Tercer centenario de C.P.E. Bach

CPE y JS Bach

Bach ist der Vater, wir sind die Buben (Bach es el padre, nosotros somos los hijos)
W.A. Mozart

Apenas hay página dedicada a conmemorar el tercer centenario del nacimiento del segundo de los hijos músicos de Bach que no empiece con esa cita, para sorprender luego a los que la desconozcan, añadiendo que el Bach a que se refiere Mozart no es Juan Sebastian sino su hijo Carl Philippe Emmanuel. Y si el reconocimiento de Mozart no fue más concreto es porque, en la segunda mitad del siglo XVIII, el Bach “por defecto” era Carl Philippe, hoy oscurecido y confundido entre sus hermanos por la imponente sombra del padre.

Mucho más famoso en vida de lo que fue entonces el Bach venerado hoy (que se consideró pasado de moda al poco de morir), si el padre culminó una era, el hijo lideró su transición, siendo uno  de los más significativos compositores del siglo XVIII y el principal representante del estilo “sentimental“ (Empfindsamer) que dando preferencia a la intimidad sobre la elegancia y a la pasión sobre el equilibrio y el porte… intenta establecer una conexión emocional directa entre el músico y el oyente (Guy Dammann)

Su influencia sobre Haydn y Beethoven fue en muchos aspectos también mayor que la de su padre aunque sus devotos podemos siempre recurrir a la aseveración del propio buen hijo: En composición y en interpretación pianística no he tenido nunca otro profesor que mi padre. C.P.E. Bach fue además pionero en la defensa del valor de la música en sí misma, luchando para que no se viera como un mero entretenimiento elegante de los pudientes, y el hecho de dejar una autobiografía, es en sí mismo una prueba de la importancia que daba a su trabajo. Su Ensayo sobre el verdadero arte de tocar instrumentos de tecla se mantiene como el más importante tratado en ese terreno, y en él resaltaba la importancia de una buena técnica: Lo que se pierde por una digitación incorrecta no puede compensarse con todo el arte y el buen gusto del mundo. Pero también repetía: Puesto que un músico no puede emocionar a nadie si no se emociona él mismo, debe necesariamente sentir todo lo que espera despertar en sus oyentes.

C.P.E Bach compuso sinfonías, conciertos para teclado, unas doscientas obras de cámara, piezas para órgano, pasiones, oratorios, motetes y canciones. Ninguna de sus obras es hoy medianamente  popular, salvo quizás el Solfeggieto  que interpreta ahora el pianista israelí Tzvi Erez,

una pieza que, como la música del padre, está en el repertorio jazzístico, por ejemplo, en el de este Grupo Tutti

Clavecinista en la corte de Federico de Prusia, CPE Bach escribió mucho para flauta, un instrumento que al rey le gustaba  oír y tocar: Sin acompañamiento,  como en la  Sonata en la menor H. 562, cuyo Allegro podemos escuchar a Emmanuel Pahud

o acompañada, en obras como esta preciosa Sonata a trío en si bemol mayor H. 578 que nos ofrecen София Лубянцева – флейта, Евгения Лубянцева – скрипка y Надежда Федорова – фортепиано.🙂

y en conciertos, de cuya calidad es  buen ejemplo el espectacular Allegro di molto del Concierto para flauta en re menor, Wq 22, interpretado brillantemente aquí por András Adorján y el Bach Collegium München dirigido por Christopher Hogwood

Pero también compuso conciertos para otros instrumentos solistas. El emotivo Largo con sordini, mesto del Concierto para violoncello en La mayor, WQ 172 que sigue ahora con Steven Isserlis y la Orquesta de Cámara Noruega sigue mostrando el camino que con CPE Bach emprendió la música.

Y, naturalmente, también para teclado. En su época el pianoforte ya alternaba con el clave, y CPE Bach tiene un curioso Concierto doble  para ambos instrumentos, H 479,  pero, aunque hoy siguen interpretándose sus Conciertos para clave, el gusto por los instrumentos de época se encuentra en este terreno con un descendiente demasiado perfecto, y el teclado suele ser el del piano. Por ejemplo, en este Concerto en re mayor, Wq. 43/2 de su período tardío, en  Hamburgo. La pianista se llama  Anastasia Injushina, y la acompaña la Hamburger Camerata dirigida por Ralf Gothóni.

