EBNDCD – Pensamientos edificantes de un fumador de pipa (y escenas no tan edificantes de otros)

EBNDCD -  Pensamientos edificantes de un fumador de pipa

Erbauliche Gedanken eines Tobackrauchers / Pensamientos edificantes de un fumador de pipa.
Sooft ich meine Tabakspfeife, / Cada vez que mi pipa,
Mit gutem Knaster angefüllt, / cargada de buen tabaco,
Zur Lust und Zeitvertreib ergreife, / cojo por placer y por pasar el rato,
So gibt sie mir ein Trauerbild – / graves pensamientos me sugiere –
Und füget diese Lehre bei, / y una enseñanza me da,  
Dass ich derselben ähnlich sei. / que como ella yo soy.
Die Pfeife stammt von Ton und Erde, / La pipa ha salido de la arcilla y la tierra,
Auch ich bin gleichfalls draus gemacht, / de lo mismo estoy hecho también yo.
Auch ich muss einst zur Erde werden. / también un día seré tierra.  
Sie fällt und bricht, eh ihr’s gedacht, / Caerá y se me romperá, antes de que pueda darme cuenta,
Mir oftmals in der Hand entzwei, / y se hará pedazos en mi mano,
Mein Schicksal ist auch einerlei. / exactamente igual que mi destino.
Die Pfeife pflegt man nicht zu färben, / La pipa no suele perder su color,
Sie bleibet weiß. Also der Schluss, / sino que se queda blanca. Lo cual me hace pensar,
Dass ich auch dermaleinst im Sterben /  que cuando me llegue la muerte
Dem Leibe nach erblassen muss. / mi cuerpo palidecerá.
Im Grabe wird der Körper auch / Pero en la tumba, el cadáver también se volverá
So schwarz wie sie nach langem Brauch. / tan negro como ella tras un largo uso.
Wenn nun die Pfeife angezündet, / Cuando la pipa está encendida,
So sieht man, wie im Augenblick / puede verse cómo en un instante
Der Rauch in freier Luft verschwindet, / el humo se desvanece en el aire,
Nichts als die Asche bleibt zurück. / solo la ceniza queda.
So wird des Menschen Ruhm verzehrt / Así la gloria humana se consume
Und dessen Leib in Staub verkehrt. / y el cuerpo en polvo se convierte.
Wie oft geschieht’s nicht bei dem Rauchen, / Como a menudo sucede al fumar,
Dass, wenn der Stopfer nicht zur Hand, / si el atacador no está a mano,
Man pflegt den Finger zu gebrauchen. / se usan en su lugar los dedos.
Dann denk ich, wenn ich mich verbrannt: / Entonces, cuando me quemo, pienso:
O, macht die Kohle solche Pein, / Ay, si esta brasa duele tanto,
Wie heiß mag erst die Hölle sein? /¿Cómo será el fuego del infierno?
Ich kann bei so gestalten Sachen / Puedo así, con las cosas que me inspira
Mir bei dem Toback jederzeit / el tabaco en todo momento
Erbauliche Gedanken machen. / tener pensamientos edificantes.
Drum schmauch ich voll Zufriedenheit / Por eso fumo satisfecho,
Zu Land, zu Wasser und zu Haus / en tierra, en el mar, o en mi casa,
Mein Pfeifchen stets in Andacht aus. / mi querida pipa, siempre recogidamente.

Unas reflexiones muy propias de Bach, pero aunque haya quien opine que son realmente suyas, no se sabe a ciencia cierta quién fue el autor de esos Pensamientos edificantes de un fumador de pipa que aparecen en una hoja suelta del Segundo cuaderno de Ana Magdalena Bach, en el que, más por gusto que por estudio, distintos miembros de la familia anotaban piezas que les gustaban, propias o ajenas. En él se encuentran, además de esa hoja añadida tras la muerte de Bach, dos composiciones tituladas con su primer verso, So oft ich meine Tobackspfeife, la BWV 515a en sol menor, sin texto, escrita por una mano joven, probablemente la de su hijo Gottfried Heinrich, el que luego presentaría retraso mental y quizás el autor de la música, y la BWV 515b en re menor, con la letra copiada por Ana Magdalena y en una cuarta mayor para adaptarla a su voz de soprano, y con el bajo compuesto por Bach padre, que eso sí es seguro.

Ésta es la BWV 515a interpretada por un organista llamado Pierre Astor

que toca luego la BWV 515b, permitiéndonos apreciar lo que añade la mano izquierda de Bach.

