La OBC i la Sinfonía Titán de Mahler en L’Auditori

Mahler Caricatura . Sinfonia 1
…si mi vida fluyese apaciblemente como un riachuelo, creo que no hubiese sido capaz de componer nada.
Gustav Mahler

Veintiocho años tenía solamente Mahler cuando acabó de escribir su primera sinfonía, pero había vivido y sufrido ya lo suficiente como para tener abundante material que sublimar.  De hecho, el mismo autor afirmó que en sus primeras dos sinfonías resumía su vida. Y también que nadie, salvo quienes la habían compartido, la había entendido en su totalidad.

Concebida y estrenada como un poema sinfónico, esta sinfonía es una autobiografía espiritual de los primeros años de Mahler, en la que se anticipa lo que será la vida y buena parte de la obra de ese glorioso hijo de la naturaleza, que es acosado por un destino hostil y que debe realizar un tremendo combate contra el mismo hasta agotar todas las fuerzas de su alma, palabras del escritor Donald Mitchell. Música programática si se quiere escuchar así, aunque su autor acabó desaconsejando tal perspectiva y sólo requiere de un par de oídos conectados a algo para ser disfrutada.

Primer movimiento. Langsam: Schleppend. Wie ein Naturlaut. -Im Anfang sehr gemächlich (Lento: Retardando. Como un sonido de la naturaleza -Muy tranquilo al principio)

El compositor expectante ante la magia del despertar de la naturaleza, o del día, o de la vida; la infancia y la juventud del héroe; los sueños y la feliz y exultante esperanza… aunque no sin una punzada de escepticismo, como indicaba el subtítulo del programa de 1889, Piezas florales, frutales y espinosas, palabras tomadas del título de una obra de Jean Paul (Johann Paul Friedrich Richter) (*), el autor de la novela Titán que dio nombre (y nada más, según Mahler) a esta sinfonía .

El tema principal se basa en una de las Canciones de un camarada errante (o Canciones del Compañero de viaje, traducción menos habitual pero seguramente más exacta), Ging heut morgen übers Feld, Esta mañana caminé por el campo, con letra del mismo Mahler, tan bonita como explícita respecto a los sentimientos que sugiere este movimiento, cuando, tras la introducción, el caminante empieza su jornada en una mañana espléndida y su corazón se ensancha tanto como el de los que escuchamos estos compases:

Esta mañana caminé por el campo
Esta mañana caminé por el campo
cuando el rocío cubría cada brizna de hierba.
El alegre pinzón me dijo:
“¡Eh! ¿No te parece? ¡Buenos días! ¿No te parece?
¡Tú! ¿No te parece bello el mundo?
¡Pío! ¡Pío! ¡Bello y brillante!
¡Cuánto me gusta el mundo!”
También, las campanillas en el campo,
alegremente y de buen humor,
tocaron con campanas ¡ding, dong!
su saludo matutino:
“¿No es bello el mundo?
¡Mundo bello! ¡Ding, dong! ¡Bello!
¡Cuánto me gusta el mundo!”
Y después, bajo la luz del sol,
el mundo de repente comenzó a brillar.
¡Los sonidos y el color revivieron
bajo la luz del sol!
¡Flores y pájaros, pequeños y grandes!
¡Buenos días! ¿No es bello el mundo?
¡Eh! ¿No creéis que es bello el mundo?”
¿Ahora también comenzará mi felicidad?
¡No, no, la felicidad que yo quiero
jamás podrá florecer!

Sones de marcha combinados con sones pastorales, una de las constantes en la obra de Mahler según el profesor de la ESMUC Joan Grimalt. Pero antes de llegar en la sinfonía a ese Allegro –Immer sehr gemächlich (Siempre muy moderado)  vale la pena escuchar muy atentamente la introducción, en la que, con la naturaleza, además del cucú, despiertan los motivos que se desarrollarán luego.  Podemos hacerlo en el primero de los  Youtubes de esta sinfonía, con Leonard Bernstein al frente de la Filarmónica de Viena, el mismo equipo que acompaña a Thomas Hampson.

Tas el desarrollo, debe destacarse también la breve, impetuosa y revolucionaria re-exposición final (5:53): Súbitamente, el joven héroe se revuelve, afirma que va a poder con todo y sale decidido a comerse el mundo, no sin que el autor se burle un poco de su ímpetu.

Segundo movimiento. Scherzo -Kräftig bewegt, doch nicht zu schnell (Poderosamente agitado,  pero no demasiado rápido)

El héroe ha cobrado confianza en sí mismo y recorre el mundo y al ritmo de un landler tirolés procedente de una canción juvenil de Mahler, Hans und Grette (de los Lieder und Gesänge) nos invita a sumarnos al corro de la vida, otra constante de su música, la rueda, la vida como círculo centrado en el destino, quizá el eterno retorno. Podemos escuchar la canción a Janet Baker acompañada por Geoffrey Parsons.

