Birdman es Birdman, no lo que se dice de Birdman

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Al empezar Birdman, se escucha la sentencia que el protagonista, Riggan Thomson, tiene en un papelito prendido en el espejo de su camerino: “Una cosa es una cosa, no lo que se dice de esa cosa”. La película va de Broadway, proceloso mundo en el que unos hacen cosas y otros dicen cosas de las cosas que se hacen.

González Iñárritu ya no cuenta con la colaboración de Guillermo Arriaga, guionista de sus mejores trabajos: Amores perros, 21 gramos, y Babel. Sólo o acompañado, ahora el guionista es él.

La película está precedida por una cita de Raymond Carver, el autor de los relatos en que Riggan se ha basado para escribir, dirigir y protagonizar la obra que quiere estrenar en Broadway: “¿Y conseguiste lo que / querías de esta vida? / Lo conseguí. / ¿Y qué querías? / Considerarme amado, sentirme / amado en la tierra”.

birdmanRiggan Thomson es un actor que se ha hecho popular encarnando a un superheroe volador, Birdman, un hombre pájaro dotado de superpoderes que Riggan cree poseer en sus ensoñaciones. Birdman es un enmascarado. No se le ve la cara. La voz de Broadway le dice que es una celebridad, no un actor. Riggan quiere que le reconozcan y que le quieran. Pero ha pretendido prescindir de la crítica, que le represalia considerándolo un ignorante y sólo cede cuando vierte su sangre en el escenario. La película se subtitula La inesperada virtud de la ignorancia. Qué malos son los que dicen cosas de las cosas que hacen otros.

González Iñárritu vuela muy alto dirigiendo una película que parece rodada en una única toma, algo naturalmente falso, tanto como el vuelo de Birdman, pero tan espectacular y precioso como el vuelo de un pájaro. Media película está centrada en el enfrentamiento de Riggan con Mike Shiner, un actor de verdad, un actor capaz de improvisar un texto y que le da cien vueltas al director, más bien patoso y nada creativo como actor. Al final, casi desaparece de la historia. González Iñárritu quiere que le reconozcan y que le quieran. Aun sin los guiones de Arriaga.

Una de las más hermosas escenas de Birdman, es la conversación en la terraza del teatro entre la hija de Riggan y Mike. Juegan a Acción o Verdad, a hacer lo que pida el otro o a decirle la verdad sobre algo. A él siempre le toca hablar, por ejemplo, decir si quiere acostarse con ella. Que es que no, porque tiene miedo a fracasar en el acto. A ella le toca siempre hacer. Por ejemplo, escupir sobre un transeúnte. Cámara: ¡Acción!. Y lo hace, y al oír la airada respuesta de su víctima, afirma su amor a Nueva York.

El guion de Birdman está tan cuidado y milimétricamente ajustado como las letras que aparecen desordenadamente para componer los títulos de crédito de la película, fascinante ya desde ese inicio. Pero si Birdman logra mantener el interés durante dos horas es en buena medida por ese mismo cuadriculado juego y por su belleza, más que por lo que finalmente se lee.

Los espectaculares solos del batería de jazz Antonio Sánchez enmarcan y sirven de interludio en la película, pero las mejores escenas están acompañadas de música clásica, de Ravel, de Adams, y sobre todo de Tchaikovsky y de Mahler, cuyo Ich bin der Welt Abhanden Gekommen de los Rückert-Lieder resulta casi un golpe bajo. Tchaikovsky, un romántico almibarado para algunos modernos, y Mahler, el postromántico, que mola más. Uno acompaña las andanzas de Riggan y el otro las de Mike. Por reafirmar lo que le corresponde a él, con el vuelo final de Birdman se escucha la romantiquísima Segunda sinfonía de Rachmaninov.

Birdman acaba siendo una historia romántica rematada por un romántico final abierto, una historia a la que, sin embargo, le falta verosimilitud, credibilidad y sentimiento. Riggan decidió convertirse en actor cuando, en su juventud, el mismísimo Raymond Carver, aplaudió la sinceridad de su interpretación. Birdman es una reflexión sincera pero alambicada y poco natural, más teórica que sensible, filmada por un gran director del siglo XXI. Aunque en la película también haya quien afirme que Carver estaba borracho.

Birdman ha ganado el Oscar a la mejor fotografía, al mejor guión original, al mejor director y a la mejor película. Aunque, para lo bueno y para lo malo, eso no es Birdman, sino lo que se dice de ella.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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2 respuestas a Birdman es Birdman, no lo que se dice de Birdman

  1. Antes de convertirse en estrella del guionismo, Arriaga era novelista. “Un dulce olor a muerte”, el libro de Arriaga, es una novela negra de una gran elegancia (la película no la he visto, no sé). Aquí en México se le considera mucho más simpático y tratable que Iñárritu.

    • José Luis dijo:

      Lo elegante es tu forma de decir que Iñárritu cae fatal😀 Me parece un director muy solvente, por ser moderado, pero para muchos aquí, su mejor trabajo fue Amores Perros, con los impagables tres cuentos de Arriaga

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