Y esta es ya la preciosa Aria “So oft ich meine Tobackspfeife” con el barítono Klaus Mertens y Ton Koopman en el clave, que optaron por abreviarla interpretando únicamente tres estrofas, la primera, la tercera y la sexta y última

En un blog dedicado a las pipas de arcilla (no estamos solos), afirman que los tres “re” que inician la pieza se corresponden con las tres primeras rítmicas chupadas con que los fumadores suelen estimular la combustión del tabaco. A eso se le llama arrimar el ascua a su pipa. En cualquier caso, más interesante es escuchar otras versiones de esta pequeña joya, en primer lugar, la auténtica creación que hace Hermann Prey, acompañado por Leonard Hokanson, clave y Marçal Cervera, viola de gamba, que hacen como Mertens y Koopman y se quedan con tres estrofas, la primera, la cuarta y la sexta.

 

Ahora, la de la soprano Johanette Zomer, con Pieter-Jan Belder, completa y con interludio.

El pequeño libro de Ana Magdalena BachLuego, esta otra de Hans-Martin Linde y Gustav Leonhardt, que eliminan la segunda y la tercera estrofa, procedente de un disco de la colección Basf/Harmonia Mundi (alianza que concluyó a mediados de los 70, con gran dolor de nuestros corazones, liquidando sus existencias a precio de saldo, con gran alegría de nuestros bolsillos), la selección del Cuaderno de Ana Magdalena Bach en que muchos descubriríamos esas preciosas miniaturas

Y finalmente, porque Dios está en todas partes, la de un ukelele, con fallitos, pero bien temperado y muy simpático y musical.

-♦-

Que Bach se sentase todas las noches a fumarse una pipa con un hijo en cada rodilla es sólo una leyenda amable, y no hay pruebas fehacientes de que tuviese ese hábito, lo que, dada su proverbial fertilidad y la entonces razonablemente larga vida de que disfrutó debe resultar muy tranquilizador para los publicistas de las campañas contra el tabaco, dicho sea de paso. Sin embargo, es muy probable que fumase, o al menos lo hacía en 1705, en su juventud, pues en el juicio por el asunto del fagotista caprino, fue objeto de debate si había pasado o no fumando en pipa en actitud arrogante y provocativa ante los estudiantes con los que luego se peleó, discusión que no se habría planteado de no haber sido fumador. Y más adelante, hay una cuenta de un hotel de Halle en el que Bach habría abonado cerveza, licor y tabaco, según cuentan que cuenta el musicólogo Christoph Wolff  en su libro Johann Sebastian Bach: The Learned Musician. 

Lo que es seguro es que, de fumar, sus pipas no hubiesen sido de madera, sino de arcilla blanca, como la de este maravilloso bodegón de su contemporáneo Jean Siméon Chardin (1699-1779), titulado La tabagie (Pipes et vases à boire)

Chardin - La tabagie (Pipes et vases à boire)

o las de los fumadores que aparecen en tantas pinturas del belga David Teniers, el joven (1610-1690), por ejemplo en la conocida como El soldado alegre (su versión de El fumador de Adriaen Brouwer), con un protagonista que desde luego, no parece estar pensando precisamente en la brevedad de la vida a pesar del ejemplo de la pipa caída y rota en el suelo,

El fumador (c.1640)

ni tampoco muy escandalizado por el individuo que aparece al ampliar el campo visual en otra composición titulada Fumadores, una figura tan habitual en sus cuadros como el “caganer” en los pesebres catalanes.

Fumadores

Otro gran pintor holandés de fumadores, coetaneo de Teniers, es Adriaen van Ostade (1610-1685), famoso por escenas de taberna que recuerdan a Brueghel y anticipan a Goya, como esta Escena en una posada, en la que puede descubrirse donde tener la pipa siempre a mano.

Escena en una posada

Jan Miense Molenaer (1610-1668), nacido en el mismo año que Teniers y van Ostade y en la misma ciudad de Holanda que éste, Haarlem,  practicó el mismo género pintando campesinos fumadores y bebedores. Y en su serie Los cinco sentidos, el tabaco y los efluvios del vino son el refugio del Olfato.

Olfato

Mucho más escasa fue la producción del  también holandés Gerard ter Borch (1617-1681), que tampoco se dedicó tanto a pintar  escenas populares en las que encontrar pipas, pero algunas y muy buenas obras hay con ellas, por ejemplo, este Cuarto de guardia con un soldado echando el humo en la cara de su compañero dormido, y un tercero mirando.

