Liceo nos quedamos en el 2000 con el escueto “Chi rende a me quest uom?”. Estaré atento entonces a este Lacrymosa/Don Carlos mañana. Muy atento…y satisfecho!🙂

          • José Luis dijo:

            No quiero agobiarte, que acabarás de llegar, pero te queda lo del 0.54😆

          • Josep Olivé dijo:

            …🙂 …son pequeñas células motívicas de dos notas que se repiten, la primera de ellas en apoyatura de la segunda, figura musical muy recurrente en Verdi y también en la misma ópera Don Carlos o Don Carlo, que puede contener en otras situaciones tres o cuatro notas siempre insistentes (ària de la reina cuando Felipe expulsa a su primera dama, última ària de Elisabette…). Es como un sostenuto persistente de fondo que evoca una determinada característica de un personaje. Strauss utiliza también estas pequeñas células que no pueden considerarse leivmotiv pero que tienen intención parecida. Elektra es un buen ejemplo (motivo de Agamenon). Y si, efectivamente en este requiem se reproducen miméticamente las dos mismas notas que en Don Carlos. ¿Y ahora que otra cosa queda jefe?🙂🙂🙂

          • Josep Olivé dijo:

            …perdon…”sostenuto” no…mejor “ostinato”…ahora si…🙂

            Y sin renunciar a todo lo que he explicado, que uno tiene su orgullo, jajajajaja…tienes que oir el programa “Guia d’Orquestra” de Catmus de esta semana en donde Victor Solé explica d’una manera magistral (como en el es habitual) en que consiste esta célula motívica. A partir del min 12 nos dice que se trata de una forma arqueizante llamada “occetus” y la explica con todo lujo de detalles y dando ejemplos, uno de ellos precisamente el Lacrymosa de Verdi. Se trata de uno de los mejores progamas de música divulgativos que prepara conciertos de la OBC. Imprescindible.

          • José Luis dijo:

            Ostinato. No me despistes, que me pierdo🙂 He oido más de una vez ese programa, y siempre me ha parecido interesantísimo. Ahora veo que está en podcast, me parece que me voy a poner deberes… Gracias!

          • José Luis dijo:

            Nada, nada, puede Vd. retirarse, que me he quedado muy satisfecho. “Células”, un poco presuntuoso me parece para un par de notas, pero está muy bien. Y esa célula me encanta, que es oirla e inmediatamente…

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s