Händel – Agrippina. Liceo, 18/11/13 – Media pero muy grande

Con sólo diez minutos de diferencia, la primera parte se hizo eterna y la segunda ojalá lo hubiese sido, porque, salvo la orquesta, increíblemente deliciosa desde el principio hasta el final, todo cambió para muy bien después del ansiado descanso.

Mejoraron los cantantes principales, pues incluso Sarah Connolly y Franz-Josef Selig, siempre en un buen nivel, tuvieron sus grandes momentos en el último acto, la mezzo quizá poco enérgica en el primero pero estupenda en las arias más líricas, como un glorioso Se vuoi pace; el bajo, una constante y muy agradable sorpresa. De Niesse, irregular y rara al principio estuvo más agradable luego, y Daniels, inseguro y con la voz no muy limpia, hizo memorable el Taceró del tercer acto, ambos por encima de lo mejor de sus intervenciones previas, el Se giunge un dispetto que cierra el Primer Acto y el Lamento de Otón con que acaba la primera parte de estas funciones. Y Malena Ernman tampoco rompió la norma, reservando lo mejor para la segunda.

También mejoró Händel, o eso pareció anoche, porque el  que no mejoró sino que pasó de ser el culpable de un desaguisado a uno de los responsables de un glorioso segundo plato, fue McVicar, que se pasa de sal en el primero y a fuerza de bromas pueriles, rodillazos en salvas sean las partes y comparsas bailando como coristas alrededor de personajes que teóricamente cantan una “opera seria”, logra que Handel suene desbravado, que los personajes  queden desdibujados y que el drama teatral pase a ser una bufonada inconexa, entre ridícula y cursi, y pretendiendo aligerar y entretener a base de hacer todo y a todos (dudosamente) risibles obtiene el efecto contrario. Era suficiente con Nerón, un gracioso jovencito espiritado que Malena Ermann interpreta magníficamente y con la divertida caracterización de Narciso, excesivo sin embargo con sus constantes caídas y sobresaltos. Quizás por lo mucho que teatralizaba su papel en la línea indicada por McVicar, la Popea de Danielle de Niesse resulta particularmente confusa, pero, más allá de este o de aquella, no todos los recitativos y muy pocas arias aceptan el trato que se les da, y la música se resiente. La belleza y la emoción vinieron anoche casi exclusivamente de una orquesta impecable; Harry Bickett se gana el sueldo, los músicos un sobresueldo y el primer violoncello una paga doble.

Significativamente, dos de los momentos que se salvaron de la quema fueron con el telón bajado, los ya citados de Popea y Otón al finalizar el primer acto y la primera parte, cuando fue posible escuchar sin interferencias y entrar en la historia. Una historia en la que McVicar parece no creer hasta que, después de otro numerito en un bar -que podía ser gracioso si no estuviese diluviando sobre mojado- se acaban las tonterías, la escala del poder deja de pasearse como un derviche por el escenario, y en un decorado de grandes columnas muy bien iluminado, las buenas ideas de McVicar, alguna tan sencilla como hacer bailar un agarrado a Otón y Popea, sirven a la ópera. Simplemente eliminando figurantes supuestamente graciosos, taconazos, tropezones y otros excesos, y adaptando la acción al texto y al personaje, sin renunciar a caracterizarlo de la forma que le ha parecido más adecuada, el trabajo de McVicar contribuyó a hacernos gozar con media función sensacional e irnos para casa con muy buen sabor de boca y ganas de repetir otro día, desde el descanso.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
Esta entrada fue publicada en Opera y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

23 respuestas a Händel – Agrippina. Liceo, 18/11/13 – Media pero muy grande

  1. Albertini dijo:

    Suscribo lo que días atrás señalo Colibran tras presenciar el ensayo, lo mejor la música, la orquesta y la dirección y ratifica JL.
    Daniels en el Voi Che udite il mío lamento, última escena de la primera parte estuvo bien pero no lo suficiente para ser el momento álgido como señalo en el preparatorio JL. De Niesse esta muy muy y me gusto en É un foco quel amore Che penetra en el cuore …
    Respecto a la puesta en escena supongo que este tema de las contextualizaciones contemporáneas ya lo tendréis muy machacado. A mi son muy pocas las que me gustan, porque me gusta el tratamiento lo más fidedigno posible, pero estoy abierto a ver cosas nuevas, sin embargo la de McVicar no m’ha fet el pes. Las pachasadas, bailes, zapateados, … me distraen de lo que me interesa que no es otra cosa que la música y el canto. Por eso cada vez me gustan más las versiones orquestales de las óperas, y del barroco, más.

