Dos poemas sinfónicos de Richard Strauss en el Palau (y 2) – Muerte y transfiguración

Tod_und_Verklaerung

Muerte y transfiguración

Hay poemas sinfónicos en los que la música dibuja lo que explica el texto, como Till Eulenspiegel, y poemas sinfónicos en los que la música explica lo que las palabras no pueden explicar, como Muerte y Transfiguración. Unos y otros pueden ser, y los ejemplos propuestos lo son, igualmente geniales, pero dónde la música llega a su terreno más propio y exclusivo es en los últimos, en los que el argumento es más abstracto y la música debe atender más a las emociones que a las anécdotas de una historia.

En Tod und Verklärung, asistimos en tiempo real a los últimos minutos de la vida de un hombre que ha vivido persiguiendo un ideal, y la música de Strauss sigue tan fielmente esos momentos como lo hace con las peripecias de Till, si salvamos la distancias que impone la muy diferente naturaleza de esas historias. Pero esta es incluso más fácil de seguir y disfrutar, contando únicamente con esa mínima línea argumental y aun sin ella, porque, en su plenitud, la música habla por si sola. Por eso podemos decir que en Muerte y transfiguración escuchamos los latidos de un corazón arrítmico, sentimos la dificultad de su respiración, las punzadas del dolor, la tumultuosa agitación de la fiebre, y que recordamos con el moribundo la inocencia de su infancia y el arrojo de su juventud, pero cuando llegamos al final del final, ya no hay forma de explicar con palabras lo que explica esa wagneriana música, conmovedora como pocas. Por eso, para entenderla podrían  sobrar hasta las pocas líneas con que Strauss la explicó, a las que me he permitido añadir los tiempos del video con la interpretación de Georg Solti al frente de la Sinfónica de Chicago.

Se me ocurrió la idea de representar en un poema sinfónico la muerte de una persona que había luchado en pos de los más altos ideales, por lo tanto muy posiblemente un artista. El enfermo yace en su cama dormido, respira pesada e irregularmente; sueños agradables (1:36) ponen una sonrisa en sus rasgos a pesar de su sufrimiento; su sueño se hace más ligero; despierta (4:31); nuevamente es asaltado por un dolor terrible (5:21), sus miembros tiemblan de fiebre. Cuando el ataque retrocede (8:19) y se reduce el dolor, reflexiona acerca de su vida pasada, ante sus ojos pasan su infancia (8:47), su juventud con sus luchas (10:12), sus pasiones (10:57), y luego, mientras vuelve el dolor (11:20), aparece ante él el fruto de su paso (12:38), la idea, el Ideal que ha tratado de concretar, de representar en su arte, pero que no ha logrado perfeccionar porque no está en ningún ser humano la posibilidad de perfeccionarlo. Se acerca la hora de la muerte (14:42), el alma abandona el cuerpo (16:06), para encontrar perfeccionado en su forma más gloriosa (17:46), en el cosmos eterno, lo que no pudo cumplir aquí en la tierra.

Strauss - Tod (Karajan)Sigue un audio con la mítica grabación de Karajan y la Filarmónica de Berlin de 1982, y aquí puede leerse la más detallada descripción de la obra que hizo Norman del Mar, el director de orquesta y biógrafo de Strauss.

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Sarah Connolly

Sarah Connolly

Transfiguración de soprano en mezzo,  puede que los aficionados a esa voz hayamos salido ganando con la cancelación de Anja Harteros, sustituida por Sarah Connolly, especialmente si la gran cantante británica, la Agrippina de este otoño en el Liceo, está tan bien interpretando a Strauss y Mahler como lo estuvo en la última de noche de los Proms del 2009 con estas Canciones del camarada errante. El director de la Orquesta sinfónica de la BBC, que tampoco acompañó nada mal, es David Robertson.

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Por si éramos pocos, el programa se completa con Festivitat, op. A-49 del violinista y compositor barcelonés Joan Manén, un “poema sinfónico evocando una conmemoración” que ganó el primer premio del concurso convocado por el Liceo para celebrar la fundación de su nueva orquesta en 1957.

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EL POST

Aunque haya sido (patrióticamente?) muy aplaudido, no parece que el magnífico concierto que se ha disfrutado hoy en el Palau de la Música vaya a recordarse por la Festivitat de Manén, una pequeña obra a medio camino entre un pequeño Wagner y Hollywood, con algunos compases líricos muy interesantes en el pasaje central, pero que ha quedado absolutamente olvidada por el alud de música que la ha seguido.

Sarah Connolly tiene una voz preciosa y ha cantado maravillosamente las seis canciones de Mahler programadas, y con algunos decibelios más (o una localidad menos lejana) y sin el desfallecimiento o despiste que ha sufrido en la última frase de Urlicht, su actuación hubiese sido para enmarcar. La orquesta ha sonado estupendamente guiada por la detallista dirección de Josep Pons, hasta que, en el momento de máxima intensidad emocional, durante la extraordinaria interpretación que ha hecho Connolly de Wo die schönen Trompeten blasen, el metal se ha hecho protagonista negativo, y también ha tenido una intervención poco afortunada tras el increíble arranque de Urlicht que nos ha regalado la mezzo.  Con todo, el pequeño recital ha sido magnífico y la orquesta sobresaliente, las cuerdas como casi siempre últimamente, pero también la madera, espléndido el oboe.  Y qué canciones tan buenísimas compuso Mahler.

La trompa ha redimido a sus compañeros de sindicato salvando su difícil papel en el travieso  Till Eulenspieguel, una genialidad de Strauss que se libró de modo incomprensible de caer en las manos de Walt Disney y que hoy ha bordado la orquesta del Liceo. También su interpretación de la grandísima Muerte y Transfiguración ha sido magnífica, especialmente majestuosa en los compases finales, un calificativo que hace no mucho era impensable para ella. Es evidente que, a pesar de los pesares, el trabajo del maestro Josep Pons está obteniendo sus frutos. Y qué buena es la música de Strauss cuando se toca con tantas ganas.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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2 respuestas a Dos poemas sinfónicos de Richard Strauss en el Palau (y 2) – Muerte y transfiguración

  1. Josep Olivé dijo:

    Malgrat les incerteses, penuries i mancances d’aquests temps la tasca de Josep Pons ja s’està notant. Es nota en la programació de l’orquestra, ho nota el públic de l’orquestra, es nota en l’ambient que es respira i es not en la qualitat de l’orquestra. Sense els hàndicaps esmentats la progresió seria encara molt més visible. Era d’esperar. Un director volcat en la seva feina, il.lusionat per obrir-se repertori operistic i amb ganes de que la seva orquestra sorti de la vulgaritat. I és per tot això que els músics toquen satisfets, surten a l’escenari amb ganes i il.lusionats, hi ha un altre clima, es respira i palpa noves sensacions.Tot això només pot redundar en una molt millor prestació de l’orquestra. No és encara l’orquestra que voldriem, hi ha recorregut per fer, però s’està fent, i en la bona direcció. L’acompanyament dels màgics lieders de Mahler va ser pera mi lo millor de la nit, i l’interpreteció dels poemes simfònics de Strauss van ser més que dignes, encara que la diferència entre seccions és encara molt gran i aquest és un defecte que en Pons ha de solventar aviat. La prestació de tota la corda va ser en totes les obres molt bona. No aixi el metall. Però estic molt content. Un encert dotar a l’orquestra d’una programació simfònica. Uns músics que en cada temporada és possible que hagin d’interpretar més d’una òpera fins a 18 vegades ho han d’agrair per força. I no sols per profesionalitat.

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