Allegretto scherzando (metronómicamente hablando, sólo hay uno)

Metronomo

Se cuenta que el inventor del metrónomo, un curioso personaje amigo de Beethoven llamado Johan Mäzel, que alternaba la ciencia con la superchería, describió al compositor ese instrumento durante una fiesta. A Beethoven le hizo gracia el invento e inmediatamente se puso a cantar una canción basada en el tac-tac del aparato de que hablaba su amigo: Si improvisó la melodía o la tenía ya pensada para la Octava Sinfonía que estaba componiendo, y si la historia es o no verdadera, no se sabe con certeza, pero lo que sí es cierto, es que el metrónomo apenas descansa en el acompañamiento de su gracioso (y precioso) segundo movimiento.

Wiener Philharmoniker, Leonard Bernstein

[La octava sinfonia] es la carcajada de un hombre que ha vivido y ha sufrido y, escalando las alturas, ha alcanzado la cima… Sólo aquí y allí se entromete momentáneamente una nota de rebelión; y aquí y allí, en breves reposos líricos tenemos… otro de esos indicios de la Divinidad que descubre el oído.”

Pitts Sanborn. Beethoven y sus nueve sinfonías.

Página sobre la octava, aquí.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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4 respuestas a Allegretto scherzando (metronómicamente hablando, sólo hay uno)

  1. Ângels dijo:

    No sabía que solo ,hubiera uno. Pero vale la pena porque es precioso.U.A.y 🙂 adióooos

  2. Josep Olivé dijo:

    Acabo de “explayarme” en tu otra casa a raiz del triple. Y enlazo el tema de la obras supestamente menores de Beethoven retomando la misma idea: en ellas se descubre el arte formal incomparable de Beethoven. Por ejemplo, de sus sinfonias, la primera, la segunda, la cuarta y la octava no gozan de la popularidad del resto, sencillamente porque ese “resto” con nada sinfónico puede compararse. Pero curiosamente es en esas obras “tapadas” donde podemos detectar la pura esencia del sonido beethoveniano, su perfección formal. No sé quién dijo que, por ejemplo, la cuarta era música para músicos. De lo cual se deduce que a quién le guste mucho, a quien se deja atrapar por sus cualidades y su belleza, puede sentirse músico. Es la aspiración de todo melómano, no?. Pues con la octava idem de idem.

    • José Luis dijo:

      Músico no me siento, como no me siento gallina, aunque me gusten los huevos fritos. 😉 Para mí, estas sinfonias tienen la ventaja de que te las sabes menos. Y me hace gracia ver lo reconocible que es siempre Beethoven. Como un huevo frito.😀

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