    Pero tengo que reconocer que mi filisterismo ha salido a flote cuando me parece que ha sido en la segunda escena del segundo acto, se marcan un baile Palas y Narciso, a lo vilage people (in the navy), os acordáis?, con Otón, vestidito de marinerito blanco, mientras este canta el aria Coronato il crin d’alloro (hoy en la ciudad, me coronará el cabello de laurel) que reconozco me he “petado” de risa. Daría algo por volverlos a ver. Yo creo que estaban todos de mucha guasa con este numerito cuando preparaban la coreografía.

    El resumen es que me lo he pasado bien.

    • José Luis dijo:

      Yo salí de muy mal humor en el descanso y encantado de la vida al acabar. Creo que somos inmensa mayoria los que coincidimos: que hagan lo que quieran pero sirviendo a la música, y si lo que quieren es original, tanto mejor. La idea de McVicar me parece muy buena, pero, para mi gusto, en las arias debiera haber evitado cachondeo, salvo en las de Neron, y en las de Narciso y Pallante, que ya les iba. Es decir, lo que pasa en la segunda parte, que para mí fue magnífica.

    • Marga dijo:

      Lo puedes volver a ver🙂 La coreografía es genial

      • Marga dijo:

        Vaya, he copiado el enlace de ese vídeo en concreto y ha salido la lista de reproducción completa. Avanza con los botones de siguiente hasta el nº4 para ver a Daniels. O utiliza este otro enlace:

        • Albertini dijo:

          Eeeeyyy Marga
          Que detalle !!
          Un puntazo para ti y gracias.
          Me gusta mucho este numerito, tiene mucha guasa.

        • José Luis dijo:

          Pues este es un buen ejemplo de lo que a mi me sobró. Cada cual tiene su sentido del humor, y a mí, esto no me hace demasiada gracia, pero de lo que más me quejo es de que a la música tampoco le hace ningún favor. Y el video a Daniels tampoco…

  2. Josep Olivé dijo:

    Pues como pronto me toca,
    de todo lo aquí dicho,
    pienso tomar…buena nota”.🙂

  3. Josep Olivé dijo:

    Sensación rara con la que he salido del Liceu. La orquesta bien, Bickett también muy bien, y la prestación musical y teatral de los cantantes en general muy buena. No es el Händel deslumbrante de Londres, suena más cercano a Monteverdi sin ser el gran Monteverdi, y me pregunto si con una ópera repleta de “hit paredes” (Giulio Cesare o Alcina por ejemplo) esta producción se me hubiera hecho tan larga y tediosa. No lo sé. Lo que sí sé es que cuando efectivamente han aparecido por fin los momentos escénicos más logrados en la segunda parte yo ya estaba bastante apagado. ¿Qué puede haber ocurrido? En una producción que tiene todos los mimbres para ser muy buena en todo esperas que llegue el momento a partir del cual hay un cualitativo en las sensaciones que percibes. Dicho de otra manera: llega siempre un momento en que se fragua todo lo que has visto y oido antes y te metes dentro del proscenio como sucede con la rosa púrpura de Allen. Y hoy me he cansado de esperar. Ese momento no ha llegado. Solo la música y cierta gracia de algunas escenas me mantenían ligeramente expectante, pero poco más. El resto lo veia y escuchaba no sin cierto sopor y mirando el reloj con relativa frecuencia. Todo un síntoma.

    • José Luis dijo:

      Lo más raro es la enorme divergencia de opiniones, entre las que, por lo visto, yo estoy en medio, entre gente muy exigente y poco aficionada a la ópera barroca que ha salido encantada, y casos como el tuyo. La primera parte se me hizo insoportable, y creo que sólo la curiosidad y (el tenerla pagada, para que voy a engañarme) hizo que me quedase y me felicitase luego por haberlo hecho, porque disfruté como Händel merece. Claro que si el nivel de agotamiento y cabreo llega muy alto, puede que no se esté en las mejores condiciones para apreciarlo; no hubiese sido la primera vez en que mando a freír un buen espectáculo por algo así.

