Impromptus, Klavierstücke, Hammerklavier y Sokolov

Sokolov en el Palau

Impromptus. Pieza, tradicionalmente pianística, que se caracteriza por la continua improvisación.  Se estructura normalmente en tres partes ABA (forma tripartita). Fue cultivado por autores como Schubert, Chopin y Fauré. Franz Schubert compuso en 1827 dos grupos de cuatro Impromptus para piano, el op. 142 D.935 publicado póstumamente y el op. 90 D.899.

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Klavierstücke. Pieza para piano. Pocos meses antes de morir, Schubert compuso tres piezas para piano (D.946) que quedaron sin nombre. Es posible que su destino fuese un tercer juego de Impromptus y así se las conoce también, pero tanto la dudosa datación como la estructura de la tercera, alejada de la forma sonata y más próxima a sus Momentos musicales, hacen que su denominación más aceptada sea Drei Klavierstücke, Tres piezas para piano.

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Hammerklavier.  1.- Clave de martillos, Fortepiano,  instrumento de cuerda percutida con  teclado,  intermedio  entre  el clavicordio de cuerda  pinzada y el piano del  siglo  XIX. 2. – Sonata No. 29 en Si bemol mayor op. 106,Große Sonate für das Hammerklavier”, conocida como Hammerklavier, una de las obras más importantes de Beethoven y uno de los mayores desafíos del repertorio pianístico, con cuyo título quiso el compositor señalar el carácter percusivo del instrumento, puesto de manifiesto ya en el primer movimiento, desde sus martilleantes compases iniciales hasta la coda final para la que indicó fortississimo, algo poco usual en su obra.  Destacan especialmente el Adagio, para el que cualquier calificativo queda pequeño, y la complejísima Fuga final, como señala ahora Wilhelm Kempff:

Si  la fuga final, con su alucinante exploración del arte del contrapunto era para  Stravinsky inagotable y agotadora y el pianista Ferrucio Busoni  opina  que la vida de un hombre es desgraciadamente demasiado corta  para aprender la Opus 106,   Wilhelm Kempff ha dicho que su Adagio es el más magnífico monólogo jamás escrito por Beethoven y el famoso crítico alemán Paul Bekker  lo considera la apoteosis del dolor, de ese profundo dolor para el que no hay remedio, y que encuentra su expresión, no en efusiones pasionales, sino en la inmensurable quietud de la más absoluta aflicción.

La Hammerklavier es para nosotros los pianistas, lo que la novena sinfonía para el director de orquesta: la obra monumental, la obra culminante, o, mejor dicho, la obra que recorre todo, tanto las profundidades como las cumbres. (Paul Badura-Skoda)

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Sokolov. Grigory Lipmanovich Sokolov (Григо́рий Ли́пманович Соколо́в) es un concertista de piano, considerado como uno de los mejores pianistas vivos. Nació en San Petersburgo, Rusia, el 18 de abril de 1950.

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EL POST

Un pianista colosal, de otra dimensión. No ha tocado los Impromptus, los ha interpretado jugando con volúmenes, sonoridades y tiempos y haciendo una recreación espectacular. El piano suena como una orquesta, y la cabeza vuela y uno piensa en lo que sería una sinfonía de Beethoven si la orquesta fuese Sokolov. Me llama mucho la atención cómo lleva el rubato a límites impensables y la interpretación se hace casi jazzística; en la primera Pieza para piano, la última nota de uno de los temas se retrasa casi un segundo una y otra vez, y el efecto es siempre precioso. Marra muchas notas, más de lo que cabría esperar, pero ¿a quién le importa cuando estamos ante música de verdad? Las siete composiciones son una gloria, muy especialmente los dos primeros Impromptus y las dos primeras Piezas para piano; de la tercera, que ya de origen es más floja, aún es capaz de sacar jugo con cambios de ritmo y volumen. Toca con gran energía, pero cuando llega el pasaje lírico de la segunda pieza, la ternura es enorme. En la media parte, Fede comenta que hay un fragmento que procede de la ópera Fierabrás, y resulta ser ese.

