La OBC y Elgar en L’Auditori

La OBC y Elgar en L'Auditori

Elgar de primero y Elgar de segundo, con el Concierto para violoncello que inmortalizó a Jacqueline du Pré en la primera parte y la Primera Sinfonía en la segunda, dos obras cuya popularidad ha seguido un camino inverso, de menos a más el concierto, de más a menos la sinfonía, y de un carácter muy distinto, uno mirando hacia atrás, la otra hacia adelante.

Obra crepuscular cargada de melancolía y añoranza, el Concierto para violoncelo, la última gran composición de Elgar, tuvo en 1919 un desastroso estreno del que el autor culpó al “egoísmo brutal, maleducado y grosero” de Albert Coates, que dirigía otras obras en el mismo concierto y consumió en los ensayos gran parte del tiempo que le correspondía a él. Aunque Pau Casals la había recuperado ya, hubo que esperar casi cincuenta años para que la grabación de una apasionada intérprete de 20 años llamada Jacqueline du Pré Elgar -  Cello Concerto  (du Pre, Barbirolli, LSO)deslumbrase a músicos y aficionados y el concierto pasase a ser ineludible en el repertorio de los cellistas. Este es el mítico registro de 1965 para EMI, con la Orquesta Sinfónica de Londres dirigida por Sir John Barbirolli, quien, curiosamente, había sido uno de los violoncelos en la orquesta que estrenó el concierto a las órdenes de Elgar.

Sigue un fragmento de una genial clase magistral de Paul Tortelier, que tuvo a du Pré entre sus alumnos por una breve temporada y fue, además de un gran violoncelista, un reconocido y locuaz pedagogo. Vale mucho la pena.

El solista será aquí Jean-Guihen Queyras, que el año pasado interpretó las suites de Bach en el Palau de la Música; una propina con algo de ellas es tan previsible que no caerá. O sí.

-♦-

Doce años separan la Primera Sinfonía del Concierto para violoncelo, doce años que de los cincuenta a los sesenta y dos pueden pesar mucho, y más si en ellos se ha vivido la Gran Guerra, de modo que, yendo hacia atrás en el tiempo, contrasta mucho la expansiva vitalidad y esperanza de la sinfonía que Elgar compuso en 1907, cuando ya era popular en su país por las Variaciones Enigma (1899) y las Marchas de Pompa y circunstancia (1901). Con esta sinfonía obtuvo un éxito muy considerable y hoy sigue siendo considerada uno de sus principales logros, con cuatro movimientos repletos de música fácilmente reconocible como inglesa, aunque las influencias de Elgar fuesen continentales y, siendo el huevo anterior a la gallina, más que inglesa, sea una obra muy Elgariana.

La solemne marcha del primer movimiento, Andante. Nobilmente e semplice, es un tema que vertebra la sinfonía, descrito por Elgar como “sencillo pero de propósito noble y elevado… una especie de llamada a lo ideal, –en el sentido de persuasión, no como orden o coerción– a algo por encima de lo sórdido y lo cotidiano”. En el Allegro molto que sigue [19:00] la marcha,  impetuosa y bravucona, contrasta con un delicioso trío [20:57] que Elgar quería que fuese interpretado como “algo que se escucha bajar por el río”. Este movimiento se funde sin solución de continuidad con el sosegado y bellísimo Adagio [26:17] – para el director Hans Richter, digno de Beethoven- en el que la “idée fixe” de la sinfonía se transforma en un remanso de paz (y asoma un eco del acorde Tristán [28:30]). El mismo tema iniciará y cerrará el último movimiento, Lento-Allegro [39:30] como hizo en el primero, reapareciendo por última vez tras unos pasajes cargados de recuerdos a Brahms, para convertirse, catapultado por unas berliozianas explosiones de energía [49:32] a una espectacular afirmación de esperanza.

Puede que esta sinfonía roce en algunos momentos la grandilocuencia, pero si Nikolaj Znaider, que este pasado fin de semana mostro su enorme calidad como violinista con el concierto de Beethoven, logra de la OBC tan buenos resultados como obtuvo Martyn Brabbins de la BBC Symphony Orchestra en ese concierto de los Proms de 2012, la satisfacción de la audiencia estará garantizada.

EL POST, aquí

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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10 respuestas a La OBC y Elgar en L’Auditori

  1. Soy de los que opinan que el concierto para cello de Elgar cambió de significado con Du Pré. Elgar imaginó una cosa, pero a partir de Jaqueline, tiene un matiz diferente.

