La OBC y la Patética de Tchaikovsky en L’Auditori

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…se me ha ocurrido la idea de otra sinfonía, esta vez con un programa, pero con un programa que será un enigma para todo el mundo: que lo adivinen. La sinfonía se titulará “Una sinfonía con programa”… El programa está en sí mismo lleno de subjetividad, y me ha hecho llorar más de una vez durante este viaje mientras lo componía mentalmente. Me he puesto a escribir nada más llegar a casa, y he trabajado con tanta furia y rapidez que en menos de cuatro días el primer movimiento ha quedado completamente listo, y los restantes, claramente definidos en mi cabeza. El tercero está ya medio acabado. Esta sinfonía tendrá muchas novedades en la forma, y por ejemplo, el final no será un ruidoso allegro, sino por el contrario, un largo e inacabable adagio. No puedes imaginar lo feliz que me siento, convencido de que mi tiempo no ha pasado aún, y de que todavía puedo trabajar.

Carta a Vladimir Davydov

DedicatoriaVladimir “Bob” Davydov era un sobrino del que dicen estaba enamorado Tchaikovsky y el destinatario de la obra que él mismo estrenó nueve días antes de su muerte, esa sinfonía con un programa que habla de incertidumbre y determinación, de tristeza y felicidad, de dolor y de amor, de la muerte y de la vida. Y que ha sido inevitablemente entendida como un réquiem, especialmente entre quienes creen que la muerte de su autor fue un suicidio, quizás impuesto por un tribunal de honor y hasta por el mismo zar, en todo caso relacionado con su homosexualidad. Para éstos, el programa oculto sería una autobiografía centrada en su frustrado amor, con un anuncio de sus intenciones manifestado sobre todo por una de las novedades formales de que hablaba Tchaikovsky, el concluir la sinfonía con un Adagio, en el que se escenificaría su propio final, y también por la cita de un réquiem de la liturgia ortodoxa en el desarrollo del primer movimiento, este coral de los metales:

Mientras resulta muy probable que el programa fuese una  autobiografía sentimental, la teoría del requiem y el suicidio anunciado parece ser desmentida por la felicidad que Tchaikovsky decía sentir al componerla. En cualquier caso, si hay muerte y dolor, también hay vida y amor, y también era inevitable que esa maravillosa melodía de los violines [fa#-mi-re-si-la-fa#-la-reeee-si-laaaa] 🙄 que es el arrebatador segundo tema del primer movimiento, fuese tomada por la música popular: Cuatro versiones con distintas letras, la primera (This is) The Story of a Starry Night, popularizada por Glenn Miller, pero cantada por muchos, hasta por José Carreras; otra titulada Where, que con Tony Williams y el inconfundible estilo de Los Platters fue un éxito en 1959; In time de Steve Lawrence, un crooner que fue pareja sentimental y artística de la inolvidable Eydie Gormé y, John O’Dreams, la adaptación folk de un cantante inglés llamado Bill Caddick, interpretada aquí por el irlandes Christy Moore:

Entre esa melodía que es el adagio del primer movimiento y el adagio final, dos allegros consecutivos, otra originalidad. Y, en todo momento, la espléndida orquestación que, no sin esfuerzo, ideó su autor:

Ahora estoy metido hasta el cuello en la sinfonía. Cuanto más me adentro en la orquestación, más difícil se vuelve. Hace veinte años solía avanzar a toda máquina, sin pensar, y salía bien. Ahora me he vuelto tímido e inseguro de mí mismo. Hoy me he pasado todo el día sentado ante un par de páginas y no ha salido nada como yo quería. Pero, de todos modos, la obra progresa…

Carta a Modesto Tchaikovsky

Fue su hermano Modesto quien propuso el sobrenombre de «Patetichesky», palabra que al parecer significa más “apasionada” o “emotiva” que “Patética”, sin la connotación negativa de esta última, y menos aún el peyorativo sentido de “lamentable” con que hoy se utiliza tanto. Pero la obra se ajusta bien a la definición española del adjetivo que la califica, “Patético: Que es capaz de mover y agitar el ánimo infundiéndole afectos vehementes, y con particularidad dolor, tristeza o melancolía” (DRAE). Porque eso es exactamente lo que hace esa sinfonía, que, si mueve el ánimo con variados e intensos afectos en los tres primeros movimientos, es inolvidable por el dolorosísimo adagio con que concluye, con los latidos de Tchaikovsky apagándose y alejándose, confundiéndose con la oscuridad y el silencio de la nada. Y que, sin necesidad de llegar a los extremos de esta gran interpretación de Abbado al frente de la Simón Bolívar, ojalá sean debidamente respetados este fin de semana.

…nunca en mi vida he estado tan satisfecho de mí mismo, ni tan orgulloso, ni me he sentido tan afortunado por haber creado algo tan bueno como esto.

Carta a Pyotr Jurgenson

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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6 respuestas a La OBC y la Patética de Tchaikovsky en L’Auditori

  1. josep dijo:

    Excel·lent treball Jose Luis.
    Ens veiem a l’Auditori per gaudir una vegada més de la musicalitat de Tchaikowski.
    Una abraçada

  2. Qué sinfonía, José Luis, ¡qué sinfonía! Un músico de orquesta vive para estas cosas. Hasta voy a escuchar todas las versiones pop, country y demás de esa melodía que tan bien citas.😀 Un abrazo.

    • José Luis dijo:

      Yo, es que cito muy bien.🙂

      Me apedrearán por repetirlo, pero el final de la sexta que escuche a la LSO con Gergiev, está entre los cuatro o cinco momentos más grandes de mi vida musical. Y de mi vida, que afortunadamenre hay alguno más de cuatro o cinco, pero éste no falta. Gergiev hizo que los contrabajos (que serían ocho o diez) golpeasen las cuerdas al alejarse, y el efecto, en el silencio, fue la repanocha. Mira que he escuchado versiones míticas, como la de Mravinsky, o una de Gatti muy buena, pero nada como aquello. Es una sinfonía de escándalo, y siempre me hace reir acordarme que, de joven, pensaba que Tchaikovsky era cursi… sin haber escuchado nada más que el lago de los cisnes y el cascanueces de Fantasia, claro, más ignorante y atrevido aún que ahora…

  3. Josep Olivé dijo:

    Habrá post…no?….Es que…es que…no me gustó nada ayer la sinfonia con la OBC, ni con el director! Jopeeeeee, qué decepción! Y la Jansen mejor, mucho mejor con Bach, la verdad…Sonido muy poco limpio con Tchaikovski…No sé, me gustará ver que tal ha ido hoy.
    De todas maneras siempre he tenido problemillas con los metales de Tchaikovski en esta sexta y en el finale de la cuarta. En fin, veamos que nos dices.

    • José Luis dijo:

      Hoy sale aparte, a las 00:01. Jansen me ha parecido tan estratosférica como con Bach, y Tchaikovsky es muy grande, de modo que no he salido del todo disgustado, aunque coincido en que la dirección ha sido muy justita

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