Hänsel y Gretel
¡Al corro, al corro!
El que sea feliz que se una al corro!
El que tenga cuitas, que las deje en casa!
El que besa a su amada,
¡Qué feliz es!
Ay, Hänsel, tú no tienes ninguna,
Ya te busco yo una,
Una bella amada, eso es lo bueno. Yuhuu!
¡Al corro, al corro!
Ay, Gretel, por qué estás tan sola?
¿Miras hacia otro lado, hacia Hanselín?
¿Y bien, no está Mayo lo bastante verde?
¡Y el aire arrastra!
Anda, mira al tonto de Hans!
Cómo se acerca al baile.
Él buscaba a una amada, yuhu,
¡Y la ha encontrado! Yuhuuu!!
¡Al corro, al corro!

En la sinfonía, el scherzo es tan vigoroso como los campesinos,  aunque en el trío (4:01)  –Recht gemächlich, Etwas langsamer als im Anfang (Bastante moderado, un poco  más lento que al principio) la música se hace más delicada, sugiriendo el baile con las muchachas.

Los primeros pasos del héroe son en cualquier caso dichosos, la vida es una danza. Aunque, de nuevo, el toque final pone una nota discordante, sugiriendo que la fiesta trae también el fin de la inocencia.

Tercer movimiento. Trauermarsch -Feierlich und gemessen, ohne zu schleppen (Marcha fúnebre: solemne y mesurado, sin retardarse).

La alegría es sustituida por la ironía y el sarcasmo; la realidad debe ser más burda y menos amable de lo esperado. El famoso Frere Jacques parodiado al ritmo de una grotesca marcha fúnebre, cuyo tono burlón es remachado por la intromisión de unos músicos callejeros (2:45), que con sus  cancioncillas populares y sus  glissandi “tziganos”, introducen un elemento de “banalidad” y de “vulgaridad” deliberada. La “música de las calles”, absolutamente simple y desnuda, hace aquí su  primera intrusión en el sacro-santo territorio de la sinfonía culta. (Henry-Louis de La Grange, de aquí) . Mahler habla de animales del bosque acompañando el ataúd de un cazador, inspirado probablemente en el grabado “Donde los animales entierran al cazador” de un pintor llamado Moritz von Schwind,

Schwind - El funeral del cazador

que al parecer atribuyó erróneamente Mahler al satírico grabador francés Jacques Callot, citándole en el subtítulo de este movimiento, “a la manera de Callot”. Aunque tampoco es el de Schwind el único cuadro con ese tema, como señalan en este foro mahleriano:

beehive

leichenzug

Sigamos. Cuando se aleja el cortejo, el ambiente se hace idílico y aparece otro de los Lieder eines fahrenden Gesellen, Die zwei blauen Augen von meinem Schatz, (Los ojos azules de mi amada), en la que ya se encontraba también el ritmo fúnebre:

Los ojos azules de mi amor
Los ojos azules de mi amor
me han llevado a otro mundo más grande.
¡Tuve que dejar
este entrañable lugar!
¡Oh, ojos azules! ¿Por qué tuvisteis que mirarme?
Salí a caminar en la noche tranquila
en lo profundo del monte oscuro.
Nadie vino a despedirme.
¡Adiós! ¡El amor y la tristeza son mi única compañía!
Ahí, junto al camino, hay un tilo.
¡Y ahí por vez primera encontré el descanso en el sueño!
Bajo el tilo que nevaba
sus flores sobre mí.
¡No supe cómo la vida continuaba,
y todo estaba bien otra vez!
¡Todo! ¡Todo, el amor y la tristeza
y el mundo y el sueño! 

Pero esos ojos acabarán desvaneciéndose dejando sólo el eco de la marcha fúnebre; huelgan explicaciones.

Cuarto movimiento. Stürmisch bewegt (Tempestuosamente agitado)

Sin pausa, uno de los más famosos sobresaltos orquestales de la historia de la música, el grito de un corazón herido en lo más profundo, palabras también de Mahler, un relámpago con el que despertamos del  estado hipnótico en que nos había dejado sumidos el final del tercer movimiento, una brutal y prolongada descarga de energía en la que los metales repiten insistentemente  las notas descendentes del tema del infierno de la Sinfonía “Dante” de Liszt.