    • José Luis dijo:

      Y supongo que, hoy por hoy, nadie puede prescindir de ese nuevo matiz. Esa si que fue una interpretación trascendental… si supiera de más, podría ser una bonita serie.😀

    • Josep Olivé dijo:

      Es cierto que parece que estemos ante un concierto distinto en el cello de Du Prè, y que lo hizo tan suyo que es imposible no recordarla cada vez que se programa. Yo diría aún más: si bien lo normal es que los intérpretes esten agradecidos a las obras, en este caso yo diría que es al revés. El público conoce y valora en su justa medida a esta obra gracias a Du Pré.

  2. Gloria Aparicio dijo:

    Que gusto regresar… hacia “demasiado” que no paseaba por los acogedores jardines de esta tu casa (y otros…) y hoy de nuevo me encuentro con estos suculentos bombonazos
    Es cierto que disfruto amenudo de estas grabaciones en CD pero no es comparable a escuchar y ver al mismo tiempo a la Orquesta con tal excelente Director…
    Elgar me encanta y también creo que esta Sinfonia siendo como bien dices bastante “grandilocuente” a mi me pone la piel de gallina, y ahora J.Luis rectificame si me equivoco , en mi lejano recuerdo creo haber escuchado por primera vez a Elgar en una antigua película de Ann Blyt ( se escribe así? ) ) que si no me equivoco era “Vida de mi vida” , en el gran momento de su graduación se oye ” Pompa y Circunstancias” yo era adolescente pero esa Música me embriagó de tal manera que durante mucho tiempo la retuve en memória hasta que por radio un dia pude escucharla y retener para siempre el nombre de su autor , después ya vino su precioso concierto para chelo etc, etc…..muchas gracias José Luis ha sido un bonito y añorado retorno , es posible que me recifiques en lo de la película porque demasiadas veces mezclo churros con meninas…….un abrazo.

    • José Luis dijo:

      Eso que te sucedió con Elgar me pasó a mi con el “Jesus mi alegria” de la 147 de Bach, que nos lo puso en clase de primero de bachillerato un profe de gramática (?), y no la volví a escuchar ni supe lo que era hasta ocho o diez años después, en la tele de un bar… ya lo expliqué por aquí, pero mi edad me permite repetirme🙂

      Aunque no sé donde escucharia primero las marchas de Elgar, desde luego no fue en una sala de conciertos, pero tampoco en esa película, que no recuerdo haber visto. Ann Blyth, con hache segun veo, me suena su cara pero no el nombre. Y desde luego, esa música es de las que entran a la primera y se quedan. El concierto promete, a ver si te animas, si es que no estás ya animada,

      Gracias por pasarte por aquí, y recuerda que el perdón de los pecados requiere propósito de enmienda🙂

  3. Josep Olivé dijo:

    La roza, la roza…yo hasta diría que la toca, pero bueno, es verdad que el directo siempre ayuda a estar más concentrado, pero de momento necesito de una o dos audiciones más, cosa que haré antes del domingo gracias al youtube que nos enlazas. De momento el adagio va lider, y con diferencia.

    • José Luis dijo:

      El Adagio está muy bien. Luego hay que hacerse el sueco (o el inglés) y dejarse inundar de fervor, sin mucho análisis. La orquestación del final me gusta mucho.

  4. angels dijo:

    Me pusisteis la miel en los labios ,y por la tarde de ayer me puse el susodicho concierto de cel.lo y orquesta ,con la Berliner ,Barenboim y la cel.lista (voy a mirar como se escribe) bueno creo que es Alissa Wellesteirn (o algo parecido) que Barenboim la eligió para interpretar dicho concierto hace unos 4 ó 5 años en El concierto de Europa, justo en Oxford (cuando hacía más de 30 años
    que se negaba a dirigirlo). El resultado !!sensacional!!.U.A.y adióooooos 🙂

    • José Luis dijo:

      Esta violoncelista, que ya habia actuado en Barcelona como niña prodigio, volvió el año pasado con el de Dvorak, y me gustó muchísimo. Supongo que este fragmento debe ser de ese DVD, que con la historia que lleva a cuestas, debe ser muy emocionante:

  5. Pingback: Nikolaj Znaider y la OBC con Jean-Guihen Queyras en un memorable Concierto para violoncelo de Elgar (anterior a du Pré) | Ancha es mi casa

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