Xaviroussky y la “masa emocional crítica”

No hace demasiado que abandoné mis prejuicios con los contratenores. Hoy, de rodillas señor ante Jaroussky, pensaba que, cantando así, ya se puede tener voz de gato escaldado o de pato mareado, que tanto da. No son voces naturales, pero ya decía el amigo maac que no hay nada natural en la ópera. Y allau, que los “gustos adquiridos” requieren su tiempo.

Hoy, en el Liceo, hemos asistido a otro espectáculo de los que no se olvidan. Por la mañana, Josep Olivé nos regalaba aquí un comentario, digno de mejor y mayor escenario, en el que hablaba de cómo, cuando casan “creador, mensajero, complicidad y alma”, se alcanza la “masa emocional crítica” necesaria para desencadenar la reacción en cadena y la explosión nuclear. Y esta tarde, han casado: Por un lado, Pórpora, que corre el riesgo de ser olvidado ante la portentosa actuación de Jaroussky, un casi ignorado compositor que murió en la pobreza mereciendo estar en la Gloria aunque sólo hubiese escrito las arias que hemos escuchado hoy, y que, si lo estuviera, sería el hombre más feliz del cielo al ver y oír cómo han cantado sus creaciones. Por otro, el mensajero, Jaroussky, reivindicando aquella provocación de Joan Matabosch: “La obra de arte no es la partitura sino la interpretación de esta partitura”. También la complicidad de los compañeros de emoción, el impresionante silencio en el que se escuchaba la voz del contratenor, la sensación de ser uno de los privilegiados que podrían compartir el recuerdo de este par de horas mágicas, el deseo de que nadie se quedase sin vivir alguna vez un momento así y de fraternidad, paz mundial y perdón para todos. O casi todos. Y, finalmente,  el alma de cada cual, la “experiencia vital interna, casi espiritual, intransferible” que sigue pareciéndome inefable, porque nadie puede explicar con palabras lo que, con los ojos más o menos empañados, hemos sentido escuchando el Alto Giove.

Voy deduciendo que me acabaré yo antes que las joyas que me quedan por descubrir. Eso decía ayer aquí mismo. Hoy me pregunto cuántos momentos como el de esta tarde tendré la fortuna de poder vivir.

Ya no hace falta explicar lo de Xaviroussky, porque de momento no ya tenemos la foto, gracias a kalamar, especialmente digna de agradecimiento dada su condición de pagana: En su segunda propina, Andreas Marcon, el clavecinista y director de la excelente y sobria Venice Baroque Orchestra ha salido con una bufanda con la bandera catalana de la segunda equipación del Barça, y Jaroussky con la azul y grana: Andrés Marconiesta y Xaviroussky han hecho más feliz y completa si cabía una fiesta inolvidable.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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30 respuestas a Xaviroussky y la “masa emocional crítica”

  1. Joaquim dijo:

    Una autentica fantasmada, parlo de les bufandes, i el concert una decepció absoluta.
    Lamento ser tan desagradable, però el concert d’ahir em va semblar una enganyifa vocal de dimensions descomunals. Aquest xicot, i parlo de Jaroussky ha començat a defallir en una edat que els divos/dives han d’esclatar. Ni està dotat per fer de contratemor alto, ell és un soprano i ara ja envellit i sense el cos per atacar les coloratures, però el més sorprenent ´és que vaig trobar a faltar aquell fiato que abans era espectacular. Què li ha passat a la veu de Jarousky?, ahir el tapava qualsevol instrument de l’orquestra. Ha perdut projecció i ara es limita a posar molt sucre allà on abans hi posava art, com es pot ser tan manierista? Segurament perquè ha perdut altres coses i s’ha de conformar amb el que li queda i canta per agradar, descaradament, per a mi això ja no és art.

    • José Luis dijo:

      Em permetràs que posi aquí la primera de les respostes que he deixat a casa teva, nomes afegir que aquesta radicalitat teva no m’és gens desconeguda🙂

      Comprenc que si t’està semblant que canta malament i que ens esta enganyant, les bufandes et sentin com una patada a salva sea la parte; compren tu que si estàs emocionat i feliç, la broma amb col•laboració de Marcon, sigui molt ben rebuda.

