Tempi

metronome

…las indicaciones metronómicas de un alumno de Mozart, J.N. Hummel, para las últimas sinfonías (de Mozart), (son) sorprendentes por su extrema velocidad…
René Jacobs – Un compositor subversivo
(del programa de mano del Palau para  Las Bodas de Fígaro del Palau de la Música)

Quizá  porque siempre se aprecia más aquello de que se carece, en estos tiempos de tantas prisas se emplean tempi más lentos, y puede que eso influya también en la predilección que muchos tenemos hoy por los adagios. Por lo último y por quitarnos un poco la espinita los que no pudimos escuchar ayer a Pires y a la Sinfónica de Viena en L’Auditori, el movimiento elegido para hacer una comparación de tempos es el Andante de la Sinfonía Júpiter de Mozart que sonó allí. Seguramente las diferencias serían más aparatosas con un allegro (o un presto), pero este andante es precioso y perfecto para flagelarse y morir de envidia.

– Lento: Jeffrey Tate dirigiendo a la English Chamber Orchestra

– Más rápido pero más largo😯 : Nikolaus Harnoncourt, con la Wiener Philharmoniker.  El movimiento es bastante más largo porque el historicismo del que Harnoncourt fue pionero le lleva a hacer una repetición del primer tema; el segundo se inicia dos minutos más tarde, en 3:55 en la versión de Tate y en 6:06 aquí.

– Muy rápido: Un abanderado del rigor, Jos van Immerseel hace con Anima Eterna una versión que no debe gustar mucho a los internautas, porque no hay Youtube. Naturalmente, también hay una repetición de casi dos minutos, y aún así, dura menos que la de Tate.

– Intermedio y sin repeticiones: La virtud para Karl Böhm, también con la Filarmónica de Viena.

-♦-

metronomo

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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10 respuestas a Tempi

  1. Miguel dijo:

    “Me llena de orgullo y satisfacción”…Quiero decir…que muchas gracias por hacerme sentir un alumno que progresa adecuadamente. Voy un poco retrasado con los deberes, pero el subidón de adrenalina que me ha dado al verlo, es todo un aliciente para esforzarme un poco más. Un abrazo y vuelvo a darte las gracias.

  2. Josep Olivé dijo:

    La formación de las grandes orquestras se produjo durante todo el siglo XIX, no antes, y su desarrollo es consustancial con el romanticismo. El impacto de éste era tal que durante mucho tiempo el clasicismo fue prácticamente una figura decorativa dentro del repertorio. Solo con decir que la única ópera de Mozart digna de ser interpretada era “Don Giovanni” (por la sencilla razón de que era fácil extrapolarla a la vena romántica) ya esta todo dicho. Solo Beethoven se salvó. Y se salvó porque el romanticismo se lo apropió, muy debidamente, ya que fue este compositor clásico quién alumbró lo alumbró en su última y estremecedora etapa creativa. Cuando ya en el siglo XX grandes compositores que lideraron nuevas tendencias (Stravinsky, el ejemplo más claro) abrazaron la corriente neoclásica y al mismo tiempo empezaron a recuperse las grandes obras del clasicismo, estas no podían, en su interpretación, escaparse del peso de la tradición romántica. Es decir, del peso de los sentimientos, de las emociones, de la trascendencia en definitiva. ¿Resultado? Tiempos más lentos. La labor iniciada desde hace pocas décadas, encomiable, soberbia, rigurosa, de directores y orquestas especializadas en sacar el brillo del barroco y del clasicismo ha dado sus frutos. Efectivamente. En una sola semana hemos podido constatarlo con Jacobs y Fisher con sus extraordinarias orquestas. En solo una semana hemos conocido gran parte de la verdad.

    • José Luis dijo:

      Muy bonito. ¿Y ahora que hago yo con mi tesis de las prisas? Bueno, tenemos otra: la trascendencia es lenta: ya me va bien, no tengo prisa en trascender.

      Bromas aparte, el día que reunas tus comentarios, te da para un libro. Y para cinco blogs.

  3. angels dijo:

    !!Es que J.O. es un caso !! y !!un pozo de sabiduría !! 8_) U.A.y adióoooos

  4. No sabía que Hummel fue alumno de Mozart. Sobre los tempi, creo que una vez que pase la época del rigor historicista, volveremos a valorar versiones antiguas y a considerar que una obra de arte tiene infinidad de posibilidades. El ejemplo de José Luis sirve para admirar tres versiones diferentes y estupendas todas ellas. Los comentarios de Josep Olivé dan una pátina de erudición a cada artículo que todos agradecemos. Si a uno no le apetece leer, que lo deje, sin más problema (como diría Allau: que se j….)

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