Beethoven. Sokolov no arranca muy “hammer” y los dos primeros movimientos me parecen un trámite, que me saltaría como en las grabaciones. Pero llega el Adagio, y no llega la emoción. Una lectura fría, analítica, interesante pero desinteresada, teclas muy picadas, nada de pedal, ya se sabe, pero no es eso, hay algo más, falta compromiso. Me acuerdo de Keith Jarrett…  Y también falla algunas notas, aquí mucho más raro. Luego nos enteramos de que el concierto ha estado a punto de cancelarse porque su esposa está muy grave. Probablemente no ha habido pathos, porque el artista no ha querido; puede resistir unos segundos  de ternura con Schubert, pero no veinte minutos en el Beethoven más doloroso. En cambio, y de forma bastante lógica, la fuga debe resultarle como una válvula de escape y es una absoluta maravilla que se pasa como en un soplo y nos muestra como Beethoven toma a Bach y lo lleva mucho más lejos de lo que han llegado muchos contemporáneos nuestros. Suena la cita de Bach en el concierto para violín de Alban Berg, preciosas disonancias, cascadas de notas absolutamente nítidas, ritmos frenéticos perfectamente controlados. Una gozada.

Seis propinas, entre hieráticas idas y venidas. Creo que las cinco primeras eran de Rameau, versiones pianísticas pero manteniendo los repiqueteos del clave, deliciosas. Si la primera no era Les ombres errantes, me la ha recordado (pasado mañana se verá aquí por qué voy tan sobrado) (*), ha habido quórum en que la última ha sido la Danza de los Salvajes de Las indias galantes. Creo que en los penúltimos compases se ha trastabillado, y lo ha resuelto maravillosamente… repitiendo el traspiés en el siguiente. Pero del apoteósico, que ha sido el tercero, sólo sé decir eso, que ha sido apoteósico; para más datos, tendría que saber escribir gesticulando.  El sexto y último bis sonaba a Chopin o quizás a Schumann, pero en (más) bueno e incisivo, y tanto JO como timamót han sugerido Brahms: No puedo entender como  no me he enterado de la existencia de algo tan bonito; en cuanto lo localice haré un concurso.  A Sokolov le ha valido para despedirse demostrando que también sabe usar el pedal.

Salvo el brevísimo Scherzo, que acaba de forma poco propicia al aplauso, y el Adagio, que no da tiempo, no ha habido pausa sin aplauso. Ya puestos, y como el jazz ha estado muy presente toda la noche, yo hubiera aplaudido con ganas a media pieza más de una vez, de verdad, pero no puedo entender que hay en la cabeza de alguien que ve como sus aplausos son acallados por el  público una y otra vez, y que no desiste. La verdad es que la última, tras el allegro de la Hammerklavier, ha sido cómico: El Palau en pleno estaba pendiente, y casi antes de que sonasen los primeros aplausos fuera de lugar (por sexta vez) se ha oído un Shhhhhhhhhhhhhhhhh de campeonato.

En la media parte y al acabar, un poco de agradable música-fórum, que es casi tan satisfactorio coincidir como polemizar.  Estaban Fede, Joaquim, Marga y JO, pero hoy he conocido y saludado a timamót y su socio, el corcó Ric Ric: Sin formulismos, un verdadero placer.

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(*) Lo que pasado mañana se ha visto es que Les ombres errantes, que tenía presentes por estar anunciadas en el concierto de Alexandre Tharaud, son de Couperin y no de Rameau…

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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15 respuestas a Impromptus, Klavierstücke, Hammerklavier y Sokolov

  1. Josep Olivé dijo:

    En el recuerdo aún mantengo el recital del año pasado de Sokolov. Y de años anteriores. Este pianista me deja una mezcla de estupefacción y admiración por todo lo que hace y como lo hace. Es por ello que espero con ganas cada uno de sus conciertos, y el próximo con el valor añadido de podar escuchar, en vivo y en directo, todo un monumento pianísto: la sonata n.29 en Si bemol Mayor op.106 de Ludwig van Beethoven (es tan grande esta obra que merece ser anunciada en todos sus detalles). ¡Y claro que no fue entendida en su tiempo! ¡Como lo iba a estar! Su duración ya va más allà de todo lo conocido en literatura pianística. ¡Qué digo pianística, y sinfónica! Los temas fugados (a los que acudió de manera tan recurrente en sus últimas instrospectivas sonatas y últimos visionarios y cuasi-esotéricos cuartetos) que aparecen en el allegro y sobretodo la impresionante fuga que cierra la sonata fueron inaccesibles tanto musicalmente como técnicamente a las mentes y dedos de los pianistas contemporáneos y ya dijo el mismo compositor que lo que dejaba escrito se entendería tal vez dentro de unos 50 años…y no se equivocó. Però sería “sólo” una soberbia sonata si no contuviera un adagio sostenuto que la convierte en sublime. Así és. Este adagio no es terrenal, lo parió, lo tuvo que parir en connivencia con el más allá. No puede entenderse de otra forma. Deseo y espero que haya silencio en el Palau, el silencio que esta música merece. Crucemos los dedos. Lo digo porque es importante.