      Antonini va set pirotecnia; Marcon sobrietat, molt macos tots dos. Però crec que demanar-li a aquest últim menys volum no es cap crim, si això ens permet escoltar una veu i un cant meravellosos. No dubto que tinguis raó i raons per criticar la seva actuació, però ja saps allò de l’arbre i el bosc, i qualificar-lo com fas a casa meva de “enganyifa vocal de dimensions descomunals” em sembla perdre de vista tot el que no va ser dolent i em va emocionar a mi, i a un Liceu, de sessió única, que sabia el que anava a veure, que va ovacionar-lo com poques vegades he vist ovacionar a un artista.

  2. kalamar dijo:

    En general muy bien, porque don felipe es un hábil jugador que hace virguerías con lo que no tiene. Compara con sus grabaciones. Faltó chorro y coloraturas más limpias. Sobraron bufandas y el mal chiste con el trompa. La próxima que venga la di Donato o el Mehta a cantar barroco (con mejores orquestas), verás qué diferencia. Eso sí, en arias lentas me gustó mucho, qué buen Polifemo.

    • José Luis dijo:

      “Hábil jugador”, un símil que me gusta, fíjate, ya me gustaría que todos fueran capaces de poner en pie al Liceo o a un estadio el día que han de sacar fuerzas de flaqueza. Quizá lo fichemos.🙂

      Faltó chorro, y en las arias de furore no estuvo siempre sublime, pero en las adagiosas (ramo al cual pertenezco) me llevó a la estratosfera, y en compañía, y eso no me pasa cada día. Disfruté muchísimo de DiDonato y del violinista de magnífico grupo con las Drama Queens. Y también de Scholl, que estuvo estupendo. Pero recordaré más el concierto de ayer, del que salí dando gracias a la vida por haberme permitido escuchar a alguien tan grande.

      No entiendo por qué dos bromas tan inocentes sobran. Hacerse el niño forma parte del juego, como con el futbol.

  3. Albertini dijo:

    Estos dos comentarios tan discrepantes son inquietantes.
    Recuerdo la voz de Bejun Mehta, que estuvo con nosotros el año pasado y quizás me quedaría con ella. Técnicamente Joaquin tendrá razón,
    no sé, no puedo opinar.

    Pero con los debidos respetos con quien me quedo es con JL porque lo sublime de ayer noche fue la emoción que se género por la conjunción de texto (que letra tan sencillamente maravillosa!!), música (la cuerda de la orchestra me pareció magnífica) e interpretación.

    Al final lo que quiere un pobre filisteo como yo no es más que emocionarse, y ayer lo hice, mucho, al borde de la lágrima

    (Estoy de acuerdo con Joaquín que lo de la bufandita sobraba, lo siento sí atento contra alguna sensibilidad. Me resulta de una estética muy incompatible.)

    • José Luis dijo:

      filisteo: De espíritu vulgar, de escasos conocimientos y poca sensibilidad artística o literaria.

      Acepto lo de escasos y poca, porque son términos relativos, pero por lo de vulgar, no paso. De modo que no me apunto al gremio, bórrate inmediatamente y nos damos de alta en el de los “prima l’emozione, poi le discussioni” Aceptaría la crítica a la bufanda si ayer yo no fuese un culé enfervorizado (peña Manolo Escobar, en paz descanse, de dos equipos: Del Barça y del que juegue contra el Madrid) que redondeaba un fin de semana glorioso.

  4. José Luis dijo:

    ¿Alguien puede conseguirme una foto del momento Xaviroussky?

  5. Pau dijo:

    L’enveja que sento, tot i que no sabria definir-la amb coherència, ha de ser propera, en qualsevol cas, a la massa emocional crítica!

    Salut!