En una carta a Bruno Walter, Mahler escribió: La marcha fúnebre y la tormenta que le sigue son una feroz  requisitoria contra el creador. A esta tormenta, en la que el héroe afirma su rebelión y su victoria, le sigue una marcha triunfal, e inmediatamente, un segundo tema de una intensidad lírica descomunal, -Sehr gesangvoll (muy cantado) que aparece cuando se apaga la enésima repetición del motivo del Infierno, y que tampoco deja muchas dudas respecto a lo que supone ese triunfo.

Podemos aprovechar esta interrupción del Youtube para llamar la atención sobre unas notas que se acaban de oír,

las mismas que escuchábamos al iniciarse la sinfonía, allí en re menor;

Hemos pasado de la suspensión expectante de la introducción a la arrolladora afirmación de victoria en una fanfarria que repite las mismas notas en tonalidad mayor.

Sigue el desarrollo de los temas, y un final en el que, anunciado con todo aparato, se escucha el triunfal tema de la Cruz de Listz

y de nuevo aparece el tema de la introducción, absolutamente pletórico.

Acabamos ya con lo que quedaba de este último movimiento,

y sus dos heterodoxas notas finales descendentes, un último detalle de esta fantástica sinfonía que ojalá interprete magníficamente la OBC el próximo fin de semana, y muy especialmente el domingo😉 .

Si se dispone de una horita, aquí puede escucharse la Titán comentada en el programa Música y significado de RNE, de  donde procede gran parte de lo que ha aparecido en esta página.

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(*) Piezas florales, frutales y espinosas, o matrimonio, muerte y boda del abogado de los pobres F.St. Sibenkäs en la villa de Kuhschnappel. El orden de los acontecimientos del título de esa novela de Jean Paul, en el que he encontrado las palabras empleadas por Mahler, es correcto: Matrimonio, muerte y boda.  De lo cual se infiere que, en esa novela, sigue habiendo vida después del matrimonio y de la muerte.

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EL POST

Menuda temporada que llevamos. Memorable concierto para violín de Britten, tremenda partitura incomprensiblemente relegada a segunda línea, y sensacional  violinista bien acompañada por la OBC de Pablo González, gracias a todos los cuales hemos vivido muchos minutos de éxtasis. Con un violín camaleónico del que surgían los sonidos más inverosímiles, confundiéndose con los platillos o con el pícolo, la interpretación de Isabelle Faust del angustioso final del primer movimiento y de la coda que enlaza el segundo y el tercero ha sido de las que no se olvidan fácilmente. En la Passacaglia, la orquesta ha estado más ruidosa de lo deseable, pero no hay lugar para reproches. No recuerdo haber visto a la OBC en pleno aplaudiendo tanto a un solista. Josep Olivé señalaba que había visto muy implicados y disfrutando mucho a los músicos. Se ha aplaudido con ganas, pero he encontrado a faltar ovaciones y pataleo de gala. Claro que, para estar a media entrada, tampoco ha estado mal.

El bis, si tenía que gustar tanto a un convicto bachiano, no podía ser otra cosa que lo que ha sido, una composición para violín solo de Bach, creo que este Largo de la Sonata No. 3 en Do mayor, BWV 1005 que Isabelle Faust ha tocado de forma más dulce y deliciosa aún que en este video

En el descanso Lluis Emili sugería un nuevo concurso, “El bis de Bach nuestro de cada día”, pero todos tocando madera para que esta moda no pase.

-♦-

Aunque la primera de Mahler rebosa de momentos que atrapan y hacen disfrutar, tiene, con perdón, algo de fuego de artificio: se vive con placer y se recuerda con simpatía pero no con emoción. Esa opinión no ha cambiado después de la buena interpretación que ha hecho hoy la OBC, muy buena si olvidamos un primer movimiento en el que la naturaleza despertaba de forma un tanto brusca y hasta equivocada y se trae en cambio a primer plano su espléndida Marcha Fúnebre, menos fané y descangallada de lo habitual pero realmente bella, incluidos los ojos azules de la amada. Prescindiendo de los citados fallos del Lento inicial, la orquesta ha estado muy bien, y las cuerdas mórbidamente mahlerianas. Grandes y prolongados aplausos.