    La primera parte es un baño shubertiano. Baño que no es de los ligeros, aunque las obras puedan sugerirlo, ya que todo impromptu de Schubert tiene un poso que en manos/mentes poco musicales pueden hacerse incluso insulso. No va a ser el caso, bien seguro. Sólo queda esperar que interpretación les da, lo cual es un aliciente más, absolutamente necesario para obras sobradamente conocidas como las del D.899 y en otras no tan conocidas pero más elaboradas D946, de las que siempre he considerado el segundo impromptu (el de Mi bemol Major) como la cima de este tipo de literatura pianística. Y no puedo dejar de comentar que de entre los auténticos monstruos que nos muestras en los diferentes youtubes hay uno que no lo es aún pero que va camino de serlo y es el pianista que precisamente interpreta este impromptu y que conocimos de una manera más que grata cuando compartió con la OBC y en nuestro auditorio un fenomenal segundo de Beethoven, ahora hará unos tres años: Paul Lewis.

  2. Josep Olivé dijo:

    Jo crec que en el seu temps Schubert volia sonar com el seu admirat Beethoven, però que curiosament molts intèrprets l’han suavitzat força, l’han endolcit diria jo. I si aquesta mena de amortiguació del impuls compositiu pianistic cap a terrenys molt més propers a la serenor del lied és tot un deliciós mon musical que s’ha convertit en el paradigme de la correcta interpretació pianística de Schubert (sempre que unes bones mans aixi ens ho transmetin, cas Pires, efectivament, cas Brendel, pel més vitamínic), tambè haig de dir que, encara que sorprès, m’ha agradat molt escoltar aquets impromptus amb tant de contrast forte-piano-forte (molt, més no hi pot haver, sovint era gairebé fff-ppp-fff) tan nitidament interpretats. És curiosa la “garrotada” digital que li fot a la tecla (excuseu el llenguatge) en la veu que porta el tema, d’una intensitat que, torno a dir, sorprèn, que no sona gens estrident per ser Sokolov qui és, però si un pel excesiva al meu parer. Ha sonat, en tots els impromptus (el tres D.946 tambè ho són, encara que més elaborats), un gran Schubert, lluny, molt lluny del romanticisme edulcorat (tot sovint amb excès) amb que, ja dic, ens han acostumat a escoltar-lo, i que ha causat que Schubert sonés massa freqüentment avorrit.

    El plat fort era sens dubte la segona part, amb l’Hammerklavier del geni de Bonn. Sonata impresionant de cap a peus, que comença de manera enérgica, Beethoven pur i dur, que acaba de manera superba, i que un miraculós adagi compost des del més enllà la converteix en sublim. Ahir la Hammerklavier se’m va quedà en els dos primers adjectius, però malauradament no va fer acte de presencia l’últim, el de sublim. No sé que va passar en l’adagi que em va deixar fred, i això és un llast massa important en l’Hammerklavier. Si, desprès va venir un desplagament tècnic i musical enlluernador en les fugues de l’últim moviment, en una execució fascinant, però… El tercer període compositiu de Beethoven abunda en sonoritats extremes, gairebé “lletges”, expresionistes, molt carregades de notes, sonoritats que poden ser un calvari per l’intèrpret i per l’oïent si no són executades en la manera que ahir ho van ser. I és que les fugues van sonar cristal.lines, netes i diàfenes les diferents veus, i a un ritme vertiginós, tot mostrant en tot el seu esplendor el fascinant i exuberant exercici contapuntístic amb que el gran Beethoven remata una obra majestuosa. Però l’adagi…que “raro” va sonar. No, no vaig levitar. Catxis!

