Stefan Zweig – Maria Antonieta

Maria AntonietaMaria Antonieta -b

No son calificativos sacados del bombo: Con apasionado y creciente interés se leen efectivamente las más de quinientas páginas de esta magnífica biografía de María Antonieta, una vez superado el escollo de unos primeros capítulos en los que la escritura y hasta algunas observaciones de Stephan Zweig bordean peligrosamente lo que hoy consideramos cursi y remilgado, una alarma como la que pueden provocar también los títulos de algunos capítulos: “¿Lo era o no lo era?” “El uno engaña al otro”, “La gran infamia”… Prejuicios ignorantes, Zweig es un escritor sin fisuras, un novelista extraordinario y también un biógrafo magistral, capaz de aunar rigor histórico, pensamiento y arte. Y es exacto: Su María Antonieta se lee con un interés creciente que, como la revolución, solo se detiene para tomar nuevo impulso, y al que, en la última parte del libro, se añaden buenas dosis de emoción. Aunque, para ser más precisos, al final, ya no se lee, se devora, y solo la maestría de un gran artista puede explicar tanta expectación por un desenlace que conocemos de antemano.

Jean-Étienne_Liotard,_L'Archiduchesse_Marie-Antoinette_d'Autriche,_future_Reine_de_France,_à_l'âge_de_7_ans_(1762)_-_02Marie_Antoinette_AdultMaría Antonieta, una mujer despreocupada y “corriente” que sólo se elevó por encima de esa condición cuando la historia la puso en una situación nada corriente; su marido, Luis XVI, diez años de impotencia por miedo a operarse de fimosis y que el día de la toma de la Bastilla anotaba en su diario “Rien”;  su madre, la emperatriz 429px-MarieAntoinette1788María Teresa, que la entregó casi niña a un matrimonio  de conveniencia entre Hasburgos y Borbones, su suegro, el decadente Luis XV,  amantes y amigos, pequeñas intrigas y grandes fiestas en Versalles y en el Trianón, y de pronto, una Revolución que se manifiesta insaciable, y que, paso a paso, lleva a la pareja real de Versalles a Las Tullerías y de ahí a la guillotina. La noche de Varennes, el asunto del collar, el fiel Fersen, traiciones e inhibiciones familiares y políticas, personajes y situaciones descritas vivamente por un escritor que pasa y repasa el pincel sobre cada rasgo y cada idea, matizando y precisando hasta dejarlo todo perfectamente perfilado y fijado, aunque con el foco  naturalmente puesto en la figura de María Antonieta y en su evolución.

Esta es su descripción del apunte que tomó Luis David de la ciudadana Capeto camino del cadalso:

Jacques-Louis-David-Marie-Antoinette…una mujer envejecida, ya no bella, pero todavía orgullosa. La boca cerrada con soberbia, como si gritara hacia dentro; los ojos indiferentes y ajenos a lo que ocurre, va sentada, con las manos atadas a la espalda, tan recta y desafiadora sobre su carreta de adrales como si estuviese en un trono. Un indecible desprecio nos habla desde cada uno de los rasgos de su rostro como de piedra; una inconmovible decisión se ve en el busto bien erguido; una resignación que se ha transformado en pertinacia, un dolor que internamente ha llegado a ser una fuerza, prestan a esta atormentada figura una nueva y terrible majestad. Hasta el mismo odio no puede ocultar, en este dibujo, la nobleza con que María Antonieta triunfa de la vergüenza de la carreta de adrales con su actitud magnífica.

Del  rigor histórico da fe el propio Zweig al explicar en una nota final que ha renunciado a cualquier fuente incierta. Su “licencia” son unas interpretaciones psicológicas muy bien argumentadas y las interesantísimas acotaciones que trufan la obra, en las que brilla el pensador capaz de hacer intemporal y eterna esta historia. Zweig no destacará por peculiaridades de estilo, pero hace muy bien todo lo que hace, también el instruir deleitando, expresión también alarmantemente cursi pero muy apropiada aquí.