Lluis Emili ha visto como se venía abajo su brillante teoría acerca de la buena salud respiratoria del público, que nos había dejado escuchar en paz todos los pianísimos de Britten  y que con Mahler se ha resarcido. Ojalá fuese indicativo de buena salud auditiva, porque si la música amansa la tos, hoy, la música más fascinante ha sido la de Britten.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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12 respuestas a La OBC i la Sinfonía Titán de Mahler en L’Auditori

  1. Josep Olivé dijo:

    “Sin pausa, uno de los más famosos sobresaltos orquestales de la historia de la música…”. Dices bien. Es el estrépito más “traicionero” que me viene a la memória. Y luego…”…un relámpago con el que despertamos del estado hipnótico en el que no shabía dejado sumidos el final del tercer movimiento…”. Dices otra vez bien, pero esta vez cabe una muy ligera precisión. ¿Cuantos en la sala estan hipnotizados y cuantos dormidos? Sea cual fuere el resultado, el sobresalto generalizado es de órdago, sobresalto no exento de exclamaciones que por la magnitud del mismo hay que aceptarlas sin reproche. Y si lo que pretendía Mahler era acabar con el letargo del personal se aseguró muy mucho de que así fuera.

    Más que interesante recopilación de motivos programáticos e intenciones soterradas del gran Mahler que nos demuestran desde su primera sinfonia un alma ciertamente atormentada. Y si me dijeran cual de la sinfonías me apetecía más escuchar desde hace algún tiempo hubiero dicho sin vacilar que esta primera. Me gusta muchísimo y encuentro que nos explica tantas cosas como en sus más elaboradas y de formato más grandioso (a veces en exceso…). Puesta la ilusión, procesada y tratada la preparación del concierto (a falta de audiciones completas de los youtubes) en esta ancha casa, solo cabe que la OBC, con su titular al frente, nos depare un buen concierto. Iremos, escucharemos y opinaremos.

    • José Luis dijo:

      Fue la primer obra de Mahler que conocí. Luego, las otras sinfonias suyas me parecían rarillas🙂 Y también fue la que inauguró mi asistencia regular a L’Auditori, creo que con Tennstedt y la orquesta Verbier, después de años de escuchar sólamente grabaciones, de modo que tengo motivos extra para tenerla en un pedestal. A ver que tal sale.

      • Enrique Melio dijo:

        no te conozco pero me gusta todo lo que pusiste, sobre todo el magnifico tema de la cruz de Liszt que emplea en la batallade los hunos y en la sinfonia dante, como bien dices lo metio en esta sinfonia Mahler y tambien lo metio en Parsifal, R. Wagner. Saludos

  2. alopez47 dijo:

    José Luis:
    Es un placer trabajar mientras escucho los temas musicales que has incluido en tu post. Por cierto, el contenido, im-presionante!!!

  3. Yo también me inicié en Mahler con esta primera. Lógicamente, después, las demás sinfonías me chocaron bastante (alguna aún…) Te felicito por el montaje y el tiempo que dedicas a ello, incluidos los detalles de “esto se escucha aquí” y “esto se ha escuchado allá”. La Sinfonía Dante…; los sonetos del Petrarca y… ¿falta Bocaccio?

  4. Josep Olivé dijo:

    Hemos ido, hemos escuchado y ahora opinamos. No es baladí esta sentencia en un pais en donde abunda quién ni va, ni escucha, pero luego bien que opina. Bien mal que opina, claro.

    Gran concierto, de los que me gusta repetir y he hecho muy bien. Porque esta claro que los viernes la orquesta aún ensaya, o eso me parece después de asistir al concierto de esta mañana, porque sobre todo el Mahler de hoy no ha tenido nada que ver con el de hace dos días. El resultado ha sido espléndido, las cuerdas muy bien y los metales no han sonado ni estridentes ni desafinados. He salido muy satisfecho de l’Auditori.

    Para dar de comer aparte el concierto de violín de Britten. Por muchas razones. La primera porque es una partitura excepcional. Son tantas las perlas aquí y allá, tanta música soberbia y originalísima que se encuentra en tanto rincón, hay tanto de sublime en tantos compases que es imposible dejar constancia de todo ello en unas pocas palabras. Y ha estado magníficamente interpretado por Isabelle Faust, soberbiamente, con sonido penetrante, con esa cualidad de los grandes de hacer oir el violin hasta en los átomos más remotos de las paredes por muy suave que haga rozar el arco con la cuerda.

    Es difícil después de la maravillosa, elegíaca y subliminal coda que cierra este concierto de violín escoger una propina. Es tal el estado catatónico en el que uno se halla inmerso que una propina inadecuada puede romper el hechizo. Ha escogido bien Isabelle, puesto que un Bach contemplativo jamás puede estropear nada. Y así ha sido. Una gozada más.

    • José Luis dijo:

      Bach me pareció además especialmente afectuoso, y Faust una violinista de tomo y lomo. Por lo demás, haces bien en insistir en lo grande que es la partitura de Britten y en que la OBC estuvo muy bien, aunque en el primero de la Titán PG decidiese que los pajaritos se despertaban en plena forma.

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