El concierto de la OBC de ayer

Sin intentar convencernos de que su versión era la única posible, Nikolaj Znaider ha ocultado su ego en las notas de Beethoven con una impecable y sobria interpretación de su precioso Concierto para violín. Otros, como Janine Jansen hace unas semanas en el de Tchaikovsky, o como Horowitz en general y en el coral Nun komm, der Heiden Heiland de la página de antesdeayer en particular, hacen exactamente lo contrario. Dulces mentiras, en todo caso, y a quién le amarga un dulce. (Enrique, vicicle: ya veis que soy un alumno aplicado)

Los pasos del testigo entre la orquesta y el violín en el tercer movimiento de ese concierto han sido maravillosos. Y genial el buen humor de Beethoven al hacer que el violín haga eco a la orquesta en una de sus entradas con dos notas pellizcadas. En el Allegro inicial, los golpes del timbal están presentes continuamente, incluso cuando no suenan. ¡Qué gran obra!

La propina de Znaider, en la misma línea: Perfección y extrema sobriedad. La propina, huelga decirlo, ha sido Bach. “Maybe Bach… sure Bach” ha anunciado el violinista,  palabras apenas oídas gracias a la gran acústica de L’Auditori, según ha advertido JO Lluis Emili. Lo único malo de esta monomanía es que un buen día empezará a quedar fatal y nos quedaremos tres lustros sin Bach.

No es lo mismo música de programa que música de cine y Une lueur dans l’âge sombreno pasa de esa última categoría: Apoyando imágenes como las de Kubrick en 2001 sería sensacional, pero por sí sola es bien poca cosa. Sin embargo, el director Stephane Denève ha mostrado y abrazado la partitura de Connesson. Seguimos lejos.

La buena música de programa, como El aprendiz de brujo, no necesita programa. La orquesta, magnífica y magníficamente dirigida en todo el concierto, ha empezado a lucir colores, pero la obra es de las que pierde con el paso de las audiciones.

En cambio, el Bolero es una inagotable fuente de placer. Nunca cansa, ni cansaría aunque durase el doble y se escuchase cada temporada, siempre que la orquesta y sus solistas estén en tan buena forma como la OBC hoy. Siempre se destaca su orquestación, su color, el cambio de tonalidad y el impactante final, pero quizás haya que reivindicar la sinuosa melodía que inventó Ravel, que, a la chita callando, sigue resistiendo, tan seductora como siempre. Stephane Denéve, muy simpático, nos ha ofrecido una curiosa y espectacular propina, una versión abreviada del Bolero con sólo el fondo rítmico.

L’Auditori estaba casi lleno. Puede que el gancho sea Beethoven o puede que sea Ravel, pero parece que había autocares de turistas, y es probable que los tour operadores hayan pensado que el Bolero vende.

A la salida, en el mismo recinto de L’Auditori, Jazz al aire libre, con mesas, cervecita, aceitunas y patatas fritas. Entre eso, las escasas toses y la ausencia de aplausos precipitados, este país parecía otro. Y un ángel de la guarda ha hecho que el móvil de turno haya sonado justo en el momento en que iba a sonar el primer redoble de tambor del Bolero. Ha estado a punto de ser aplaudido.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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12 respuestas a El concierto de la OBC de ayer

  1. Pingback: La OBC y el Bolero de Ravel (y alguna cosilla más) en L’Auditori (1) | Ancha es mi casa

  2. Pingback: La OBC y el Bolero de Ravel (y alguna cosilla más) en L’Auditori (y 2) | Ancha es mi casa

  3. Tal vez los autobuses sean de ciudades de alrededor: los conservatorios organizan estas cosas. Al del móvil habría que… mejor no hablar. En alguna ocasión he estado cerca de olvidarme de apagar el mío. sobre esto de los móviles, ¿me puedes enlazar a un artículo que hiciste con Pablo González disfrazado de superman?

  4. Josep Olivé dijo:

    Concierto espléndido. La combinación Beethoven-Ravel en obras tan señaladas atrae a público por una parte, y por otra L’Auditori ha hecho un esfuerzo de captación de público presuntamente invitado al que informarle de los parabienes de la próxima temporada, que los tiene y hace bien en proclamarlos. Y los ha proclamado acertadamente, creo yo, con una breve exposición, primero verbal a cargo de un presentador con cierta falta de fluidez comunicativa pero también cierto gancho familiar, todo sea dicho, que ha detallado las próximas actuaciones de la OBC y posteriormente con un pase videográfico muy bien resuelto de la programación 2014-2015. Tanto esta cuña informativa al principio del concierto, como el regalo de un DVD a los abonados, como la presentación ya más completa y elaborada de Pablo González realizada hace unos días en vivo y en directo, haciendo gala de sus dotes comunicativas y culturales son muy de agradecer y es una muestra de que la OBC y el Auditori han abandonado definitivamente la preocupante apatía comunicativa con la que, evidentemente, no se daba respuesta a la deserción de público de las últimas temporadas debido principalmente a la crisis económica.

    Casi lleno por tanto el Auditori, y sorprendente el silencio inmaculado con el que se han escuchado los momentos más sublimes del sublime concierto de Beethoven. Nikolaj Znaider ha estado sencillamente soberbio, sobre todo musicalmente, con unas transiciones de solista a orquesta en pianísimo que han sido letales para la consecución de un estado trasitorio de mágica levitación, estado conseguido de nuevo en su bis de Bach.

