Nelsons nº 5

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Estreno mundial en la SEMINCI de Nelsons nº 5, un documental de Carmen Cobos que muestra al director letón Andriss Nelsons durante una estancia en Ámsterdam para dirigir a la RCO en la Sinfonía nº 5 de Shostakovich. La directora, nacida en Perú pero ya más holandesa que peruana, es también una productora mundialmente reconocida. Al finalizar la proyección ha explicado que, de entre los candidatos que acudieron a Amsterdam a concursar para la vacante dejada por Mariss Jansons, eligió para su película a Nelsons por su juventud, por haberse criado al otro lado del telón y porque le fascinó su carácter apasionado y campechano. Y que, de las Sinfonías de Shostakovich, optó por la Quinta, porque le gustó la obra y el momento biográfico en el que fue compuesta, tras el rechazo oficial a su ópera Lady Macbeth del distrito de Mtsensk. También le gustó la Séptima, pero esa no resultaba bien. Al empezar la película, Nelsons comenta que hace un buen día para Shostakovich: nublado, pero aún puede salir el sol. Las nieblas de la Quinta van bien con el cansancio y las intimidades familiares del director; los compases triunfales con su sencilla vitalidad y pasión. El retrato es magnífico. Nelsons soñó ser director y trabajó mucho. Cree en el trabajo. No en el comunismo, pero tampoco la democracia es perfecta. La gente hace lo que la da la gana. Y Nelsons pone cara de Pablo Carbonell pidiendo perdón. Aunque tambien lo parezca, no se parece nada a Jack Nicholson.

Asistir a un ensayo es la mejor forma de valorar la complejidad y dificultad del arte de la interpretación musical: Mil opciones, mil matices, mil tempos, mil intensidades. Mil por no decir infinitas. Y de buenas elecciones depende el resultado. Lo mismo debe ser cierto para el cine. Hoy el protagonista era el director de orquesta, no la directora de cine, pero, a juzgar por el resultado, sus elecciones también han sido las acertadas. Como las de Nelsons.

Poco público, la oferta de la SEMINCI es inabarcable. Probablemente una mezcla de cinéfilos y melómanos; algunos las dos cosas. Todos sabrán que sus aficiones tienen mucho de entretenimiento, pero que a veces toca el premio gordo y llega la emoción. En Nelsons nº 5 llega para las dos aficiones. Pero difícilmente se proyectará en salas comerciales. Nelsons ya no cree que Lenin sea Dios, pero habla bien de la educación que recibió en su país, en la que son importantes el deporte, la música, y el arte. Uno de cada cuatro niños estudia música. Hasta que cumplió ocho años no hubo televisión en su casa. Una habitación para cuatro compartiendo cocina y servicios con los vecinos. Pero le parecía normal. A cambio tenían muchas “relaciones humanas”. Para ser un buen músico, hay que llevar también una vida normal. Si uno está todo el día encerrado entre partituras…No acaba la frase, todavía no encuentra todas las palabras que siente. Luego se le ve mandando un SMS a su hija. La primera vez de las muchas que lo hace en la película, pide permiso antes.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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