El centinela impaciente

Cigüeña

La cigüeña situada sobre uno de los pináculos de la iglesia se mantiene inmóvil, en dificilísimo equilibrio. No aparenta hacer cosa alguna, y de pronto, sin que nada externo parezca motivarlo, emprende de nuevo el vuelo y se aleja enigmática e indiferente, semejante al vigía que cumplido el tiempo de su guardia abandonara su puesto sin esperar a ser relevado.
Gustavo Martín Garzo – El cuarto de al lado

Cigüeña a punto de volar

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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2 respuestas a El centinela impaciente

  1. Àngels dijo:

    Ayer dejé aqui ,un comentario,acerca de las cigüeñas y !!voló!!,queria decir que me gustan estas aves ,dan sensación de hogar ,de familias alrededor del fuego para calentarse y de sabio instinto que las hace ir y venir ,según el frio o el calor les envio todo mi cariño. Un Abrazo y adióooooos
    si 🙂

    • José Luis dijo:

      Era lo propio: que volase. Ahora aquí hay muchas, en un campanario a veces ves tres o cuatro parejas, y ya no emigran al Sahara como antes, pero no parece que eso sea por el cambio climático, sino porque encuntran más comida aquí. Y es verdad, la imagen de familia que dan debe contribuir a que se las quiera. La familia de alquiler en la buhardilla.

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