La OBC y la Escocesa de Mendelssohn en L’Auditori

La OBC y la Escocesa de Mendelssohn en L'Auditori

Mendelssohn – Sinfonía nº 3, “Escocesa”

La Sinfonía Escocesa debe su título a un viaje del compositor a Escocia durante 1829. Mendelssohn había ido a descansar tras sus exitosos conciertos en Londres, donde ya era considerado un gran compositor. Impresionado por el paisaje, la intención de escribir una sinfonía se le impuso rápidamente. No obstante, no acabó la partitura hasta trece años más tarde, en un larguísimo proceso de reflexión que convierte la pieza en su obra más personal. Aún así, la fuente de inspiración de la obra no es tanto el folklore de Escocia como sus paisajes, especialmente las ruinas y castillos. Esto explicaría el tono oscuro y meditativo del inicio de la sinfonía, que la acercan a la Pastoral de Beethoven, un gran contraste con el clima danzante del final.
de la web de L’auditori

Pass at Glencoe, Scotland (Thomas Moran)

En las notas de enriquedeburgos para el concierto en el que la OSBU interpretó esta sinfonía el pasado 26 de enero, podemos leer a Mendelssohn contándonos la decepción  que le supuso su viaje a Escocia. Y  Enrique concluye así:

El espíritu ossiánico le inspiró para la composición de su obertura de Las hébridas, pero no le reveló la atmósfera musical de las “tierras altas”. De este modo, tuvo que dejar apartado el proyecto de su tercera sinfonía, que completaría en 1842, después de haber compuesto ya las otras cuatro. El Mendelssohn de la Escocesa no es un compositor nacionalista que base su composición en el folklore de un pueblo, sino un romántico que escribe según la inspiración de su personalidad. De este modo, salvo los esquemas pentatónicos del segundo movimiento y los cromáticos vaivenes del mar embravecido (que tan “curiosamente” recuerdan al Holandés Errante de Wagner, de 1839), nada en su sinfonía hace pensar en Escocia. La personalidad alegre y abierta del compositor casa mucho mejor con la luminosidad del sur, por lo que su cuarta sinfonía, es mucho más “italiana”, que “escocesa” su tercera. Con todo, la obra posee una profunda impronta germánica (en los desarrollos, en el contrapunto, en el hecho de que su autor fuese el primer gran paladín bachiano de la historia) y, siendo el brillante producto de una mente privilegiada, constituye uno de los más significativos tesoros sinfónicos del primer romanticismo.

Para saber en qué defraudó Escocia a Mendelssohn,  aquí.

Fragmento del Primer movimiento, Andante con moto – Allegro un poco agitato. Valery Gergiev con la Oxford Philomusica

Y aquí, en la coda final del Allegro, tenemos el sospechoso oleaje, tampoco específicamente escocés.

Primeros minutos del breve Segundo movimiento, Scherzo- Vivace non troppo,  en el que, a pesar de la animadversión del compositor hacia las músicas nacionales, podemos disfrutar de una danza escocesa (y escuchar el fragmento del “¿Qué es esto?” de este mes)(*) . Pablo Heras-Casado y la Filarmónica de Berlín.

Ruinas de la capilla de Holyrood_(Walker Art Gallery, Liverpool, 1824)Romántico y maravilloso Adagio, una resignada reflexión sobre el amor y el destino, inspirado en el recuerdo de las ruinas del castillo de Holyrood, pero seguramente también en alguno de los viajes de Mendelssohn al interior de sí mismo,  lugar en el que sin duda también habitaba Beethoven. Grabación de la LSO con Claudio Abbado.

Y un video de la sinfonía, con Mariss Jansons dirigiendo la Orquesta de la Radiodifusión Bávara, preparado para arrancar en el Allegro vivacissimo  del Cuarto movimiento, en un La menor que se hace mayor en el Allegro maestoso assai (36:43), el coral de las trompas con que se inicia la triunfal conclusión de la obra, el épico nuevo tema con que Mendelssohn sorprende cuando se esperaría una recapitulación y que nos recuerda la dedicatoria de la obra a la Reina Victoria.

Puede observarse que en esta sinfonía no hay pausa entre los movimientos, veremos si Antoni Ros Marbà, a punto de cumplir 77 años, se impone a las exigencias gripales y no gripales del respetable, y si, en cualquier caso, logra un éxito con su antigua  orquesta. Los que recuerden como la dirigió Christopher Hogwood en esta misma Escocesa en 2007 tendrán el listón muy alto.

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Pista 1(*) No es la primera vez que lo más complicado del concurso es descifrar las pistas, incluso conociendo ya la respuesta: A Mendelssohn, en el cole le llamarían “Mende”, M en D. Su nombre, Félix, viene del latín felix, felicis, feliz, pero originariamente significa fértil, fecundo.  Las primeras seis letras de su apellido forman el de Mendel, el naturalista famoso por las leyes de la herencia, relacionado por tanto con las consecuencias de la fertilidad. Y la escocesa es su Escocesa.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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2 respuestas a La OBC y la Escocesa de Mendelssohn en L’Auditori

  1. Allau dijo:

    Lo de M en D no lo he entendido hasta esta mañana y lo de Félix me quedé en Feliz (pero no en Feraz). Estoy tonto.

    • José Luis dijo:

      De ese significado de Felix, y de que felicidad viniera de fertilidad, supongo que por el trigo, me enteré por casualidad hace unos años, lo encuentro precioso. Lo del jeroglífico, ya te advertí que se te había atravesado y que te ibas a dar de cabezazos😉

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