El canto de las sirenas (XVIII) (EBNDCD) – Las postrimerías: El marco luterano

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En los textos evangélicos, se alude, según Kant, a la muerte, y a toda la consternación que la muerte acarrea, pero en ellos se plantean cuestiones que nuestra limitada razón, abocada a los fenómenos, no puede solventar, como todo lo relativo a la duratio noumenon, o al tiempo propio del mundus inteligibilis: O Ewigkeit, du Donnerwort (Oh eternidad, palabra atronadora), podríamos apostrofar en términos de dos magníficas cantatas de J.S. Bach, la BWV 20

O Ewigkeit, du Donnerwort,

y la BWV 60, del mismo título, con un precioso diálogo entre contralto y bajo, Der Tod bleibt doch der menschlichen Natur verhaßt – Selig sind die Toten (La muerte es odiosa para la naturaleza humana – Felices los que mueren) en el que éste responde al detallado temor a la muerte que recita el primero con un arioso de una única frase que va completándose y concretándose, Felices los que mueren – en el Señor – de ahora en adelante, hasta obtener con la última precisión una respuesta de esperanza.

Selig sind die Toten

Estos textos son los que determinan el marco de convicciones religiosas a través de las cuales J.S.Bach compone cantatas, motetes, oratorios, pasiones y misas. Y todo ello a partir de esa revolución espiritual que, desde el siglo XVI, conmociona a toda Europa: el luteranismo que la Iglesia evangélica prolonga y perpetúa. Y que constituye el hábitat espiritual de J.S.Bach

Para los creyentes, los textos del nuevo testamento atestiguarían de forma suficiente sobre los misterios gloriosos de la revelación cristiana, sobre lo que acontece tras la muerte, aquello que mayor prevención crítica suele despertar en las mentalidades postilustradas, las que viven en un contexto de espontánea orientación agnóstica, atea, o indiferente a los grandes temas escatológicos. La lectura espiritual, que es para los luteranos auténtica lectura ad literam del texto evangélico del Nuevo Testamento, se basta y se sobra para satisfacer las necesidades de un lector de fe. (…) En el libre encuentro del testigo comunitario con el texto bíblico, y en su entendimiento y comprensión, y sobre todo en la proclamación comunitaria de su sentido espiritual, o en la predicación, o kérygma, que de ella se deriva, se realiza el oficio religioso, el verdadero culto, un culto espiritual, como espiritual es también su templo.

Y ese culto, cuyo sustento es la escritura declamada y la predicación proclamada, se enriquece sustancialmente en virtud de la intercesión y el auxilio de la música, quizás el único arte que permite que esa predicación, o kérygma, alcance su más radical encarnación. Esa religión del espíritu (…) admite y acoge un culto que es todo él musical, de forma que la predicación halla, junto al comentario, su más perfecta concreción sensible, emotiva y simbólica, a través del ceremonial que la música hace posible: el que la cantata, el oratorio, la pasión o el motete llevan a cabo…. (y compensa las tendencias iconoclastas del protestantismo en relación con la pintura y con la escultura; e incluso con el templo externo, físico.) Y la música actúa como el espíritu del que habla el Motete BWV 226 Der Geist hilft unser Schwachheit auf, (El espíritu viene a socorrer nuestra debilidad)

Der Geist hilft unser Schwachheit auf,
El espíritu viene a socorrer nuestra debilidad,
denn wir wissen nicht,
pues nosotros no sabemos
was wir beten sollen,
lo qué debemos rezar,
wie sich’s gebühret;
lo que conviene;
sondern der Geist selbst vertritt
pero el mismo espíritu intercede
uns aufs beste mit unaussprechlichem Seufzen.
por nosotros de la mejor manera con inefables suspiros.

Los textos del Nuevo Testamento que Bach enriquece y hace emocionalmente más inteligibles con su música, son los que proporcionan todo el ceremonial al culto luterano. En torno al Hijo de Dios, o Hijo del Hombre, se afinca la fe de Bach en una auténtica “firme ciudadela”, como lo enuncia solemnemente uno de los mas celebres corales de Martin Lutero (Ein feste Burg ist unser Gott),  del que hay una célebre cantata (la BWV 80), y así mismo una de sus piezas del Orgelbüchlein)

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Todo lo que en estas páginas aparece en este color verde, son citas literales del libro El canto de las Sirenas de Eugenio Trías; en negro están los ajustes gramaticales, lo resumido y todo lo que proviene de su texto. Y en este azul, lo añadido, comentarios propios y definiciones o explicaciones de terceros, a menudo de la wikipedia.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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