  6. Josep Olivé dijo:

    …jejejeje…esta bien eso de la “masa emocional crítica”….🙂 …me lo anoto…jeje…

    Imponderables de tipo geográfico y viajero me han impedido participar en esta crónica y en la de IFL, y de hecho no lo puedo hacer aún, pero por supuesto que lo haré a lo largo de la semana. De todas maneras, ¡como de polarizada ha estado la opinión acerca del concierto! Necesito tiempo y concentración para explicar mis sensaciones, de las que avanzo no fueron ni tan negativas ni tan positivas como las más extremas que se han expuesto. Dicho de otra manera, para mi no fué el concierto de hace dos años, de tono y calidad bastante más baja, pero por otra parte podría perfectamente repetirlo. Es decir, no llegué a la “masa emocional crítica” en ningun momento pero tampoco fué un concierto nada desdeñable. Lo dicho, pido un poco de tiempo.🙂

    • José Luis dijo:

      Tengo tendencia a aplicar al todo la calificación más extrema que ha merecido una parte, y creo que no soy el único. Pero no es sólo eso; creo que las referencias previas, el haber oido tanto, hace más dificil que algo llegue a emocionarte, y comprendo perfectamente, porque a veces me pasa a mí en este o en otros terrenos, como el cine, que el cabreo por lo que falla se imponga a todo lo demás. Dentro de la subjetividad, ese factor no es desdeñable. Las segundas arias de cada una de las partes, me parecieron asombrosamente cantadas, como cada vez que el mozo se quedaba solo. Y, desde la misa en si señor del Monteverdi, no habia volado tan alto como con el da capo del Alto Giove. En esos casos, la exultación me hace olvidar si la orquesta le tapó o si en las de bravura no estuvo tan bien. Estaba además en una localidad magnífica, no me dolía nada, en fín… que todo influye, y que ya me gustaría que de todas las plazas saliésemos la mitad de contentos

  7. Algo ha visto Joaquim, que en seguida anotó que no es el mismo Jaroussky de hace dos años. Y tal vez eso que ha visto le ha decepcionado hasta el punto de arruinarle la percepción de todo el concierto (espero que sólo fuese algo pasajero: es muy joven). Desde fuera, vuestras discrepancias se ven absolutamente habituales en música. Ya llegará otro concierto en el que estéis más de acuerdo.

  8. Mercè dijo:

    En este comentario, Joaquim se ha pasado 10 pueblos. ¿Se le habrà pegado el vinagre que siempre destila Colbran cuando habla del Barroco y los contratenores?

    En su In Fernem Land le otorgué gran parte de razón a Joaquim porque, después de haber oído a Jaroussky en el Liceo en 2011, en Girona, junto a la Lemieux, en Madrid, con aquel Nerone soberbio o en Salzbourg, en su papel de Sesto, dulce, airado o vengativo… después de estas y otras experiencias, pienso que algo le pasaba a Jaroussky el domingo en el Liceu. Lo cierto es que me hizo alternar entre el sufrimiento, en las coloraturas, i el éxtasis de unos pianíssimos de luz que rasgan las entretelas del alma.

    Comparar a Jaroussky con Metha o con Fagioli (o con otros contratenores) tiene poco sentido para mí. Son muy distintos, dentro de la gran calidad que todos tienen. Sus voces despiertann sentimientos diversos en el público, también diverso, que los aprecia. Admiro muchísimo a Fagioli; és un brujo del malabarismo vocal. I admiro a Jaroussky por ser un delicado artesano que sabe vehicular las más profundas emociones con su voz. I puedo disfrutar de ambos sin desmerecer a ninguno por sus diferencias vocales.

    Respecto a las bufandas… pués mira, me gustó, no lo negaré. Según dijo Jaropussky, cuando amablemente firmó autógrafos al puñado de “hooligans” que lo esperábamos a la salida del Liceu, la idea fue de Andreas, que a él no le gusta el futbol; fue un gesto de acercamiento al público para conectar más estrechamente en un plano distinto al musical.

    En fin, salud, música i barroco para todos!

    • José Luis dijo:

      Encantado de verte por aquí y de coincidir en los éxtasis y en los aplausos (sin más) por las bufandas, que tampoco entiendo muy bien la furibunda reacción que han causado.

      Leyendo lo que decís, queda claro que todo depende de dónde pone cada cual el énfasis, de sus conocimientos, referencias y exigencias. Y luego, algunos, y me incluyo, somos de caixa o faixa. En todo caso, me felicito por haber disfrutado de ese “delicado artesano que sabe vehicular las más profundas emociones con su voz” y que parecía inventar su canto en ese mismo instante. Me pareció magia pura, y ya me gustaría que a lo largo de la temporada me regalasen una docenita más de momentos como esos.

