Jordi Savall en L’Auditori (y 2) – El so original: Te Deum o/y Jubilate “Utrecht” (Handel)

St Paul

Handel, un compositor alemán ya internacionalmente reputado, visitó Inglaterra por primera vez en 1710-1711, y  se sabe que asistió a un gran número de conciertos y ceremonias  religiosas, absorbiendo las características de una música que entonces estaba dominada por compositores como John Blow, William Croft y Henry Purcell, así como por primitivos maestros del Renacimiento como Thomas Tallis y William Byrd.

Cuando regresó a Inglaterra en el otoño de 1712, había decidido que era allí donde su carrera tenía más futuro. Debía situarse como un extranjero con talento y ganarse el favor de las personas influyentes. Handel no sólo era un gran compositor sino un astuto hombre de negocios y la historia del Te Deum y Jubilate “Utrecht” es un fascinante relato acerca de la política y la historia europea y de las maniobras de un genio creativo cuya carrera floreció en Inglaterra hasta su muerte en 1759.

Tratado de UtrechtEl Tratado de Utrecht puso fin a la Guerra de Sucesión española, una contienda que se había prolongado durante trece años. Fue la primera vez en la historia que una gran guerra no terminaba con una victoria y una derrota sino con la diplomacia. Las negociaciones oficiales habían comenzado el 18 de enero de 1712, y el Tratado fue firmado finalmente el 11 de abril de 1713, pero no era un secreto para nadie que las conversaciones llevaban ya mucho tiempo en marcha, y es evidente que Handel estaba al tanto de lo que sucedía, pues terminó de componer su Te Deum más de un año antes de la firma del Tratado.

Handel sabía que, para lograr ser aceptada en Londres, su música tenía que sonar inglesa, no alemana, y compuso su Te Deum y el Jubilate sobre los mismos textos que Henry Purcell (1659-1695), aunque ampliando el alcance y el tamaño de la obra. Pero escribiendo europa_1713estas obras corría un gran riesgo: Con ellas se quería celebrar un tratado de paz que aún no se había firmado y, sobre todo, él era todavía un empleado del Elector de Hannover, que se oponía al tratado de paz porque no era favorable para su país. Y para empeorar aún más las cosas, era muy probable que su patrón accediera pronto al trono de Inglaterra dada la mala salud de la reinante Reina Ana.

Handel trabó conocimiento con el Dr. Arbuthnot, el médico personal de la reina, del que obtuvo información útil y precisa sobre cuánto tiempo más podía vivir. Y debió calcular que, en el momento en el que el Elector alemán llegase a ser el Rey de Inglaterra, el Tratado de Utrecht se habría convertido en un hecho histórico consumado y aceptado y él habría emergido por encima de los compositores ingleses y no estaría sujeto a una posible reprobación.

La apuesta dio sus réditos. El Te Deum está fechado el  14 de enero de 1712 y el Jubilate el 25 de marzo de 1713, y Handel dejó de estar al servicio del elector en junio, cuando llevaba tres meses ensayando las dos obras. El estreno del Te Deum y Jubilate “Utrecht” tuvo lugar en la catedral de St. Paul en Londres,  a las 6 de la tarde del el 7 de julio de 1713, con gran esplendor y boato, en una “Ceremonia de de Acción de Gracias” que celebró la feliz conclusión de años de conflicto con Francia. Las multitudes salieron a las calles a lo largo de la ruta del desfile, incluyendo 4.000 niños que cantaban himnos compuestos para la ocasión, celebrando la Paz de Utrecht. Por orden real se dispusieron asientos en la catedral para toda la Cámara de los Comunes, aunque muchos miembros del partido liberal boicotearon el acontecimiento porque se oponían al tratado. La salud de la reina le impediría asistir pero ordenó que la ceremonia se preparase contando con su presencia. La lista de invitados incluyó a unos 200 miembros del Parlamento, jueces, barones, obispos, vizcondes, condes, marqueses y duques;  el Lord President, el Lord Treasurer y el Lord Chancellor ataviados con trajes ceremoniales. La prensa habló de “… el canto del Te Deum con una excelente Musick (sic), tanto vocal como instrumental, compuesta por el famoso Mr. Hendel”, y en otra crónica se leyó “… la música fue tan excelentemente interpretada como exquisitamente compuesta”.

St Paul's Cathedral, London, 1706, (1707).

