La OBC y L’enfance du Christ de Berlioz en L’Auditori (1)

La OBC y L'enfance du Christ de Berlioz en L'Auditori

Las impresiones que produce la música son fugitivas y se desvanecen con prontitud. Ahora bien, cuando una música es totalmente nueva, necesita más tiempo que cualquier otra para ejercer su poder sobre la percepción de ciertos oyentes y para dejar en su espíritu una percepción clara de dicho poder. Sólo lo conseguirá a base de actuar repetidamente de la misma manera, a fuerza de golpear y golpear en el mismo punto.(…) El oyente, que al escucharla una primera vez no comprendió nada, se familiariza con ella en la segunda representación; consigue gustarle a la tercera, y a menudo termina apasionándose por la obra que tanto le chocó la primera vez. 
Berlioz- Les Soirées de l’orchestre  (*)

La mejor preparación para un concierto es escucharlo con antelación, y no podía sospechar Berlioz lo fácil que eso llegaría a ser: Quien quiera disfrutar ya del magnífico regalo de Navidad que se nos ofrecerá la próxima semana en L’Auditori, aquí tiene un extraordinario  video con la interpretación de la Orquesta Nacional de Francia y el Coro de Radio Francia dirigidos por James Conlon el pasado 31 de Mayo en el Festival de Saint-Denis, en un concierto dedicado a la memoria de Sir Colin Davis, gran paladín de Berlioz. Vale mucho la pena, muchísimo más que todas las palabras que siguen aquí.

¿Eppur continuiamo? Bien😉 Pues, aunque se desconozca, L’enfance de Christ no es hoy música “totalmente nueva”, ni lo fue cuando Berlioz la estrenó en 1857. Por eso, y no por un pretendido cambio de estilo, obtuvo del público parisino una inusual buena acogida, como el propio compositor explicó:

Mucha gente cree detectar en esta obra un radical cambio en mi estilo y forma. Esta opinión no tiene ningún fundamento. El tema se presta naturalmente a una música suave y sencilla y por esa sola razón es más acorde con su gusto e inteligencia. El tiempo probablemente habría desarrollado esas cualidades (**), pero yo hubiera escrito La infancia de Cristo de la misma manera hace veinte años.

La preparación no es por tanto esta vez muy necesaria, pero a nadie le amarga el anticipo de un dulce. Y por no perder mucho tiempo más con los envoltorios, esta es la sucinta e ilustrativa presentación que hace el crítico David Vernier de esta Trilogía Sacra para coro, solistas y orquesta, a medio camino entre el oratorio y la ópera:

Es lamentable que sean relativamente pocos los que conocen esta “otra” obra maestra de Berlioz, el oratorio L’ Enfance du Christ . Cierto que su estructura musical general es un tanto inconexa  (sus secciones fueron compuestas a lo largo de varios años, primero nudo y desenlace,  luego comienzo) y como obra dramática no está plenamente desarrollada, pero esta representación musical de más de 90 minutos de los primeros hechos que siguieron al nacimiento de Cristo supera esos potenciales fallos, se escucha con gran placer y estimula gratamente  nuestros sentidos afectivos y estéticos. En las tres partes de la obra hay muchos momentos magníficos – deliciosa escritura orquestal, uno de los coros más bellos del repertorio romántico, partes para solistas vocales al estilo operístico-  y bajo su superficie hay una ópera tratando de emerger. (En los años inmediatamente posteriores al estreno de la L’Enfance en 1854, Berlioz dedicó sus energías operísticas a la composición de la ópera Les Troyens).  Sin embargo, en L’ Enfance  hay buenos personajes teatrales, escenas vívidas, conflicto y triunfo moral, aventura, atractivos personajes secundarios (soldados, pastores, ángeles), puesta en escena de interludios orquestales, y gran música.

Gran música a medida de la letra escrita también por Berlioz, que ahora podemos seguir, alternando con algunos Youtubes, en la excepcional interpretación de la Orquesta de la Opera de Lyon  y el Coro Monteverdi dirigidos por Sir John Eliot Gardiner, con unos solistas de lujo.

Primera parte: EL SUEÑO DE HERODES.

La obra empieza de forma un tanto heterodoxa. Sin obertura ni más preámbulo que un breve acorde de los vientos, el tenor nos introduce  pragmáticamente en el tema: En un pesebre, por aquel tiempo, Jesús acababa de nacer. Y ahora verán Vds. lo que sucedió. Sólo los primeros segundos:

Lo curioso es que inmediatamente nos encontramos con un interludio que hace las veces de obertura. Es  la Marcha Nocturna de los soldados que patrullan en el palacio del rey Herodes, un deslumbrante pasaje orquestal fugado:

Al final, hemos escuchado iniciarse un diálogo en el que el militar Polidoro le explicará a un centurión que están siendo víctimas del miedo de Herodes, quien tiene sueños, tiembla  y ve traidores por todas partes, con lo cual, hay que estar pendientes del ridículo tirano día y noche. En el siguiente número, el  Aria de Herodes, el rey es explícito al respecto: ¡Siempre el mismo sueño! , Siempre el mismo sueño! ¡Otra vez ese niño que viene a destronarme!  La escena tiene puntos en común con la del Ella giammai m’amò del Don Carlo (diez años posterior) y a partir de la melodía que precede en las cuerdas al lamento de Herodes, Oh, la desgracia de los reyes! ¡Reinar y no vivir!, se suscita nuestra compasión por el futuro infanticida como sucedía con el Felipe II de Verdi. El intérprete de esta versión representada teatralmente es el bajo-barítono Richard van Allan.