      Partiendo de mi percepción, deduzco que la culpa la tiene McVicar, por creer poco o nada en la ópera, ni tres actos ni seria. Lo peor fue la media hora final de la primera parte: Corta como es debido, en el estupendo Se giunge un dispetto, deja que repose el personal, y luego, el principio del segundo acto no es lo mejor, pero en medio tenemos el Lamento y todo lo que sigue de este, y el tercero, es fantástico. Escúchala en casa, así, y verás. ¿Es que se puede cortar impunemente una función teatral por donde a uno le apetezca y no cargarse la planificación dramática de su autor? McVicar, o quien lo decidiese, opta por las prisas, porque no cree ni en Händel ni en los aficionados. Y por lo mismo, nos ha de entretener, y hace una bufonada, con cosas más o menos divertidas, (el sentido del humor es algo muy personal con lo que es delicado jugar, de eso tenemos todos experiencia), y se carga la música. Con Nerón y Narciso, los dos teatralmente muy bien dibujados y logrados, sobraba para dar una nota de humor.

      Como siempre, estoy absolutamente convencido de tener toda la razón, sin lugar ni siquiera a la réplica. El único fallo de mi interpretación de los hechos es que no explica cómo a nadie pudo gustarle toda. Quizá sea que supieron cerraron los ojos cuando convenía y que son gente de poderosas posaderas.

      Con tu permiso, como la respuesta me ha quedado muy arregladita, voy a cortarla y pegarla en la corrala mayor.🙂

      • Marga dijo:

        Completamente de acuerdo con la separación de actos. Haciendo el corte donde se hace, no has acabado de digerir el lamento cuando ya te están encendiendo las luces. Y el principio del segundo acto, por muy bien resuelto que esté escénicamente, queda algo cojo. Yo habría optado por meter tijera en recititativos y quizá en alguna de las arias y hacer los dos descansos de rigor. Nuestras posaderas también lo habrían agradecido.

      • Marga dijo:

        Se me olvidaba… Ayer estuvo todo el cast bastante mejor que el lunes. Parece que la cosa va mejorando🙂

      • José Luis dijo:

        Debe haber mejorado, porque yo tampoco salí tan satisfecho con todos los cantantes. Lo del corte es clamoroso (aunque me parece que lo olvidé en el apunte🙄 ) y seguro que más para profesionales, no digamos ya para gente como McVicar. Puede que las encuestas le den la razón, pero, yendo a acortar y divertir, creo que se ha equivocado. Tres actos, y con las bufonadas en su sitio, en los recitativos y en un par de personajes, seguro que los que han salido hasta el tupé, que los hay, no estarían echando pestes, también contra Handel, cosa que me duele bastante.

      • Josep Olivé dijo:

        Bien hecho! Permiso concedido!🙂

  4. kalamar dijo:

    Yo, al revés que tú, salí medio contenta al descanso pero después ya no pude más. Patética la escena del bar. He de reconocer que la Nerone me dio mucha envidia: poder cantar haciendo sentadillas y otros equilibrios acrobáticos!
    Y ahora perdona, que copio y pego, con tu vistobueno:

    No em va convèncer en sentir-la en disc fa uns dies a casa i ahir, confirmat. Un Haendel llarguíssim per 4 àries bones mal comptades. A sobre, castigats a seure 2 hores i 2 hores. La meva esquena va dir prou a les 9.00: era la primera vegada que marxava sense veure el final. Ho dic amb molta pena. M’estava agradant la Connolly i el Selig.
    Pensava fins i tot que el Narciso cantava tan estrany per fer-nos riure, perquè entre un excés de bufonades, algunes mooolt infantils, i altres referències Michael Jackson i Pulp Fiction, exagerades i extenuants, doncs no em vaig divertir massa.
    L’escena correcta i les pintures, en particular ,aquell nu tan lleig, em recordaven massa a les de l’Òscar Mariné, que amb tan poca fortuna il·lustrà el programa del curs passat.
    Esperem que vingui un bon Haendel aviat.

    • José Luis dijo:

      ¡Qué variedad de acuerdos y desacuerdos! Naturalmente, sigo pensando que la opinión más acertada es la mia, que no voy a repetir porque ya me cansa hasta a mí. Pero con Handel no te metas. Y te pones a escuchar Agrippina en casa, en buenas condiciones anímico-acústico-ambientales, y luego repites eso de que esperas un buen Händel, sacrílega. Cuando acababa, pensaba que no había pasado más de media hora del descanso.

    • José Luis dijo:

      Me olvidaba; ¿Es qué alguien duda de que Visse estuvo todo el tiempo haciendo el payaso? Con lo cual, no habia forma de saber como canta, cosa que tampoco me quita el sueño. Para mí, hizo bien su papel, que no era mala idea, y culparía más a la direccion de actores, por tanto tropezón.

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s