Monteverdi – Vespro della Beata Vergine (1610). Sir John Eliot Gardiner & The Monteverdi Choir and English Baroque Soloists en el Palau de la Música

 Palau de la Musica - Vespro della Beata Vergine (1610) - Gardiner

Escritas en el fragor mariano y antiprotestante de la contrarreforma, se ignora si Monteverdi compuso las Vespro della Beate Vergine para una fecha concreta, aunque  la opinión más aceptada en la actualidad es que la obra fue creciendo gradualmente a partir de unas Vísperas para la festividad de Santa Bárbara, y que, más que para una u otra ocasión, Monteverdi pretendía demostrar con ellas que sus habilidades no se limitaban al campo de lo profano, al que se había dedicado casi exclusivamente con anterioridad, y conseguir con ello mejorar su estatus. La obra se publicó en Venecia en 1610 y  fue dedicada al Papa sin repercusión aparente, pero tres años después, Monteverdi era nombrado maestro de coro y director de la catedral de San Marcos, un puesto muy importante en aquella época en Italia.

Mezcla de lo viejo y de lo nuevo, de lo sacro y de lo profano, ancladas en el cantus firmus gregoriano, Monteverdi  incorpora en las vísperas todo tipo de recursos para desarrollar de forma sistemática las posibilidades técnicas del estilo que entonces se consideraba “moderno”: combinación de voces e instrumentos, uso del bajo continuo, adopción de melismas de voz solista, recurso a una polifonía empleando grupos restringidos (dúos, tríos), todo vivificado por el recurso frecuente a los valores breves, en ocasiones cercanos al carácter “hablado” obtenido gracias a una dicción silábica y a la repetición de notas. Sin embargo, todos estos elementos se integran a las técnicas tradicionales (polifonía a capella de origen flamenco, coros divididos, falso-bordón) que reciben así insospechadas posibilidades de renovación. Es esto lo que confiere a las Vísperas, no menos que a la Misa “In illo tempore”, obras en las que Monteverdi se ejercitó en las prácticas más complejas y más refinadas de la música sacra, su carácter de summa monumental y demostrativa. En la misma variedad de los medios empleados, estas obras se proponen así como la celebración masiva, granítica, de todos los recursos inventivos para los cuales el autor habría querido aportar la demostración de su competencia profesional. (Paolo Fabbri)

Un responsorio, cinco salmos alternando con cuatro motetes, una sonata, un himno y  los dos cánticos de sendos Magníficat; desde un solo hasta un coro de diez voces, pasando por dúos, tríos y coros a seis, siete y ocho voces, la primera sorpresa es encontrarse nada más empezar, acompañando al Domine ad adjuvandum me festina del responsorio, con la misma solemne Tocatta que inauguraba el Orfeo, toda una declaración de intenciones y principios.


Cantar Lontano. Marco Mencoboni. Catedral de Lisboa.

Empieza luego la sucesión de salmos y motetes, y tras el Dixit Dominus para seis voces, coro e instrumentos, escuchamos el Nigra sum, un motete para tenor proveniente del erótico Libro de Salomón, en el que Monteverdi acelera o retarda bruscamente el tiempo, pasando del recitativo al arioso, logrando con tan sencillo recurso adecuar la música al texto.


Fernando Guimarães. Cappella Mediterranea. Leonardo García Alarcón. Festival de Ambronay.
Nigra sum sed formosa, filiae Jerusalem. / Negra soy pero hermosa, hijas de Jerusalén.
Ideo dilexit me rex / Por ello me amó el Rey
et introduxit me in cubiculum suum / Y me llevó a su alcoba
et dixit mihi: “Surge,amica mea, et veni. / Y me dijo “Levántate, amiga y ven.
Iam hiems transiit, imber abiit et recessit. / Ya pasó el invierno, cesaron las tormentas.
Flores apparuerunt in terra nostra, / Las flores brotan en nuestra tierra,
tempus putationis advenit / Llegó el tiempo de podar”.

Sigue el salmo Laudate pueri, coro a ocho voces y órgano, el motete Pulchra es, un dúo vocal con texto de El cantar de los cantares, y de nuevo un salmo, el espectacular  Laetatus sum para seis voces.


Cantar Lontano. Marco Mencoboni. Catedral de Lisboa.

Las Vísperas continúan con el Duo Seraphim, un dúo de ángeles que se convierte en trío cuando los versos de Isaías mencionan la Santísima Trinidad, y que acaba resolviendo su misterio al cantar en unísono las palabras “Et hi  tres unum sunt”, “Y estos tres uno son”


Fernando Guimarães, Zachary Wilder, Víctor Torres. Cappella Mediterranea. Leonardo García Alarcón. Festival de Ambronay.

