Beethoven: Sin parar o con paradinha, pero siempre gol

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De una de les soirées de enriquedeburgos, con una lectura tan bonita del inicio del primer movimiento de la Séptima sinfonía de Beethoven, que resulta emocionante:

Posiblemente la clave de esta presencia del Volksgeist (el espíritu del pueblo) en la obra se encuentra en los primeros compases de la sinfonía. En nuestra modesta opinión (absolutamente discutible) el efecto que “inventa” el autor con la orquestación de este comienzo representa la alegoría del hombre solo, indiferente al ruido de la sociedad. Recordemos que, aunque según parece, en 1811 Beethoven todavía era capaz de seguir el hilo de una conversación, ya en 1814 había perdido la audición por completo. Un acorde es golpeado en forte por la masa orquestal y sin embargo, un solo instrumento, un oboe, que ha comenzado al mismo tiempo, permanece ajeno a dicho ruido y evoluciona suavemente con su dibujo melódico. La orquesta propina otro golpe seco, pero el oboe, que no se ha percatado de ello, continúa delicadamente su inspirada pero sencilla intervención.

Intuimos la voz del artista en esta introducción, quien, desengañado del mundo, le ofrece la espalda y se complace únicamente en su inmersión en la naturaleza y en los usos de la vida popular. Se trata de un ejemplo clarísimo de lo que denominamos un arte sincero, totalmente opuesto a lo artificioso. No nos resulta casual que las escalas que se suceden inmediatamente después dibujen continuos perfiles ascendentes, como anhelantes de trascendencia. Beethoven ya no cree en los hombres, sino en el hombre, en la humanidad como única depositaria de la capacidad para crear arte, e imbuido de las ideas de Rousseau en cuanto a la pureza del origen del hombre, y de Kant respecto a la obediencia de su propio imperativo categórico (El cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mí), encuentra la inspiración en los sonidos tomados del ámbito popular.

Beethoven, sin oir (o sin querer oir) los ruidos del mundo, sigue con su melodía sin inmutarse: qué bien encontrado. Pero eso recuerda otra ocasión posterior en la que las cosas cambian algo. Escuchemos unos segundos del primer tema del segundo movimiento de la Novena:

La preciosa fuga consigue conducirnos a una afirmación triunfal, y así sucede por dos veces tanto al principio como en la re-exposición, pero, en ambos casos, a la tercera aparecerán unos timbales que la silenciarían. Sin embargo, aquí no sucederá como en la Séptima: La melodía no sigue,  se detiene y por cuatro veces les cede el paso para reanudar el suyo luego allá donde lo había dejado. Y no hay ya más interrupciones, porque el siguiente y último golpe de los timbales (0:16) es tan apagado que apenas se oye: Han desistido, la orquesta sigue su camino y no seré yo quien vuelva a cometer el sacrilegio de detenerla.

El efecto es espectacular.  A veces no es posible avanzar haciendo oídos sordos, pero detenerse y callar por un momento no significa abandonar ni comerse una sola palabra. Brutal.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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9 respuestas a Beethoven: Sin parar o con paradinha, pero siempre gol

  1. Josep Olivé dijo:

    “A veces no es posible avanzar haciendo oídos sordos, pero detenerse y callar por un momento no significa abandonar ni comerse una sola palabra.” Para tomar nota, más allá de la argumentación musical a la que sirve.

    Probablemente sea la séptima una obra perfecta. Lo es sin duda en la forma, y en el fondo, dada la abstracción intrínseca de la música, ya depende de cada uno. Para mi es una de las obras más bellas y al mismo tiempo perfectas jamás escritas. Y pocas obras, como esta, concitan tanto asentimiento en estos calificativos entre grandes músicos y musicólogos.

    Y respecto del texto, he ido a casa de Enrique y he dejado constancia de mi admiración.

  2. lluisemili dijo:

    Que si, que ya he dejado dicho en algun lugar que es lo que más agradezco a los PP Jesuitas que me lo hicieron cantar a los siete años. Quizás lo único que les agradezco.

    El foc s’apaga
    la fosca avança
    per dins l’obaga
    ja és negra nit
    l’aigua murmura
    pel riu de plata
    i amb sa veu pura
    canta baixet.

    Cantando la segunda voz debido a no tener “buena voz”
    Y en catalan, lengua que solo servia para cantar, no para hablar. Claro que eso no pasó, es un infundio inventado por los neonazis.

  3. lluisemili dijo:

    Sublim, efectivament🙂

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