De sus sinfonías, todavía entonces muy breves, este Presto de la Sinfonía No. 3 en Fa mayor Wq 183 con Giovanni Antonini al frente de la Filarmónica de Berlín sirve para comprobar lo cercano que estaba Haydn,

y, si se quiere una completa, en diez minutos tenemos los tres tiempos, Allegro assai, Andante moderato y Allegro de la Sinfonía en mi menor Wq.178 a cargo de la Orquesta del Festival de Budapest dirigida por Reinhard Göbel

Para acabar, de su abundante obra litúrgica y coral, este exultante Magnificat anima mea del  Magnificat en re mayor Wq 215, que seguramente escucharíamos mucho más a menudo si lo hubiese firmado Händel, interpretado aquí por la Orquesta Barroca de Visegrad y el Ars Brunensis Chorus dirigidos por  Marek Štryncl

y Christoph Genz y la Petite Bande de Sigiswald Kuijken (que, por cierto, están recabando ayuda para mantenerse), con el aria Ich folge dir del oratorio La Resurección y Ascensión de Jesús, una última prueba de que CPE Bach era hijo físico y espiritual de quien era, y de que no se conformaba.

Un último video con el anuncio de una página web dedicada a su tricentenario.

y el enlace con la conmemoración en la Paupedia.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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11 respuestas a Tercer centenario de C.P.E. Bach

  1. Allau dijo:

    Me he pasado el día escuchando a Keith Jarrett. Si me dices “Tosca”, la trago igual.

  2. Allau dijo:

    Si me dices C.P.E. Bach (lo dejo todo), y respondo con un ladrido. Qué difícil es ser hijo (o padre) de alguien.

    • José Luis dijo:

      Si lo dejas todo, podrás ladrar por mi el mes que viene, que Savall estrena en L’Auditori un oratorio suyo y también dirigirá el Magnificat en Re que suena arriba, y me lo pierdo. En sentido estricto, ser padre no cuesta mucho aunque salga caro, y en el que le das, me parece más facil que ser hijo. Al de Janine Jansen, el lunes, se le caía la baba con su hija superstar.

  3. angels dijo:

    En lo de que ser padre o “madre” ,sale caro ;!totalmente de acuerdo! aunque luego ,se nos caiga la baba. !qué bonito es ,tener hijos,as!, pero la historia no se acaba nunca .U.A.y adióoooos
    😀.

  4. angels dijo:

    Perdona ,pero ayer se me hizo tarde ,para desearte que disfrutaras con Gardiner y Monteverdi.Pero ya veo (con la crónica de In Fernem) que la cosa ,fué sublime Felicidades.y
    hasta otra U.A.y adióoooos 😀 (va por el de arriba ,frustrado)

    • José Luis dijo:

      Sublime es muy buena palabra para lo que vivimos anoche. Gardiner la emplea varias veces en el texto que venía en el programa (en el que, por cierto, da un par de cornaditas a Andrew Parrott, por bajar un cuarto de tono la obra). Fueron 100 minutos en el cielo, una experiencia inolvidable. Me he propuesto poner un Monteverdi/Gardiner al año en mi vida, mientras podamos. Lo cual no quita (aunque no todo el mundo lo entienda) para que en este momento esté ya nervioso pensando en el Valladolid-Barça, y luego en el Levante, mi segundo equipo (no por los colores: Es mi segundo equipo… esta semana, porque, como Manolo Escobar, epd, soy de dos equipos: del Barça y del que juegue contra el Madrid)

      UA y adiooooooooooooooooooooooooooooooooooooooos
      🙂🙂🙂🙂🙂🙂🙂🙂🙂🙂🙂🙂🙂🙂

  5. Pau dijo:

    Gràcies José Luis!!!

    Probablement, el més il·lustre dels fills del “Deu omnipotent” !
    Per cert, espero les teves sensacions amb Gardiner… que pel que puc llegir, s’apropen o igualen a les viscudes en el seu dia amb la Missa en Si Senyor! Malauradament, no hi vaig poder assistir…😦

    Salut!!! Visca el Barça!

    • José Luis dijo:

      He escrit quatre línees que no he cregut a la alçada del que caldria dir de l’esdeveniment, i que, com faig habitualment, son al final de l’apunt dedicat a l’obra, amb aquest cas al les Vespres, enllaç a dalt a la dreta i per tú, aquí 😉

      Una experiència que no me esperava, el cor semblava un altre, al mateix nivell de perfecció però era un altre cosa, senzilla, aparentment fàcil, ingènua, neta… son unes feres i Gardiner un geni. Mol t diferent al dia de Bach. Allò va ser místic, però érem a la terra, liderats per Bach, mirant cap amunt. Ahir aram al cel, al cel que n’existe pas, beró hi érem. I tanta estona, que quasi ja ho trobaves normal, que aquells cants no acabessin. Francament, no m’ho esperava, em feia por que resultes maco però tediós, i finalment va ser de les coses que he seguit amb més interès i concentració. Molt malauradament que no poguessis assistir, però la vida es llarga, i ja trobaràs ocasió.

      Salut i… ai, ai, ai, aquí hi ha marro…

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