La OBC y Los planetas de Holst en L’Auditori (y 2)

Sistema_Solar

Les llega el turno a los gigantescos planetas exteriores.

 Júpiter, el portador de la alegría.

El majestuoso Júpiter, (protagonista de un quesesto de la primera temporada) trae la alegría en su sentido habitual, y también ese tipo de alegría más ceremonial asociada con las festividades religiosas o nacionales, y Holst decía esto último pensando en su parte central, la firma británica de esta obra que luego emplearía para el patriótico I wow to thee my country con el que se ganó definitivamente a sus paisanos. Las dos alegrías son un eufórico y agradecido abrazo a la vida.

Saturno, el portador de la vejez

Nuevo contraste con este movimiento, el favorito de Holst. Saturno no sólo es portador de la decadencia física, sino también de una visión de la propia realización, y por eso, en el dificultoso pero constante caminar de los vientos aparece una marcha de resonancias parsifalescas (tomada de su canción para el poema de  Walt Whitman Dirge for Two Veterans) en la que se recuperan fuerzas y determinación. Y por eso, el bellísimo final es el de una vida que se siente cumplida.

Urano, el mago.

Mago por el ocultismo al que, siempre según la astrología, son propensos los nacidos bajo su signo. Las cuatro solemnes notas de los metales conducen a un galope entre poderoso y burlón en el que pronto aparece El aprendiz de brujo de Dukas.

Neptuno, el místico

Místico es la calificación que le atribuye a Neptuno el libro de Alan Leo ¿Qué es un horóscopo y cómo hacerlo? que Holst había estudiado. Y misticismo, sensibilidad y misterio hay en esta impresionista partitura que, desde el extremo más alejado del sistema solar (o del destino de la humanidad) mira al infinito. Música de viajes espaciales que debió resultar muy sorprendente en 1918, mística música de otros mundos para la que Holst quiso un coro femenino sin texto, como había hecho Debussy.

Holst negó haber tenido presente la inminencia de la Gran Guerra cuando compuso Marte, pero Sir Simon Rattle opina que Los planetas no pudieron sustraerse a su influencia: Fueron escritos durante la Primera Guerra Mundial, intentando encontrar sentido a lo que estaba ocurriendo. ¿Volvería el mundo a ser igual alguna vez? Y la respuesta es nunca: Con Neptuno Holst compuso un etéreo oblivion. El músico dio indicaciones precisas para este final: El coro debe ubicarse en una habitación contigua, cuya puerta debe permanecer abierta hasta el último compás de la pieza, momento en el que se cerrará lenta y silenciosamente y este último compas debe mantenerse hasta que el sonido se pierda a lo lejosHasta que la imaginación no percibe diferencia entre el sonido y el silencio, en palabras de su hija Imogen.

Gustav HolstUn final de los que busca y merece del público uno de esos prolongados y emocionantes silencios en los que escuchamos la nada, en contraste absoluto con el brutal Marte que abría la Suite. Y una obra magnífica a pesar de las críticas de su perfeccionista autor, quien le tenía además una cierta manía por la habitual razón de haber oscurecido otras obras suyas, como por ejemplo… ¿cómo cuáles? Parece que algo de razón tenía…

Una obra magnífica también para probar las sonoridades que es capaz de obtener una orquesta y su comportamiento con volúmenes tan extremos como los que alternan en ella. La OBC tendrá director invitado, Jaime Martín, el  gran flautista que inició su carrera como director de la mano de Marriner en 2008, al que, también por la cuenta que nos trae, deseamos un gran éxito. Como a las niñas del Coro Lieder Càmera, que probablemente sólo veremos mientras las aplaudamos.

¿Y Plutón?

Aunque Plutón fue descubierto en vida de Holst, el compositor, harto de la excluyente popularidad de su suite, nunca se planteó dedicarle un movimiento. Con lo que volvía a acertar, aunque fuese por casualidad, pues en 2006 Plutón perdió la categoría de planeta. Pero, para entonces, hacía seis años que la Hallé Orchestra había encargado a Colin Mathews, un experto en la música de Holst, que escribiese  ese octavo movimiento, bautizado como Plutón, el renovador.

