El canto de las sirenas (I) – Introducción y Prólogo

El canto de las sirenas -aEl cuadro de timamot ya venía reavivando a diario los buenos recuerdos del primer encuentro de quesesteros, pero desde hace unos días, El canto de las sirenas que me regaló maria teresa se ha sumado a esa función. Es un libro gordo, duro de roer y bueno por tanto para los dientes, y he pensado compartir el largo viaje que propone, trayendo aquí las cosas que entienda y me parezcan más interesantes. Un reposado viaje por la historia de la música, visitando de la mano del recientemente fallecido Eugenio Trías a Monteverdi, Bach, Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Mendelssohn, Schumann, Wagner, Brahms, Bruckner, Mahler, Debussy, Schönberg, Bartók, Stravinsky, Webern, Berg, Richard Strauss, Cage,  Boulez, Stockhausen y Xenakis. Y lamentando de antemano los que se quedaron sin salir por no hacer la obra impublicable, según él mismo dice: Verdi,  Liszt y Orlando di Lasso.

Si se aspira a ser el mejor lector que pide Trias para esta novela que algunos de los mejores músicos occidentales han ido escribiendo a través de cuatrocientos años, hay que resistir una tentación llamada Los misterios gloriosos de Bach y empezar por el prólogo. O mejor por la contraportada, porque vale la pena detenerse en las palabras con que resume a los compositores:

El canto de las sirenas -b

El prólogo, una breve introducción teórica, no puede empezar de modo más prometedor para los que nos hemos preguntado por el misterio desde nuestra más tierna infancia: Mi intención es descifrar el enigma de la emoción y el embrujo que la música me ha producido. Para lo cual, ante todo hay que adoptar una definición de la música: «el arte de la organización de los sonidos que pretende promover emociones en el receptor».

Y reflexión del pretendiente a mejor lector: Habla de sonidos, no de melodías ni de ritmos, dando por supuesto que, en su ausencia, también la música es capaz de provocar emociones… siempre que uno no esté distraído buscando desesperadamente lo que no hay. Pero entramos ya en materia:

El lógos musical es de naturaleza simbólica. El símbolo es, en música, la mediación entre el sonido, la emoción y el sentido. El símbolo añade a la pura emoción (en este caso, musical) valor cognitivo. La música no es sólo, en este sentido, semiología de los afectos (Nietzsche), también es inteligencia y pensamiento musical, con pretensión de conocimiento. Pero esa gnosis emotiva y sensorial no es comparable con otras formas de comprensión de nosotros mismos y del mundo.

En materia, en el diccionario y ni así, porque lo de gnosis, conocimiento absoluto e intuitivo, muy bien, pero resulta que el logos musical es un concepto que determinó dos libros de Trias, de modo que entenderlo a partir de la primera acepción de la RAE como “discurso que da razón de la música” debe ser una reducción muy simplista. Sin embargo, vale para entender el párrafo y seguir.

Sonido → Emoción → Sentido

Del sonido a la emoción y de esta al sentido que le damos, un paso en el que hay siempre una mediación cultural; no en el paso del sentido a la emoción, del que no habla y en el que la neurobiología y Darwin tienen mucho que decir, sino de la emoción al significado personal. De manera que vale el documental de Attenborough pero, para mí de forma ya nada sorprendente después de haber leído el libro de Enrique García Revilla, la música no sería sólo emoción, sino que su simbolismo, sustentado en esa imprescindible mediación cultural, le daría un sentido, un significado.

Y eso es todo por hoy, que el prólogo es muy breve. Aunque nunca sin una dosis de canto de sirenas, y como tiene también la música, dada su naturaleza simbólica, en la berçeuse y en el réquiem dos formas especialmente adecuadas y la música se aviene de manera espontánea con estos misterios de la natividad y del tránsito, lo que toca hoy es una berçeuse, la más bonita del mundo:

Aunque pienso que va a dar para un montón de páginas, repito que no traeré aquí lo que no entienda, de modo que, en vez de reclamar, yo me iría comprando el libro o haciendo veladas sugerencias a alguien tan generoso como fue maria teresa conmigo al regalármelo. El mío va a estar ocupado durante bastante tiempo. Muchísimas gracias, María Teresa.

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Todo lo que en la serie aparezca en este color verde serán citas literales del escrito de Eugenio Trias; los ajustes gramaticales, lo resumido y todo lo que provenga de su texto, en negro, y lo añadido, comentarios míos y definiciones o explicaciones de terceros, en este azul.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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15 respuestas a El canto de las sirenas (I) – Introducción y Prólogo

  1. Allau dijo:

    Fui incapaz de terminar el libro (¿existe el suicidio por bostezos?). Con permiso del difunto Trias, no hay mejor homenaje al arte musical que la incapacidad manifiesta de comentarlo.

