Carmen, plagio incluido

Carmen Thyssen

“Si quiere aprender a orquestar, no estudie las partituras de Wagner, estudie la partitura de Carmen… Cada nota y cada silencio están en el lugar adecuado”. Eso escribió Richard Strauss, y ciertamente, la orquestación de Bizet es espectacularmente inventiva. Mientras que los instrumentos de viento sólo habían servido convencionalmente para dar una nota de color, aquí se emplean para exponer temas principales, como en la “Seguidilla” y el “Aria de la Flor”, y los violines se usan para imitar las guitarras y remedar el portamento vocal. Los instrumentos también se utilizan para enfatizar el personaje (Carmen está simbolizada por la flauta), y el complicado uso del motivo -tal como la segunda aumentada asociada al inexorable destino- ayudan a mantener la unidad de la partitura. El color local se obtiene con disonancias picantes, armonías deslizantes, y algunos de los más vivos ritmos que pueden escucharse en una ópera. Las danzas y canciones gitanas crean una electrizante síntesis de la cultura española, pero la mayor parte de las tonadas “auténticas” son de la propia invención del compositor.

Pero decir que “la mayor parte” de la música de una obra es de su autor, es reconocer que bastante no lo es, y en este caso, no es del folclore español de donde tomó prestado Bizet, sino de autores con nombres y apellidos. La Habanera de Carmen, nada menos, es un plagio reconocido de El arreglito de su amigo Sebastian Iradier el autor de La Paloma, y ya se ha dicho que Gounod, le reclamaba el Aria de Micaela del tercer acto. Además, voces autorizadas afirman que Carmen contiene otros plagios de autores españoles, como el preludio del cuarto acto, que sería un arreglo de la pieza Sevilla de Manuel del Pópulo Vicente García, el padre de la mezzo María Malibran.


Iradier – El arreglito. Marcel Reijans, Anurakt Scheepers, Minco Coenraad.

El personaje de Carmen es considerado a menudo como el papel de mezzo de más éxito de todas las óperas, y su manipuladora y magnética personalidad es articulada por medio de música de gráfica sensualidad – su habanera de entrada y la seguidilla son particularmente sexys.


↑ Maria Callas. Royal Opera House Orchestra. Georges Pretre.

Maria Callas. NDR Sinfonieorchester. Georges Pretre.

Su hiperbólica sensualidad contrasta con el pesado egotismo del musculado barítono Escamillo, cuya música es tipificada por la jactanciosa “Canción del Toreador”.


Lawrence Tibbett. Metropolitan Orchestra.

Similarmente, la simplicidad del engreído torero resalta las complejidades del impulsivo tenor Don José, el eje emocional del drama. La desintegración de Don José –puesta al descubierto por la música que va desde el tierno dúo del Acto I con Micaela, “Parle-moi de ma mère”, pasando por la apasionada súplica a Carmen, “La Fleur que tu m’avais jetée” (El “Aria de la flor”), hasta la furia de la confrontación final con su “demonio”- es una obra maestra de caracterización progresiva.


↑ Plácido Domingo, Angela Gheorghiu. Metropolitan Orchestra. James Levine.

↑ Jussi Bjorling.

Mario Del Monaco, Irina Arkhipova. Orquesta del Teatro Bolshoi. Alexander Melik-Pashayev. (Y sí: Del Monaco canta en italiano y Arkhipova en ruso)

La tempestuosa relación entre Don José y Carmen culmina en uno de los más fascinantes finales de ópera. Resistiendo la tentación de finalizar su obra con una canción completa (que es lo que hacían habitualmente Gounod, Delibes y Saint-Saëns), Bizet construye un dúo de breves y poderosos intercambios, un diálogo irregular que expresa la fractura del alma de Don José tan poderosamente como la superficialidad de los afectos de Carmen. La culminación, en la que él lanza un herido grito final de devoción al cuerpo que yace a sus pies, es asombrosamente intensa.


Elena Obraztsova. Plácido Domingo. Vienna State Opera. Carlos Kleiber

Para 1905, Carmen había sido representada más de mil veces sólo en la Opéra-Comique, y hoy será seguramente una de las doce óperas más programadas en el mundo. Es un drama que tiene algo para todos, emociones límite con las que todos pueden simpatizar por medio de una serie de irresistibles canciones. Como Nietzsche decía con entusiasmo: “La música de Bizet me parece perfecta. Avanza ligera, con gracia, con elegancia… Esta música es cruel, refinada, fatalista.”