En la interpretación participaron cerca de 60 músicos, incluido el Coro de la Chapel Royal y miembros de los coros de St. Paul y de la Abadía de Westminster. En esa época, era costumbre que los dignatarios y el clero se acomodasen en la planta de la nave principal de la catedral mientras que los músicos se apiñaban en la galería del órgano, en el extremo oeste del edificio. El grabado de una ceremonia similar de Robert Trevitt, datado a 31 de diciembre de 1706, muestra a los músicos y cantantes tan amontonados en la galería que los de las cuerdas apenas podrían mover sus arcos sin que chocasen con los cantantes que se hallaban entre ellos. Una ejecución en tales condiciones de hacinamiento puede explicar por qué Handel omitió timbales en la orquestación de una música ceremonial: Simplemente, no había espacio para timbales en una galería con tantos músicos

St Paul's Cathedral, London, 1706, (1707) -detalle

La orquestación de la música “Utrecht” de Handel es muy similar a la de sus óperas de ese mismo período. Las cuerdas son lo principal, y ni en el Te Deum ni en el Jubilate hay una sola parte sin cuerdas. En varios movimientos, los violines se dividen en tres secciones en vez de las dos habituales, paralelamente a la escritura para el coro, que tiene partes para primera y segunda soprano además de los habituales alto, tenor y bajo. En el Te Deum, hay un movimiento especialmente notable porque Handel divide sus fuerzas en dos coros opuestos,  incluso aun no pudiendo dividirlos físicamente en el estrecho espacio de que disponía: Se trata del Day By Day We Magnify Thee del Te Deum, en el que el Coro I incluye las dos secciones de sopranos y los primeros tenores, cantando con oboes y fagot, y el Coro II, las dos de contraltos, los segundos tenores y los bajos, cantando con las cuerdas.

Gran parte de la música “Utrecht” es en re mayor,  porque las trompetas disponibles sonaban mejor en esa clave, también muy adecuada para los instrumentos de cuerda. Donald Burrows en su “Handel y la Capilla Real Inglesa” comenta que “las violas son siempre el pariente pobre de las cuerdas de Haendel. Aunque proporcionan un elemento esencial para la textura armónica, nunca tienen material temático independiente salvo en pasajes que incluyen cortas entradas imitativas…”

st-paul

Se sabe con certeza que Handel se había familiarizado con la acústica de St. Paul mucho antes de que sonasen allí  sus obras “Utrecht”. La catedral, diseñada por el eminente arquitecto inglés Sir Christopher Wren, se había acabado sólo tres años antes, en 1710, y su estructura y su  planta se mantienen sin cambios hasta hoy. En la catedral hay una reverberación de doce segundos, enorme según todos los cánones, y Handel saca el máximo partido de la acústica del gigantesco edificio, sobre todo en la conclusión del Jubilate, cuya st-pauls-cathedralmúsica sufre una inesperada parada seguida de un compás y medio de silencio al final de la frase “…ever shall be” (4.05 en el yotube) y otra vez después de las palabras “…world without end”. Con la acústica de una sala de conciertos más pequeña, estas pausas quedan un tanto extrañas, pero en St. Paul, el eco debió resonar hasta los últimos compases de la partitura.

Howard Arman. The English Concert

El Te Deum es un himno cristiano del siglo IV atribuido alternativamente a San Ambrosio, San Agustín o a Nicetas, Obispo de Remesiana. Debido a su estructura laberíntica, muchos estudiosos creen que bien podría ser la obra de escritores de distintas épocas y lugares. El texto ha sido musicado a lo largo del tiempo por compositores como Charpentier, Vivaldi, Haydn, Mozart, Berlioz, Verdi, Bruckner, Dvorák, y Stravinsky (en la obertura de The Flood), y también  por autores ingleses, como Tallis, Byrd, Purcell, Elgar, Stanford y Rutter. Muchos de estos Te Deum están en el original latino, otros en idiomas como el alemán y el inglés. Handel habría conocido el texto en su alemán natal y más tarde se familiarizó con la letra inglesa al estudiar el de Purcell de 1694.