Colin MatthewsMathews se enfrentaba al problema de tener que continuar algo que había acabado desvaneciéndose en el espacio, y lo resolvió modificando ligeramente el final de Neptuno para superponer su Plutón a él y hacer que, al acabar,  pareciese como si aquel coro hubiese seguido todo el tiempo en segundo plano. Así lo interpreta la Filarmónica de Berlín con Simon Rattle:

Viaje a través del infinito, un final muy apropiado al que los astrónomos han hecho un flaco favor. Aunque arriesgada, sería una interesante propina.

¿Y los Parecidos razonables?

Parecidos (más o menos) razonables, sospechosos o casuales

parecido-razonable

Habiendo escuchado en Los Planetas a Schönberg (Cinco Piezas Orquestales), Stravinsky (La consagración de la primavera), Rimsky-Korsakov (Scheherezade), Dukas (El aprendiz de brujo), Debussy (Nocturnos), Wagner (Tannhäusser, Parsifal) y algunos más, no vamos a ser muy críticos con los autores de música de película, que tampoco pueden apoyarse en el vacío. Sobre todo si, después de señalar con el dedo a Holst por usar El Aprendiz de Brujo en Urano, nos enteramos de que lo compuso sin haber escuchado la obra de Dukas. Sin embargo, un estironcillo de orejas podría merecer John Williams por su muy marciana Marcha Imperial de La Guerra de las Galaxias

y algo más contundente para Hans Zimmer, cuyo uso de Marte en Gladiator les pareció tan abusivo a los representantes de la Fundación Holst como para ponerle un pleito, que, en ausencia de noticias, debe haber quedado en agua de borrajas. Oigan y juzguen:

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EL POST, aquí

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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11 respuestas a La OBC y Los planetas de Holst en L’Auditori (y 2)

  1. Gracias, sobre todo por la información sobre Plutón, que tendré en cuenta.
    Mi primera experiencia con Holst fue con una de las series de dibujos animados de mi infancia: Ruy el pequeño Cid: Minuto 13′ 57”.

    Había más fragmentos de otros planetas en otros episodios.

    • José Luis dijo:

      Lo de Plutón es del librillo de la grabación de Rattle, dado que desaparece de la lista de planetas, no le auguro un gran futuro.

      Recuerdo la serie, pero me pilló bastante crecidito🙂 Seguro que más de un crío debió quedarse impresionado, aparte de los que salieran corriendo del susto. A mí me parece buena idea usar estas cosas para películas de niños, mejor que “acercarles” a la gran música con versiones atontolinadas. Mi hija se quedó fascinada con Sheherezade por El ladrón de Bagdad, una película muda que se sabía de memoria (la música, claro)

  2. Josep Olivé dijo:

    Bueno, gracias a esta casa iré con más ánimo del previsto a este concierto, puesto que no me disgusta esta obra, pero tampoco me levanta un entusiasmo exacerbado. ¿Y sabes una cosa? He estado a punto de hacer un trueque de entradas con otro concierto de los de repetición obligada, pero ya la lectura del primer post que dedicaste hizo despertar el suficiente interés como para que recapacitara y lo dejara tal y como esta, que para eso sirve estar abonado a todos los conciertos, entre otros motivos para intentar descubrir cualidades en obras que hasta el momento no aprecio lo suficiente.

    • Afortunados vosotros. Yo a internet, que como decía Celibidache: es como irse a la cama con una foto de Brigitte Bardot.

    • José Luis dijo:

      No me entra en abono y tampoco tenía previsto ir, pero, una vez he leido estos apuntes, también me he animado🙂🙂🙂 Bromas aparte, que son de veras, creo que las tres obras tienen su gracia, y que los planetas son más que Marte y Júpiter; bueno, de eso estoy seguro… a menos de que también rebajen de categoria a todos los restantes🙂
      Supongo que leerás esto después de escuchar a Pires; yo vengo de Kremer/Argerich, asombrado por lo que han tocado. Ya lo contaré mañana.

  3. angels dijo:

    Menos mal que a Plutón lo han descalificado como planeta; porque eso de llamarse como el dios romano de los muertos ,junto a su mujer Proserpina, !No tiene maldita gracia!🙄 U.A.y adióoooos

  4. kalamar dijo:

    La OBC un poco descontrolada, he salido con migraña. Tampoco Los Planetas me parecen tan geniales. El concierto de trompeta y el Oblivion de la Farrés, lo mejor. Confirma que el acordeón no es el instrumento de mi vida, ya verás cómo mejora con la trompeta!

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