Así acaba la nota con que concluye esta modélica biografía:

No el divinizar, sino el humanizar es la suprema ley de todo estudio creador de las almas; su tema es explicar, no disculpar con artificiales argumentos. Se ha intentado esto aquí, tomando por objeto de estudio un carácter medio que sólo a un incomparable destino debe su irradiación más allá de su tiempo y cuya íntima grandeza nace únicamente de su desmesurada desgracia; esta alma, así lo espero por lo menos, sin exaltar nada en ella, sino precisamente a causa de sus condiciones terrenas, bien puede merecer el interés y la comprensión del tiempo presente. (1932)

He leído la edición de Editorial Juventud, que se mantiene en catálogo a muy buen precio (y puede hojearse aquí), con la casi centenaria traducción de Ramón María Tenreiro. Veo que la de Carlos Fortea para la recientemente publicada por Acantilado ha recibido bastantes elogios, pero he disfrutado tanto con la primera que no sé si valdrá la pena, por más que, desde las primeras líneas, su estilo parece más al gusto de hoy.

Fortea (Acantilado):

Escribir la historia de la reina María Antonieta significa reabrir un proceso de más de cien años, en el que acusadores y defensores se enfrentan del modo más contundente. El tono apasionado de la discusión fue culpa de los acusadores. Para golpear a la realeza, la Revolución tenía que atacar a la reina, y en la reina a la mujer. Pero veracidad y política raras veces viven bajo el mismo techo, y allá donde había que trazar una figura con fines demagógicos cabe esperar poca justicia de los complacientes peones de la opinión pública. No se ahorró ningún medio, ninguna calumnia contra María Antonieta para llevarla a la guillotina; todos los vicios, toda la depravación moral, todas las formas de perversidad fueron atribuidas sin vacilar a la louve autrichienne [loba austríaca] en periódicos, folletos y libros; incluso en la propia casa de la Justicia, en la sala del juicio, el acusador público comparó con patetismo a la «viuda Capeto» con las depravadas más famosas de la historia, con Mesalina, Agripina y Fredegunda.

Tenreiro (Juventud):

Escribir la historia de la reina María Antonieta es volver a abrir un proceso más que secular, en el cual acusadores y defensores se contradicen mutuamente del modo más violento. Del tono apasionado de la discusión son culpables los acusadores. Para herir a la realeza, la Revolución tenía que atacar a la reina, y en la reina, a la mujer. Ahora bien, veracidad y política habitan raramente bajo el mismo techo, y allí donde se traza una imagen con fines demagógicos, es de esperar poca rectitud de los siervos complacientes de la opinión pública. No se ahorró ninguna difamación contra María Antonieta, ningún medio para llevarla a la guillotina: todo vicio, toda depravación moral, toda suerte de perversidad fueron atribuidos sin vacilar a la “louve autrichienne”, a la loba austriaca, en periódicos, folletos y libros: hasta en la propia morada de la justicia, en la sala del juicio, comparó el fiscal, patéticamente, a la «Viuda Capeto» con las viciosas más célebres de la historia, con Mesalina, Agripina y Fredegunda.

A la Maria Antonieta de Acantilado se refieren estos comentarios:

“De pronto estás en el libro, dentro. No eres un lector, sino un personaje más”.
Pablo d’Ors, ABC
“Zweig maneja una ingente cantidad de datos, pero, por así decirlo, y siendo su narración minuciosa, los oculta bajo una detalladísima, apasionante y plástica recreación novelesca, permanentemente trufada de opinión y de interpretación”. Manuel Hidalgo, El Mundo
 “Un libro maravilloso, de una profundidad psicológica admirable”.
Xavier Antich, La Vanguardia
 “Esta biografía es una auténtica gozada. No deje el lector de leer esta obra mayúscula no solo sobre una reina, sino sobre una época”. J. Ernesto Ayala Dip, El Correo
 “Nuestros padres se educaron leyendo a Stefan Zweig, y acertaron”.
César Casal, La Voz de Galicia
 “Si quien nos habla de María Antonieta es Stefan Zweig, la lectura es una fiesta.
Fátima Uribarri, La Gaceta de los Negocios
 “Stefan Zweig entrega en estas páginas lo mejor de su talento, erudición, hondura psicológica y rigor investigador. Por ello, su María Antonieta se lee como una novela hipnótica, como un thriller trepidante”. Charo Ramos, Diario de Sevilla
“Un relato fascinante sobre la vida de María Antonieta”.
Xavier Graset, El Punt
“Si el libro posee las propiedades de un imán desde la primera página, los sucesos que van desde la huida hacia Varennes hasta el momento en que María Antonieta se enfrenta a la guillotina pertenecen a lo mejor de la literatura de suspense que he leído”. Mario Martínez Gomis, Información
“Una soberana lección de maestría narrativa.  Su brillantez supera las barreras del género biográfico para configurarse como una obra total”.Cambio 16