Handel empleó una buena parte del material musical de su Te Deum en obras corales e instrumentales posteriores, pero no hay pruebas de que usase ideas musicales anteriores para su composición. El Jubilate es otra historia. Su primer movimiento, O be joyful in the Lord

emplea la música (algo abreviada) de un motete que  escribió en 1707 en Roma titulado Laudate Pueri, HWV 237 interpretado aquí por Magdalena Kozená con Les Musiciens du Louvre dirigidos por Marc Minkowski

El tercero, Be Ye Sure That The Lord He Is God,

es una revisión del dueto italiano A mirarvi io son intento, HWV 178 escrito alrededor de 1705 en Alemania que cantan ahora Patricia Petibon y Marijana Mijanovic con Le concert d’Astrée y Emmanuelle Haim.

El cuarto lo reutilizó en su Brockes-Passion alrededor de 1715, y el gran final: As it was in the beginning (1:25 en el anterior Youtube), emplea la música del Capriccio sopra il corale “Ich dank dir schon durch deinen Sohn” de Strungk, material que también aparece en el coro He brought them out with silver and gold de Israel en Egipto que podemos escuchar al Monteverdi Choir & Orchestra de Sir John Eliot Gardiner

Handel salió claramente victorioso de esta historia. A pesar de que en Inglaterra no estaba permitido que un extranjero compusiese o fuese remunerado por música utilizada en actos de estado, la Reina Ana le declaró exento de esa ley y le concedió una pensión anual de 200 libras. La reina murió a los 49 años, el 1 de agosto de1714. Ninguno de sus numerosos descendientes la había sobrevivido, y en virtud de la Ley de Sucesión, la Corona pasó a la Casa Protestante de Hannover ya que el hermanastro de Ana, James Stuart, siendo Católico Romano no podía acceder al trono Inglés, una ley que sigue vigente hoy. Así, la reina Ana fue sucedida por el ex patrón de Handel, Georg Ludwig de Hannover, que se convirtió en el rey Jorge I. Para él compuso Handel la famosa Water Music, interpretada por primera vez en una barcaza en el río Támesis, el 17 de julio de 1717 y el rey debió perdonar a Handel su previa infidelidad política y sentirse orgulloso de que un compatriota alemán fuese entonces el principal compositor de Inglaterra.

-♦-

Hasta aquí la media broma de no poner cursivas ni entrecomillar o colorear un texto que naturalmente no es mío: Son las notas anónimas del programa de una actuación de un coro de Maine llamado Down East Singers que he preferido traer con algunos pequeños cambios y cortes en vez de apropiármelo haciendo malamente un refrito como los que se hacen con la música de Handel.

En youtube no hay ningún buen video de estas obras. El audio del que recoge la interpretación del Te Deum en el Palau de la Música por el Cor Jove de l’Orfeó Català y La Camerata Mediterrània dirigidos por Conxita Garcia es infame, y uno estupendo del  Frauenkirche Ensemble está a medias, de modo que tendremos que conformarnos con la música de la grabación del Te Deum y Jubilate ‘Utrecht’ HWV278-79 por el Coro de la Christ Church Cathedral de Oxford y la Academy of Ancient Music dirigida por Simon Te Deum Jubilate PrestonPreston, con Emma Kirkby y Judith Nelson (sopranos), Charles Brett (alto), Paul Elliott  y Rogers Covey-Crump (tenores) y David Thomas (bajo), a la que pertenecen los fragmentos que ya se han podido escuchar.

EL POST

En un Auditori casi rebosante  y presentado como un concierto histórico en el 25 aniversario de la refundación de La Capella Reial de Catalunya, el concierto no llegó musicalmente a tanta categoría en mi opinión, aunque si algo no faltó fue cantidad: Se cayeron de la lista dos Magníficat, el de Francesc Valls y el Utrecht de Handel, pero tuvimos dos Jubilate, el previsto de Handel y el de Lully  y dos Magnificat, el de Vivaldi y el también anunciado de Bach, el BWV 243. Y por si fuera poco, dos movimientos de su tercera Suite orquestal , la Obertura y el famoso Air.