  2. Allau dijo:

    El libro me parece entre malo y malísimo: alguien que va de filósofo y que mueve sus muñequitos como secundarios de Herta Frankel.

    • José Luis dijo:

      No es nada amable con un simple aficionado a la música, no disfrutas nada leyendo, pero yo voy aprendiendo cosas de la música, bastantes, y es eso lo que busco. Desde luego, va de filósofo, pero me parece que como tal es reconocido, y por ahora no le he visto con el deseo de situarse por encima de los protagonistas como me parece entender que sugieres.

    • Josep Olivé dijo:

      Però Allau, és filòsof! Pot no agradar el que escriu o com ho escriu, la seva prosa és tot sovint freda com el marbre per un excès analitic i filosòfic, però és que a més de ser un erudit en Música i Cinema la questió és que la seva professió ha estat precisament la filosofia. Dit d’altra manera i ben amistosament: al menys aquest Sr., en aquest país, va de lo que pot anar.🙂 I de saber…de lo que es diu saber…un rato…i llarg!🙂

  3. Allau dijo:

    ¿Se nota que no me gusta nada lo de Trias?

    • José Luis dijo:

      Dadas las fobias que provoca la figura de Trias, de las que me enteré hace bien poco y prefiero ignorar, me pregunto si en vez de “lo de Trias” no hubiese sido mas preciso “todo lo de Trias”.

  4. Hola. Fue un fenómeno curioso el de este libro. Yo tampoco lo he podido leer entero, ni mucho menos (¿quién tiene tanto tiempo?), pero de vez en cuando lo abro en alguno de los autores (cuando necesito una cita erudita para alguna ocasión) y suelo sacar algo de provecho. No es fácil y creo que Trías era más filósofo que melómano. Estoy de acuerdo tu opinión sobre la nana de Falla.

    • José Luis dijo:

      De acuerdo salvo en lo de llamarla “berçeuse”, que esta es además “nana” con las cuatro letras.😉

      Filósofo, y no con demasiadas ganas de hacer divulgación, lo que lo hace dificil, pero yo me he propuesto leerlo por orden, en comodísimos plazos, y por ahora no va mal.

  5. Josep Olivé dijo:

    Aviso para navegantes (con permiso de los idem): en mi caso lo leo mejor como información previa a asistencia a conciertos o óperas. “Voy a ver que dice Trias acerca de tal o cual obra…”…tal o cual obra que en breve debo o escuchar en casa o en concierto o en teatro, o en casa mismo. Esta escrito de manera muy personal con una base filosófica (cómo no) innegable, de cierta dificulatd para los que no tenenemos conocimiento de filosofía, pero perfectamente entendible en la parte musical. Curiosísimas sus preferencias, sus gustos y tendencias. Para muestra un boton que comparto: “La clamenza de Tito” no es en absoluto una obra menor de Mozart! Así es! Pero por otra parte es curiosísimo que en grandes compositores se extienda en unas obras concretas y no profundice en otras que uno piensa que pueden ser incluso más claves en la história de la música. Y hay capítulos que me dejaron bastante frio por lo que pueden dar mucho de sí, como el que le dedica a la Tetralogia wagneriana. Pero tengo previsto leerlos de nuevo de nuevo, dado que la faceta excesivamente analítica (en mi opinión) de Trias al hablar de música le resta emoción, lo cual no quiere decir que le reste sabiduria. Pero ya digo, jamás me he planteado leer este libro desde la primera hasta la ultima página porque entiendo que lo mejor es leer un capítulo concreto y antes o después escuchar la música aludida por el texto. Y así. Y algun día (va para largo porque el libro es extenso), sumando sumando…pues eso.

    • José Luis dijo:

      Pues eso. Por lo que llevo, parece que se detiene en aspectos que le interesan de cada músico, no pretende decirlo todo. De Monteverdi, su papel en la historia, incorporando el movimiento dramático, de Bach, el valor simbólico de su musica y una comparación entre las dos pasiones. Lo voy a seguir leyendo de autor en autor, y creo que va a valer la pena.

  6. angels dijo:

    Me habeis llenado de dudas, ¿no sé si comprarlo ? o ¿no? Me lo pensaré con tranquilidad y luego actuaré en consecuencia 😉 U.A.y adióoooos.

  7. maria teresa dijo:

    Me parece que la elección te va a dar algún dolor de cabeza…siempre lo puedes utilizar para aguantar una puerta¡😉

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