Cuarto de guardia con un soldado echando el humo en la cara de su compañero dormido, y un tercero mirando

Finalmente, tenemos a un probable discípulo de van Ostade, el divertido costumbrista Jan Steen (1625-1679), con muchos cuadros con pipas entre los que merece ser destacado  Como el viejo canta, el joven toca la flauta (o Lo que escuches es lo que cantarás),  que representa un proverbio de su país alusivo al valor del ejemplo de la familia, “Zoals de ouden zongen, piepen de jongen”. El tema ya había sido empleado por Jacob Jordaens repetidamente, pero Steen tiene al menos tres cuadros con el mismo tema, este primero, con tres niños “soplando” de distintas formas

otro, también titulado La familia feliz, en el que, jugando con el sentido del “piepen” sustituye la flauta por un par de pipas en sendos críos fumadores,

La familia feliz (1668)y un tercero, conocido también como La familia del artista, en el que Steen se retrata a sí mismo haciendo fumar a su hijo.

Como el viejo canta, fuma el joven (c.1663-1665)

Lo cual nos lleva como de la mano a volver a Bach y a acabar debidamente la página con estos dos primeros movimientos de su preciosa Sonata para flauta en Do mayor BWV 1033.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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13 respuestas a EBNDCD – Pensamientos edificantes de un fumador de pipa (y escenas no tan edificantes de otros)

  1. rexval dijo:

    La Inquisición relacioné el tabaco con el diablo. Rodrigo, compañero de Colón, a su vuelta a España, fue encarcelado por ella acusado de brujería, ya que “solo el diablo podía dar a un hombre el poder de sacar humo por la boca”. Una buena manera de acabar con el tabaquismo…

    Sara Montiel no podría ahora cantar – ni fumando ni sin fumar – su canción “Fumando espero”. Tendría que decir “Dándole a la tablet espero…”. Cosas de los tiempos.

    • José Luis dijo:

      Podría cantarlo, pero corriendo el riesgo de morir congelada, que a eso les condena ahora la Inquisición (con bastante más fundamento, todo hay que decirlo)

      • rexval dijo:

        Esta mujer incitaba al pecado y no me refiero solo al fumar..

        • José Luis dijo:

          ¿El quinto o el sexto?

          • rexval dijo:

            No recuerdo el número, era algo así como “No cometerás “actos impuros” ni mentirás”. Cuando de niños teníamos que aprendernos de memoria la lista de los reyes godos y los mandamientos, no comprendíamos qué era eso de “actos impuros”.La respuesta del maestro era “ya lo comprenderéis cuando seáis mayores”. Sigo sin comprenderlo… Mi concepto de “pecado” es diferente.

  2. extremanyo dijo:

    Magnífico cuasimonografico sobre Bach, fumar en pipa y la pintura flamenca menos conocida. Felicidades al autor o autores de este brillante compendio. Soy nuevo en la casa, pero cada entrega de una nueva página de este blog supone para mí un buen rato de alborozo, leyendo los documentadísimos artículos, escuchando músicas poco divulgadas y, en definitiva, disfrutando de ese bien cada día más escaso, casi marginal: la cultura y su plasmación en la Belleza. Muchas gracias por vuestra dedicación.

  3. Vicicle dijo:

    Y por el café también dicen que sentía debilidad🙂 Lo de la cuenta del hotel de Halle es más inquietante: cerveza+licores+tabaco (pipa)… hummm… ¿Firmó la factura? ¿Hay constancia documental?… Me inclino más por la hipótesis parisina: debieron confundirlo con Maigret😯 Mira, se me acaba de ocurrir una idea.

  4. timamót dijo:

    Un post deliciós José Luis!
    No en vínil, però procedent d’un CD de Deutsche Harmonia Mundi tenim la versió de Leonhardt.
    Chardin és un dels meus pintors predilectes i els seus humils bodegons o retrats de nens i molt bé la selecció de pintors holandesos que van prodigar diferents versions del plaer de fumar una pipa. Si me’n surto, t’afegeixo una pintura d’un altra predilecció meva: Hals i un quadret d’un fumador jove

    • José Luis dijo:

      Ja li tocava a Bach un apunt una mica treballat. Imaginava que amb les pintures t’agradaria. Però he seguit estirant del fil, y estic fins a les celles de quadres flamencs amb fumadors i pipes, ja veuràs. Justament he dit prou quan he arribat a Hals, ja massa lluny de Bach, però dels quatre que surten aquí penjaré uns quants els propers dies. De Chardin no, perquè no té fumadors. No l’havia sentit ni anomenar, aquesta natura morta em sembla màgica.

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