Didos (2)

Muerte de Dido (Antoine Coypel II -ca 1715-1717 )

Del barroco inglés de Purcell al alemán de Christoph Graupner, un autor cuya descomunal y valiosa producción ha llegado hasta nosotros gracias a que la corte de Darmstadt ignoró su petición de que fuera destruida tras su muerte, y que al margen de sus indudables y poco reconocidos méritos, debiera tener un lugar en el corazón de todos los aficionados por ser quien, con su renuncia al puesto de cantor de la Escuela de Santo Tomás de Leipzig, posibilitó que fuese Bach el nombrado. Y más vale no pensar lo que podría haber pasado si no hubiese pasado lo que pasó.

En 1707, antes de ese episodio, Graupner había estrenado Dido, Königin von Carthago, con textos de un libretista de Hamburgo llamado Heinrich Hinsch. A ella pertenece una brevísima joya, suficiente para dar idea de su calidad, en la que Dido canta, Wenn in Kerkers banger Gruft, “Cuando en la tumba infernal… hasta los esclavos hallan un momento de reposo que yo, sumida en la tristeza, no tengo”. Dido es Ingrid Schmithusen, con L’Ensemble des Idees heureuses:

LLegamos ahora a Italia y al barroco tardío, con la Didone abbandonata que Domenico Sarro presentó en Nápoles en 1724, primera de las setenta y tres óperas que siguieron el libreto compuesto para ésta por el romano Pietro Metastasio, escritor, poeta, y uno de los más importantes libretistas del siglo XVIII. En su adaptación, complicada al gusto de la época, Dido arde con Cartago al decidir lanzarse a su palacio en llamas, no sin un momento de vacilación: Vado… Ma dove?… oh Dio! (“Me voy… Pero ¿á donde?… oh Dios!”). Lo canta Ulrike Bartsch acompañada por Les Amis de Philippe y Lutger Rémy.

Nicola Antonio PorporaCon el mismo libreto, Nicola Porpora, el napolitano competidor de Handel y maestro de canto de Senesino y Farinelli, compuso un año después su Didone abbandonata, una de sus cincuenta óperas. Disponer de un video con Franco Fagioli es razón suficiente para que el aria elegida para muestra no la cante Dido sino Araspe, confidente de aquel rey Yarbas que pretendía a Dido y enamorada de Selene, hermana de Dido, también enamorada de Eneas… (es evidente que Metastasio conocía los gustos de su tiempo y por eso decidió ampliar la historia con personajes tomados de Los Fastos de Ovidio). Se trata de Già si desta la tempesta, “Ya se ha desatado la tempestad”, porque Eneas se ha ido. Al contratenor le acompaña la Academia Montis Regalis

Leonardo VinciEl siguiente año, 1726, es cuando Leonardo Vinci, de quien hablamos hace poco por aquí, estrena la suya, otra Didone abbandonata con arias como esta Dirò Che Fida Sei, “Le diré que eres fiel”, tan handeliana y bonita en esta interpretación del Ensemble Baroque Le Rondeau de Jean-Pierre Boullet, que justifica una nueva excepción, con la intervención de un personaje distinto de Dido, Selene, la hermana rival en la sombra.

Handel tuvo noticias de esta Didone abandonata por Charles Jennens, letrista y amigo, que recibía regularmente partituras de música italiana. Y en 1737, estrenó con Vinci en Londres un pastiche titulado Didone basado en la ópera, a la que había añadido sus propios recitativos pero también otras arias de óperas de Vinci, Leo, Hasse y Vivaldi entre otros. De modo que no disponer de grabaciones del invento tampoco es un contratiempo mayor. Pero de Mozart, sí que hay: mañana.

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Las apariencias engañan... o no.
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