Una obra total que deja con muy pocas ganas de adaptaciones cinematográficas, pero, ya que se basó en esta biografía de Zweig, habrá que citar la Marie Antoinette que dirigió W.S. Van Dyke en 1938, con Norma Shearer y Tyrone Power, una película muy popular en aquel entonces.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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12 respuestas a Stefan Zweig – Maria Antonieta

  1. Allau dijo:

    Y ahora, haz el favor de sacarle los colores a Sophia Coppola. A mi (casi) tanto me da.

  2. Joaquim dijo:

    Després de gaudir intensament (i patir) El mundo de ayer, li he agafat moltes ganes a Zweig.

    • José Luis dijo:

      Jo vaig començar per els “momentos estelares de la humanitat”, que, malgrat el títol, es de traca, incloent el capítol dedicat a la gestació del Messies de Handel. Després vaig passar al El mundo de ayer, interesantissim, i després a omplir el immens forat intermedi, amb una col•lecció de obres mitjanes i petites (de volum) que no te desaprofitament: Veinticuatro horas en la vida de una mujer, Novela de ajedrez, Carta de una desconocida (la de la peli). ¿Fué él?… Es un escriptor magnífic, i sembla que l’estan posant ja al lloc que li pertoca.

  3. Marga dijo:

    Si es que lo pintas tan bien… Te deberían pagar comisión en las librerías, en el Palau, en el Auditori… Les estás haciendo de oro.

    • José Luis dijo:

      Hola!

      Tengo una peligrosa tendencia a la radicalidad, en este caso eufórica, (y si lees un cuento suyo que se llama “Fue él?” verás cual es el peligro) pero, como habrás visto, soy el último de una larga fila de ditirámbicos y no creo que se acuerden mucho de mí. Me doy por más que bien pagado con que alguien lo lea gracias a esta página y le guste la mitad que a mí, pero si además me dicen que lo pinto bien… ¿para qué quiero comisiones? Aunque si me agencias alguna, no le haré ascos. Y podemos hablar de na subcomisiones.🙂

  4. Josep Olivé dijo:

    Recuerdo el fragmento que mostraste en un post de no hace muchos días y era extraordinario. Y lo que leo en el post de hoy, tanto del original como de tu puño y letra no hace más que aumentar mi interés por este escritor. Voy a ir a por él…y a por el.🙂

    • José Luis dijo:

      “Nuestros padres se educaron leyendo a Stefan Zweig, y acertaron”. Me gusta mucho este comentario, reclama que vuelva a ser considerado entre los grandes. Al margen de la pasión y claridad con que escribe, su lectura de la historia y de sus protagonistas es sensacional. Puedes empezar por cualquiera, pero insisto en los “Momentos estelares de la humanidad”, que fué libro obligado para los escolares de principios del pasado siglo y es una maravilla. A mi me ha gustado tanto esta biografía, que voy a ir a por otra, la de Fouché, que me parece que es muy buena también. Fíjate lo que dice la wiki de esta:

      “Stefan Zweig hace uso de abundantes recursos del lenguaje, creando un texto vivo y de intenso dramatismo. Además, refleja inevitablemente su erudición y conocimiento tanto de la época como de la propia naturaleza humana. La obra trasciende así a la propia época y personajes que retrata, siendo un perfecto ejemplo de la maldad, la ingratitud y la mezquindad que caracterizan a los seres humanos.”

      Lo mismo podría aplicarse a Maria Antonieta.😉

  5. angels dijo:

    Me ha picado la curiosidad, también he echado en falta la peli de Coppola, pero como es una etapa de la historia tan crucial ,me compraré este libro y lo leeré.Se habrá de esperar después de Los Buddenbrook ,(que como lo veo tan gordo ) lo he dejado para el final.Gracias por tus informaciones U.A.y adióoooos

    • José Luis dijo:

      Después de leerlo no echarás en falta ninguna película, seguro. Pero no retrases más Los Buddenbrock, que menudo novelón. (Me están doliendo las muelas sólo de acordarme del final🙂 )

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