    Bien la OBC durante todo el concierto, y más en el espectacular Bolero. No hay música (Ravel dixit), no hay crescendo perceptible (Ravel dixit), no hay cambio de ritmo, no hay desarrollo, hay variación, no hay modulación, solo una más larga melodía de lo que parece (Enrique, tienes toda la razón del mundo) que deambula por todo el abanico orquestal posible. El resultado de todo ello deberia ser un aburrimiento supino, pero Ravel nos quiere demostrar, y lo logra con su magisterio orquestal, que no tiene por que ser así, y nos regala una obra fascinante, nos hipnotiza (Timamot dixit), nos embruja y finalmente nos rompe el hechizo con un estremecedor salto de modulación en fortísimo: “…he jugado con vosotros…pero a que os lo habeis pasado bien?…”. No se si lo dijo. No consta. Pero seguro que lo pensó.

    • José Luis dijo:

      Gracias por comentar la introducción y los nuevos aires comunicativos que parecen respirarse, no es que se me olvidase, es que me pudo la pereza. A todos tus estupendos dixit y a los citados, añadiré lo que explicaban en el programa:

      ‘El estreno en París en 1928 fue un escándalo. Una mujer llegó a gritar “Es un loco”, refiriéndose, claro, a Ravel. Dicen que la respuesta del compositor fue: “Quizás ella es la única que ha entendido la obra”‘

  5. lluisemili dijo:

    Molt bons els dos comentaris i molt d’acord (no té mèrit que hi estigui ja que ho vam poder comentar llargament a la sortide, personalment enpersona).
    No vaig sentir el tan ponderat concert de la Jansen i no puc comparar. I no en tinc ganes. Ja estic tip d’haver de posar rankings i veure si aquest(a) és millor que l’altre(a).
    Agraeixo de tot cor a Znaider que ens oferí una versió bellíssima del millor concert de violí possible. I que en cap moment es posés en la tessitura de “Ui ara!” (que diu el Tortell Poltrona quan és a punt de fer una cosa extraordinària) si no que tingués com a única preocupació posar-se al servei de la música. Potser és qüestió de gustos però jo faria una divisió entre els músics tipus Victòria de los Àngeles o Oistrakh o Kempf o Sebög i els Pavarotti, etc.i sempre prefereixo els primers. Ningú no pot negar la bellesa del “pavo real” però jo prefereixo l’oreneta.

    • lluisemili dijo:

      I encara tres apunts:
      1. Sebök s’escriu amb k final.
      2. El que va atribuir que no s’entengués prou bé allò de “Maybe Bach…” va ser l’amic Olivé. Jo ho atribueixo al deteriorament de la meva agudesa auditiva.
      3. Que bona que segueixo trobant la traducció en dibuixos animats de Walt Disney de “l’Aprenent de bruixot”. No ho dic de broma. Algun dia hauriem de comentar l’impacte de “Fantasia”.

      • José Luis dijo:

        Gracies per la mitja part que em toca, o ens toca, perquè d’això Jung diria un (in)conscient col•lectiu. La comparació amb Jansen era inevitable, donat l’èxit que va assolir. Però jo tampoc trio millors: Dos violinistes de campionat, i depèn del seu dia i del teu dia la preferència, que tampoc te valor numèric ni judicial. Jansen afegeix la seva passió, aquest es mes “autèntic”, i com que tots dos ho fan de pm, a passar-s’ho pipa amb un i amb l’altre. Però cal dir que el que “afegeix” Jansen no es cap frivolitat; amb Bach va estar respectuosament entusiasta, i al concert de Txaikovsky ja li va la marxa.

        Rectificada la difamació (que no calumnia), oïda encara em queda i des de la darrera fila de la platea es sentia a muy duras penas, posant voluntat e imaginació.

        L’impacte de Fantasia, es bona idea, i la polèmica està garantida. Mickey no m’agradava ni de petit, però aquí està molt bé. Crec que ja vaig comentar que Stokowski va col•laborar amb Disney per l’adaptació.
        t bé.

  6. Joaquim dijo:

    A mi l’obra de Connesson em va agradar, quasi més que l’aprenent de bruixot.
    I no puc estar més en desacord amb l’amic Lluís Emili quan deixa entreveure que Jansen pot ser un bellíssim pavó, ja que l’extrema emoció, tot i que la diferència de repertori és òbvia, que va transmetre en Txaivovski, vaig trobar-la a faltar en l’excel·lent Znaider i el seu distingit Beethoven.
    Vam sortir volant i per això no ens varem veure a la sortida, teníem un dinar a Molins de Rei.

    • José Luis dijo:

      Conneson sonava bé i es amable, però a mi em va semblar un rollete cósmico.

      Lluis Emili ja dirà si vol, però crec que has de rellegir el seu segon paràgraf; el tercer, on no cita a Jansen, es assumible per qualsevol. I finalment, parla de preferències. Per mi, no ho ha discussió, tots dos magnífics.

    • lluisemili dijo:

      Ep! Jo no vaig tenir la sort de sentir la Jansen i mai no he escrit ni pensat ni entrevist que sigui un paó.
      Celebro haver sentit un gran músic i celebro que l’auditori estigués ple i celebro que el públic fos respectuós encara que fossim majoria els de la tercera edat.

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