La OBC y la Fantástica de Berlioz en L’Auditori

La OBC y la Fantástica de Berlioz en L'Auditori

La Fantástica y un buen aperitivo, porque en la primera parte tendremos el exultante Concierto para piano Nº 25 de Mozart que hace casi exactamente un año se escuchó aquí mismo a Mitsuko Uchida con la Mahler Chamber Orchestra y que ya tuvo su página entonces. El intérprete será ahora el pianista, compositor y musicólogo americano Robert Levin, un reconocido especialista en Mozart, del que hay una buena colección de videos didácticos en Youtube. No es probable, pero no estaría mal que, compensando la brevedad de su participación, nos hablase un poco de ese concierto.

De la Fantástica ya nos habló Berlioz, y dos veces, en los programas de 1845 y 1855 que, con unos Youtubes comentados realmente valiosos, siguen ahora. La diferencia más sustancial entre ambos es precisamente la importancia que da a su programa, que en el segundo pierde su categoría de “indispensable” para la comprensión de la obra. Otra es que, en este último, el protagonista se halla bajo los efectos del opio desde el principio. Por lo demás, las diferencias son mínimas, y en el último movimiento no las hay.

Programa Fantástica

Episodio de la vida de un artista
Sinfonía Fantástica
en cinco partes

 Advertencia

El compositor ha pretendido desarrollar, en lo que tienen de musical, diferentes situaciones de la vida de un artista. Los términos del drama instrumental, privados del auxilio de la palabra, necesitan ser expuestos de antemano. El programa* que sigue debe pues ser entendido como el texto hablado de una ópera, destinado a introducir los fragmentos musicales, cuyo carácter y expresión origina.

*La distribucion de este programa entre el auditorio, en los conciertos en que figure esta sinfonía, es indispensable para la plena comprensión del desarrollo dramático de la obra. 

El siguiente programa debe ser distribuido entre la audiencia siempre que La Sinfonía  fantástica sea dramatizada y se siga por tanto del monodrama de Lélio que concluye y completa el episodio en la vida de un artista. En tal caso, la orquesta invisible se situará tras el telón del escenario del teatro.

Si la sinfonía se interpreta aisladamente en un concierto, esta disposición ya no será necesaria: puede incluso prescindirse del reparto del programa, conservando solamente el título de los cinco movimientos; siendo capaz la sinfonía (el autor lo espera) de poseer en sí misma un interés musical independiente de cualquier intención dramática.

Programa de la sinfonía

Un joven músico, de sensibilidad mórbida y ardiente imaginación, se envenena con opio en una crisis de desesperación amorosa. La dosis de narcótico, demasiado débil para provocarle la muerte, lo sumerge en un pesado sueño  acompañado de las visiones más extrañas, durante el que sus sensaciones, sus sentimientos y sus recuerdos, se convierten en sus cerebro enfermo en pensamientos e imágenes musicales [1].  La misma mujer amada se ha convertido para él en una melodía y como una idea fija, que encuentra y escucha por todas partes [2].

Primera parte
Sueños-Pasiones

El autor imagina que un joven y vibrante músico, afectado por una enfermedad del espíritu que un escritor famoso llama vague des passions [3], ve por primera vez a una mujer que reúne todos los encantos del ser ideal que soñaba en su imaginación, y cae perdidamente enamorado de ella. Por un singular capricho, la imagen de su amada nunca se presenta en el espíritu del artista sin ir ligada a un pensamiento musical, en el que encuentra un cierto carácter apasionado, pero noble y tímido como el que él presta al objeto de su amor.

Este reflejo melódico y su modelo le persiguen sin cesar como una doble idea fija. Este es el motivo de la aparición constante, en todos las partes de la sinfonía, de la melodía con que se inicia el primer allegro. El paso de este estado de sueño melancólico, interrumpido por algunos accesos de alegría inmotivada, al de una pasión delirante, con sus arrebatos de furia, de celos, sus vueltas a la ternura, sus lágrimas, su consuelo religioso –es el tema de la primera parte.

Empieza recordando esa inquietud del alma, esa vague des passions, esas melancolías, esas alegrías inmotivadas que experimentaba antes de haber visto a su amada; luego el amor volcánico que ella le inspiró súbitamente, sus delirantes angustias, sus celosos furores, sus retornos a la ternura, sus consuelos religiosos.

 Segunda parte
Un baile

El artista se encuentra en las más diversas circunstancias de la vida, en medio del tumulto de una fiesta, en la pacífica contemplación de las bellezas de la naturaleza; pero, en todas partes,  en la ciudad, en el campo, la imagen querida se le presenta y llena su alma de desazón.

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Vuelve a encontrar a la amada en un baile en medio de una brillante fiesta.