Lully, una vez presentado con los tambores marca de la casa, me aburrió considerablemente. La acústica de L’Auditori (que, con permiso del parque de Valladolid  podría perfectamente ser rebautizado como Camp Gran) castigando las voces solistas de Johannete Zomer, Damien Guillon, Stephan MacLeod, Hanna Bayodi-Hirt  y David  Munderloh, especialmente destacables a lo largo del concierto las tres primeras. Y un coro planísimo, muy discreto. Es injusto comparar pero  imposible olvidar, y la sombra del Monteverdi de Gardiner es muy alargada, aunque quizá la escritura de Lully no dé para más.  En la obertura de la suite de Bach sólo me hizo vibrar Manfredo  Kraemer, pifia incluida y más que perdonada al lado de la sosa interpretación de conjunto; timamót me señaló en el descanso el tono tristón habitual en Savall. La primera parte acabó con el Jubilate de Handel, que en formaciones y espacios menos monumentales no parece tampoco una de sus mejores partituras.  El coro empezó a lucirse en el Amen final, que luego sería la propina, y que, no sé si mejor cantado o escuchado con una inercia más positiva, resultó excelente esa segunda vez.

Bien toda la segunda parte, iniciada con un lánguido y humilde Air de Bach, muy bonito, que no se aplaudió siguiendo las indicaciones previas de Savall, enlazado con el estupendo Magnificat de Vivaldi, en el que el coro pudo lucirse mucho más, fantástico Et misericordia. Y llegó el de Bach, y un mismo pensamiento que compartimos a la salida con timamót y Lluis Emili: Esto es otra cosa, en cuanto suenan las primeras notas, se siente que Bach juega en otra liga. Y su Magnificat es una maravilla de la cabeza a los pies,  muy bien cantado por los solistas si olvidamos la catástrofe del tenor en el Deposuit potentes. No sé si es habitual, pero han cantado situados a la altura si no un poco adelantados respecto a Savall, que dirige sólo al coro y a la orquesta. Mención especial en ella para el bajo continuo del violoncelista Balázs Maté y las flautas de Marc Hantaï y Charles Zebley, sin olvidar la colaboración del espontaneo cuyo afinadísimo móvil campanillero ha acompañado durante medio minuto largo el delicioso inicio del Esurientes: Perfecto en tono y tiempo, más de uno se habrá preguntado si no era Estevan dándole al triangulillo. Bach lo resiste todo, Bach es grande y hoy nos ha dado además la única solución posible para esta peste: Afinar los móviles.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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12 respuestas a Jordi Savall en L’Auditori (y 2) – El so original: Te Deum o/y Jubilate “Utrecht” (Handel)

  1. timamót dijo:

    Molt contenta de saludar-te.
    Savall dóna a les seves interpretacions un segell de pulcritud, que de vegades li resta brillantor. Però el concert va ser maco. Naturalment quan sona Bach, Lully, Vivaldi i en aquest cas, fins i tot Haendel, queden en segon lloc.
    La soprano Hanna Bayodi-Hirt va lluir una veu bonica i un cant elegant, malgrat que a la segona part el fet d’estar a la dreta del director i molt alineada amb ell, (des de les nostres localitats) quedés una mica tapada: és el problema que ja hem viscut altres vegades amb l’acústica de l’Auditori. El tenor David Munderloch, en canvi, es va ofegar en el “Deposuit potentes” (serà que els poderosos no queden tan derrocats,,,) i em va agradar el contratenor en el passatge següent “Esurientes …” que va aguantar estoicament com el subratllava el mòbil. Encara que afinat jo no li perdono al/la propietària de l’artefacte. Li hauria fet una bona estirada d’orelles.
    El cor va fer una bona prestació i em va semblar que hi havia veus femenines i algun tenor notables.

    • José Luis dijo:

      També jo molt content de saludar-te, a tu i al soci. Tens molta raó, la paraula es pulcritud, i una mena de por a subratllar res, que amb certes coses fa que soni una mica “soso”. Però l’acord fonamental es que el fora de competició es Bach. I que els campions del meu concurs sou uns cracks. També en simpatia.

  2. Pau dijo:

    Et veig certament crític amb la interpretació del Savall d’ahir, a mi em va resultar molt agradable. Potser serà perquè en cap moment vaig pretendre comparar Savall amb Gardiner… si ho hagués fet és evident que el perdedor seria el de casa. Però bé, crec que va ser una bona vetllada i sempre tenint en compte la dificultat d’explorar l’univers de Lully, el de Bach, el de Händel i el de Vivaldi en un mateix escenari i grup d’intèrprets. Parlem de França, Alemanya, Itàlia i Anglaterra… en segles, contexts, històries diferents… un repte que el bo de Gardiner desconec si s’hi atreviria…

    Per cert, per mi el “guanyador” d’ahir va ser Vivaldi. He palpat la música sacra de l’italià des de fa temps i el seu Magnificat em va emocionar especialment.
    I pel que fa al del mòbil…. sense comentaris. Com deia Einstein, a un idiota, per molta tecnologia que l’hi donis, seguirà sent idiota…

    Gràcies i salut!!

