Schoenberg – Variaciones para orquesta

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No existe ninguna duda acerca del momento en que una persona comienza a gozar de una canción o de una danza. Es cuando empieza a cantar o a silbarlo: en otras palabras, cuando puede recordar la melodía.
Schoenberg

No serán muchos los que vuelvan a casa después de una audición silbando una melodía de las Variaciones para orquesta de Schoenberg, quien, sin embargo, dejó escrito que “la música debe ser un goce”. Pero es que recordar es solamente “el primer paso hacia la comprensión”, que sería la auténtica fuente del placer.

Con sus Variaciones para orquesta, Schoenberg daba casi la definición del dodecafonismo: Un Tema en el que las doce notas de la escala cromática son tratadas por igual, sin establecer jerarquía entre ellas (atonalidad) y sin que una pueda usarse más veces que otra, a partir del que se generan variaciones en las que las series de notas de ese tema son transformada por distintas manipulaciones, invertidas, transpuestas, o divididas en grupos. Al compositor, además de la ordenación de cada serie, le quedan el timbre de los instrumentos, el tempo y la dinámica, que no están regidos por leyes de tipo matemático. A nosotros, recordar, comprender y disfrutar.

Casi cien años después de su creación, el dodecafonismo sigue lejos del gran público, y sólo los profesionales y un minoritario grupo de melómanos se muestran interesados en esta democrática técnica de composición. No parece probable que las cosas cambien sustancialmente en los próximos cien años, pero seguro que esta corriente habrá dejado su poso, además de contribuir a abrir los oídos y el espíritu de los aficionados. Incluso de los que tenemos dificultades hasta para distinguir la tonalidad de la atonalidad: Este es el Tema de la obra de Schoenberg

y esta es su rearmonización “en un Fa mayor bastante bueno que corteja insistentemente un Sol bemol”, según lo presentó el compositor en un programa radiofónico en 1931.

Tampoco anima mucho el lenguaje de los expertos: “Una rigurosa tensión constructiva se ejercita sobre una materia lacerada y trastornada, recorrida por temblores y sacudidas, con el efecto de un frío delirio”

En cambio, es llamativo que, en pleno manifiesto revolucionario, Schoenberg haga un homenaje a Bach, incluyendo reiteradamente el motivo B-A-C-H, si bemol, la, do, si, fundamental en el movimiento final de la obra que ha podido escucharse en el Youtube.

Puede tararearse, comprenderse y disfrutarse. Y ahora parece especialmente oportuna la dedicatoria que hizo Schoenberg a un alumno llamado Karl Horwitz en una copia de su Primer Cuarteto de Cuerdas: Nunca trates de aprender nada de aquí, más bien aprende de Mozart, Beethoven y Brahms. Entonces, quizás algunas de las cosas contenidas aquí puedan llegar a parecerte dignas de consideración.

Estas son las Variaciones para orquesta en la interpretación de Herbert von Karajan al frente de la Filarmónica de Berlín.

 

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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9 respuestas a Schoenberg – Variaciones para orquesta

  1. Josep Olivé dijo:

    “…interesados en esta democrática técnica de composición…”… jejeje… Efectivamente democrática si nos atenemos a la ausencia de jerarquía entre notas que impone la tonalidad, pero curiosamente no ausente de reglas y normas, tan “duras” como las que pueden regir la música tonal. Yo creo que los avances hacia nuevas estéticas y formas musicales estan hechos a golpes de genialidades, y que estas dejaron una huella más o menos impactante. El dodecafonismo de Shoenberg atiende a la esencia de la teoria musical y por tanto puede percibirse como un fenómeno más intelectual que estético, pero no exento de emoción, y que por tanto, su supuesta “frialdad” es más un fenómeno de `percepción que no de creación. No hay nada de frialdad en Lulú ni en “Le pierrot lunaire”, así como tampoco percibo frialdad en la obra que nos traes hoy. Y en definitiva, creo sinceramente que bienvenidos sean los cataclismos, escándalos e incomprensiones que se han dado en la história de la música. Los hay de gratuitos, y los hay que no entiendes nada pero que intuyes que hay encerrado alli algo grande. El “Arte de la fuga” de Bach, obra teórica sin igual, los últimos y ásperos cuartetos de Beethoven, las disonancias, cromatismos y resoluciones del acorde de Tristan, “La consagración de la Primavera” y el dodecafonismo alumbraron nuevas músicas. Nada parecido se había escuchado antes y todo lo contaminarón después. Bendita contaminación.

    • José Luis dijo:

      Mejor explicado imposible, pero al final coincidimos en que, para los oyentes, lo mejor es el poso que dejan. Y, contra lo que a veces se dice, no creo que la reacción de los aficionados cambie mucho con el paso de los años.

  2. angels dijo:

    Con toda humildad he de afirmar ,que a mi ,Schoenberg, no puedo no puedo y no puedo.U.A.y
    adióooooos 😳

    • José Luis dijo:

      Pero no llores por eso, que no estás sola😀

    • miquel dijo:

      doncs jo no puc, no puc……amb les ubíqües composicions de l’Albert Guinovart. Allò que va escriure per als 300 cellistes de la Diada em va semblar lamentable. I actualment no paren de promocionar la reposició de Maricel, de gran èxit popular. Podeu suportar allò de «les veles s’inflaran…»? Més vulgaritat, impossible ! Sempre ens quedarà Schönberg.

      • Josep Olivé dijo:

        Albert Guinovart és un gran instrumentista com a solista de piano, i amb obres clàssiques és intèrpret refinat, amb estil i molt musical malgrat certa fredor en transmetre aquesta musicalitat. L’Albert Guinovart com a compositor en canvi tampoc a mi no m’agrada. I el musical que esmentes se’m fa insoportable, i l’intencionalitat de la seva reposició al Victoria amb amplíssima covertura mediàtica crec sinceremant que va més enllà de lo estrictament musical.

      • José Luis dijo:

        Les veles candidates a inflació és tot el que conec d’aquesta cosa, i en tinc prou. De fet, en tinc prou amb el títol.

        • miquel dijo:

          efectivament, tot molt kitsch i d’un valor musical i estètic mínim, una vulgar caricatura dels gans musical de lèpoca daurada de Broadway (Gershwin, Porter, Kern,….)

  3. Pingback: OSCyL Schönberg, Elgar y Berlioz | Les soirées de l'orchestre

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