Tercera parte
Escena en el campo

Hallándose una tarde en el campo, oye a lo lejos a dos pastores que dialogan un ranz des vaches [4]; este dúo pastoral, el lugar de la escena, el suave murmullo de los árboles mecidos por el viento, algunos motivos de esperanza que recientemente ha concebido, todo contribuye a devolver a su corazón una calma desusada, a dar a sus pensamientos un color más alegre. Reflexiona sobre su soledad; espera dejar de estar solo pronto… Pero ¿y si ella lo traicionase? … Esta mezcla de esperanza y temor, estas ideas de felicidad, perturbadas por algunos negros presentimientos, forman el tema del adagio. Al final, uno de los pastores retoma el ranz des vaches; el otro pastor ya no contesta… Ruido de truenos lejanos… soledad… silencio…

Una tarde de verano en el campo, oye a dos pastores que dialogan un ranz des vaches; este dúo pastoral, el lugar de la escena, el suave murmullo de los árboles mecidos por el viento, algunos motivos de esperanza que recientemente ha concebido, todo contribuye a devolver a su corazón una calma desusada, a dar a sus pensamientos un color más alegre, pero ella aparece de nuevo, se le para el corazón, le estremecen dolorosos presentimientos: si ella le traicionase… Uno de los pastores retoma su inocente melodía, el otro ya no responde… El sol se pone… ruido de truenos lejanos… soledad… silencio…

Cuarta parte
Marcha al cadalso

Definitivamente convencido de que su amor es ignorado, el artista se envenena con opio. La dosis de narcótico, demasiado débil para causar su muerte, le sumerge en un sueño acompañado de las más extrañas visiones. Sueña que ha matado a la que amaba, que ha sido condenado, conducido al cadalso y que asiste a su propia ejecución. El cortejo avanza al son de una marcha, por momentos sombría y salvaje, otras veces brillante y solemne, en la que un sordo rumor de pesados pasos ​​sucede sin transición a los más ruidosos estampidos. Al final de la marcha, los cuatro primeros compases de la idée fixe reaparecen como un último pensamiento de amor interrumpido por el golpe fatal.

Sueña que ha matado a la que amaba, que ha sido condenado, conducido al cadalso y que asiste a su propia ejecución. El cortejo avanza al son de una marcha, a veces sombría y salvaje, a veces brillante y solemne, en la que un sordo rumor de pesados pasos ​​sucede sin transición a los más ruidosos estampidos. Al fin, la idée fixe reaparece un instante como un último pensamiento de amor interrumpido por el golpe fatal.

Quinta parte
Sueño de una noche de aquelarre

Se ve en un aquelarre, en medio de una horrible tropa de sombras, hechiceros, de monstruos de toda especie congregados para su funeral. Ruidos extraños, gemidos, estallidos de risa, gritos lejanos que parecen ser respondidos por otros gritos. La melodía amada reaparece una vez más, pero ha perdido su carácter de nobleza y timidez, no es más que una danza innoble, trivial y grotesca: es ella quien viene al aquelarre… Rugidos de alegría a su llegada… Ella se une a la orgía diabólica… Campanadas fúnebres, parodia burlesca del Dies irae**, corro del aquelarre. El corro del aquelarre y el Dies irae juntos.

**Himno cantado en las ceremonias fúnebres de la Iglesia Católica

BBC Philharmonic Orchestra. Yan Pascal Tortelier.

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[1] Leonard Bernstein afirmando que este movimiento es la primera descripción musical de un trip y que la Fantástica es la primera sinfonía psicodélica de la historia.

[2] Bernstein explicando la idée fixe:

[3] Chateaubriand, en “El genio del Cristianismo”.

[4]  El Ranz des vaches es una melodía tradicional que ciertos pastores suizos cantan a cappella o tocan con sus trompas mientras conducen las reses a los pastos o retornan a los establos al acabar el verano.

-♦-

Que disfrutemos todos de un magnífico trip con Emmanuel Krivine y la OBC en esta soberbia sinfonía, la primera entre las primeras, según reafirma  enriquedeburgos en la página que ha dedicado a la Fantástica y que huelga recomendar: «David Cairns, el principal estudioso berlioziano de la actualidad, escribió que la Sinfonía Fantástica constituye la mejor primera sinfonía jamás compuesta. Con el permiso de los señores Brahms y Mahler, no es difícil estar de acuerdo con esta afirmación, fundamentalmente porque las “primeras” de estos autores, no fueron obras de juventud, como sí lo fue la Fantástica

EL POST

Espectacular Fantástica, con una imponente OBC dirigida con criterio, vigor y convicción por Emmanuel Krivine. De la orquesta, no puede destacarse el dúo del corno ingles y el oboe desde las alturas, ni la impecablemente cavernosa tuba, ni las chirriantes maderas del aquelarre, ni la percusión, contundente y precisa, y ni siquiera el maravilloso sonido de todas las familias de la cuerda, que se distinguían con una nitidez excepcional, porque todo ha sido magnífico, y porque no son los detalles sino el conjunto lo que ha hecho que los aplausos de esta mañana hayan sido de los más unánimes, intensos y entusiasmados que se habrán escuchado en L’Auditori. Muy, pero que muy bien, a la altura de los memorables conciertos de esta semana.