    Hi ha grans artistes que ens malacostumen, fins al punt d’arribar un dia que podem pecar d’injustos amb ells. És tal el seu grau d’excel.lència habitual que el dia que no escoltem allò que voliem escoltar ens produeix una mena de desencís que un no acaba de païr bé. El d’ahir va ser un un gran concert. No va ser memorable, però va ser un grandíssim concert. Entre tanta tècnica i musicalitat deplegades va sobtar trobar-nos en un oasi interpretat d’una manera que no esperavem i amb tecles que no corresponien. Però dit això, la qualitat de Sokolov és tan gran, la seva generositat és tan d’agraïr, que quan al sortir del concert un agafa la programació de la propera temporada i llegeix que novament serà amb nosaltres (amb el seu característic “programa a determinar”), ens apareix un rictus de franca satisfacció.

    • José Luis dijo:

      Moltes gracies, Josep, un comentari així es com quan et compres un llibre que has llegit de prestat, perquè t’ha agradat tant que el vols tenir. Per mi va ser un concert dels que no s’obliden, tot i que el que mes esperava era l’adagi que no va arribar. Però es un artista com un piano, tant, que ni això li retreuria. Es un creador, ho saps millor que jo, que per mi era la primera vegada.

  3. timamót dijo:

    També “corto y pego”
    Un gran concert i un gran pianista. Ens va fer unes interpretacions molt personals del Schubert, menys íntimes i delicades de les que tenim a l’oïda i que efectivament recordaven a Beethoven en ser més brillants.
    La sonata de Beethoven es tan monumental que costa mantenir l’atenció de forma completa. L’adagi em va agradar però no semblava con “molto sentimento” i la fuga em va semblar més curta.
    Per cert, segons llegeixo al llibre de Poggi y Vallora sobre el repertori complet de Beethoven, l’ínclit Wagner va escriure sobre la sonata també això:
    ” Nos sentimos como introducidos en la fragua de de la esencia de las cosas; vemos todo moverse y agitarse como dentro del mundo. ¡Qué grito de pasión desde el momento en que se abre de par en par esta fragua! El mismo Shakespeare es inferior en comparación, pues lo que él creó depende demasiado de la miseria del mundo: todo en él es relidad, terrible semejanza con la vida, auténtico espectro de la existencia, mientras que aquí todo està idealizado; ¡es pura transfiguración!
    Pel que fa a les propines, em produeix una gran divisió. Per una banda després de la sonata de Beetoven cal fer silenci i respirar. Al mateix temps desitges sentir més coses per part del pianista i en aquest cas va estar regalant 6 moments de virtuosisme. Només vaig reconèixer en mig de mordents i trinos una dansa versió de les Indes Galantes de Rameau. L’ultima em va semblar més “romàntica”. Era Brahms? Aniria bé que l’intèrpret digues almenys el compositor… Però em va semblar tan tímid i tancat Sokolov que juraria que ahir la il·luminació era molt menys intensa que en altres concerts, de manera que ni amb prismàtics acabaves de veure l’expressió del rostre.
    Vaig estar molt contenta de conèixe’t personalment i amb les converse creuades no vaig arribar a agrair-te que el teu blog m’enriqueix i em diverteix.
    Per cert no t’assembles a la imatge del teu avatar…:o)

    • José Luis dijo:

      Començant per el final, el meu “avatar” es psicològic, i una mica de ruc sí que tinc, si mes no per tossut, ric ric i ruc ruc, si fa no fa… beró com que dedueixo que parles de la primera imprompta 🙂 i pressuposant a favor meu que diferent vol dir millor, moltíssimes gracies. No cal que repeteixi que va ser un plaer saludar-vos, perquè quan això es cert ja ho sabem, oi? I sí que em vas agrair el blog, però amb el foc creuat, no et vaig poder -te dir que encantat.

      No sé si el Schubert d’ahir era Beethovenià, a mi em va semblar molt personal, sokolovià en aquest cas, tan lluny del que coneixia però tan bo que em permeto pensar que Schubert l’hauria donat una abraçada. La fuga, també a mi se’m va fer molt curta, ara mateix estic sentint la de Brendel que ahir em recomanaven i em quedo de llarg amb la barbaritat que li vam sentir.

      I la propina, que en JO i tu sou uns cracks😉

  4. Sánchez dijo:

    podíais seguir escribiendo en español, para que se entienda.
    Saludos

    • José Luis dijo:

      Gracias por tu interés, el personal de esta casa es bilingüe por lo menos, y siento que eso te complique un poco, pero en la columna de la derecha, arriba, verás un “Traducir del catalán” en color calabaza que funciona razonablemente bien.

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