Sigue el salmo Nisi Dominus, para diez voces divididas en dos coros que alternan en eco.


Cantar Lontano. Marco Mencoboni. Basilica Palatina di Santa Barbara.

Pero el efecto estereofónico es especialmente llamativo en la pieza siguiente, el motete Audi Coelum, un poema litúrgico anónimo en el que se nombra por primera vez a la destinataria de las vísperas y que es el corazón de las Vísperas.


Víctor Torres. Cappella Mediterranea. Leonardo García Alarcón. Festival de Ambronay.

Tras un gozoso salmo, Lauda Jerusalem, para dos coros de tres voces y tenor, les llega el turno a los instrumentos en la Sonata sopra Santa Maria, con la voz soprano de los giovane del coro repitiendo una y otra vez la invocación: Santa Maria, ora pro nobis.


TENET. Jolle Greenleaf. Church of St. Mary the Virgin, New York City.

Escuchamos después Ave Maris Stella, un himno para el que Monteverdi compuso una celestial música para coro y solistas, la cumbre emocional de esta obra.


TENET. Jolle Greenleaf. Church of St. Mary the Virgin, New York City.

Y la obra concluye con el Magnificat a siete voces, una exuberante demostración de las habilidades de Monteverdi, que se despide con el solemnísimo Amen del Sicut erat.


Cantar Lontano. Marco Mencoboni. Basilica Palatina di Santa Barbara.

Las Vísperas incluyen otro Magnificat, este segundo a seis voces que Monteverdi compuso como final alternativo y que sería la única propina adecuada en el concierto que el próximo viernes día 7 ofrecerá Sir John Eliot Gardiner en el Palau de la Música al frente de sus English Baroque Soloists y del Coro Monteverdi suplementado por el Cor Infantil del Orfeó Català. Gardiner emplea muchos más recursos instrumentales y vocales que otros directores, y sus Vísperas resultan así particularmente espectaculares, aunque no son pocos los que dicen preferir ediciones más acordes con lo que se lee en la primera página de la partitura original, “ad Sacella sive Principum Cubicula accomodata Opera”,  “obra acomodada a recintos principescos y capillas”. Lo cual, teniendo en cuenta las dimensiones de la Catedral de San Marcos o del Royal Albert Hall, es también un excelente argumento para Gardiner.

En tiempos de Monteverdi también había quien decía aburrirse soberanamente con algunas de sus composiciones, pero que la más monumental obra de música sacra antes de Bach resulte tediosa o fascinante, dependerá, como siempre, del ambiente, de la interpretación y del oyente. El Palau de la Música no es San Marcos, pero tampoco un frio auditorio y tampoco es mala cosa contar con el mejor coro del mundo, de modo que la pelota estará en nuestro alero: Que no sea por falta de fe que no se repita el milagro.

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EL POST

Cuando era niño, eternidad por eternidad, una matinal de dibujos animados sin fin en el cine Publi me parecía una alternativa mucho más prometedora que la “mera contemplación de Dios” en el Paraíso. Después de pasar anoche cien minutos contemplando el cielo sonoro de Monteverdi, compruebo que estaba equivocado. Y también entiendo que el coro Monteverdi lleve su nombre. Hace un año, expresaban el anhelo de Bach desde su Misa en Sí menor; éste, nos han instalado en la beatitud celestial en la que pureza y profundidad son una misma cosa. Ojalá podamos repetir con ellos el próximo año, y si no fuera mucho pedir, por los siglos de los siglos, aaaaaaaaamennnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn.

(Para una crónica com cal, aquí)

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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3 respuestas a Monteverdi – Vespro della Beata Vergine (1610). Sir John Eliot Gardiner & The Monteverdi Choir and English Baroque Soloists en el Palau de la Música

  1. Josep Olivé dijo:

    Me da que se va a producir el milagro….lo noto en el ambiente….🙂

    • José Luis dijo:

      Yo también, sobre todo ahora que ya ha pasado🙂 Cien minutos en la gloria como si estuvieses en tu casa, tan natural y sencillamente, qué bárbara es esta gente…

  2. Josep Olivé dijo:

    Esplendor musical y religioso en el Palau. Una noche en la que si no eres religioso acabas siéndolo. Una manera de vivir esta característica espiritual (y vital!) fuera de contextos, convencionalismos, liturgias, religiones e ideologias. Efectivamente el medio para llegarte al fondo del alma sea una liturgia mariana, efectivamente sea una música creada e interpretada de manera sublime, pero lo que te llega es la suprema consciencia de que tienes alma y estas vivo. Nunca los medios han justificado tan hermoso fin.

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