No comento el concierto de Mozart, porque, quizá castigo divino por no haberle hecho el debido caso aquí, he llegado a los aplausos. Para JO, hoy más asertivo que nunca, Levin ha sido Gulda encarnado en Bill Gates; del segundo la pinta y el aire desenfadado, y del primero, el gusto por inventarse cosas, en consonancia, por otro lado, con lo que hubiera hecho hoy Mozart. Con lo que la interpretación le ha parecido muy interesante, y a mí me sabe peor aún habérmela perdido.

La porra de la propina ha sido para el team Fita/LLuis Emili, quienes, en conexión directa con la nube de sabiduría, han dictaminado que se trataba de una de las Canciones sin palabras de Mendelssohn, cosa que servidor ya había apuntado por lo muy “cantábile” de la pieza, aunque con tan poca convicción, que ha cedido al afirmar JO que era una de la Escenas de niños de Schumann. En su descarga, hay que señalar que alguna se parece bastante a la que ha tocado Levine, que, en mi carga, después de haber tanteado unas cuantas, ya no sé reconocer.  Pudiera ser la op. 19 No 1 en Mi mayor, Andante con moto, que interpreta ahora Barenboim,

que, en cualquier caso, sirve para defender su parecido con las de Schumann: La primera, De lejanas tierras, por Horowitz.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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4 respuestas a La OBC y la Fantástica de Berlioz en L’Auditori

  1. kalamar dijo:

    Coincido contigo, ayer sábado Berlioz sonó brillantísimo. Y no coincido con JO, el pianista tocó todo muy recontrapicado. He de decir que hoy por la radio, me ha parecido mejor. Pero como JO es voz sabia pianística, no me hagas caso…

    • José Luis dijo:

      Hola!, How long! 🙂
      Brillante, con la orquesta como un tiro y las cuerdas, incluidos los ocho contrabajos, sonando gloriosamente. Del pianista, ni idea, pero creo que lo cortés no quita lo valiente.

  2. Josep Olivé dijo:

    Sí, molt bon concert, amb una gran segona part dedicada a una gran simfonia, impossible de ser compresa en el seu temps, donat que s’adelanta uns quaranta anys a la primera de Brahms i amb poc menys de seixanta a la Tità de Mahler. Estem doncs davant d’un músic visionari, en Berlioz, visionari en la forma (programàtica) i en el fons (com entendre el final preparatori del que esdevindrà del tercer moviment pastoral?… com entendre l’introducció de tot un dies ire dins d’una simfonia?…com entendre un tan bellissim vals en lloc d’un scherzo?). I ha estat molt ben servida per l’OBC i per en Krivine, amb tot els seu esplendor i potencial romàntic. Hi ha obres que escriuen els rengles per on ha de fluir la música del futur, i aquesta va ser una d’elles. Ben segur a un tal Richard se li va quedar gravat l’inici del moviment de l’escena camperola per a apaivagar el dolor de tristanys molt ferits…

    Pel que fa al lluminós concert per a piano de Mozart, el 25, doncs crec haver assistit a una interpretació molt original i que s’ha d’agrair. En pimer lloc Levin era qui dirigia realment l’orquestra. És solista extrovertit de mena i es notava des del primer compàs. Desprès ha realitzat tota classe d’ornamentacions, impovisacions, variacions i intervencions no escrites. Ja de bon començament accentuaba des del teclat, amb notes singulars i alguns acords l’introducció orquestral, i aixi ha estat en tots tres moviments. No sols això. Ha canviat més d’un cop la frase pianística, donant-li un color nou. Però es que aixi eren les interpretacions dels solistes en aquella època, plenes d’improvisacions i d’efectes no escrits. Aixi tocava Mozart els concerts matinals d’abonament. I aixi ho feia en Beethoven en la seva primera època. I es sabut que en més d’una composició van seure davant del seu piano sense tenir encara la música en el pentagrama de la seva part solista. Tornant a Levin, el so, efectivament, no ha estat el pur mozartia, el picat-lligat, o el no-picat-no-lligat, o el ni-picat-ni lligat, aquest so perlat que no requereix d’excesiu efecte de pedal (de fet no l’ha de tenir), però ha estat una interpretació interesentíssima pel fet de donar-nos a entendre que una obra tan coneguda fins i tot se’ns pot presentar d’una manera original i diferent. Em va recordar al primer de Beethoven interpretat per un genial Piotr Anderszewski tan al Palau 100 amb la Simfònica de Rotterdam com amb l’OBC fa uns anys, és a dir, una obra presentada de manera original i diferent. El sol fet de voler donar un altra sentit a aquestes obres tant conegudes ja és de per si per a tenir-ho en compte. Obviament sempre que tècnica i musicalment ens moguem dins d’uns paràmetres de qualitat indiscutibles, com ha estat el cas. La personalitat de Levin tambè té la seva part contagiosa. Sembla talment en Bill Gates al piano i saludant (ho dic per la manera de vestir d’avui diumenge, no sé els altres dies), i pel que fa a la seva interpretació juga el mateix partit que jugava fa molts anys en Gulda. No volem còpies del gran Gulda, però necessitem músics com ell. En Levin no és cap copia, però porta la seva marca i la seva simpatia escènica.

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