Tanti affetti (Cinco) (Y un final que son dos) (No es obligatorio elegir)

DONNA LAGO

Cuando Ellen, al final del segundo acto, haciendo caso del consejo de Hubert, se dirige a un rey que ella cree no conocer para rogar por las vidas de su padre y de Malcolm, el obligatorio final feliz oculta una verdad diferente. A Douglas, una vez liberado, no se le dirige ni una palabra de comprensión: el Rossini conservador no dedica ni una sola nota a este padre/líder, y lo saca de escena con completa indiferencia. Malcolm recibe del rey la estima que merece su buena fe, pero ni una palabra de Ellen, que por su parte canta una cavatina alegre que, después de la salida de James, es difícil de entender. Con la palabra “felicità” (felicidad), Rossini pide un tiempo muerto, una tregua en la desdicha que parece crear una vacilación forzada. La impresión que da es que, al pronunciar la palabra mágica que sellará su futuro, Ellen tiene la premonición de que su felicidad se ha desvanecido para siempre con Hubert. Casualmente, la palabra que Rossini hace cantar al coro mientras Ellen canta “felicità” es “avversità” (adversidad). Y aún hay otra señal de advertencia: La inesperada presencia de la banda en el escenario en la cabaletta. Con un doble piano -para la orquesta y para la banda- Rossini parece invitarnos a discernir una verdad dual: La que se desprende del final feliz, y la sugerida por una partitura que arroja una sombra sobre las alegres palabras del texto.

Alberto Zedda

Joyce DiDonato, 2013
Julia Lezhneva, 2012
Cecilia Bartoli, 2008
June Anderson, 1992
Montserrat Caballé, 1986

– ♦-

El próximo sábado, La donna del lago en el cine. Y ahora ya, el interesantísimo análisis del director Alberto Zedda, completo y acompañado de Youtubes con los fragmentos que cita, aquí.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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2 respuestas a Tanti affetti (Cinco) (Y un final que son dos) (No es obligatorio elegir)

  1. Josep Olivé dijo:

    Ondia, pues me va ir muy bien este “repaso general” en una ópera que tengo un tanto olvidada y arrinconada en la discoteca. Tengo un curiosísimo CD, que lo es debido mayormente al director musical: Maurizio Pollini, el célebre pianista del que desconocía que hubiera tenido alguna experiencia orquestal y mira por donde. Lo curioso del caso es que ya no he vuelto a verlo como director, nunca jamás. Curiosa esta incursión de Pollin, y con ese título.

    Por lo demás, comentarte que la alineación que has sacado para el “Tanto affetti” es de traca. Menuda gente! Atención a Lezhneva. Me gusta muchísimo, y el año próximo nos visita en el Liceu, lo cual es uno de los puntazos de su programación 2015-2016. La cito a ella porque las otras bestias pardas pues no hace falta ni insistir, con tan solo escucharlas lo entiendes todo. Lo dicho, el sádado a las 6 y con la lección bien aprendida, que luego se entienden y se disfrutan mucho mejor las óperas.

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