      Salud, y hasta cuando quieras.

  9. Josep Olivé dijo:

    Tinc sensacions rares d’aquest concert. Probablement hi vaig anar amb unes expectetives massa altes, probablement pesava massa el record del concert de fa dos anys, probablement les ganes d’arribar-me per primera vegada al Liceu aquesta temporada i en ocasió d’un concert força esperat, no ho sé, però ben aviat vaig notar que alguna cosa no funcionava, les àries passaven sense deixar-me petjada, i no puc dir que el que escoltava em desagradés, ni molt menys. I el fet doncs és que no em sentía gens malament a dins del teatre, però és clar, abans d’entrar estava segur que aconseguiria tenir aquells moments en que tot es para, que tanques els ulls i no voldries que allò que escoltes s’acabés mai…i no va ser aixi. No puc entrar en valoracions tècniques, i encara menys quan es tracta d’aquest tipus de veu, però tambè vaig detectar un cert to monòton en el programa que em va dispersar la ment durant alguns moments ben lluny del Liceu. Més concentració si mantenia amb les àries lentes, àries bellíssimes totes elles, extremadament sensibles, amb les que sentia certa emoció, però tambè alhora certa frustació per l’impossibilitat de poder participar de l’entusiasme i de la mateixa emoció d’una gran part del públic. Curiosament on vaig disfrutar molt va ser amb les variacions de La Foglia, i va ser una sorpresa perquè fins aquell moment l’orquestra barroca no m’havia donat gaires mostres d’excel.lència. Pel que fa a la fi de la festa doncs que sincerament no la vaig trobar natural. Tambè aqui em moc per sensacions, i ho dic per si algú em pot preguntar que és per a mi un comportament natural i si el fet de voler expresar certa complicitat social i política amb el públic local no pertany a l’intimitat dels artistes. Jo crec que la naturalitat sol coincidir amb una certa esponteitat i oportunitat del gest. Quan fa uns anys el Barça jugava una final de xampions al Liceu es representava un Fidelio. En acabar (l’òpera), recordo que la segona vegada que va repetir la sortida en Sebastian Weigle va lluir una discreta corbata amb els colors blau i grana. Vaig entende que el Barça debia haver guanyat la final i en aquella ocasió el seu gest em va semblar espontani, discret, simpàtic i oportú. No ha estat el cas aquesta vegada per a mi. A més, les bufandes eren horroroses. Però no té més importància que la pura anècdota, i vull pensar que al menys van ser sincers amb nosaltres, el públic.

    • José Luis dijo:

      Per la part musical, t’has guanyat el títol de jutge de pau. Veig que, a IFL, Joaquim signa les teves paraules, i jo també, i crec que tots entenem les raons de l’altre. Aquest ha sigut un cas molt interessant. En el tema bufandes, hauríeu de donar un passet endavant, i posar-vos al lloc dels que estàvem molt contents, poques hores desprès d’haver guanyat al Madrid (que a alguns ens feia una “certa” por) i d’agraïment cap a Xaviroussky.

      • Josep Olivé dijo:

        🙂 Redeu (és a dir…”redios”)…i tant que em vaig posar al lloc dels que estaveu molt contents (en certa mesura m’incloc a la penya) pel resultat del clàssic… i t’asseguro que en tu hi vaig pensar (amb certa condescendència…hahaha…)…i t’asseguro tambè que totes dues reaccions, a favor i en contra, les entenc i que de mi no sorgirà mai un debat molest amb coses que arriben de diferent manera a l’intimitat de les persones… 🙂

  10. Mercè dijo:

    Tens raó, José Luis: Gràcies, Andrearoussky! Perquè amb la situació que tenim al país, sempre és d’agrair qualsevol gest de suport que ens eixampli una mica el cor.

    Dono el passet endavant: addio bufandes! Ara només falta que donem la gran gambada…

    Salut!

  11. Albertini dijo:

    Recuerdo que el Louvre propuso a sus visitantes una exposición “definitiva” de Praxíteles donde sólo constaba el pedestal de una obra desaparecida del escultor griego. El resto de la muestra consistía en la influencia que ejerció sobre sus epígonos y en las estatuas que evocaban al maestro, pero no había ni podía haber un testimonio original.