A estas alturas, el más escéptico sabe que se halla ante una obra maestra y los que queremos música y orquesta además de virtuosismo y canto, estamos gozando de lo lindo. Por si las reticencias, y porque no hace falta escenificar esta música, escúchese de nuevo el aria en la grabación de Gardiner, con José van Dam, que tiene también a su favor la mayor calidad del sonido.

Llegan los adivinos, a los que el aterrorizado Herodes explica su sueño en unas notas descendentes acompañado por las cuerdas graves y el clarinete.

Lo que sigue es la deliberación de los augures, otro genial pasaje orquestal en el que les vemos hacer sus rituales mágicos y llegar, tras un intento fallido, a emitir su conclusión: ¡La voz dice la verdad, señor!  Y si no quiere perder el trono, Herodes debe hacer desaparecer a todos los recién nacidos. Escucharemos sólo el segundo intento:

El lamento, los tonos sombríos y las amenazadoras cábalas concluyen en la violencia de un crescendo brutal, en el que Herodes y los adivinos se van enardeciendo y jaleando mutuamente para  decidirse a seguir su plan: Bien, está bien: Que mueran a hierro… ¡Sí! A pesar de los gritos, a pesar de las lágrimas  de tantas madres acongojadas y de los ríos de sangre que serán derramados ¡permanece (seré) sordo a esos dolores! Berlioz era también un buen escritor.

La masacre de los inocentes (Nicolas Poussin)

Una fanfarria ratifica la decisión, y la música se desvanece en una de las pausas que Berlioz indicó, no precisamente para que escuchásemos un interludio de toses sino para que las aguas amainasen y nos dispusiésemos a recibir a la Virgen y San José, que, con una música tan dulce como el texto, van a despertar nuestros más tiernos sentimientos al escuchar este Oh mon cher fils, interpretado ahora por Florence Kopleff & Theodor Uppman, con Charles Munch dirigiendo a la Sinfónica de Boston.

MARÍA
¡Oh, mi querido Hijo,
da esta tierna hierba
a esos corderos
que hacia Ti vienen balando.
¡Son tan tiernos!
¡Deja, deja que la coman!
No los dejes languidecer.
¡Oh, Hijo mío!

MARÍA, JOSÉ
¡Esparzamos esas flores
sobre su redil!
Están bendecidas con tus dones,
querido Hijo.
¡Mira qué alegría, mira cómo juegan,
mira cómo la madre
vuelve hacia Ti
su dulce mirada!
¡Oh, bendito seas
mi querido Hijo!
¡Mi querido y tierno Niño
oh, sé bendito, divino Niño!

Pas mal, pero sería injusto no escuchar ahora a Anne Sofie von Otter y Gilles Cachemaile en la grabación de Gardiner.

Nadie debe sentirse avergonzado si, después de triscar con los corderillos, se ha puesto tierno por una agradecida mirada ovejuna; son las cosas de la música. Y el que no esté ya entregado y preguntándose por qué Bach y Mozart han tenido su revival y Berlioz sigue esperando, que lo deje estar.

Esta primera parte de la trilogía acaba cuando José y María, advertidos del peligro por unos ángeles invisibles, deciden partir. Lo último que se escucha es el Hosanna de ese coro de ángeles, que Berlioz quería en una habitación contigua al escenario cuyas puertas debían ir cerrándose con los compases finales.

El efecto, usado casi cien años antes por Gossec en La nativité, ha de ser precioso en directo, de modo que, indecisos, allez!

 ________________________________________________________________

(*) Tomado de La estética musical de Hector Berlioz a través de sus textos, de Enrique García Revilla, enriquedeburgos, libro de cuya muy recomendable lectura he aprendido casi todo lo que sé de Berlioz  y mucho de lo que sé de la música, y que pronto aparecerá por aquí.
(**) Esta frase se comprende mejor cuando, en el capítulo “La fidelidad a la voluntad del compositor” del citado libro, leemos: “Berlioz concibe cada obra musical como una creación inmutable en esencia que, debido a su naturaleza de arte desarrollable en el tiempo, es revitalizada en cada nueva interpretación”

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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3 respuestas a La OBC y L’enfance du Christ de Berlioz en L’Auditori (1)

  1. Reblogged this on Les soirées de l'orchestre and commented:
    Tomo del blog amigo de Barcelona, ancha es mi casa, este estudio-reflexión para todos los públicos sobre una obra maestra de la que se tiene un escaso conocimiento. Precisamente el que sea una obra poco conocida puede suponer para muchos, la suerte tremenda y el inmenso placer de conocerla por vez primera. L’enfance du Christ, La infancia de Cristo, de Hector Berlioz.

    • Josep Olivé dijo:

      Así va a ser para mi: la primera vez. Y todas las primeras veces de Berlioz jamás me han fallado: “Fantástica”, “Harold in Italy”, “Les Troyenes”, “La dammation de Faust”…el descubrimiento fascinante de obras que se adelantaron a su tiempo y alumbraron el futuro de la música. Bien seguro pronto añadiré una nueva y fascinante primera vez a mi colección.

    • José Luis dijo:

      Sí que es verdad, es la ventaja de tener mucho por conocer😉

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