The rough guide to opera (Matthew Boyden & Nick Kimberley).

Nietzsche empieza su obra El caso Wagner con una carta de Mayo de 1888. En ella alaba Carmen, que ha escuchado «veinte veces», la escucha de la obra de Bizet le vuelve «más filósofo, mejor filósofo». Sus elogios se hacen numerosos. Y acierta la predicción: «como mínimo, se hará muy popular». Su afirmación «Bizet me vuelve fecundo. Lo bello me vuelve siempre fecundo» constituye quizás uno de los más vibrantes cumplidos hechos a la obra de de Bizet.

Wikipedia

carmen - Eyre - act-2

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La Carmen de la que procede el siguiente fragmento, con Teresa Berganza, Placido Domingo, Ruggero Raimondi y Katia Ricciarelli con la orquesta del Théâtre National L’Opera de Paris dirigida por Pierre Dervaux, aquí.

-♦-

Próximo 1 de Noviembre en cine desde el MET: Rachvelishvili, Antonenko, Hartig, Abdrazakov. Heras-Casado, Eyre.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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8 respuestas a Carmen, plagio incluido

  1. rexval dijo:

    La supuesta oposición Carmen / Wagner, que parte de Nietszche, es un embuste que ha sentado cátedra. Desde que el filósofo procedió con el “caso” – “El caso Wagner” – se viene repitiendo por aquí y por allá. El texto que aportas sobre unas declaraciones de Richard Strauss – de cuyo wagnerismo no hay ni duda ni asomo de sospecha – demuestra que en el campo wagneriano siempre se ha tenido un excelente concepto de “Carmen”, empezando por el mismo Wagner, a quien la obra le impresionó gratamente.

    En este sentido, aunque está publicada la correspondencia del “difamador” en varios idiomas, no se suele reparar en el hecho de que el mismo Nietszche, que por entonces ya padecía abscesos de la enfermedad mental que le condujo a pasar sus últimos años interno en un manicomio hasta su muerte. En una carta privada a un amigo que estaba extrañado ante su “cambio” tan radical como repentino le dice más o menos que no se tomara en serio sus ataques a “Parsifal” y sus exageraciones sobre “Carmen”, que REALMENTE no le gustaba pero que le venía muy bien para atacar a su antes admirado Wagner. Es evidente que algo de patológico hay en el tema y que este señor mintió como un bellaco. Los ataques a Wagner se intensificaron tras la muerte de éste. Sin embargo, confesó en otra carta que la música de “Parsifal” era maravillosa y que nunca se había compuesto antes nada tan hermoso como su preludio. Está escrito.
    También escribió que le entusiasmaba la zarzuela, Chueca, “La Gran Vía”, etc…. que ponía por encima de toda la obra wagneriana. Yo no me puedo creer que si hubiera estado en su sano juicio hubiera llegado a escribir tal barbaridad. “Yo soy el Rata primero…. y yo, el segundo… y yo el tercero….” A la hora de meterse con Wagner todo vale, incluso asegurar que Chueca es mucho mejor compositor que él.

    Muy injustas estas cosas. Nadie repara en que la inmensa mayoría de los nazis eran “nietzschenianos” y que los wagnerianos se reducían a Hitler prácticamente. Mientras el sajón se muestra en contra del sistema de castas del hinduismo, el defensor de “la moral de los señores” frente a la de los “siervos” llega a justificar el asesinato de “millones de personas” por el dominio de la casta de los superiores como podemos leer en sus aforismos. Mientras Wagner predica la “compasión”, Nietszche la rechaza de plano y pone a caldo no solo el cristianismo, sino también la democracia y el socialismo por considerarlos fruto de la “moral del esclavo”.

