Descubriendo América (X) – Cornell MacNeil, un Rigoletto inigualable

Dicen que la voz de este barítono estadounidense empezó a declinar a finales de los 70. Puede que no se refieran al Rigoletto que interpretó en 1977 en el Metropolitan, su casa. En cualquier caso, y como no sólo de voz vive el hombre, su actuación parece inigualable. Por ejemplo, en la escena en que Rigoletto entra cantando, tratando de ocultar su preocupación por la ausencia de su hija y cuando finalmente admite estar buscándola y los cortesanos niegan tenerla en su poder, arremete contra ellos: Cortigiani, vil razza dannata (Cortesanos, vil raza maldita). Luego, apela a su compasión.

O en el memorable Sì! Vendetta, tremenda vendetta!, jurando vengarse del duque de Mantua, mientras su hija pide perdón para él

Y en el final, cuando descubre que es su hija y no el duque quien se halla en el saco que el sicario Sparafucile le ha entregado, y al morir Gilda en sus brazos, recuerda la maldición de que fue objeto por burlarse de los familiares de otras presas del duque, Ah la maledizione!

Próximo 20 de Diciembre en el cine, desde la Wiener Staatsoper.

Entrada en Ópera de cine, aquí.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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2 respuestas a Descubriendo América (X) – Cornell MacNeil, un Rigoletto inigualable

  1. Josep Olivé dijo:

    Una ópera memorable e importantísima desde el punto de vista dramático. ¿Por qué? Porque es la primera en donde se produce continuidad dramatico-musical y en la que ya muchos de sus nñumeros no sosn cerrados sino que, aún manteniendo la estructura de árias, duos, tecetos, etc, estas formas surgen encadenadas unas a otras (no en toda la ópera pero si mayormente) y su continuidad es impresionante. La grandísima primera escena, que es un resumen perfecto de lo que se va a ver y escuchar, un prólogo genial con intensidad dramática revestida de bulla, fiesta y escarnio, que tiene continuación en el incomparable duo entre Gilda y Rigoletto, ejemplo preclaro de lo dicho anteriormente. Son tales las novedades y avances introducidos con esta ópera que la siguiente obra, Il Trovatore, una obra con un sin fin inagotable de bellíisimas árias que nos mostraba a un Verdi en estado de gracia, se consideró un paso atrás estilistico en su carrera.

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