La OBC con Biofonía de Homs y el Concierto para la mano izquierda de Ravel por Josep Colom en L’Auditori

Paul Wittgenstein, Roger Désormière, Maurice Ravel

Joaquim_Homs

Joaquim Homs

Homs – Biofonía

Puede que las sinfonías clásicas les resulten tan parecidas entre sí a los que no les gusta la música clásica, como mucha de la música vanguardista a los que no somos especialmente aficionados a ella. La experiencia será más o menos agradable o interesante, pero lo cierto es que, a pesar de la buena voluntad que renovamos cada vez que nos encontramos ante una de esas obras, la sensación dominante es de que estamos ante otro de esos impenetrables platos cuyo nombre no memorizaremos para repetir. Aunque quizás sirvan para ir educando el paladar.

Biofonía para orquesta (1982) fue un encargo del Ayuntamiento de Barcelona a Joaquim Homs, el prestigioso y prolífico discípulo de Robert Gerhard fallecido hace poco más de diez años que es considerado como el puente de unión entre los músicos del 27 y las actuales vanguardias. La estrenó Antoni Ros Marbà en el Palau de la Música en 1983, al frente de la Homs - BiofoniaOCB que este fin de semana dirigirá como OBC, y aquí sigue en su primera y única grabación, con la OBC dirigida por Juan José Olives en 2005. Se la tiene por una de las obras más emblemáticas de Homs y sus escasos quince minutos prometen una fascinante audición en directo; reiteremos los buenos propósitos y las esperanzas.

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Ravel – Concierto para piano para la mano izquierda

Durante la Primera Guerra Mundial, un prometedor pianista austríaco llamado Paul Wittgenstein perdió su brazo derecho. Era el octavo de los nueve hijos de Karl Wittgenstein, un todopoderoso industrial del acero con un apellido comparable al de Rothschild,  hoy más conocido por su noveno hijo, el filósofo Ludwig  Wittgenstein.  En su reciente debut, el pianista había recibido buenas críticas, y todavía prisionero de guerra en un campo de concentración de Siberia, decidió que la amputación no iba a acabar con su carrera.  Pidió a su maestro, Josef Labor, que le escribiese un concierto para la mano  izquierda y se puso a arreglar piezas y a desarrollar técnicas para poder tocarlas con esa sola mano, logrando a lo largo de su vida que compusieran para él músicos como Britten, Hindemith,  Korngold, Prokofiev, y Richard Strauss  entre otros. Aquí le podemos ver interpretando el Concierto para la mano izquierda de Ravel, que se ha convertido con el paso del tiempo en el más famoso de sus encargos.

Ravel, admirado por la determinación del pianista y entusiasmado por el reto, no se limitó a escribir un concierto que demostrase cómo era posible compensar esa limitación, cosa que, por otro lado,  ya habían hecho Scriabin y Alkan, sino que logró  una gran obra, la última de sus obras maestras junto con el maravilloso Concierto para piano en Sol que componía por esas mismas fechas.  Y puede que no tenga la menor relación, pero la forma en que emerge el piano en la sombría introducción de las cuerdas y maderas más bajas, podría ser una alegoría de la historia de Paul Wittgenstein. Luego escuchamos un pasaje de gran lirismo y, antes de la recopilación final, una larga y gloriosa referencia al Bolero, estrenado poco antes, una evocación iniciada por el fagot que poco a poco se convierte en cita explícita, como se observa en este espectacular fragmento de la interpretación de Pierre-Laurent Aimard con Pierre Boulez al frente de la Filarmónica de Berlín.

Aunque con tres secciones en distintos tempos (lento-rápido-lento, un orden nada habitual), el concierto tiene un solo movimiento,  veinte minutos desbordantes de imaginación melódica y riqueza orquestal, durante los que, para los oyentes no advertidos, puede pasar desapercibido el uso de una sola mano. Y los informados lo olvidan fácilmente, porque la obra es hipnótica, especialmente su impresionante cadenza final, que, como explica Jean-Efflam Bavouzet, cuya interpretación con la Philarmonia Orchestra dirigida por Esa-Pekka Salonen en los Proms de 2010 sigue ahora, es más un resumen que una improvisación destinada a exhibir el virtuosismo del intérprete. Pero en la que no deja de sorprender lo que es capaz de hacer una sola mano y  cómo se la escucha en medio del tsunami orquestal que se le viene encima y que nos devuelve bruscamente a la realidad.

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Si Josep Colom nos regalase luego esto

cosa poco probable, porque el movimiento dura más de 8 minutos, podríamos tratar de epatar al vecindario en el descanso, comentando en alta voz con aire displicente que se trataba del Coral del Preludio, Coral y Fuga de César Franck. No será esa breva, pero algo caerá. Y jugaremos al quesesto.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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3 respuestas a La OBC con Biofonía de Homs y el Concierto para la mano izquierda de Ravel por Josep Colom en L’Auditori

  1. El que no es pianista siempre piensa lo siguiente: Y si uno se sienta en la banqueta un poco más a la izquierda, ¿no podría tocarlo con la mano derecha?

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