    Regí, wagneriano justiciero.😀😀😀

  2. Josep Olivé dijo:

    La mejor òpera creada con ambientación española fue creada por Bizet, un hombre que jamás pisó ni Sevilla, ni Andalucia, ni Navarra, ni España. Por no conocer no conocía ni el minimo imprescindible de la ideosingrácia andaluza o navarresa, y si no me equivoco menos aún de los gitanos andaluces. Y sin embargo, a base del estudio de partituras y de lo que le debía llegar del folclore español va y escribe una música que aún a pesar de ser cantada en francés suena inconfundiblemente española, y el drama tiene color tan genuinamente español como genuinamente siciliano es el drama en “Cavalleria…”. Carmen és una ópera perfecta de cabo a rabo. Musicalmente maravillosa, dramáticamente estremecedora. No solo presenta una coherencia deslumbrante en su dramaturgia sino que además és una sucesión de hits musicales impresionante. Un día en casa me propuse contar los fragmentos que por su brillatez y calidad merecerían ser interpretados de manera aislada y sumé quince. Ópera que ha “sufrido” inoportunos quebrantos por la excesiva acentuación de tópicos y folclorismos trasnochados, afortunadamente esta recuperando su gran esplendor dramático con novedosas aportanciones, entre ellas la genial de Calixto Bieito, en una versión fascinante. Lo de Nietszche con esta ópera yo nunca me lo he creido. Era (y es) para mi obvio que utiliza Carmen para intentar desmitificar el drama wagneriano, lo cual, no es solo absurdo sino incomprensible.

    • José Luis dijo:

      Carmen es además de esas obras maestras que tienen la nada facil virtud de poder llegar a todos los públicos, una prueba del algodón que no descalifica a quien no la pasa, pero que dice mucho de los que la superan, y que valoro mucho.

      Yo no había ni pensado en que la opinión de Nietzsche pudiese ser política. Parece lógico lo que decís, lo cual no significa que no le gustase Carmen.

      Me alegra que hayas encontrado un minuto para charlar aquí😀

      • José Luis dijo:

        Quiero decir que me alegra que dispongas de él.

      • rexval dijo:

        Le gustaba, no le gustaba. Dijo lo uno y lo otro según el caso. Aquí lo deja bien claro.

        Carta de Nietszche a Fuchs: “BIZET -LO DIRÉ MIL VECES- NO ME INTERESA, PERO ACTÚA MUY FUERTEMENTE COMO ANTÍTESIS IRÓNICA CONTRA WAGNER.”

        Como el tema Nietzche – Wagner – Carmen no es nuevo, me permito autocitarme haciendo referencia a las mismas palabras del filósofo sobre el tema. Cada cual que saque sus conclusiones. Esto escribí hace unos años:

        Mis palabras sobre el caso proceden del mismo Nietzsche, y las he encontrado en varios libros. Cito uno que tengo a mano. Se trata de “El Wagneriano de las ideologías. Nietzsche-Wagner” (Biblioteca Nueva) y copio literalmente la cita que aparece en la página 349 correspondiente al capítulo dedicado al “caso” Bizet:

        ” (…) escribe nuevamente Nietszche a Fuchs en estos térmimos:

        ’LO QUE DIGO ACERCA DE BIZET NO DEBE USTED TOMARLO EN SERIO. TAN CIERTO COMO QUE SOY, BIZET -LO DIRÉ MIL VECES- NO ME INTERESA, PERO ACTÚA MUY FUERTEMENTE COMO ANTÍTESIS IRÓNICA CONTRA WAGNER.”

        Aunque resulte paradójico, aquí está resumida y ejemplificada por negación la ’praxis bélica’ de Nietzsche (…) De esta forma atacó Nietzsche a Wagner. (…)”

        Otro tema es por qué atacaba el filósofo al compositor. Se cita a Parsifal, pero lo cierto, si es que los diarios de Cósima son fiables, es que cuando Wagner leyó ante Nietzsche el contenido de la obra -no recuerdo si el esbozo en prosa o ya el libreto versificado- N. no montó ninguna escena, ya que no consta en los diarios de Cósima, que son extremadamente detallados. Cósima no hubiera pasado el hecho por alto. creo recordar (y lo escribo así porque lo estoy haciendo de memoria y no me gusta afirmar rotundamente lo que no puedo comprobar en ese momento) que la escena tuvo lugar en Sorrento, que fue (si no me falla la memoria la última vez que ambos coincidieron).

        Según apuntan los investagadores, el motivo real de la ruptura no la “ofensa morta” a la que se refiere el filósofo que le causó Wagner cuando se puso en contacto con el médico del filósofo -fervoroso wagneriano- y le dijo que practicaba el “onanismo”, práctica a la que se le atribuían una serie de males en aquella época y que se consideraba vergonzosa. N. pensó que si Wagner o sabía, Cósima lo sabía también, y no podía soportar la idea porque tenía a esta señora en un pedestal platónico.

        A partir de este momento, Nietszche, despechado y sintiéndose traicionado por Wagner, se dedica a atacarlo desde todos los ángulos. Parsifal fue una excusa y Carmen, una obra que utilizó en su campaña bélica contra su antiguo amigo, que mucho se odia a quien tanto se quiso.

        saludos.

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