Lied der Waldtaube, una joya de Schoenberg

El viejo castillo de Gurre

Reconstrucción imaginaria de Gurre, castillo en las afueras de Elsinor (ciudad del famoso Kronborg de Hamlet), que fue residencia de los reyes daneses en el siglo XIV

Se cumplen hoy 140 años del nacimiento de Arnold Schönberg, y aunque su principal aportación a la historia de la música sea el dodecafonismo, también es lícito (y seguro que para muchos preferible) recordarlo con la Canción de la paloma del bosque, uno de los Gurre-lieder que compuso entre 1900 y 1911 sobre los textos del poeta danés Jens Peter Jacobsen que, inspirados en antiguas leyendas medievales, narran el amor del rey Waldemar y la joven Tove, y la muerte de ésta ordenada por la reina Helvig, la esposa celosa. Su primera parte concluye con esta Voz de la paloma del bosque, el único pero tremendo pasaje para la mezzo en el que Tove, convertida en paloma, llora su propia muerte y denuncia a la asesina: “¡He volado lejos, he buscado el dolor, lo he encontrado en abundancia! ¡Fue el halcón guerrero de Helwig quien despedazó cruelmente la paloma de Gurre!” Y si la tercera parte de los Gurre-lieder muestran el inicio de la evolución de Schönberg hacia la dodecafonía, las dos primeras partes y esta canción en concreto, se inscriben todavía muy claramente en el post-romanticismo y son una preciosa joya para wagnerianos, straussianos y mahlerianos. Sus tres minutos finales sobran para comprender el por qué:

El mismo Schoenberg reorquestó la canción en 1923 para fuerzas bastante menos colosales que las requeridas por la cantata, una voz y diecisiete instrumentos frente a doscientos cantantes con cinco solistas y una orquesta de 150 músicos, y hoy se escucha aisladamente tanto en esa versión de cámara como con orquestas más o menos grandes. A falta de pan, buenas son tortas, pero nadie que lo haya vivido querría perderse el impacto de una gran orquesta tocando esta pieza, aunque sólo fuera por los compases con que arranca. Escúchese como se inician una y otra con el Twentieth Century Classics Ensemble dirigido por Robert Craft, y la Deutsches Symphonie-Orchester Berlin por Ricardo Chailly.

Aquí sigue ahora esta última y fantástica interpretación completa, y un texto que merece la pena seguir. La mezzo es Brigitte Fassbaender.

VOZ DE LA PALOMA DEL BOSQUE (Gurre-lieder)

Con imágenes, aunque extrañamente mutilada en su parte central, la versión reducida interpretada por Michelle DeYoung con Seiji Ozawa al frente de la Saito Kinen Orchestra

Y un último audio imprescindible para los devotos de Janet Baker, una dramática y fascinante paloma. Grabación mítica con la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por Norman del Mar.

Parecidos (más o menos) razonables, sospechosos o casuales

Hemos escuchado a Brunhilda, a Branghane, y hasta al pastor de Tristán, y también a Mahler, con algunos redobles militares y el aroma de La canción de la tierra. Pero en La canción de la paloma del bosque se repite insistentemente una llamada que parece una cita intencionada. Porque es casi inevitable escuchar esto

y no recordar esto otro,

casi la firma de Salomé. La ópera de Strauss se estrenó en 1905, una fecha en la que Schoenberg ya había compuesto las dos primeras partes de sus Gurre-lieder. Pero no concluyó la orquestación hasta 1911 y el estreno se demoró dos años de modo que todo indica que esas notas serían, si acaso, un homenaje a Strauss. Y si estaban desde el principio, una coincidencia o que ambos bebieron de un tercero en discordia.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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12 respuestas a Lied der Waldtaube, una joya de Schoenberg

  1. Josep Olivé dijo:

    Schonberg compuso obras pre-dodecafónicas sencillamente sublimes. Algo parecido ocurre con el resto de compositores de la segunda escuela de viena, Berg y Webern. Hay algo de sobrecogedor desde el punto de vista musical en estas obras, porque con ellas se presiente que estos compositores explorarían con más profundidad aún en el mundo de la atonalidad y en formas no ya vanguardistas sino claramente rompedoras com el dodecafonismo. Esta obra que nos traes hoy es un claro ejemplo. Si además la música ilumina una maravillosa historia medieval pues ya tenemos las condiciones necesarias y suficientes para sentirnos en paz con este mundo. Y es que este post de hoy puede con todo.

    • José Luis dijo:

      Con todo, todo, todo… no sé yo. Respecto al comentario previo, la pregunta sería si lograron algo tan sublime con el rompimiento. A mí me parece que no, que ni de lejos, y, con toda imprudencia, diré que no creo que por esos caminos se llegue nunca tan lejos.

      • Josep Olivé dijo:

        No, no lo lograron, entiendiendose la sublimación como algo muy personal e intransferible, pero si conmocionaron y despertaron interés, aunque fuera visionario, sobre una nueva manera de entender la música.

  2. Josep Olivé dijo:

    Sobre los interesantísmos parecidos no puedo dar cuenta hoy. Bien seguro lo haré mañana por la noche.

  3. rexval dijo:

    Schoenberg va reclamar-se hereu tant de Wagner com del seu oposat Brahms. Personalment, el que més m’agrada és la primera etapa. Aquests Gurre-lieder són una meravella, com la “Nit transfigurada”. D’altres etapes també són del meu gust “Erwartung” i “Un supervivent de Varsòvia”, que posa la pell de gallina. En canvi, no puc amb “Moses und Aaron” i això que ho he intentant, però no m’entra pels oïts. En canvi, m’encisa “Wozzeck” de Berg i el seu concert de violí, “A la memòria d’un Àngel”, la filla de Mahler que va morir ben petita.

    Quant al exemples que has posat per comparar sí que hi certa semblança..

  4. timamót dijo:

    La versió de la Janet Baker magnífica. Sóc una devota

  5. Hola José Luis, Josep, Timamot, Rex:
    Preciosa, preciosísima música, delicada y trabajadísima por un chaval de veinticinco-veintiséis años. Saludos.

    • José Luis dijo:

      Hola, enriquedeburgos😀 Se nota que tú no sacas los calificativos de un bombo de loteria. Y también es imporatnte caer en la cuenta de la edad de la criatura que compuso esa barbaridad

  6. Pingback: OSCyL Schönberg, Elgar y Berlioz | Les soirées de l'orchestre

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