    Sucede lo mismo con Farinelli. Cualquier manera de emularlo es una aproximación. Sospechamos cómo podía cantar. Conocemos su repertorio, su increíble tesitura, el aire que cabía en sus pulmones, los documentos que acreditan el eclipse de Carlo Broschi en el siglo XVIII, pero los homenajes póstumos retratan un pedestal sin estatua.

    La paradoja ocupa un segundo plano cuando se producen conciertos como el de anoche en el Auditorio Nacional. Comparecía Philippe Jaroussky para desglosar las arias que Porpora concibió a la gloria de Farinelli. Y lo hacía consciente del reclamo musical y mitológico que implica invocar el espíritu del “castrato dei castrati”.

    No se trataba de vampirizarlo con oportunismo. Se trataba de convertir a Farinelli en un pretexto o en varios pretextos. El más evidente consistía en reivindicar la figura de Porpora como esteta napolitano y como figura visionaria de transición entre el barroco y el clasicismo, aunque esta sobreposición de homenajes póstumos en la vigilia de Halloween adquirió un lugar subordinado respecto a la categoría artística de la velada.

    Me refiero a la sensibilidad de Jaroussky y a la asombrosa competencia de la Venice Baroque Orchestra, cuyo director titular, André Marcon, prodigo un ritual de alquimia musical que mantuvo al público estupefacto y entusiasta. Especialmente en las arias contemplativas y en las plegarias, transformadas por Jaroussky en un ejercicio prodigioso de expresividad, dinámica sonora, afinación, hondura y sugestión artística.

    No hacía falta ser adolescente ni madre de familia para aclamarlo. Y hago la aclaración porque el propio Jaroussky me confesaba en una reciente entrevista que percibía en el público, en “su” público, una particular devoción entre matronas y los “teenagers” (literal), quizá porque él mismo parece un hijo ideal y un cantante joven que nunca envejece.

    Dejamos estas cuestiones para los psicoanalistas y destacamos que Jaorussky cantó para todos los públicos. Incluidos los miembros de la orquesta veneciana, pues se trataba de hacer música juntos y de romper cualquier atisbo de distinción jerárquica. Hasta el extremo de que iban todos vestidos de negro para solemnizar el rito de iniciación.

    Suele ocurrir que los divos comparecen con grupos musicales mediocres a expensas de la recaudación y de la brillantez individual, pero Jaroussky ha preferido aliarse con una orquesta barroca excepcional cuyos cromatismo y estética predisponen la sensibilidad y la belleza de las arias. Entre ellas destaco arbitrariamente “Le limpid onde” de Ifigenia en Aulide. No ya por los méritos canoros del contratenor en sus matices y en su fraseo, ni por el criterio teatral de Marcon, sino por la atmósfera pastoral que crearon el uno y el otro meciéndose en los vaivenes de los pasajes solistas -la flauta, el oboe, el fagot, el laúd- incitando en los espectadores la pretensión de que la música no se terminara nunca.

    Los mismos elogios podrían hacerse del monumento de “Alto Giove”, cuya primera noticia en la biografía de Jaroussky se explica porque Gérard Corbiau la incluyó en la banda sonora de “Farinelli”. Fue a ver la película Jaroussky en sus mocedades. Que entonces era violinista. Y no le produjo ninguna impresión consciente. Otra cuestión es el subconsciente. Y la devoción con que Jaroussky evoca a Farinelli, dando forma a la estatua invisible del pedestal, portándonos la luz de una estrella muerta.

    Rubén Amon en El Mundo

    • Josep Olive dijo:

      Aunque tenga alguna discrepancia en la valoracion artistica, la forma en que se describe el acontecimiento me gusta mucho. Es un placer, y forma parte de la experiencia vivida, leer cronicas como esta.

    • José Luis dijo:

      Muchas gracias!😉 Me ha gustado mucho lo de “incitando en los espectadores la pretensión de que la música no se terminara nunca” aunque en vez de “los” tenía que haber puesto “algunos”, al menos por aquí.

      Esta es Le limpid’onde de que habla

      Hace nada que han subido este y otros Youtubes de este trabajo, los he añadido aquí

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