Verdi – I due Foscari (y 2)

I due Foscari (Delacroix)

I due Foscari (Delacroix)

Una nueva ocasión para recordar a Don Carlo en I due Foscari, es el dúo de viola y violoncelo que protagoniza el Preludio del segundo acto, ambientando perfectamente la lóbrega celda en que está confinado el hijo del Dux.


Orquesta del Teatro di San Carlo, Nápoles. Nello Santi.

Jacopo está lamentando su suerte, Notte! Perpetua notte, cuando cree ver al fantasma del Conde de Carmagnola, ejecutado por decisión del mismo tribunal -presidido por su padre- que le va a sentenciar a él. Y en una escena de enorme intensidad, le ruega que no le maldiga por eso, Non maledirmi, o prode, cayendo luego desvanecido.


Branko Robinsak. Orquesta Filarmónica de Eslovenia. Ivo Lipanovic.

Cuando despierta y vuelve a la realidad, Jacopo está con Lucrezia, y con ella canta un sensible dúo, coincidiendo en temer más el exilio que la muerte, No, non morrai/Oh, ben dicesti!. Al concluir, el paso de unos gondoleros (un nuevo localismo que oiremos luego más extensamente y en el que puede verse también un anticipo del coro de máscaras del final de La Traviata) suscita un instante de esperanza en la pareja.


Alexandrina Pendatchanska. Vincenzo La Scola. Orquesta y coro del Teatro di San Carlo, Nápoles. Nello Santi.

El concertante de todos los personajes con el que acaba este segundo acto es magnífico. Estamos en la sala del consejo. Francesco Foscari ya ha advertido a su hijo de que no podrá hacer nada para salvarle, y “Dux en el rostro y padre en el corazón” tal como dice en O Patrizi dirigiéndose al tribunal, le recomienda resignación ante el exilio al que acaba de ser condenado. Pero cuando aparece Lucrecia trayendo a sus dos pequeños hijos para mover a compasión al tribunal, la tensión se desborda. Jacopo pide piedad a su padre, Queste innocente lagrime, y Lucrezia, su amiga Pisana y todas las damas, a los consejeros, que se muestran inflexibles. Sólo Barbarigo, leal al Dux, también pide clemencia a Loredano, el instigador de la acusación, feliz con la desgracia de los Foscari, mientras el Dux finge serenidad por no dar lastima a sus enemigos. El oleaje con que ha sido comparada esa música, se detiene para que Loredano niegue a Lucrezia la petición de exiliarse con sus hijos siguiendo a su marido y Jacobo recrimine una vez más a su padre, y el oleaje retorna con todos los hombres urgiéndole a marchar, salvo Barbarigo, que se suma al horror de las mujeres ante tanto sufrimiento.


Leo Nucci. Francisco Casanova. Dimitra Theodossiou. Orquestra y Coros del Teatro alla Scala. Ricardo Muti.

El tercer acto se inicia con un respiro en esta opresiva ópera, una fiesta popular en la que el coro canta a los gondoleros el tema que antes se había insinuado al finalizar el dúo de Jacopo y Lucrezia, la barcarola Tace il vento, cuyo primer verso, Tace il vento e queta l’onda parece cumplir el deseo del inolvidable Soave sia il vento, tranquilla sia l’onda de Cosi fan tute, aunque será luego cuando Mozart parezca rondar por aquí con Il Commendatore de Don Giovanni.

Inmediatamente llega otro de los grandes momentos para el tenor, cuando Jacopo se despide de su esposa rogándola que consuele a su padre, All’ifelice veglio, y que preserve su honor en la memoria de sus hijos, en una intervención reforzada por las respuestas de Lucrezia, y al final, por Loredano y el coro.

La siguiente escena es el final en el que todo se precipita. El Dux está abatido en la soledad de sus aposentos, y en un magnífico recitativo y un aria, Oh, morto fossi allora, que resumen el conflicto de la obra, lamenta el precio de la corona.

Pero llega entonces Barbarigo con una carta que demuestra la inocencia de Jacopo. Sin embargo, la alegría del padre dura unos brevísimos compases, porque aparece inmediatamente Lucrezia con la noticia de que su esposo ha muerto al partir: Più non vive!


Leo Nucci. Alexandrina Pendatchanska. Vincenzo La Scola. Orquesta y coro del Teatro di San Carlo, Nápoles. Nello Santi.

En cuanto Lucrezia acaba su petición de venganza, se presenta Loredano para comunicar al Dux que el consejo exige su renuncia, píldora dorada como un riposo ben dovuto, un “bien merecido reposo”. El Foscari responde con una furiosa aria, Questa dunque è l’iniqua mercede, en cuya conclusión exige que, si lo que pretenden es que descanse entre sus seres queridos, le devuelvan al hijo. Finalmente, entrega su anillo y llama a Lucrezia, Che venga a me, y cuando se dispone a partir con ella, siente que las campanas de San Marcos que suenan en honor de su sucesor son las que le abren la tumba y, tras invocar por última vez a su hijo, cae muerto.


Leo Nucci. Francisco Casanova. Dimitra Theodossiou. Orquestra y Coros del Teatro alla Scala. Riccardo Muti.

 -♦-

Youtube con la ópera completa subtitulada en español, en la version dirigida por Nello Santi, aquí.

 -♦-

Próximo lunes 27 de Octubre en cine desde la ROH: Domingo, Agresta, Meli. Pappano, Strassberger

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
Esta entrada fue publicada en Opera y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s