    Pau

    • José Luis dijo:

      No volia de cap manera comparar-lo ni ho comparo, però el record es massa fort, el paladar ja esta mal acostumat i la primera part em va decebre molt. Vivaldi va ser maquíssim i la gran sorpresa de la nit, però la potencia de Bach es aclaparadora i el sentiment va ser instantani: Desprès de les delicatessen, paraules majors, fora de concurs.
      El problema es que els idiotes digitals poden ser encara mes perillosos que els analògics. El que no entenc es que feia el públic del costat, perquè la broma va durar una eternitat.

  3. Josep Olivé dijo:

    Bien, efectivamente los cromos no podemos intercambiarlos por no tenerlos repes, però sí enseñarlos, y a esto me dedico esta mañanita de sábado, con trifulca amistosa con colega de este mismo blog.🙂

    Después de ver tu cromo, lo cual agradezco, te enseño el mio: Un Rienzi irregular y desabrido, OBC de tono bajo, un Pablo González pelín apàtico musicalmente que empezó bien y acabó como pudo, una partitura que solo en pocas pàginas anuncia lo que su compositor realmente fué posteriormente y que para más inri, de las tres veces que he tenido ocasión de escucharla en directo en teatros diferentes siempre ha sido en versión concertante…eso sí, esplendoroso Adriano el de Michelle Breedt con una ejecución de su ària del tercer acto sencillamente maravillosa. Pero bueno, bien seguro que ja se verà el lunes en IFL el cromo (éste si) repetido, con bastante más autoridad que la mia, y seguramente sin tantas contemplaciones🙂.

    Por cierto, al leer que anunciabas la imposibilidad de cambiar cromos yo iba a proponer intercambiar entradas (Rienzi por Savall, claro)…pero desistí dado que igual lo hubieras tomado a provocación…🙂

    • José Luis dijo:

      Gracias por explicarme tu cromo, la verdad es que no me tocaba Rienzi y no tuve la menor duda. Pero tomo nota de la posibilidad para la temporada que viene: Lunes de Semana Santa, Stemme en el Liceo y Suzuki con la Pasion de San Juan en el Palau. Y creo que esta vez voy a pecar, pero por si me arrepiento, tu sacas entradas para Bach y las cambiamos.

      • Josep Olivé dijo:

        …mmmm…ehhhh…no sé…no sé…ya he tenido esta Pasión este año también en el Palau…y la Stemme…yo creo que esta vez oiremos juntos a la Stemme y nos quejaremos, con razón o sin ella, de estas dichosas coincidencias…y demás yo creo que hasta Joan Sebastian se vendria con nosotros!🙂

        • José Luis dijo:

          Me encantan las grabaciones de las cantatas de Suzuki, pero le ví hace unos años en un concierto privado, para un banco creo que era y fue muuuuy flojito, de modo que creo que seremos perdonados.

  4. Aníbal dijo:

    Me gustó el comentario del celular que sonó perfecto en tono y “tempo”; generalmente estos bichardos tecnológicos echan a perder todo tipo de conciertos, películas y actos solemnes; tal vez, por respeto a la música celestial de Bach, las jerarquías angelicales dispusieron que ese celular empesara a sonar en el momento preciso para acoplarse a la música.

    Respecto al Te Deum de Utrecht, su escucha me confirma que los compositores alemanes del periodo barroco eran almas que procedían de alguna esfera superior; es sencillamente elevadora la música de Handel, Bach, Graupner y compañía.

  5. Aníbal dijo:

    FE DE ERRATAS: “empezara” (disculpen que en internet se me desajusta la ortografía)

    • José Luis dijo:

      No es la primera vez que parece haber intervención desde las esferas superiores; en otra ocasión, ví como un móvil se anticipaba en una décima de segundo al primer acorde de la orquesta. El director, casi se volvió para felicitar al dueño. En fin. No sé si conoces esto:

      Creo que es tu primer comentario aquí, bienvenido y ya sabes, en catalán se dice rimando “cuantos más seamos mas reiremos” (serem/riurem).

      (Lo de la ese, podría hacer pensar que eras canario😀 )

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